~Capitulo 1~
WILLIAMS
HASTA UN LEON NECESITA UN DEBORADOR QUE LE DE SATISFACION AL MISMO TIEMPO QUE PLACER...
Sostengo de las caderas a la preciosa rubia de grandes senos montando mi verga, exhaló por la boca y cierro los ojos tratando de que mi orgasmo llegué. Imposible intentó todo para entender qué pasa conmigo y mi vida sexual. Pero no lo comprendo.
Saco a la mujer de enzima mío, pongo mi pantalón, tiro un par de billetes, sobre la mesita de noche y salgo del motel casi corriendo.
La noche está fría y la molestia entre mis piernas continúa, no encuentro un puto agujero liberador, ninguna mujer me complace y no siento piel con ninguna.
Estacionó el auto en la acera, cierro la puerta con impaciencia y saco las llaves abriendo la puerta de mi casa.
—Hola mi amor, se te hizo tarde, estaba preocupada por ti—beso a mi mujer en su boca, realmente no siquiera lo siento.
—El trabajo amor, un cliente se quedó más de lo habitual—me sujeta con sus manos del cuello y vuelve a besarme. Sigo con el beso escapando sin que se dé cuenta de su boca—Me voy a duchar preciosa—tira de mi brazo llevando mi cuerpo contra la pared, me besa el cuello e intenta sacar mi camisa—Mi amor estoy muy agotado—le hablo suplicando que me suelte, deja de hacer lo que hace para hacer un puchero y mirar mis ojos pidiendo continuar. Tomo sus manos, les doy un beso—Por favor preciosa—beso su boca, sonrió y suelto sus manos metiéndome a la habitación.
Me adentro al baño y mi ropa cae al suelo, prendo la ducha para quedar observando como el agua corre, toco para ver si está como me gusta y me meto.
El agua está deliciosa y ayuda a calmar un poco de mi frustración. Media hora después salgo seco mi cuerpo, pongo mi bóxer y en el comedor mi mujer espera con la cena.
Está un poco molesta y me gustaría que no lo esté, pero no deseo estar con ella.
Corro la silla para tomar asiento y el timbre suena, Adalia no se levanta, entonces voy yo, estoy en estas fachas, pero no tengo intención de vestirme.
Abro la puerta y mi rostro se desfigura evitando demostrar que su presencia predomina en mí un gran deseo—Hola buenas noches—hablo con titubeo porque el hombre de metro ochenta, ojos verdes y figura imponente me desconcierta.
¿¿Qué me pasa??
—Buenas noches, soy su vecino y su auto no deja que pueda estacionar en mi garage—no tengo reacción en sus palabras, las mías se fueron junto con mi puta conciencia. Ni yo comprendo que me sucede.
—¿Quién es mi amor?—aparece mi mujer por detrás haciendo que vuelva a mi realidad saliendo del trance que siento viendo a este hombre.
—El vecino vino a pedirme que corra el auto—contesto sin dejar de mirar su rostro que no demuestra nada, puedo ver un tatuaje asomar por su cuello—Un momento ya voy vecino—recalco esa palabra. Tengo que alejar esto que me pasa lo antes posible.
Me meto de nuevo en busca de ropa para luego volver a salir y encontrar al hombre sobre mi auto, está de espaldas.
Siente mi presencia y se da vuelta.
¿Quisiera entender qué me pasa?
—Williams—le paso mi mano—mi nombre es Williams—la toma y siento la chispa traspasar mi piel.
—Puedes correr el maldito auto— su voz ronca y prepotente hace que me dé ganas de golpearlo, pero también de otras cosas. Demonios como puedo pensar eso cuando es un maldito ingerido que piensa que puede tratar mal a las personas. ¿Pero qué demonios?, no puedo contestarle, suelto su mano y entro al auto.
No puedo salir de allí hasta que el vecino arrogante no desaparezca de mi campo de visión y yo pueda continuar con mi vida olvidando de esta atracción que sentí con alguien de mi mismo sexo.
Golpeó el volante y vuelvo a mi casa sintiendo algo que no describo y necesito bajar esta erección que me perturba más ahora que vi este hombre.
Tomo a mi mujer con desespero la pongo de espaldas y penetro duramente pensando en los ojos verdes que desataron en mí algo que no puedo describir, cierro mis ojos y contoneo mi pelvis cogiendo a mi vecino aunque al abrirlos de nuevo mi mujer es la que tengo enfrente.
¿¿¿QUÉ ME SUCEDE??? ¿¿¿QUÉ ES LO QUE ME PASA???