Prólogo
La HoloNet miente.
A través de los núcleos de comunicación de Coruscant, las pantallas proyectan una narrativa de victorias heroicas, discursos solemnes en el Senado y una República Galáctica que marcha firme hacia la paz.
Pero detrás de la estática azulada y los comunicados oficiales se esconde una realidad que el Canciller Supremo no puede permitir que salga a la luz: la galaxia está al borde del colapso absoluto.
La guerra de desgaste no solo está consumiendo recursos; está quebrando el espíritu de la Orden Jedi. Los generales místicos, una vez guardianes de la paz, caen uno a uno en el frente de batalla, diezmados por el cansancio psicológico y un conflicto que no se puede ganar con dogmas espirituales ni espadas de luz.
Mientras tanto, en los altos mandos de la inteligencia militar, una alarmante verdad ha comenzado a echar raíces: depender ciegamente de un ejército de clones, cuya procedencia biológica es tan sospechosa como su lealtad a largo plazo, es una bomba de tiempo.
Ante la ceguera del Consejo Jedi y la ineficacia burocrática de los políticos, una facción clandestina ha decidido tomar el control del tablero. Naciendo desde las entrañas más oscuras del presupuesto negro del gobierno, se ha activado el programa más restrictivo y secreto de la historia militar:
SONS OF THE REPUBLIC
Ellos no son héroes de leyenda. No visten túnicas, no responden a la cadena de mando convencional y, sobre todo, no tienen sensibilidad a la Fuerza.
Son operadores fantasma. Soldados puramente humanos reclutados de las sombras, entrenados para ser invisibles, letales y absolutamente eficientes. Su misión es operar donde los Jedi no pueden ver y donde los clones no tienen permitido pisar, ejecutando misiones quirúrgicas fuera de cualquier registro oficial.
Pero el tiempo se ha agotado.
En los confines del espacio profundo, nuevos laboratorios experimentales han comenzado a encender reactores en secreto, desarrollando tecnologías capaces de reescribir las reglas de la destrucción masiva. La guerra total ya no se libra solo con flotas de destructores, sino en una carrera armamentística silenciosa, donde el espionaje político y el robo de secretos dictarán quién sobrevive.
Los hilos se están tensando. Los Sons han sido desplegados...
Y la verdadera guerra por la República está a punto de comenzar en la más profunda oscuridad