Una estrella blanca

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Summary

La historia cuando el universo quiere juntar a dos personas de diferentes realidades y mundos

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1: El Portal y el Retirado

En un mundo donde el mal reina a causa de la corrupción, la mejor guerrera de élite se encuentra en su último momento, a punto de morir a manos de un puñado de malhechores.

—Dios, ya no me quedan fuerzas para seguir luchando —susurró F77, con la voz quebrada—. A todos mis amigos los han matado... Por favor, que mi muerte sea rápida.

De la nada, un portal dimensional se abrió de par en par en el cielo. Desde el interior del destello cayó Naranjo, un guerrero Illuminati retirado. Su aterrizaje, lejos de ser épico, fue completamente cómico: impactó de cabeza contra el suelo.

—¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí? —se quejó Naranjo, sobándose la cabeza—. ¿Quiénes son ellos y quién es ella?

Al observar la escena, rodeada por los cuerpos caídos de hombres y mujeres, Naranjo dedujo de inmediato que la chica estaba en grave peligro.

—¡Eeeey, ustedes! —gritó Naranjo, llamando la atención del grupo—. Así que les gusta lastimar a las chicas cuando las ven solas... ¡Vengan por mí! ¿O les da miedo pelear contra otro hombre?

F77, justo antes de desmayarse, alcanzó a mirar de reojo una pequeña máscara naranja. Luego, la oscuridad la contuvo.

—Oye, tú, ¿eres idiota? —le espetó uno de los malhechores, dándole un paso al frente—. Somos lo mejor del Imperio Ultra Max.

—No me interesa quién sea ese tal "Ultra Pan" —respondió Naranjo con desdén—. ¿Acaso no les enseñaron modales o es que su papi les pega?

Molestos por el insulto, los malhechores rugieron al unísono:

—¡Matemos a este estúpido!

Y se lanzaron en masa contra él.

Sin embargo, Naranjo se movió con una agilidad sorprendente, combinando una velocidad sobrehumana con una fuerza devastadora. En cuestión de segundos, les dio una muerte brutal a los primeros que lo atacaron. Al ver el salvaje despliegue de poder, los malhechores sobrevivientes entraron en pánico y salieron huyendo despavoridos.

—Por Dios, pobre chica... La dejaré en un lugar seguro —dijo Naranjo, acercándose a ella.

La levantó con cuidado, dispuesto a teletransportarse a su dimensión de origen. Pero justo en ese instante, el cielo tronó.

—Dios, ¿qué pasa ahora? —alcanzó a decir Naranjo.

Un violento zumbido resonó en el aire mientras un nuevo portal comenzaba a succionarlos con fuerza, arrastrándolos directo hacia su mundo.