El abismo nos llama: parte 1 "La herencia de los Ward"

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Summary

n una mansión donde el silencio pesa más que las palabras, los hermanos Ward crecieron rodeados de privilegio, música y secretos que jamás debieron ser descubiertos. Tras la muerte de su padre, una verdad comienza a abrirse paso entre las grietas de la familia: antiguos rituales, nombres prohibidos y una herencia ligada a algo mucho más antiguo que la sangre. Mientras Arkham observa con curiosidad a los últimos herederos Ward, ellos descubren que no fueron marcados por el destino… sino reclamados por él. Nicolai intenta sostener el apellido. Ethan se prepara para la guerra. Orion oye voces donde otros encuentran silencio. Y Selene… Selene comienza a comprender por qué el mar parece llamarla por su nombre. Porque algunas familias heredan fortuna. Otras heredan monstruos. Y el abismo jamás olvida a quienes le pertenecen.

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prologo

El clima había cambiado tan drásticamente que asustó a todos. 

Menos a ellos, que se reían de lo que hacían.

—Nicolai si padre se entera…estaremos en problemas— dijo el niño de cabello negro, su hermana menor le dio la mano y le sonrio.

—Si se entera…Orion y tú no dirás nada ¿o sí? —dijo el niño rubio, que tenía un pequeño peluche en sus manos, estirando la cabeza. —O juro que milton sufre—

Orion miró a su muñeco, era su favorito, apretó la mano pequeña de su hermana y contuvo las lágrimas.

—Selene…dame los polvos mágicos—dijo Nicolai

La niña rubia obedeció al más grande de sus hermanos y le dio la pequeña vasija que contenía el polvo. Cuando Nicolar comenzó a sacarla, ella sonrió al ver su color.

—Es rosa…que lindo— dijo ella sorprendida por el polvo que esparcir sobre el gato negro…

—¿por qué papá tendría esto?—dijo Orion olvidándose, momentáneamente, de su peluche.

—No se, pero arreglalo rápido Nicolai…me van a castigar si no lo arreglas—dijo nervioso el joven rubio, aferrándose al peluche.

—Tranquilo, lo arreglaré…—dijo el mayor, aunque no sonaba convencido —solo que no se si funcionara con el ojo cómo lo tiene— dijo el mayor mirando el hueco donde le faltaba un ojo al gato.

Nicolai parpadeo varias veces, sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas. No quería ser castigado…otra vez.

Nicolai, miro el libro nervioso. No entendía del todo, pero las notas de su padre— o de alguien más— aseguraban que podían reparar el error de su hermano Ethan.

Lanzó los polvos mientras, leyó las notas de su padre.

—No esta muerto, aquello que no fue separado de la forma. No muere, lo que no olvida su nombre.—

La voz del niño vaciló

—y lo que el tiempo me quito…Y-Yog..-Yog-sothoth… me lo devolverá…te lo imploro—

El silencio entre ellos reino.

Solo se oía el viento y el tictac lejano de un reloj.

—No funcionó— dijo Ethan nervioso.

Selene tomó el libro, apenas había aprendido a leer…le costó un poco más que a los demás entender lo que decía. Pero lo logró.

—Aca dice, que tenemos que estar en orden, si somos cuatro…en los puntos..ca-di-nales…—dijo ella con una sonrisa por haber logrado leer algo de “adultos”.

—Cardinales— corrigo Nicolai rodando los ojos.

Todos se miraron sin saber que hacer, ninguno comprendía el significado de esa regla.

Orion se levantó y buscó en el escritorio de su padre, una brújula. Cuando la sostuvo entre sus pequeñas manos, miró atentamente las letras…como la flecha se movía suavemente sin perder el norte.

Lo entendió casi de inmediato, tomó el brazo de Nicolai y lo puso en el norte de la habitación.

—Tu vas aquí…Norte— dijo en voz alta, luego empujó suavemente a Ethan que lo miraba raro.

—Tu ... al este—dijo luego miró a su hermana y con cuidado tomó su mano y la puso frente a Nicolai, le sonrió y susurro suave.

—Tu al sur…hermanita— dijo con una sonrisa.

Y él se colocó en el Oeste, frente a Ethan.

Se miraron entre ellos, ahora más cómodos que antes…

Nicolai miro el libro y a Orion, que asintió tímidamente.

—Digamos las palabras todos juntos…tal vez funcione—dijo Selene con calma, ella quería que funcionara.

—Si, vamos Nicolai…empieza—dijo Ethan más nervioso.

El mayor dudó, una extraña sensación lo invadió. Algo que le decía que debian irse… dejar todo cómo estaba. Pero tenía que proteger a sus hermanos, era su deber.

Respiro hondo, volvió a lanzar otro puñado de polvo rosa.

—No esta muerto aquello que no fue separado de la forma—dijeron al mismo tiempo. El cielo afuera se puso negro.

—No muere, lo que no olvida su nombre— el viento comenzó a soplar con fuerza, que parecía que gritaba. Los cuatro se pusieron tensos, comenzaron a dudar si seguir…

—Y lo que el tiempo me quito…Yog-sothoth me lo devolvera…te lo imploro—

Los cuatro recitaron el hechizo, el viento abrió las ventanas, las luces parpadearon y ellos se asustaron, no por lo que pasó..si no por lo que sus inocentes ojos acaban de presenciar.

Cuando la sirvienta vio entrar a los señores de la casa, corrio en su auxilio.

—Señor Ward, Señora— dijo casi sin aliento—.Los niños…—no pudo completar la frase, se volteo apenas, sin saber que había visto u oido. —No, no sabemos que han hecho pero…— su voz temblaba tanto cómo sus manos.

Ambos se miraron. No era una simple preocupacion.