Capítulo 1
Clara siempre había creído que la felicidad era algo silencioso.
No hacía ruido, no brillaba en exceso. Simplemente estaba ahí, en los pequeños gestos: el café caliente por la mañana, el mensaje de “llegué bien” de Daniel, las risas con Laura los fines de semana.
Su vida no era extraordinaria, pero era estable. Y eso, para ella, era suficiente.
Aquella tarde, mientras organizaba unos documentos en su escritorio, su móvil vibró.
Daniel ❤️
—¿Cenamos juntos hoy? —leyó.
Clara sonrió sin darse cuenta.
—Claro —respondió—. Paso por casa y preparo algo.
Dejó el móvil a un lado, sintiendo esa calidez familiar en el pecho. Daniel siempre tenía esa forma de hacerla sentir elegida, importante.
Esa noche, mientras cocinaban juntos, él la abrazó por la espalda.
—Hueles a casa —susurró.
Clara cerró los ojos.
Y le creyó.