Transferencia
Cornell University, New York
Agosto 27, 2024
1:00 P.M.
Sofía’s pov:
—Señorita... Señorita!!— Salí del trance. Un hombre de rostro cansado, con la barba casi completamente blanca, me miraba con el ceño fruncido. —¿Se encuentra bien señorita? Ya llegamos.
No me había percatado que el auto había dejado de andar.
Mire a través de la ventana. Aún no podía creerlo. Cornell era preciosa, y yo estaba ahí, mirando al campus desde la ventana del Uber, completamente embobada.
Espera... ¡seguía en el auto!
—Si, Perdone, muchas gracias— Salí del auto, el señor me ayudó sacando mis pertenencias del maletero. —Que tenga un lindo día.— le dedique una pequeña sonrisa y asentí levemente.
Me sentía emocionada. Tal vez un poco asustada... Bueno, tal vez demasiado asustada.
Transferirme de universidad y cambiar de carrera en mi segundo año sin consultarlo con mi madre me aterraba. Pero no creía que pudiera encontrarme en un lugar más distinto a California que Nueva York.
Agarré mi maleta, decidida a entrar a la oficina principal.
Era inmensa. Había gente por todas partes; algunas chicas celebraban con sus amigas por haber quedado en el mismo dormitorio. No pude evitar preguntarme quiénes serían mis compañeras.
Me acerqué al gran escritorio donde estaba la que parecía ser la supervisora de residencia. Aunque lucía bastante joven, quizás apenas uno o dos años mayor que yo.
Me miró sonriente, esperando a que dijera algo.
—Sofía Mercier, segundo año. Acabo de transferirme.
Ella asintió y comenzó a teclear con rapidez.
—Te tengo, estás en el ala A, dormitorio número 53...
Su oración quedó suspendida en el aire al ser interrumpida por otra voz ajena. Suave. Casi burlona.
—Kathe, cariño, tiempo sin verte.
Giré la cabeza de inmediato.
Era una chica alta, de cabello negro y piel pálida. Hermosa de una forma casi intimidante.
—Abby, ¿que te trae por aquí?— Preguntó la chica llamada Kathe.
—Ya sabes, la rutina. Vine por la nueva. Sofía.
Voltee a verla de inmediato. No creía que estuviera hablando de mí.
—Si, hablo de ti. Sofía Mercier, ¿No?
Respondió como si me hubiese leído la mente. Sus ojos estaban fijos en mí, esperando una respuesta.
—Sí, Sofía Mercier.
Mi voz salió más insegura de lo que me habría gustado. De pronto, me sentía pequeña frente a ella.
—Pero... ¿por qué me buscas?
—Seré directa— comenzó—. Buscamos chicas como tú. Inteligentes, hermosas... La casa Ross quiere que formes parte de ella.
Aún seguía procesando lo que acababa de escuchar.
¿La casa Ross?
¿Estaba hablaba de una fraternidad?
—No estoy interesada en entrar en una fraternidad— Me adelanté antes de que pudiera continuar.
Ella sonrió. Una sonrisa extraña. Casi inquietante.
Era hermosa, sí, pero había algo en ella que me ponía nerviosa.
—No te adelantes, ¿si? Solo danos una oportunidad. Ven a nuestra fiesta de bienvenida. Si no te agradan las chicas o el ambiente, yo misma te ayudaré a instalarte en el 531D.
Parpadeé.
Ni siquiera yo sabía cuál era mi dormitorio, y esa chica parecía saberlo todo sobre mí.
Todo aquello era demasiado extraño.
Y aún así... terminé aceptando su invitación.
No sé exactamente por qué.
Me presento, soy ghostwriter. Espero que les haya gustado este primer capítulo de mi primera novela.
Les agradecería mucho que votaran y comentaran.
Seamos amiguibbis:)))))
Adio
