El Jardin De Los Sueños

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Summary

¿Y si las personas de tus sueños no fueran una alucinación? ​ Durante años, Mia, Isaak y Gabriel han compartido un refugio secreto: un jardín de flores blancas que solo existe cuando cierran los ojos. Se conocen sin nombres, se aman sin pasado y se cuidan sin verse. ​Pero el destino es caprichoso y la Terminal 4 del aeropuerto está a punto de demostrarles que el "hilo rojo" no es una leyenda. Un choque accidental, una carpeta de diseños esparcida por el suelo y tres miradas que se reconocen en medio del caos.

Genre
Romance
Author
Mia
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

CAPITULO I: El Aeropuerto

Mia

Sábado 12:30 p.m

El aeropuerto era un caos de valijas rodando y anuncios por megafonía que intentaba ignorar mientras sujetaba el teléfono entre la oreja y el hombro

—Si Dan, casi pierdo el vuelo- explicó, mientras esquivo un grupo de turistas- me quede dormida de nuevo, el forro de Elias estuvo a punto de tirarme Agua fría para despertarme- un escalofrío me recorrió la espalda al recordarlo.

Me detuve frente a una pantalla de salidas, resoplando. Mis rizos rojos escapaban de la pinza que se suponía los sujetaba. Al otro lado de la línea escuche a Dan suspirar.

— A vos lo que te falta son dos tazas de café sin azúcar- replicó ella- y un psiquiatra.

— Se que suena loco, pero esos sueños se sienten tan reales que ya no parecen serlo ¿entendes?

—Entiendo que tienes que concentrarte M, por que los únicos “Chicos de ensueño” que verás este año son los cientos de maniquíes que tendrás que vestir- respondió con una risita divertida al otro lado del teléfono.

—Sos una insensible nena- dije divertida sin decirlo del todo enserio- te aviso cuando llegue y te cuento todo, te amo byeeee- colgué y reproduge de nuevo la música en mis auriculares, dirigiéndome a la salida.

Inmersa en mi mundo, pensando en diseños y tarareando You found me no era consciente del ajetreo a mi alrededor hasta que choque con dos chicos. Mi carpeta salió volando, abriéndose y desparramando todos mis diseños.

—¡Fíjate por dónde...! —empezó a decir uno de los chicos, pero se cortó en seco al levantar la vista.

El otro, que había empezado a juntar algunas hojas de cuentas y mis bocetos, quedó paralizado con una mano extendida a medio Camino de una de mis hojas.

El tiempo en la Terminal 4 se detuvo. El ruido de los aviones, y El estribillo de la canción sonando todavía en uno de mis auriculares

Lost and insecure

Los tres nos quedamos perplejos, mirándonos fijamente.

You found me, you found me

¿Es la primera vez que veo a estas personas?

Lying on the floor

Ninguno de los tres se mueve, son minutos que parecen años.

Surrounded, surrounded

Estamos rodeados de gente, pero mi Mirada solo alterna entre El Verde y El azul de sus ojos.

El sonido estridente de los megáfonos anunciando un vuelo y un Mensaje vibrando en mi celular me devuelve a la realidad. Me enfoco en terminar de juntar mis bocetos y me levanto.

—Lo siento- susurró antes de salir del aeropuerto, ignorando la voz en mi cabeza que me pide que vuelva.

Isaak

Sábado 12:35 p.m

Tenía el volumen de los auriculares tan alto que el choque ni siquiera tuvo sonido. Solo fue un impacto seco que me sacó de mi mundo digital. Mi tablet estuvo a un milímetro de estallar contra el suelo, pero mi cuerpo reaccionó por puro instinto, atrapándola contra mi pecho mientras mis rodillas golpeaban el granito frío.

—¡Fíjate por dónde...! —solté, con la voz cargada de esa irritación que guardo para cualquiera que interrumpa mi espacio.

Pero las palabras se me quedaron trabadas en la garganta.

Levanté la vista y el mundo se volvió un lienzo en blanco. Delante de mí, una chica de pelo rojo —un rojo que yo mismo había intentado mezclar mil veces en Photoshop sin éxito— me miraba con los ojos más abiertos que había visto nunca. No era solo que fuera linda. Era la sensación de que mi cerebro estaba haciendo click en una pieza de un rompecabezas que ni siquiera sabía que estaba armando.

A mi lado, otro chico, uno con cara de no haber roto un plato en su vida, estaba igual de petrificado. Tenía una de las hojas de la chica en la mano, pero no la movía. Estábamos los tres en una especie de trance ridículo en medio de la terminal

You found me, you found me…

El eco de la música que salía del auricular que se le había caído a ella resonó en mis oídos, golpeandome Como un insulto. ¿Encontrarlos? Ni siquiera sabía que los estaba buscando fuera de mis horas de sueño.

Ella reaccionó primero. Murmuró un "lo siento" que apenas llegó a mis oídos y empezó a juntar sus cosas con una desesperación que me dieron ganas de detenerla. No lo ise

La vi levantarse y caminar hacia la salida sin mirar atrás. Su silueta desapareció entre la multitud de turistas y valijas, dejándome allí, tirado en el suelo como un idiota.

Miré al castaño que seguía a mi lado. Él me miró a mí. En sus ojos verdes había un terror que yo compartía: el terror de saber que dormir ya no iba a ser suficiente.

Me colgué la mochila, ignorando el nudo en mi estómago, Él también se levantó, pero yo sali antes de que pudiera decir algo, poniéndome los auriculares para no oírlo.

Me dolía la cabeza y me ardían los tatuajes. Solo quería llegar a mi departamento, cerrar los ojos y esperar que, al menos en el jardín, el silencio no fuera tan ensordecedor como el que acababa de quedar en esta terminal.

Gabriel

Sábado 18:50 p.m

Estuve toda la tarde repitiendo la escena del aeropuerto, con el eco de esa canción que sonaba desde el auricular que se le cayó a esa chica resonando en mi cabeza.

You found me

Todo ese momento. La canción. Esas personas tan idénticas a las de mis sueños. Todo lo que pasó en esa terminal va en contra de toda la lógica en la que se mueve mi mundo. Y eso es tan aterrador como maravilloso.

—Es imposible —masculle, poniéndome las manos en la cara.

Lo de la Terminal 4 no había sido una casualidad de esas que te pasan una vez en la vida. No. Fue como si el universo me hubiera pegado un cachetazo para que me despertara de verdad. La imagen de Isaak, con esos fríos ojos azules, se me había quedado grabada a fuego. Y Mia... verla ahí, tan real, tan despeinada por el viaje y con ese brillo en los ojos que ni el mejor de mis sueños pudo replicar.

Necesitaba dormir, entrar al jardín, preguntarles si ese encuentro fue real o si me lo imagine. Preguntarle al imbécil de Isaak por qué mierda me dejo solo con todo ese quilombo.

—El Jardín no te dejará escapar tan fácilmente.