ROSADO.
Todo sucedió en la segunda cita.
El ambiente cálido, la música suave envolviendo sus oídos, las sonrisas y las miradas. Hablaban entre copa y copa, y disfrutaban de la compañía el uno del otro mientras se dejaban llevar por lo que sus mentes divagaban entre palabra y palabra.
Entonces, él acarició su pierna y al instante su mano, sus dedos.. mientras la observaba con mirada profunda y decidida.
Acarició su cara suavemente con la yema de sus dedos, sin apartar la mirada de sus ojos, mientras se iba acercando lentamente a aquellos delicados labios.
No dudó en besarla, y con sus labios húmedos, se acariciaban y jugaban.
Mirándose con deseo, y entre abrazos y besos se desnudaban lentamente lamiendo sus cuerpos con dulzura y acompañando con intensas caricias.
Sus cuerpos se unían fuertemente con ganas de fundirse en uno.
Él paró agotado y la abrazó con dulzura en la oscuridad rosada de aquella noche, en esa habitación donde no se podía oler más que sus cuerpos sudados entremezclados formando un aroma caliente y orgásmico.
Abrazándola y con un movimiento suave empezó a moverse de lado a lado, bailando junto a ella.