Tu café amargo de cada mañana

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Summary

Amber es una abogada que decide tomar el caso de su mejor amigo para hacerle justicia, luego de que este estuviera a punto de perder la vida. Sin embargo, surge una duda inevitable: ¿qué podría pasar si se enamora de su contraparte? Walker, un general y representante de su base, es quien debe enfrentarla en el caso. Él no cree en el amor; para él, su trabajo es lo único que importa y considera que enamorarse es una pérdida de tiempo. Pero, en el proceso, descubrirá que todo puede pasar...

Genre
Romance/Drama
Author
Estef
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1


—Amber, te habla el jefe. ¿Por qué, según él, llegaste 10 minutos tarde al despacho? —dijo Lilith con cara de pocos amigos mientras dejaba una pila de documentos en mi escritorio.

Posiblemente eran del jefe, pues él siempre terminaba dándome su trabajo para que yo lo hiciera. Posiblemente ese señor no ha trabajado desde hace años, desde que lo ascendieron a su puesto actual.

—Gracias por avisarme de los gritos y regaños antes de entregarle estos documentos —dije acomodando unas carpetas ya revisadas. Me dirigí a su oficina, pero antes de entrar conté hasta tres.

—¡Por fin, Charlotte! En serio, si vas a trabajar así, mejor no seas abogada —dijo el jefe, arrebatándome los papeles de las manos con fuerza innecesaria. Esperé a que dijera algo sobre el contenido, pero en vez de eso, me despachó: —Retírate, está todo correcto.

Salí rápidamente. Siempre tenía algo malo que decir sobre todo lo que yo hacía. Fui a mi oficina y empecé a trabajar en los nuevos documentos, trámites y pendientes.

—¿Qué tendrá este hombre? —me pregunté mientras me concentraba en no equivocarme; quería mi pago entero de esta quincena.

Apenas terminé, escuché mi teléfono. Era la esposa de mi amigo de la infancia. Contesté de inmediato.

—Charlotte, sé que no nos llevamos tan bien, pero te quiero pedir un favor. Pasó algo con Louis cuando fue a su servicio y necesitamos la ayuda de una abogada... Eres la única que conozco —dijo ella, con voz temerosa y nerviosa.

—¿Qué ocurrió? —pregunté mientras caminaba hacia el elevador.

—¿Recuerdas que hace un año mandaron a Louis a la guerra? Me llamaron; resulta que tiene quemaduras de segundo grado en todo el cuerpo y no lo atendieron. Me están cobrando hasta el suero intravenoso y no se lo colocarán hasta que pague. Me están negando el seguro médico militar y me piden una fortuna por la operación. No tengo el dinero ahora mismo.

—Me estás diciendo que están cometiendo negligencia médica y no cumplen con el seguro militar —resumí la situación—. ¿Y quieres que te ayude?

—¿Qué es negligencia médica? —preguntó ella, confundida.

—Antes que todo, paga el suero para mantenerlo vivo. Si no te alcanza, llama a alguien que te preste; después pediremos ese dinero de vuelta. Segundo: negligencia médica es el conjunto de medidas mal realizadas durante la estancia en el hospital —le expliqué mientras subía a mi auto buscando las llaves en el bolso—. Dame la ubicación para ir y entender mejor la situación.

Me envió una ubicación a 10 minutos del despacho. En cuanto recibí la notificación, me dirigí al hospital para saber a qué me enfrentaba en este nuevo caso. Al llegar, me estacioné cerca, bajé corriendo y me acerqué al mostrador.

—Louis López, por favor. Dígame la habitación y el pasillo —dije rápidamente.

La chica revisó en su ordenador, tecleando el nombre. Respondió de mala gana, cosa que no me sorprendió; siempre responden así por alguna razón.

—Piso 2, habitación 10, sala de emergencias.

Subí por el elevador y, tras unos segundos, llegué a la habitación. Al lado de la cama estaba sentada Eliza, la esposa de Louis, con los ojos rojos de tanto llorar. Miré brevemente la cama donde estaba él y no podía creer lo que estaba viendo...