Prologus
No hace mucho, será quizás décadas o sólo 100 años, que la tierra rebosaba de una funda de poder divino entregado por las narraciones, la historia y la incipiente sed del ser humano por darle sentido a su condición. Por aquel mismo poder, se buscaba explicar cómo discurrió cada río, árbol y flor de este planeta, que por muy lejano que sonara no estaba lejos de ser lo único con sentido. Sin embargo, esa misma creencia y divinidad que un día aportó calidez y respuestas, se fueron embriagando así como apagando con el fluir del tiempo.
En ese intento desesperado y mortal por entender, la propia existencia de lo que los convertía en seres humanos, su naturaleza?, su planeta?, o tal vez su forma de actuar? solo conjeturas así como rastros de la propia decadencia de su mundo o simplemente sus pensamientos inertes que no lograban encontrar una simple respuesta. Asimismo, ellos en su incipiente búsqueda convocaban a maestros expertos e indudablemente inteligentes, que como no, crearían teorías e hipótesis que los ayudaría a dar explicaciones, pero ello solamente logró que se sembraran dudas y preguntas.
No obstante, mientras ellos discutían la gente estaba exenta e ignorante de la situación, perdiendo la razón y dejándose guiar por una pequeña pero ruidosa suposición ¿era un castigo de dios por nuestras ofensas? Pero, yo me preguntaba realmente ¿por qué y cuál sería el motivo detrás?- esa duda crecía en particular dentro de mí mente.
A decir verdad, las calles de Aetheriel como nunca estaban impregnadas de un sentimiento de miedo, que la gente solía ocultar tan bien, o era lo que creían. Su máscara que tanto se esforzaban por mantener se había derrumbado y esfumado, así como gotas de lluvia que caían últimamente, las personas que tanto negaban su dolor ahora estaban suplicando a lo divino:-¿Que hicimos mal, porque? -soltaban sollozando arrodillados y con sus miradas anonadadas y pérdidas en el horizonte, esperando una respuesta que nunca les llegaría- sea por su ilusión o ignorancia me parece necia su decisión.
Además, que también como no, la mayoría al obtener una negativa de lo que buscaban su fe se resquebrajaba por cada indicio caótico que veían por venir, con ello muchas voces gritaban, susurraban o hablaban sobre que ¿los dioses nos abandonaron?, ¡moriremos todos! o cosas como aprovechemos lo que nos queda- desde mi opinión puras sandeces salían de las bocas de estos estúpidos que se dejaban guiar por tal situación sin ver todo el panorama.
Ello se transformaba en una excesiva repetición, que no me dejaba descansar, quién diría que empezó con la primera noche, para continuar día tras día, todos como una voz interna que me decía:-¿de verdad nos abandonaron?- Pero en realidad desde hace mucho que ya no lo sé; incluso aunque mi cabeza buscará una sincera y adecuada razón, ¿realmente querría saberla?-Ei väliä -respondió una voz lejana en un idioma que no comprendía, para después dirigirse directo a abrir la puerta tranquilamente como si ya conociera el lugar y a quien se dirigía.
-Aatos qué haces aquí. -Dijo sorprendido de verlo ahí
-Disculpa Tes pero debo interrumpirte, las consecuencias del hoy son simplemente el pasado marchitado y pisado que nunca divisaron, pero debemos entender que no existe un culpable que haya provocado el pasado. -¿Qué significa? - interrumpió el chico perdido, mientras se hacía un café.
Lo lamento, a veces pierdo la noción de lo que hablo, y suelo complejizar todo, pero -Testifer, ¿no has pensado alguna vez en lo que representan nuestros dioses? -preguntaba pensativo, con los ojos semi abiertos de cansancio
-Aatos, en serio me hablarás de las divinidades -desviando su visión a su café recién hecho.
-Da igual, aún tienes mucho que aprender -ocultando su decepción en las palabras que entonaba.
-Tal vez. solo veas la superficie de cada acto o situación Testifer, pero estoy seguro que el tiempo te mostrará lo contrario -mirando fijamente a su interlocutor, esperando con una mísera esperanza de que lo escuchara ya sea por un minuto o un segundo más.
-Aatos, entiendo que es importante comprender todo, al final tú y los demás están involucrados, pero yo no tengo un rol que seguir junto a ustedes -lo dice tranquilamente sentado en el sillón tomando su café.
-Comprendo que pienses así, después de todo aun no nos conoces lo suficiente y tampoco es que exista un camino que puedas verdaderamente seguir -Kohtalo murmuraba en su lengua, tras sentarse en la silla.
-¿Qué dijiste? -pregunto Testifer con la mirada fija en su compañero, esperando una respuesta simple o compleja como acostumbraba a decir Aatos.
-Nada, no dije nada relevante Tes, nada que deba preocuparte -dijo él mientras se levantaba de la silla en la que se encontraba para dirigirse hacia Magnus para sentarse a un lado de él, sin antes decirle: -Tes, no crees que deberías ofrecerme una pequeña taza de cafeína o vas a continuar mirando el café. Por qué si soy honesto, eso se siente demasiado descortés, no crees -dirigiéndose con una sonrisa ladeada, mientras en su cabeza solo transcurrían preguntas y pensamientos sobre Magnus.
-Si, claro como digas -sueltan sus labios, con desgano sirviendo a Ajanhetki la taza que tanto deseaba el albino.
-Gracias, por recapacitar Tes, es lo mínimo que esperaba de ti -sonriendo sin antes agregar burlonamente: pero habría que cuidar un poco los modales no crees compañero mío.
-Bueno, olvidándonos de tus modales Magnus, es hora de irnos -lo decía con su cansada vista mientras se tambaleaba.
-Ok, ya voy -soltó sin apartar su visión de Aatos, el cual le generaba curiosidad, por su desconocimiento de él, ya que nunca se ha pensado en el estado de salud del chico.
Los dos, se dirigieron en conjunto hacia el auto, de forma constante y lenta debido a los mareos de Aatos, en dirección a la ciudad de Silharmeille donde se irían a encontrar con una vieja conocida del albino, que durante el transcurso del viaje Aatos Ajanhetki que aún no comprendía como este chico llamado Testifer Magnus, aún no lograba llegar a dimensionar el problema que representaban los dioses, que no era un conflicto entre ellos y la humanidad, sino el sentido de la debilidad que eso significaba.
Sin olvidar que con el paso de los años hubieron muchos que intentaron en vano seguir un camino que desconocían, del cual nunca lograron acercarse, pues algunos pensaban que acompañar o ser heredero de la divinidad que se pudre cada día, los podría convertir en héroes, solo si con ello lograrán conseguir fama y poder, pero me preguntaba si de verdad entendían en lo que evolucionaría sus acciones.
Este dilema, era lo que provocaba incertidumbre en Aatos, aun pensaba sí de verdad el chico sentado a su lado, era alguien en quien podría confiar y en el que los demás pudieran recostar sus hombros en caso de debilidad.
Al final, tanto yo como el resto de mis compañeros que somos herederos de esta divinidad, cada día más muerta y agotada, nos vemos en la obligación de concurrir a nuestra única opción, que es cumplir con el dichoso Kohtalo.
Un sacrificio por amor, o solo heroísmo de barrio, independiente del caso, de verdad creemos ser capaces de hacer un cambio y recuperar lo que perdimos, pero ¿cómo vamos a realizar este cambio?, esta respuesta me gustaría tenerla, pero no siempre el tiempo puede saberlo todo.
Lo único que realmente espero, es que podamos estar listos para cuando llegue el momento y que la experiencia ayude a Testifer a comprender y aprender de cada uno de nosotros, aunque ahora él no me escucha, se que lo hará más pronto que tarde, de ello estoy seguro -se confirmaba para sí mismo, en un intento de cuidar la poca esperanza que aún mantenía.
-Tes, puedo consultarte una pequeña duda que poseo -sus labios se contrajeron, con una tensión palpitante en el ambiente.
-En serio Ajahetki -con un descontento visible en su rostro
-Comprenderé si no quieres que te haga preguntas, después de todo solo somos compañeros más no amigos -haciendo una mueca contenida que el mismo no sabía porque le dolía.
-Da igual, pero de verdad quieres saber algo de mí, entonces cuál es esa pregunta que tanto deseas hacer -expresa sin disimular su desdén.
-Claro, sobre mi pregunta.. -articula bajando su cabeza sin saber cómo continuar.
-Entonces, por qué decidiste unirte a nosotros. -explica el chico albino, para instantes después recomponerse.
-Entiendo, por ello el escándalo de hace un minuto -burlándose abiertamente
-Pero, si quieres saberlo te lo contaré, para empezar esto llevará tiempo -expresa mientras se acomoda en el auto.
-Tenemos tiempo -recalca Aatos.
-Bueno, bueno empezaré a contarte esta maldita historia -sonríe forzadamente, sacando su libreta para recapitular lo más importante sin olvidar absolutamente nada.
-Acomodate Atos, que voy a comenzar
-Ahora me llamas Atos, vaya desde cuando me agarraste confianza Tes, pero no importa continúa -haciendo una pequeña mueca risueña.
-¡Shhh!, quieres saber o no -se sonroja intentando mantener su desdén común
-Si, lo siento -dice con un destello en sus ojos.
-¿Por dónde comienzo?, qué parte del inicio debería empezar - su mente se consultaba exaltadamente una y otra vez, para posteriormente despejarse y pensar : ¡Ya lo se! -grito Testifer para narrar la historia a Aatos, de manera tan despreocupada que generaba un ambiente de tranquilidad dentro del auto.