EL DESPLIEGUE

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Summary

Liam Carter lleva una vida tranquila como soldado en la base militar y su hogar en Carolina del Norte, donde su esposa e hija son su refugio. Pero en 2003, mientras el mundo observa tensiones crecientes en Oriente Medio, una orden de despliegue lo obliga a enfrentarse a algo mucho más grande que la rutina del cuartel.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Carolina del Norte, Febrero 2003

Liam preparaba un termo de café antes de llevar a su hija al colegio. Aquel día tocaba guardia, así que no la volvería a ver hasta la mañana siguiente. Emily, su hija, se encontraba aún en el salón preparando su mochila cuando Liam fue a buscarla para preparar el desayuno.

-Vamos cariño- dijo el padre, aupando a la niña en brazos y volviendo a la cocina.

Las noticias estaban a punto de empezar y quería escucharlas antes de salir.- ¿me vas a llevar tu papa?- Pregunto la niña de apenas 5 años.

- Yo te llevaré y mamá te recogerá, ¿vale? Cuando salga del hospital irá directa por ti, no te preocupes.­­­‑

Liam se giró hacia la encimera para preparar un desayuno rápido para su pequeña. Cereales y leche. Nunca fallaba.

De fondo ya se oía el inicio del noticiero. La emisión se abría con una alerta:“Irak estaba moviendo tropas hacia la frontera con Kuwait y ya se habían producido varios ataques en la zona.”

Las imágenes mostraban columnas de humo sobre el desierto mientras el presentador hablaba con tono grave. Un representante estadounidense se había desplazado hasta la región para intentar mediar y evitar que la situación escalara. En la parte inferior de la pantalla corría un titular:"Washington no descarta una intervención militar si Bagdad no coopera con las inspecciones”.

Liam torció el rostro al escuchar la noticia.

La cafetera ya borboteaba con fuerza en la encimera, dejando escapar pequeñas nubes de vapor que anunciaban que el café estaba listo.

Cuando llegó la hora subió a su Land Rover y fue a dejar a su hija al colegio, con un beso en la mejilla de la pequeña Emily se despidió hasta la mañana siguiente. Volvió a subir a su coche y marcho rumbo a la base.

El trayecto hasta la base no duraba más de veinticinco minutos. Durante el camino escuchó algo de música en la radio, disfrutando de los últimos minutos de tranquilidad antes del turno.

Sin embargo, a pocos kilómetros de la entrada notó que algo no era normal.

El tráfico era mucho más denso de lo habitual. La cola de vehículos comenzaba varios kilómetros antes de la puerta principal de la base. Demasiada gente entrando a esa hora de la mañana.

Liam frunció el ceño.

Él pertenecía a una unidad de paracaidistas, y precisamente su sección tenía guardia ese día. Por eso aquel movimiento le resultaba aún más extraño.

Al llegar al control, la normalidad se rompía aún más. La policía militar estaba reforzada: donde normalmente había dos guardias, ahora había cuatro. Camiones militares entraban sin cesar en la base, haciendo que todo el lugar pareciera mucho más activo de lo habitual.

Liam frunció el ceño y saludó a la policía militar, que revisó su identificación con más cuidado de lo habitual. Definitivamente, algo estaba pasando.

Al entrar a la base y ponerse el uniforme, Liam comenzó su jornada. Se dirigió a la oficina que le correspondía: “Suministros y Municiones”. Su función era satisfacer las órdenes de reabastecimiento que le solicitaran.

Tras entrar y saludar al compañero que estaba de guardia con él aquel día, el viejo sargento McAllister ya se encontraba tomando un café, negro como el alquitrán.

-Carter, llega usted 14 minutos y 40 segundos tarde cabo- dijo el viejo.

Liam dejo su termo en su mesa asignada y se sentó para empezar a tramitar ordenes de reabastecimiento.

-Lo siento señor McAllister ha habido más cola de la que esperaba en la entrada- respondió.

Tiempo después, y tras varias órdenes ya tramitadas, la puerta de la oficina se abrió de golpe. Entró el mayor Smith con un portapapeles lleno de órdenes, y sin siquiera saludar a ninguno de los presentes, empezó a dictar.

- ¡Esto es urgente! —dijo, depositando la hoja sobre la mesa de Liam-. Munición, armas, comida, uniformes, tiendas de campaña... todo debe estar listo cuanto antes.

Liam frunció el ceño. La lista era mucho más extensa de lo habitual, y podía notar cómo el resto de la oficina se tensaba al instante. Mientras el mayor Smith abandono la oficina

McAllister dejó caer la taza sobre su escritorio por la sorpresa, frunció el ceño y se irguió para acercarse a la mesa de Liam.

-Cabo, déjeme esto a mi- dijo el Sargento- parece algo más serio que un par de raciones extras-.

Agarró el portapapeles y se dirigía a su escritorio marcando números en el teléfono mientras Liam lo observaba.

Liam por un momento solo pensó en que llegara rápido la hora del relevo y que todo esto solo fuera los delirios de un viejo loco con alto rango.

Después del incidente, el día transcurrió con normalidad. Un poco más cargado, es verdad, pero sin esas órdenes extensas.

Llegando la noche Liam y el resto de los miembros de la oficina creían que iba a poder tener un pequeño descanso: ver algún partido repetido o jugar a las damas. Liam se estaba volviendo realmente bueno, quizás algún día podría ganarle a “Jumper” así llamaban al soldado Ryan Grayson. Observo a este último dirigirse a por el tablero mientras le devolvía la mirada.

-Hoy no voy a tener piedad Carter- dijo Ryan con una amplia sonrisa.

Justo antes de que esa partida pudiera empezar, un soldado irrumpió en la oficina.

-Es necesario que todo el mundo se presente en el hangar E02-.

El sargento dio un trago a su taza de café y la termino de un solo golpe; ya ni siquiera sabía cuántas había tomado. Liam y Jumper, con una mezcla de nerviosismo y decepción abandonaron la idea de la partida, por ahora.

Todos siguieron la orden del soldado y fueron al hangar E02.

El hangar estaba repleto de gente, el mayor Smith estaba en un atril. Parecía que iba a dar un discurso.

-Soldados- comenzó -recientemente habrán oído que el régimen de Irak, encabezado por Sadam Hussein ha estado atacando a nuestros amigos y aliados en Kuwait, aunque la diplomacia aún está haciendo su trabajo. Por seguridad de nuestros aliados y nuestras enviaremos algunas divisiones para preservar la paz-

Se aclaró la garganta y bebió un trago de agua.

-Estas divisiones no van a entrar en conflicto directo con las fuerzas iraquíes, es una función disuasoria. El fin es evitar el uso de armas de destrucción masivas en la región. -

Tras unos segundos, empezó a oírse el murmullo de los soldados repartidos por el hangar.

“Jumper” trato de hacer una pequeña broma para rebajar la tensión

-Ni siquiera sé dónde está Kuwait- dijo dando con una sonrisa incomoda, mirando a Liam.

Liam soltó una pequeña risa por compromiso.

La idea de ser desplegados de verdad había cambiado el ambiente del hangar. Lo que antes era rutina ahora se sentía diferente. Más pesado.

Liam se encogió de hombros ligeramente.-algún lugar con mucha arena- respondió en voz baja.

“Jumper” soltó una pequeña risa, más por nervios que por diversión-Genial. Siempre quise ir de vacaciones al desierto-

Liam observo alrededor del hangar. Cientos de soldados permanecían de pie tras haber escuchado al mayor, el murmullo no termino de apagarse.

Hasta que la misma voz del mayor volvió a imponerse sobre el ruido.

-A continuación, señalaré cuales son las unidades asignadas al mantenimiento y preservación de la paz en Kuwait-

El hangar quedo en silencio.

Algunos soldados intercambiaron miradas nerviosas, mientras el mayor Smith bajaba la vista hacia el papel que sostenía.

-Compañía Alpha, compañía Charlie...

A medida que se nombraban compañías se oían murmullos entre los grupos de soldados

Liam noto como “jumper”, a su lado, se movía inquieto, incluso con cierto temblor en las manos.

El mayor paso la hoja. El papel crujió en el silencio de aquel hangar

-Compañía Foxtrot y por último la compañía Tango. – dijo el mayor, guardando el papel y concluyendo

-Todas las compañías nombradas serán desplegadas en dos días, y pueden tomarse un día libre. Buenas noches-

Todo el grupo a cargo del sargento McAllister se volvió a mirarle, entre los cuales se encontraban Liam y “jumper”.-Espero que les guste el calor, muchachos. Recojan sus cosas y vayan a descansar con sus familias- dijo McAllitser, con una mezcla de seriedad y comprensión.

Liam, Jumper, McAllister y todas las compañías asignadas abandonaron el hangar en dirección a los barracones.

Liam allí solo tenía en su taquilla la ropa con la que vino y lo que se requería de manera reglamentaria.

Ryan que tenía la taquilla justo al lado empezó a sacar cosas de la suya. Su intención era quedarse más tiempo en la base, lo suficiente como para poder permitirse un alquiler junto con su novia.

- ¿Cuánto más pagan por estar de misión? - Pregunto el joven “jumper”, a la vez que se desataba las botas y se calzaba unas deportivas.

Liam contestó mientras volvía a preparar su pequeña mochila.

-Creo que es como el doble que el sueldo base- no aparto la mirada de su mochila, no se iba a quitar el uniforme para llegar a casa, ya allí se daría una ducha.