UNLUCKY

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Summary

Kiomi es una chica totalmente desafortunada, nada en su vida es fácil o feliz. Todos pensarían que tendría el apoyo de su familia o amigos, pero su padre ya la había abandonado hace mucho mientras que su madre solo va de fiesta en fiesta o incluso pelea con su nueva pareja. No tiene amigas ya que todos piensan que si se acercan sus vidas se llenarian de tristeza.

Genre
Thriller
Author
Ara
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Una Tarde Gris

La lluvía apareció mucho antes del anochecer, no era una lluvía violenta ni escandalosa, sino que era una lluvia tranquila la cual parecía cubrir la ciudad como un manto de cansancio.

Las ventanas de los edificios se llenaban de gotas con lentitud, mientras que los cables eléctricos se mecían con una calma debido al viento que la lluvia producía.

Las personas corrían para buscar un techo en donde protegerse de la lluvia, otras simplemente usaban su paraguas y seguían con su caminata totalmente tranquila.

Mientras observaba todo desde la ventana del autobús, notando como su reflejo se mezclaba con las gotas de agua sobre el cristal.

Su cabello negro caía de manerra desordenada sobre sus hombres, sus ojos verdes apgados por el agotamiento constante y unas ojeras bajo sus ojos totalmente oscuras para alguien que tiene 18 años.

Bajo su ropa se encontraban marcas silenciosas de varias noches sin fin en donde el descanso se había transformado en algo imposible.

Nadie llegaría a imaginar que esas marcas silenciosas se trataban de moretones y cicatrices que nunca desaparecerían por completo.

Kiomi no era una persona normal y eso ella lo sabía, no escuchaba canciones de artistas como BTS o de Taylor Swift, no ella no era de escuchar canciones alegres o de amor propio, ella siempre escucho a artistas como Melanie Martinez o AURORA, canciones que las personas catalogan como depresivas y de sentimientos negativos.

Pero para ella era un escudo, un escape de la realidad en la que ella vive, un escape de su casa llena de gritos y discusiones, un escape de los comentarios crueles de su madre acerca de su cuerpo.

Siempre que caminaba por los pasillos de la secundaria, sus compañeros susurraban sobre su vestimenta, sobre sus gustos, sobre rumores inventados por Iris Walton. Pero nunca se atrevían a preguntarle qué es lo que le pasaba, que es lo que tenía, aunque si le preguntaran ella no respondería.

Realmente las odiaba, odiaba escuchar sus conversaciones sobre sus familias amorosas, sobre sus viajes, sobre qué es lo que planean hacer con sus parejas o amigas.

Desde que su padre la dejó, el nuevo novio de su madre la miraba con un hambre sexual cada vez que su madre no prestaba atención. Cada vez que sentía la mirada sobre ella, a Kiomi le daban ganas de vomitar, siempre que podía lo evitaba. Debido a eso aprendió a encerrarse en su habitación, a desquitar su tristeza y enojo causando varias cicatrices por todo el cuerpo, al principio eran cortes pero después se convirtieron en quemaduras.

Estaba harta de su vida, quería desaparecer, no ella quería retroceder el tiempo para volver a la vida en donde alguna vez logro sentir felicidad, una vida donde ella realmente escogía estar con su padre en vez de su madre, estaba segura de que si se hubiera ido con su padre no estaría sintiéndose desafortunada.

Extrañaba mucho a su padre, lo malo es que no podía ir con él ya que no sabía en donde se encontraba, quería llorar pero hace mucho que sus lágrimas dejaron de salir, hace mucho que dejó de sentir algún tipo de emoción.

Envidiaba a todas sus compañeras, envidiaba la vida alegre que ellas tenían, siempre rogaba de que les pasara algo para que se sintieran infelices, rogaba que alguno de los padres de esas chicas murieran o que fueran violadas por algún desconocido, quería que todos se sientan desafortunados.

Cada que escuchaba las conversaciones, los rumores crueles que ellas hacían, los comentarios de su madre sobre su cuerpo, el que su padrastro la tocara cada noche algo podrido crecía dentro de ella.

Un sentimiento el cual es alimentado por la rabia, envidia y resentimiento algo que ni ella podría explicar. Pero sabe que eso terminará por lastimarla o por lastimar a alguien más aunque eso no le importaba.

La lluvía siguió golpeando las ventanas mientras que ella se encontraba viendo los edificios pasar, después de todo su casa estaba en la última parada del autobús.

Una vez que llegó a su parada bajo ignorando la mirada lasciva mezclada con lujuria del conductor, ya estaba demasiado acostumbrada por culpa de su padrastro pero aun así eso aumentaba el odio a su propio cuerpo, realmente deseaba que sus senos no sean tan grandes, que su culo no fuera tan grande, quería desaparecer.

Una vez que entro trato de hablar con su madre sobre lo que acaba de suceder pero su madre le volvió a dar la misma respuesta.

—Kiomi deberías estar orgullosa, esa mirada es un cumplido para cualquier mujer, no seas una exagerada. Deberías usar ropa que deje ver más tu cuerpo.

Kiomi se fue sin dar respuesta, era lo mismo que siempre le decía su madre, siempre se preguntaba porque seguía intentando que su madre entendiera su incomodidad.

Una vez que se encerró en su habitación no dudo en agarrar el encendedor para después acercarlo a su brazo, sentía dolor pero no era comparado al dolor de no tener una madre que la ame o que la defienda de estas miradas sexuales.

Sin darse cuenta el tiempo pasó hasta volverse de noche, tenía hambre, no había comido nada desde que llegó de la secundaria, abrió el cajón en donde guarda comida chatarra, de esta manera nunca tendría que bajar a la cocina y aguantar la mirada de su padrastro.

Intento darle una mordida a la galleta pero apenas sentir el olor de esta misma hizo que corriera al baño y comenzara a vomitar, era frustrante el no comer bien, el no dormir bien.

Una vez que terminó de vomitar se fue a la cama para tratar de dormir sabiendo que a las 9 de la noche su padrastro entraría por su puerta para hacerla sufrir una vez más, mientras que su madre duerme en la habitación de al lado.