Capítulo 1
El detonante...
La vida es la definición de una montaña rusa, entre más alta esté la cima, más emocionante o temerosa es la caída...
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Desde que era una niña me han enseñado que el mundo sobrenatural es peligroso y caótico, gente mala que siente satisfacción en matar gente inocente solo por diversión.
Mi trabajo es encárgame de eliminarlos a todos para proteger a quienes no son conscientes de su existencia.
Recuerdo mi primera cacería como si hubiera sido ayer, fue cuando cumplí 16, recuerdo el temor de aquel día, no quería hacerlo.
Me estaba muriendo de miedo como una completa cobarde.
Sentía que lo que pasaba por mi mente estaba mal, no podía creer que todos eran malos, había niños en el lugar, adolescentes como yo, todo de mí se aferraba a la idea de no hacerlo.
Hace apenas dos años que mi madre murió, ella era la persona más maravillosa y bondadosa de nuestra sección.
Siempre me enseñó a ver más allá de lo que nos mostraban, desde que tengo uso de razón ella trato de contradecir todo lo que decían sobre las personas que llamaban monstruos.
Pero por dios... todo pasó tan rápido, no podía seguir mintiéndome, vi como un vampiro desgarraba la garganta de él hermano pequeño de mi mejor amigo en un atentado en nuestra isla
Era un niño de tan solo 6 años, no tenía maldad alguna, pero al vampiro estaba claro que no le importó eso en lo absoluto.
Sin pensarlo dos veces me lancé a él con tan solo una daga entre mis manos, aproveché una pequeña distracción y lo apuñale directo al corazón.
Recuerdo que todo se volvió una masacre aquel día gracias amí...
El enojo que sentí en ese momento fue como un detonante, recuerdo que no me detuve hasta que lo vi hecho pedazos.
Siendo sincera no sabía si el enojo era contra el vampiro o contra mi misma.
Me sentía tan tonta...
Después de aquel día mi sed por cazar a aquellas bestias se volvió insaciable, no me importaba nada ni nadie, me volví una de las mejores en poco tiempo.
No importaba el día ni la hora o si había bestias de por medio, yo era quien me encargaba de ellos.
Nuestra especie viene de décadas de generaciones poderosas, al igual que ellos tenemos poderes sobrenaturales.
Somos sobrenaturales creados como balanza, nacimos para acabar con todos aquellos que se atrevan a creerse superiores a los humanos.
No somos ni el bien ni el mal, sino la definición de justicia divina.
Seres creados de la luz y de la oscuridad en partes iguales pero con humanidad como ancla.
No somos buenas personas, somos todo aquello que ellos temen, somos líderes con alma, mente y corazón, somos todo aquello que ellos ven como debilidad pero para nosotros se convierte en fortaleza.
¡Somos equilibrio!
En nuestro mundo cuando cumplimos la mayoría de edad se nos asignan grupos de caza, aquellos guerreros que con la ayuda de la tormenta del destino son elegidos para no solo ser tus aliados de grupo, sino también tú segunda familia.
Hoy llegó mi gran día, es mi turno, por fin llegó mi gran momento.
Yo al igual que otros chicos de mi edad nos formamos en un gran círculo esperando nuestro turno, yo espero impacienté pero serena pues tengo fe que se me empareje con los mejores de mi generación.
Mis pensamientos se ven interrumpidos cuando el círculo grita mi nombre por fin.
-¡Joselyn Ross, Dukelyn James, Lidia Brawens, Dimitri Jachs y Sofía Hans un paso al frente-cuando escucho mi nombre un pequeño escalofrío recorre mi columna vertebral.
Todo a mi alrededor parece detenerse, fui elegida para estar en compañía de buenos guerreros, pero tenía dos grandes problemas, Dimitri era uno, el había sido mi mejor amigo por años pero había tomado distancia de mí sin explicación hace apenas 6 meses, y mi segundo y peor problema era Duke, el prácticamente me odiaba.
A los demás claro que los conocía pero en su mayoría del tiempo eran demasiado competitivos y eso traía peleas entre nosotros.
Al parecer no era la única sorprendida pues todos los nombrados se encontraban estáticos sin poder siquiera mover un dedo.
Eso no pareció gustarle a la tormenta pues nos atrajo sin siquiera esperarnos a reaccionar al centro de todo.
-A partir de ahora, sus almas están ligadas, no habrá fuerza existente que los separe, si uno avanza el otro también lo hará, a partir de ahora su peor enemigo será la distancia.Digan las palabras-
Sabíamos que negarnos no era una opción, el destino ya había hablado, no había escapatoria.
-¡La sangre que corre por mis venas ahora es la misma que la de ustedes, si se meten con uno, se meterán con todos, somos unión,hermandad pero sobre todo.... Somos familia.!-
Nuestras voces resonaron entre toda la multitud como canto y melodía, sabíamos que ya no había vuelta atrás, ahora estábamos ligados al otro por una fuerza mucho superior a nosotros.
Al salir del lugar aparte de elegir al líder nos otorgan nuestra primera misión en grupo, Duke como era de esperarse fue elegido como líder y nuestra primera misión fue programada para dentro de 7 días.
Al llegar a casa mi padre me felicitó, nuestra familia es una de las más poderosas y respetadas de nuestro mundo así que no estaba para nada sorprendido por la noticia sobre mi nuevo equipo.
Me sentía emocionada y preocupada por saber que era lo que me esperaba pero sabía y tenía fe en que todo saldría bien.
No podía entender como de entre tantos chicos, Duke tuvo que quedar en mi equipo, muy en el fondo sabía que era por qué era muy bueno en todo lo que se proponía, pero obviamente no lo admitiría en voz alta.
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El día llegó...
Estábamos preparándonos para la misión, todos estábamos listos para partir pero entonces Duke decidió hablar.
-Se que muchos de los que están aquí no nos llevábamos del todo bien chicos, pero esto va más allá de nosotros, ahora es momento de cerrar aquel ciclo sin rodeos, demostremos que somos los mejores como siempre lo hemos hecho pero ahora juntos.-
Todos comenzaron a asentir en respuesta, él tenía razón, sin duda ahora tenía claro por qué él había sido elegido como líder.
Claro estaba que para mí fue una sorpresa todo esto pero entendía que ya no éramos unos niños y no era la única que se sentía fuera de lugar.
Todos aquí entendíamos que no importaba que pasara en unos momentos, nos protegeríamos con nuestra vida si era necesario.
-Es momento de hacer historia chicos-terminó por decir como una pequeña motivación.
Al llegar al lugar todos estábamos en posición, nos encontrábamos en medio del bosque de las tinieblas, el lugar favorito de los híbridos para cazar.
Duke hiba adelante junto con Dimitri mientras que Sofía , Lidia y yo íbamos unos pasos más atrás cuidando sus espaldas.
El olor a sangre lleno el lugar donde estábamos, sabíamos que algo estaba mal y que estábamos cerca de algo muy grande
Pero antes de poder reaccionar varios híbridos comenzaron a salir de todas las direcciones.
¡Es una trampa! Grito Lidia, pero ya era tarde.
Comenzamos a atacar en respuesta de sus ataques , pero eran demasiados y sabíamos que teníamos que salir de aquí cuanto antes, sin poderlo evitar salí volando lejos del resto cuando uno de los híbridos usó su fuerza sobrenatural, el grupo comenzó a gritar mi nombre con desesperación pero sus voces se escuchaban lejanas, sentía que todo me daba vueltas, me había estrellado contra un árbol, el dolor de cabeza era insoportable, sabía que tenía que pararme...pelear, pero al levantar la vista me topé cara a cara con el híbrido que me había mandado por los aires.
Parecía listo para atacar, los híbridos llevaban capaz para ocultar sus rostros pero justo cuando pensé que sería mi fin, la luz de luna se posó en su dirección, sus ojos...nuestras miradas se conectaron y todo pareció detenerse....
Amor?
Destino?
Destrucción?
Almas gemelas que no pueden estar juntos ¿o si?
Dos destinos, dos caminos....
Sangre, caos y destrucción.
Traición....
Sentí como todo pasaba a cámara rápida en mi cabeza, fue una acumulación de recuerdos que jamás había vivido, pero en todos estaban aquellos ojos, aquel chico....
Fue como un trance, aquellas palabras razonaban en mi cabeza, el tiempo pareció eterno y para cuando se detuvo todo, solo logré ver oscuridad...
Esto apenas era el comienzo de todo lo que me esperaba, mentiras, secretos, traiciones...esto estaba lejos de terminar, esto era apenas un el detonante de todo...