The Waiting Game ; Luke Hemmings

Summary

¿Qué pasa cuando el amor de tu vida regresa demasiado tarde? Luke y Robbie pudieron tenerlo todo; un romance perfecto, prestigio y la familia que siempre planearon. Pero el destino les tenía preparado algo completamente distinto. Ahora, una boda inesperada vuelve a unir sus caminos, obligándolos a enfrentarse a heridas sin sanar y amores que jamás aprendieron a soltar.

Genre
Romance
Author
Cari
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

1: still at the restaurant

Respira, Robbie. Dios mío, solo es una cena... Estaré fuera en media hora y podré regresar a casa con la poca cordura que me quede después de...

¿Pero qué estoy pensando? No es cualquier cena, es el compromiso de Rory, no puede ser que esté actuando así.

—¿Mamá? ¿Todo bien?

La miré de reojo; mantenía la vista fija en el camino, aunque de vez en cuando me echaba una que otra mirada. Solté un suspiro y me acomodé en el asiento por quinta ocasión en los últimos 10 minutos.

—Sí, bebé —sonreí—, ya sabes, los viajes en auto me marean un poco.

Negó con la cabeza, para nada convencida.

—Me estoy arrepintiendo de haber invitado a papá, quizás no estarías toda nerviosa... pero aún no es tarde, dudo que haya llegado al restaurante, ¿quieres que lo llame?

—Todo está bien, Rory. De verdad, solo estoy mareada.

La pobre pensaba que su padre y yo no teníamos buena relación. Por más que nos esforzábamos en repetirle que nos llevábamos bien, seguía pensando que solo fingíamos por ella.

Hubiera querido que toda esta ansiedad fuera gracias a él..., sin embargo a lo que estaba por enfrentarme era mucho peor que un ex esposo.

Al llegar al restaurante, su rubio noviecito ya nos esperaba afuera. Me le quedé viendo, aún sin poder creer nada de lo que pasaba. Estar de nuevo en el mismo restaurante y él con ese tonto traje azul.

—Mamá, sé que no te agrada mucho Luke, pero créeme que esta es la mejor decisión que he tomado en la vida...

Volteé a verla, deseando poder decirle que su novio no era el problema. Le sonreí al notar sus ojos llenos de ilusión y no pude evitar acariciarle la mejilla. Había crecido tanto, de pronto ya era toda adulta y no me había dado cuenta de ello.

—Yo soy feliz mientras tú lo seas —respondí, obteniendo una amplia sonrisa de su parte.

Se guardó las llaves del auto y salió disparada a los brazos de su prometido. Los observé a la distancia, sin poder evitar que se me encogiera el corazón. Era tan extraño verlos juntos, como un recuerdo borroso que cobraba nitidez.

Caminé hasta ellos, tratando de secarme el sudor frío de las manos en el pantalón, aunque de nada servía pues se volvían a empapar. Me temblaban los labios, siempre era insoportable tener que oír su voz, verlo a la cara era un constante recordatorio de lo que pudo ser y no fue.

—Buenas noches, profe.

Le sonreí, apretando los labios, pero no duró mucho el gesto.

—Hola, Luke. Rory, ¿ya le pusiste seguro al auto?

—¡Lo olvidé! —exclamó ella y comenzó a buscar las llaves en su bolso.

La pareja continuó su conversación como si no estuviera ahí, así que me dediqué a observar nerviosamente cada auto que aparcaba cerca. Esperaba que Ashton no tardara en llegar, no quería pasar por este infierno sola.

Tras un rato de espera apareció la madre de Luke, a quien recordaba de algún lado aunque no estaba segura de donde. Decidimos entrar a apartar una mesa antes de que no hubiera espacio, mientras los demás llegaban.

—Nunca hemos tenido tiempo de conocernos, ¿verdad? —preguntó ella, tomando asiento a un lado de mí—, Rory lleva tanto tiempo en la familia que me parecía extraño nunca haber conocido a sus padres, pero ahora que te veo... —frunció un poco el ceño, escrutándome la cara—, ¡ya sé por qué me resultas tan familiar! Robbie Whitmore, la reina de belleza de 2013.

—Esa soy yo —asentí y enseguida tomé el vaso de agua frente a mí para no tener que hablar más.

—Ya decía yo que la belleza de Rory la había visto antes. Estuvimos en la misma universidad, ¿no me recuerdas? Jane Crawford, de medicina.

De pronto el agua se hizo dura de tragar, se me enfriaron las manos y la punta de los pies. ¿Cómo la había olvidado? La vista se me fue directo a su mano izquierda, donde aún mantenía el bonito anillo de compromiso.

—Claro..., cómo olvidarte —le sonreí.

—¿Se conocían? —preguntó Rory, de pronto los dos nos voltearon a ver.

—Westbridge es un pueblo chico, ¿no, Robbie?

Asentí para darle la razón. Por cómo me miraba Rory, sabía que eso no la había convencido; acabábamos de abrir el baúl de los recuerdos y no se detendría hasta explorarlo todo.

—¿Y a qué universidad fueron?

—Al Crestwood College, por supuesto. De donde salen los mejores médicos del país. Los Hemmings hemos estado por generaciones, seguro que sus hijos también estudiarán ahí.

Rory hizo una mueca. Y Luke salió a salvar la situación.

—De hecho la señora Whitmore es profesora en el Crestwood. Me dió el optativo de prótesis como en tercer semestre...

Jane me miró de reojo, algo sorprendida.

—¿Qué estudiaste, Robbie? ¿También medicina?

—Biomédica, de hecho —tragué saliva. Jane soltó una risa.

—Claro, en donde se refugian los que no pueden ser médicos...

Rory posó los ojos en su suegra, al mismo tiempo que vi a Luke cerrar los ojos como quien espera un golpe.

—Mi madre nunca ha querido ser médico. Es ingeniera y es muy buena en ello. Únicamente volvimos a este pueblito porque le ofrecieron trabajo en la universidad.

De pronto sentí un nudo en el estómago. Me sentía en un deja vu del que no podía salir. ¿Estaría condenada a repetir esta misma escena una y otra vez?

Jane guardó silencio y optó por mejor hojear el menú. No pasó mucho tiempo cuando su celular comenzó a sonar, así que atendió a la llamada.

—Hola, amor. Estamos en la mesa del ventanal... Sí, justo te estoy viendo —apartó su celular y comenzó a mover el brazo en el aire.

Por más que luché contra mí misma, no pude evitar voltear en esa dirección.

Sentía que el corazón se me había detenido por completo. Era imposible apartar mis ojos de los suyos, no podía creer que volvía a verlo después de tantos años. Sus rizos rubios ahora tenían matices plateados, su frente ahora tenía una marca de expresión permanente que siempre solía hacer cuando estaba estresado.

Luke se quedó inmóvil en la entrada, de repente pasando la mirada de su esposa a mí; debía ser lo más extraño del mundo. Se acercó a la mesa, con la cabeza baja. A Jane se le iluminaron los ojos y se levantó de su asiento para recibirlo.

—¡Pensábamos que ya no ibas a venir! ¿Todo bien?

—Sí —respondió él, mirándome por detrás de su esposa.

—Robbie, él es Luke, bueno, Luke padre. Luke, ella es la madre de Rory, seguro también se conocen.

Ella se hizo a un lado para que pudiéramos encontrarnos, aunque no tomé la mano que él me estaba ofreciendo. ¿Cómo se atrevía a querer saludarme como si fuéramos extraños? Podía sentir la mirada confusa de Rory sobre mí, pero me negaba a hacerlo de todos modos.

Luke se aclaró la garganta y soltó un suspiro.

—De toda la vida —soltó al mismo tiempo que tomaba asiento al lado de su esposa.

—¿Qué? —preguntó Jane, alzando las cejas con sorpresa, pero sin dejar de sonreír.

Volteé de reojo hacia su dirección, sintiendo aquellos ojos azules sobre mí. Esta cena estaba yendo fatal y aún no comenzaba.

—Sí. Robbie y yo fuimos juntos a la escuela, desde niños hasta la universidad.

—¿De verdad? Nunca lo mencionaste.

Jane se deshizo de su sonrisa amable y me volteó a ver, como esperando una explicación. Entendía que no lo supiera, tampoco era algo que a mí me gustara contar, pero aún así dolía. A pesar de los años. Sin poder evitarlo me topé nuevamente con el anillo de compromiso posando sobre su dedo, seguía tan brillante y bonito como la primera vez que lo vi.

—No éramos cercanos —dije, encogiéndome de hombros—. Sólo que Westbridge es un pueblo chico.

Sentí una patadita por debajo de la mesa, lo que me obligó a voltear directamente hacia mi hija. Rory tenía las cejas arqueadas y una mirada que gritaba "¿Qué carajos ocurre?". A lo cual solo pude negar con la cabeza.

Gracias a Dios, Ashton no tardó en llegar. Rory fue a recibir a su papá y lo guió hasta la mesa con nosotros, tomando asiento al lado mío. En esta mesa circular, todos podíamos vernos las caras.

—Qué grosero, no me he presentado. Soy Ashton Irwin, papá de Rory —se levantó de su asiento para darles un apretón de manos a los Hemmings.

—Luke... Y mi esposa, Jane.

Apenas habló, Ashton me miró. Lo supo en ese instante, sin necesidad de que le dijera nada.

—¿Y cuánto tiempo llevan casados? —preguntó Jane.

—Estuvimos casados 20 años —contestó Ashton despreocupado.

Por la expresión que hizo Jane, supe que esta cena la tenía igual o más incómoda que a mí.

—Pero mi Rory creció en una familia llena de amor, es la princesa de la casa... Me alivia mucho dejar mi tesoro en manos de alguien como Luke.

Ambos jovencitos sonrieron, sosteniendo sus manos por encima de la mesa. Estaban enamoradísimos hasta los huesos. A mí el corazón me dolía. Sin pensarlo, posé los ojos en Luke una vez más.

Y supe, por su semblante arrepentido, que estaba pensando en lo mismo.