OLLIN Y VAPOR

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Summary

Es una historia coerta que sigue a un detective intentando resolver un caso en una ciudad retro-futurista, llena de suspenso como una novela noir y tecnologia al estilo steampunk.

Genre
Thriller
Author
ElLoco22
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

La Oficina en el Distrito Industrial

Coordenadas: 43°N, 12°O — Presión de las calderas: Estable — Altitud: 100 pies.

La oficina de Silas Vance olía a tabaco barato y a la humedad condensada que se filtraba por las tuberías de cobre del techo. Afuera, los pistones gigantes del Distrito Industrial rítmicamente hacían temblar las paredes. En Neo-Veridia, el sol era un mito sepultado bajo una capa eterna de hollín. Silas limpiaba el lente de su ojo mecánico cuando ella entró. No necesitó que hablara para saber que venía de los Distritos Altos; el paño de seda que cubría su boca para protegerse de la neblina de azufre era de un color blanco impoluto, un lujo que costaba el salario de un mes de cualquier obrero del carbón.

—Me dijeron que usted encuentra lo que la Guardia Civil da por perdido, Sr. Vance —dijo la mujer, retirándose el velo. Su rostro era pálido, contrastando con el tizne que cubría la ciudad.

—La Guardia Civil solo busca lo que beneficia a los Barones del Vapor, Sra... —.

Silas dejó la frase en el aire, invitándola a presentarse mientras se colocaba el lente mecánico, que emitió un leve zumbido hidráulico al enfocar.

—Garrett. Elena Garrett —respondió, dejando sobre el escritorio de metal un fajo de billetes de la Reserva del Carbón y una fotografía impresa en una placa de zinc—. Mi esposo, Arthur, lleva tres días desaparecido. Es ingeniero jefe en la Caldera Central.

Silas observó la foto. El hombre vestía el uniforme de los altos mandos técnicos, pero sus ojos reflejaban el pánico de quien sabe demasiado.

—Los ingenieros de la Caldera no se evaporan, así como así, Sra. Garrett. O los ascienden a los palacios flotantes, o terminan en los engranajes inferiores. ¿Qué es lo último que supo de su marido, Elena?

Elena se acercó, bajando la voz por encima del siseo de las tuberías de la calle.

—Encontró algo en los niveles inferiores de las calderas. Decía que el carbón que estamos quemando no es lo que nos dicen. Que el vapor está cambiando... y que la ciudad se está apagando por dentro.

Silas guardó la placa de zinc en su abrigo de cuero pesado. Sabía que aceptar el caso era meterse en la boca del lobo de vapor, pero el tintineo del dinero y la mirada de Elena no le dejaron opción.