Chapter 1
NUNCA LO DIJIMOS, ¿HOY TAL VEZ?
CAPÍTULO 1. NUESTRO ENCUENTRO
Octubre, 2024 — 5:00 a.m.
SUENA LA ALARMA
POV: BROOKE
Hoy es de esos días en los que no quieres hacer nada, pero tengo que ir a entrenar antes de ir a clases. Esto de estudiar Psicología y estar en el equipo de básquetbol es muy cansado, pero me gusta.
Mi roomie, Savannah, sigue dormida. No es muy deportista que digamos, pero nunca falta a mis juegos. Trato de hacer el mínimo ruido posible mientras alisto mis cosas para llegar a tiempo al entrenamiento.
Voy corriendo por los pasillos con todas mis cosas, saludando como siempre. Bajo las escaleras y me encuentro con Connor Hayes y su novia, Ally.
Solo paso de largo, como si no existieran.
Él solía ser mi mejor amigo desde la preparatoria. Nos distanciamos cuando formalizó su relación con Ally. Connor estudia Entrenamiento Deportivo y, al igual que yo, está en el equipo de la universidad.
Éramos muy cercanos. Tanto, que nuestras familias todavía se frecuentan, aunque nosotros ya no nos hablamos.
Llego a la cancha y veo también al equipo varonil. Mi coach hace sonar el silbato.
—El día de hoy haremos un entrenamiento en conjunto con el equipo varonil.
—(En voz baja) Mierda.
—¿Tienes algo que decir, Brooke? —dice en tono molesto.
—No, coach. Para nada.
Suena el silbato.
—¡A correr!
Todos comenzamos a correr y veo que Connor llega tarde, como siempre.
Fue una semana muy caótica entre exámenes, partidos, fiestas, terapia y demás. No estaba de humor para entrenar con los chicos, pero no podía saltarme este entrenamiento; estaríamos viendo jugadas para los playoffs.
Uno de los ejercicios era en equipos mixtos, donde las chicas teníamos que entrar empujando a los chicos hasta llegar a la canasta.
Y sí, obviamente me tocó con Connor.
Él solo sonrió de lado, irónicamente.
—Vamos, Brooke, como en los viejos tiempos. Siempre te gustó estar cerca de mí.
Lo miro de reojo. Connor es alto, de cabello castaño y ojos marrón claro. Tiene un lunar cerca del ojo que lo hace parecer rudo… aunque no lo es.
Lo conozco desde hace casi quince años.
Pero ha cambiado.
—¿Cerca de ti? —río irónicamente—. No estoy tan desesperada.
Lo empujo y meto la canasta.
Connor solo sonríe de lado y sigue corriendo.
Llega el final del entrenamiento y salgo corriendo porque tengo clase de Neuropsicología.
Estoy en mi tercer año de Psicología y, la verdad, me encanta. Siempre he sido buena para escuchar a las personas, pero ahora me interesa el trasfondo del comportamiento humano.
Siempre hay una razón por la cual reaccionamos como reaccionamos.
Llego a clase, la cual comparto con mis mejores amigos Savannah y Marcus. Hoy estuvimos viendo cómo funciona el cerebro y cómo influye en las emociones, la memoria, la conducta y hasta en la manera en que nos relacionamos con otras personas.
Era irónico estudiar el cerebro humano mientras el mío seguía pensando en lo que Connor me dijo durante el entrenamiento.
Suena la campana.
Despierto del bucle mental en el que estaba y nos vamos al comedor.
—Y dime, Brooke, ¿ya pensaste en ir al concierto de esta noche con nosotros? —dice Savannah emocionada.
—Pues… es viernes y mañana tengo entrenamiento temprano —respondo algo decepcionada—. Aunque sí me apetece ir.
—Vamos, has ido a entrenar peor y aun así te va bien —dice Marcus levantando las cejas.
—A ver, iremos un rato y prometo regresarte temprano —Savannah puede llegar a ser muy insistente.
—Está bien, iré máximo una hora y ya.
Aunque sabía perfectamente que no sería solo una hora y probablemente terminaría faltando al entrenamiento de mañana.
Comenzamos a comer cuando a Marcus le llega un mensaje y sonríe.
—Chicas, ¿puedo invitar a alguien?
Savannah y yo hacemos un gesto de disgusto. Marcus siempre termina invitando mujeres de una sola noche que después lo odian a él… y a nosotras por defecto.
—Ya sé lo que piensan y no es una de su especie —ríe.
—¿Entonces? —pregunto.
—Es un amigo que acaba de llegar a la ciudad. De hecho, comenzará a estudiar aquí el lunes. Sería genial que las conociera para que haga nuevos amigos.
—¿Amigo? ¿Qué estudia? ¿Juega algún deporte? ¿Guapo? ¿Alto? —Savannah bombardea a Marcus con preguntas.
—Tranquila, Sav. No eres su tipo —dice en tono burlón.
—Yo soy el tipo de cualquiera, Marcus.
Siempre he sospechado que esos dos se gustan, pero son demasiado orgullosos para aceptarlo.
—Ya, ya. En el concierto le preguntas, Savannah —digo riéndome.
En ese momento entra Connor tomado de la mano con Ally.
No puedo negar que se ve jodidamente bien recién bañado y usando la sudadera del equipo… pero recuerdo lo idiota que puede llegar a ser y aparto la mirada.
Marcus se da cuenta de que lo estaba viendo.
—Ya, Brooke. ¿Cuándo volverán a ser amigos? Se nota que se extrañan.
Me río irónicamente.
—Eso no va a pasar, Marcus. Tú sabes por qué nos distanciamos y no quiero entrar en ese tema otra vez.
—Ya, ya, ya. Es más importante otra cosa: el concierto. Necesitamos ir a escoger nuestros outfits para esta noche —dice Savannah emocionada.
—Está bien, vámonos. No tengo idea de qué ponerme.
Nos levantamos del comedor y nos vamos.
Ya eran las seis treinta y Marcus estaba en la sala del dormitorio esperándonos.
Opté por hacerme unas ondas relajadas en el cabello y combinar una mini falda negra con un top rojo, botines negros de tacón que hacían resaltar mis piernas y una chaqueta negra porque hacía un poco de frío en el campus.
Savannah llevaba un vestido negro muy corto y botas largas plateadas.
Marcus se quedó mudo al verla.
—Bien, bien, chicas. El concierto empieza a las ocho y mi amigo nos verá allá, así que vámonos de una vez para comprar bebidas porque este concierto no lo vamos a pasar sobrios.
Marcus definitivamente tiene un problema con el alcohol.
Llegamos al lugar.
Demasiadas luces. Personas bailando y pasándola bien.
Marcus fue por la tercera ronda de tragos mientras Savannah y yo bailábamos al ritmo de Whiplash de aespa.
A ambas nos encanta bailar, pero de una manera sexy. Savannah siempre hace eso para conseguir aventuras… y quién soy yo para no ayudarla.
Mi noche comenzó a arruinarse cuando veo a Connor observándonos desde lejos con sus amigos.
Esa maldita sonrisa.
No sé si era el alcohol en mi sistema o simplemente que se veía demasiado bien con su conjunto completamente negro, su cadena y la gorra blanco con negro puesta hacia atrás.
Conocía esa mirada de Connor.
La mirada de querer algo que no puede tener.
Solo bebía y sonreía.
En ese momento veo a Marcus acercarse hacia nosotras, pero no viene solo.
Creo que es su amigo.
Y no está nada mal.
Cabello negro despeinado, ojos verdes y una chaqueta verde encima de un conjunto negro. Otra vez, no sé si era el alcohol, pero hasta parecía caminar en cámara lenta con una sonrisa demasiado sexy.
Se acercan a nosotras y él me dice al oído:
—Tú debes ser Brooke. Soy Eithan, amigo de Marcus, y me pidió que te entregara tu trago.
—Así es, soy Brooke… y ese trago es mío —respondo también al oído.
—Él es Eithan, mi amigo de Kansas. El que les comenté en el comedor —dice Marcus abrazando a Savannah.
—Un gusto, Eithan. Bienvenido a Redwood —dice Savannah completamente ebria.
—Igualmente, bienvenido, Eithan.
Estiro mi mano, pero él me jala suavemente para darme un beso en la mejilla.
—Un gusto, Brooke… Savannah.
—¡Ahora sí, shots para todos! —grita Marcus.
La noche fluyó demasiado bien.
Bailando, bebiendo… hasta me olvidé de la existencia de Connor.
Savannah y Marcus desaparecieron —como era de esperarse—, así que terminé sola con Eithan y decidimos disfrutar el concierto juntos.
Comenzó a sonar Hips Don’t Lie de Shakira.
Yo bailaba sola cuando Eithan empezó a acercarse.
Primero bailaba cerca de mí.
Después se colocó detrás, moviéndose al ritmo conmigo.
Me tomó de la cintura y apoyó su barbilla entre mi hombro y mi cuello.
Se sentía demasiado sexy.
Sentía que en ese momento no existía nadie más, solo nosotros moviéndonos al unísono mientras acariciaba mi cintura justo debajo de la cadera.
Cuando la canción estaba por terminar, me volteó hacia él.
Estábamos demasiado cerca.
Podía sentir su respiración agitada.
Justo cuando iba a besarme, llegaron Marcus y Savannah completamente ebrios.
Marcus tenía manchas de labial… curiosamente, Savannah ya no traía el suyo.
Los vimos tan mal que tuvimos que irnos.
Eithan me tomó de la mano para salir del lugar.
Y extrañamente, no se sentía raro estar con él así.
Nos subimos al Uber. Yo iba sentada a su lado.
Soltó mi mano y comenzó a acariciar mi pierna de una manera tan hot que mi cuerpo reaccionó inmediatamente.
Había demasiada tensión acumulada entre nosotros.
Solo me miraba de reojo y sonreía de una forma jodidamente sexy.
Yo solo me mordía el labio inferior hasta que se acercó y me susurró al oído con voz ronca:
—No hagas eso con tu boca… porque aquí no puedo hacer nada contigo.
Siento cómo mi cara se pone completamente roja.
Eso es algo que nunca puedo evitar.
Solo quería llegar al dormitorio y dejar que pasara lo que tuviera que pasar.
Llegamos al edificio.
Los dormitorios eran como departamentos bastante cómodos y el de Marcus estaba justo al lado.
Nos ayudaron a llevar a Savannah al cuarto.
Marcus entró con ella al baño y Eithan se quedó en la puerta observándome.
—¿No vas a pasar? —pregunto mientras me quito las botas.
—No me has invitado a pasar, preciosa —dice sonriendo.
—Muy educado el niño nuevo.
Me acerco lentamente a él.
—Adelante, Eithan.
Él me toma de la cintura y me besa.
Lento.
Sexy.
Con tensión.
Pero cómodo.
Estábamos subiendo la intensidad cuando Marcus salió completamente ebrio diciendo que Savannah estaba muy mal en el baño.
Lamentablemente, tuvieron que irse y yo quedarme con Savannah.
Siempre se pone así cuando salimos, así que ya estoy acostumbrada.
La cambié de ropa y la acosté.
Después fui a mi habitación, pero no podía dejar de pensar en Eithan y en lo sexy que había sido toda la noche.
Miro el reloj.
3:00 a.m.
Y yo tenía que estar a las ocho en el gym.
Así que simplemente me dormí.
Suena la alarma.
7:00 a.m.
Solo dormí cuatro horas y tenía una resaca horrible.
Savannah seguía dormida.
Me arreglé rápido y fui al entrenamiento.
Cuando llegué, los chicos ya estaban en el gym junto con los entrenadores.
—Bien, buenos días, equipos. Veo que siguen dormidos por la fiesta de ayer —dice el entrenador Lake.
—Como saben, hoy volveremos a entrenar en conjunto porque hemos visto buenos resultados —menciona la entrenadora Lake. Sí, son esposos.
—Antes de comenzar, quiero darle la bienvenida a un nuevo miembro del equipo varonil. Viene de Kansas y él es Eithan Miller. Adelante, Miller.
Mierda, pienso.
Volteo hacia la puerta y entra Eithan recién bañado, usando una jersey negra, shorts grises y tenis negros.
Se posiciona junto a Connor, quien lo mira con una expresión fulminante.
Eithan me observa y sonríe de una manera peligrosamente sexy.
Suena el silbato y comienzan las indicaciones.
—Bien. Este ejercicio será en equipos de tres, mixtos. Comenzaré a decir los apellidos y se posicionarán debajo del aro.
Yo solo rogaba no volver a estar con Connor.
La entrenadora comienza a leer la lista.
—Hayes, Carter… y para darle la bienvenida como se debe: Miller con ellos.
—Mierda. —decimos Connor y yo al mismo tiempo.