Scarlett

All Rights Reserved ©

Summary

Los secretos tarde o temprano salen a la luz.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

˗ˏˋ Capitulo 1ˎˊ˗

Recordé aquel árbol que vi de niña, el árbol al que solo le quedaba una hoja que resistía de su futuro, aquel futuro que le deparaba con las demás hojas bajo el árbol, aquellas que estaban secas y sin brillo a punto de ser olvidadas, como si nunca hubieran existido, como si nunca hubieran dado sombra al soleado y fruto al hambriento. Aquel Árbol y aquella hoja me daban lastima.

——————✧◦♚◦✧——————

—¿Me casaras?... – dije de forma perpleja, no esperaba que mi padre me diera esta clase de noticia en la hora del desayuno, esperaba verlo a la cara, pero parecía que no se atrevía verme a los ojos.

— Estoy pensando en expandir nuestro Reino, Scarlett. La condición que pusieron es la tradicional, trate de hacer otro tipo de negociación, pero se negaron, créeme que lo que más quiero es que mi única hija tenga un matrimonio deseado por ella misma y en el tiempo que ella decida. —dejo el cubierto a lado del plato y volteo a verme a los ojos por primera vez desde que empezó hablar. — Así que dejare la decisión en tus manos.

— ¿En mis manos?, ¿Estás seguro?

— Pensare con quien más hacer tratos que nos beneficien a ambos sin afectar a terceros. — me dedico una sonrisa. — vamos que la comida se enfría.

A mis ojos y estoy segura a los ojos de los demás mi padre es el mejor hombre del mundo, es amable y bondadoso. Respetado por todo el reino.

— Aquí estás, ¿terminaste tu desayuno?

La voz me pareció bastante familiar y claro que lo era ya que la voz provenía de mi tío Lucien . Mi familia consiste en mi padre y mi tío, son lo más preciado que tengo en mi vida, aunque si pongo en una balanza a quien le tengo más confianza, la balanza se inclinaría hacia mi tío ya que no tenemos mucha diferencia de edad. Aún así, es igual de sabio que mi padre, siempre lo ayuda en el trabajo y tienen una excelente relación de hermanos, a veces los envidio.

— Tío, podrías por favor no molestarme tan temprano. —ignore por completo su rostro.

— Mira que sobrina tan grosera tengo. —pasó por mi espalda y no desaprovechó el momento para darme un sape.

No pude evitar reírme y a la vez sobar donde se podría decir que me pegó porque apenas pude sentir que puso su mano en mi cabeza. Mi padre tampoco pudo evitar reírse mientras picaba con el cubierto el bocado para al final llevarlo a su boca.

— ¿Ya comiste algo? - hace señas para invitarlo a sentarse con nosotros.

— No te preocupes Richard, desayuné hace dos horas.

— Entonces, ¿por qué molestas? - dije en un tono muy sarcástico para molestarlo.

Su sonrisa fue lo primero que mostró antes de verme a los ojos. —Yo solo quería avisarle a mi queridísima sobrina que el maestro de esgrima la estaba esperando, pero al parecer mi sobrina no tiene el tiempo para tomar sus clases el día de hoy. —levantó sus manos dando a entender que no había opción y con una voz más sarcástica de lo que yo pude haber hablado. — Tendré que decirle que venga otro día.

Abrí los ojos lo más que pude y enseguida mis ojos se dirigieron a mi padre que seguía teniendo la sonrisa en el rostro. —Puedes retirarte.

Por suerte ya estaba lista y perfectamente peinada y sí , me refiero a que solo pase un peine por mi cabello. De camino me crucé con Klein, nos conocemos desde pequeños, considerándolo como un amigo de la familia. Su cabello es color castaño un poco desordenado y sus ojos marrones, es un poco más alto que yo. Cabe mencionar que él toma clases de esgrima y su papá lo obliga a ejercitarse por lo que desde niño su condición es muy buena.

— Se te hizo tarde?, cabeza hueca. — dijo corriendo a par mío.

— Y tú que?, ¿por qué corres?

—Solo paseo. — se ve fresco a pesar de que está corriendo.

— ¡También se te hizo tarde! - Me estaba quedando sin aire.

Soltó tremenda carcajada mientras seguimos corriendo, me parecía divertido que se riera así, pero justo en este momento no podía reírme con él. mi objetivo era llegar a la clase antes de que el profesor ser marchara.

— profesor karl — dije tratando de agarra aire.

— llegamos.. — dijo entre risas Klein

El profesor Karl nos vio de pies a cabeza. — Llegan tarde, hoy no tendrán descanso. — nos dio la espalda y no pude evitar darle un golpe en el hombro a Klein. — Auuch, que?.

— Es tu culpa.

— Claro que no.

— Si lo es.

— Te he dicho que no.

— Es culpa de los dos. - advirtió el maestro Karl . — Es hora de tomar la clase.

Tristes caminamos hacia el maestro para empezar nuestras lecciones.

El maestro nos puso una tremenda revolcada a los dos (en realidad solo a mí, Klein es lo suficientemente bueno como para seguirle el paso al profesor) y no mintió cuando dijo que no habría descanso, sentí que me torturaba y lo disfrutaba. El dolor de pies era insoportable, me dolía las manos y mi olor... por dios mi olor era asqueroso.

— Apestas. — Klein me olfateo de cerca.

— Ya lo sé! - lo empujé lo más que pude. — por dios a veces no te aguanto.

Él es muy preciado para mí y las cosas feas que le digo no son ciertas, no lo pienso en lo más mínimo y creo que él sabe que no es cierto porque cada que le digo algo feo solo se ríe como si le dijera un chiste o le hiciera una broma.

— ¿Estas bien?, te noto extraña desde la mañana. — dijo acomodándome el cabello con un listón, notó que estaba sudando mucho.

— Si, es solo que mi padre habló conmigo en el desayuno.

— Sobre que hablaron?

—Sobre un matrimonio arreglado. — le pase un mechón que le estaba faltando agarrar.

— Aaah, si? — se quedó inmóvil.

— Sí, pero me dijo que la decisión final era mía.

— ¿Y cuál es?

— ¿Qué preguntas?, pues es un rotundo no. — escuché que soltó un poco de aire. — ¿estás bien?, por cierto ¡me estás jalando el cabello!

— Oh, lo siento. Ya quedó listo.

— Gracias, si sentía mucho calor.

— Me debes una comida del festival que habrá mañana. — sonrío con malicia.

— Debí de imaginar que algo querías.

Sentí que alguien me tomaba del hombro y volteé enseguida, se trataba de mi tío nunca me había dado cuenta de lo alto que era a comparación de nosotros y su cabello parecía más negro que la noche, es un negro azabache. No entiendo porque no tiene esposa y siempre ha cuidado de mi padre y de mi a pesar de que es el menor entre ellos dos.

Tal vez es hora de conseguirle una esposa.

— ¿Lograron tomar sus clases?- me sacó de mis pensamientos.

— Claro, llegamos a tiempo. - notó mi cara de mentirosa.

— No a tiempo, pero si tomamos nuestras clases. — dice Klein, dejándome abajo en esto.

— Ya veo, el maestro ha mencionado su gran avance, sobre todo en ti Klein , dice que eres un excelente alumno y algún día no muy lejano nadie te podrá hacer frente . —enseguida voltea a verme. — En cuanto a ti el maestro dice que.... Sigues mejorando.

— Facilito. — dije con un gesto de orgullo.

La risa de mi tío fue muy notable, no entendí porque Klein se reía a carcajadas. —Mañana iremos el festival . —le notifica Klein.

— Diviértanse, yo me encargo de los pendientes de mañana.

A los dos nos tomó por sorpresa y no podemos evitar la euforia de la emoción.

— Gracias. — decimos los dos al mismo tiempo, eso hizo que mi tío se sorprendiera y sonriera, puso su mano sobre nuestra cabeza en forma de cariño. — Claro, para eso está su tío favorito.

— Eres el único que tengo. — dije entre risas.

— Eso solo me da más puntos.

——————✧◦♚◦✧——————⋆

Hoy era el día del festival y sentía tanta emoción, como todos los años voy al festival con Klein no me sorprendió para nada que mencionara que íbamos a ir. En el festival hay mucha comida y postres. Adoro los festivales, lo único que no me gusta es que hay mucha gente, nunca he podido hablar mucho con otras personas de mi edad y honestamente nunca he tenido la necesidad de tener que entablar una conversación con otro ser viviente que no sea de la mansión.

Parecía que por la noche iba a llover, se notaban las nubes de un gris muy oscuro pero este festival pasa solo una vez al año así que no podemos perdernos este día, no importa que la lluvia arruine mis ropas o mi cabello.

— ¿Estas lista? . —Klein pregunto recargado en la puerta de mi cuarto.

— Ya casi, solo me falta amarrar mi cabello.

— Hoy no irás de vestido? . — preguntaba mientras se acercaba para amarrar mi cabello con un liston que agarró de mi cajón.

— No, quiero ir cómoda, así que llevaré pantalones y botas.

— De acuerdo. No importa que te pongas, todo te sienta bien. — apenas escuché de lo bajo que lo dijo.

— Veo que se llevan tan bien como siempre. — interrumpió mi padre

Por el reflejo de mi espejo logré notar que Klein se ruborizó hasta las orejas.

— Padre, no pongas el momento incómodo para Klein

— Lo siento, lo siento. — entro al cuarto hasta estar a unos cuantos pasos de nosotros. —Escuché que iban a ir al festival así que vine a desearles suerte.

— Si, imagino quién te avisó.

— Así es. - volteo a ver a Klein. — Cuida de mi hija.

—Si señor, la cuidaré como si fuera mi propia vida.

— Lo sé, confío en ti. —tomo su hombro — bueno me retiro.

— Nos vemos pronto. — dije mientras miraba como se marchaba.

— ¿Nos vamos? — me ofreció su mano para levantarme de mi asiento.

— Nos vamos.

El lugar estaba tan bonito como todos los años, la única diferencia es que había mas personas de lo habitual, parece que ahora nos visitan extranjeros. Hay muchas rostros que no reconozco, sé que no hablo con nadie, pero al menos ubico los rostros de toda la gente de estas tierras.

Estaban los puestos que me gustaban, había muchos de libros y los puestos de comida, los niños y parejas jugaban para ganarse premios, se escuchaban risas por todos lados, las luces de los puestos y el atardecer daban una vista espléndida.

— ¿Quieres comer algo?, Scarlett.

— Aún no, quiero ver primero.

— De acuerdo.

Caminábamos a la par, el no se emocionaba tanto como yo pero podía notar que le gustaba estar en el festival. Mientras pasábamos por unos puestos de libros noté a lo lejos uno en especial y fui directo hacia el. Era un libro de hongos y plantas venenosas, no pude evitar sentir felicidad al ver los libros.

— ¿Este te gusta? — Pregunto Klein.

— Nunca había visto uno donde redactara sobre los tipos de hongos.

Sentí la mano de Klein en mi cabeza como si fuera una palmada.

— Señora, nos llevaremos este libro — me quito el libro para entregarlo a la vendedora.

— Claro joven, lo envolveré en seguida para que no se maltrate.

— Oye, ni si quiera sabemos el precio. —dije reprochando su acción.

— Eso no importa, tonta. Lo que me importa es que te guste y estés feliz.

Ya no pude seguir peleando porque nos interrumpió mi tripa, sonó tanto que la vendedora reprimió una sonrisa, sentí tanta vergüenza lo suficiente como para que mi cara se pusiera roja como un tomate.

— Y todavía iremos por comida eeh. — pagó el libro y me tomó de la muñeca para jalarme.

— Quiero pulpo.

— Brocheta?

— Si, brocheta de pulpo.

En el mismo momento, el viento sopló más fuerte de lo normal y la lluvia comenzó a caer fuertemente tanto que cegaba la vista de cualquiera, las nubes no se miraban tan oscuras como para que cayera tanta agua de repente. Las personas comenzaron a correr por todas partes tratando de cubrirse por la lluvia, lo malo es que todos corrían en grupo y estorbaban en gran medida. Sentí que me tomaron de la muñeca y me guiaban tratando de encontrar un refugio, llegamos a una especie de capilla lo suficientemente grande para que máximo tres personas entraran, por suerte solo éramos dos.

— ¿Estas bien?

Esa voz no me era conocida, voltee al instante buscando a Klein pero lo que encontré fue a un completo extraño para mí, un chico más alto que yo, cabello color negro azabache y con unos ojos penetrantes color miel, su rostro era de un perfil fino, muy apuesto.

— ¿quien... quién eres tú?

— Por los Dioses, no puede ser.

Me puse en guardia, no puedo confiarme. Me dejé guiar sin objeciones porque creí que quien me tomaba de la muñeca era Klein.

— ¿Por qué me trajiste aquí?. Y, ¿qué es lo que buscas?

— Pues fue para resguardarnos de la lluvia, y además, me equivoqué de persona.

— ¿Por qué debería de creerte?

— ¿Yo para que querría secuestrar a alguien como tú?

Me sentí ofendida, nunca habían sido así de groseros conmigo. ¿Qué le pasa a este tipo?

— Le pido que me lleve de regreso al festival, mi amigo debe de estar preocupado porque no me encuentra.

— La lluvia no cesa.

– Pero tengo que ir con el.

Debe de estar buscándome por todas partes.

—Solo espera a que se calmen las aguas y yo mismo te llevaré hacia donde está tu amigo.

— De acuerdo, parece que no tengo alternativa. —me senté en la esquina de la puerta.

— Mi nombre es Viktor. — dijo mientras se sentaba a mi lado.

— El mío es Scarlett.

Puso inmediatamente una cara de sorprendido. — ¿Y tu apellido?

— Que cara tan rara acabas de poner, mi apellido es Morgan.

— No pensé que al llegar a Tiyu, la primera persona con la que me encontraría sería la misma que me rechazó.

Tarde mucho en procesar sus palabras y cuando por fin armé el rompecabezas di un salto de mi lugar llevándome mis manos a mi boca. ¿Dijo que lo rechace?, esas fueron sus palabras. Ay no no no ¿por qué a mí?.

—Eso quiere decir que eres el hijo mayor del rey Diluc Bearminte.

— Sí

— ¿A qué debemos tu visita?, mi respuesta sigue siendo ... — no me dejo terminar y puso su dedo en mi labio para que dejara de hablar.

— No me malinterpretes, pero yo tampoco quería un matrimonio.

— Ah, ¿no?

— No, un matrimonio que no es por amor es algo que no quiero en mi vida, lo sentiría como una maldición de por vida.

— Si, eso pienso. Qué bueno que pensamos igual.

— Claro, estoy agradecido que te opusieras a este matrimonio ya que por lo que veo tu padre te deja ser libre.

— ¿Ser libre?

— Claro, haces cosas que no se les permiten a las mujeres, también puedes tener la decisión de a quien amar y no estar forzada a hacer cosas que no quieres.

En realidad, no lo había pensado de ese modo, realmente soy muy afortunado de ser hija de mi padre. Él logró que yo viera algo que nunca había visto, aunque lo he estado viviendo toda mi vida.