Los amigos del tanque

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Summary

En los pasillos de la Preparatoria Oficial 556 Eugenia H. Peñaloza Mnzq. El secreto mejor guardado viaja a través de pipas y fluidos compartidos. Lo que comenzó como una curiosidad reprimida frente al espejo terminó uniendo a Terry, Paul, Oliver y el protagonista en un escondite improvisado detrás de los tanques de agua del Edificio 1; un rincón húmedo y prohibido donde descubren su bisexualidad y sellan un pacto de lealtad absoluta como "los amigos del tanque". Sin embargo, el exceso de confianza en el bando de los machos se podría  desmoronar o tal vez se fortalezca creando un salón donde el placer es la única materia. Nota: Esta historia se desarrolla en un entorno de educación media superior (preparatoria/bachillerato). Todos los personajes involucrados tienen 18+ años. Esa es la nota.

Genre
Erotica
Author
Oscae
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Mi primer trío bisexual en la preparat

Capítulo 1: Mi primer trío bisexual en la preparatoria.

Nota: Esta historia se desarrolla en un entorno de educación media superior (preparatoria/bachillerato). Todos los personajes involucrados tienen 18+ años.

En mis años de bachillerato me juntaba con tres amigos: Terrance (Terry), un chico con un toque atlético pero sin serlo del todo, era el único varón de cuatro hermanas; Oliver (Oli), un chico regordete que tenía un caso de mamitis que a nosotros se nos hacía obsesivo; y Pablo (Paul), quien era un tipo serio amante del billar, por lo que en ocasiones nos gustaba llamarle "Pool", aunque también le decíamos Paul por Paul McCartney, ya que a su mamá le gustaba mucho la música de ese Beatle. Los cuatro nos conocimos desde el primer grado; juntos hicimos muchas travesuras y, aunque nuestro desempeño académico era bueno, no nos alcanzaba para estar en el cuadro de honor, pero sí para que nuestros padres no nos regañaran.

Mi experiencia sucedió durante el segundo año. Cuando terminó el receso, Terry se acercó a nosotros y nos dijo que ya lo había hecho con su novia. Ella era una de las chicas más guapas del salón, se llamaba Melanie; era chaparrita, usaba lentes y tenía el cabello negro, pero sus pechos eran un poco grandes y eso la hacía resaltar. Siempre quedaba en tercer lugar en los reconocimientos del salón. Hicimos un grupo de WhatsApp donde Terry nos pasó su pack, y los cuatro hicimos tres juramentos para mantenernos unidos:

El pack de una morra se comparte entre todos. Tenemos prohibido que salga de estos cuatro teléfonos.

Ninguno puede tener un noviazgo con la pareja de los demás.

Los cuatro queremos cogernos a Renata Muñoz, la chica más bonita del salón.

Antes de continuar, mi prepa se dividía en tres edificios de dos pisos: el 1, el 2 y el 3. En el edificio 1, en la planta baja, estaba la dirección, el salón de maestros, el archivo y los baños (estos no se usaban, más tarde voy a hablar de ellos). La bodega del equipo de educación física se encontraba atrás, en unas pequeñas construcciones junto a los materiales de aseo; luego seguía un pasillo y estaba la casa de la señora de la limpieza. Arriba estaba la biblioteca y la segunda sala de cómputo. Todos los complejos tenían escaleras de ambos lados.

En el edificio 2, tanto abajo como arriba, estaban los cubículos de los orientadores. En la parte superior se ubicaban los salones de segundo grado y en la parte inferior, al lado del cubículo, estaban nuestros baños; junto a ellos se encontraba el salón de danza y los grupos de tercero, C y D. Por último, en el tercer edificio, en la planta alta, estaban los salones de primero; a los lados de las escaleras se encontraban los cubículos de los orientadores y en la planta baja los salones de tercero A y B, además de la primera sala de cómputo.

Debo mencionar un edificio más, pero este era más pequeño: ahí estaba el laboratorio de química. Tenía dos bodegas, una para las cosas de esa materia y otra para los productos de limpieza. Al lado estaba la sala de audiovisuales. Nuestra escuela no tenía talleres. La cafetería estaba cerca de este último edificio de un solo nivel; era un tanto chica y, como las filas para comprar eran largas, instalaron mesas en el centro y en un pequeño patio de al lado para no incomodar a los alumnos.

Ahora que ya saben cómo era mi escuela: un día Terry nos dijo que llevó a su novia al baño del primer edificio para intimar. En muchas escuelas los baños solo tienen las tazas con la palanca, sin su tanque exterior; este se encuentra oculto atrás, en un pasillo interno, para repararlo en caso de una fuga, ya que de lo contrario sería más caro mantener cada taza. Salvo los sanitarios de los maestros, que sí tenían su tanque completo, cada edificio contaba con su propia llave de paso, además de la general de toda la escuela. Ahí se metieron ellos, ya que la señora de la limpieza dejaba la puerta de la entrada abierta y también la de los tanques para que se ventilaran.

Sin embargo, lo que me sucedió a mí fue un día en que fui a la biblioteca a dejar unos libros durante el receso. Bajé las escaleras que daban justo a esos baños para volver a subir por las del edificio no. 2, cuando noté unos gemidos provenientes de los tanques de agua. Me escabullí para poder escuchar lo que sucedía en los sanitarios y vi a Terry y a Paul cogiéndose a Oli. Cuando sonó el timbre, fui el último en salir para que ellos no sospecharan que los había escuchado. Subí por las escaleras de los cubículos y aparenté que todo estaba bien. Pero cuando llegué a mi casa, algo dentro de mí se despertó; como si hubiera sido un deseo reprimido muy adentro de mi mente, solo pensaba en el mismo escenario, imaginando que el que estaba disfrutando de esos machos era yo, recibiendo la penetración y mamando esos ricos falos hasta que se vinieran en mí, llenándome con sus mecos.

Al día siguiente, y los que le siguieron hasta la semana posterior, ellos llegaban del recreo un poco sudados y Oliver se veía cansado. Siguieron desapareciendo de manera misteriosa. Al principio no me importaba; no obstante, con los días esto me hizo sentir un poco excluido. Trataba de no hacer un escándalo debido a que me pondría en evidencia.

Cuando llegó el lunes, Oliver faltó porque sus papás lo iban a llevar de vacaciones toda la semana, por lo que Terry me preguntó si quería acompañarlo en el receso al baño, ya que a su novia se le había antojado hacer un trío. Acepté y nos metimos de manera sigilosa. Le pregunté en qué momento llegaría su novia y él me respondió que no vendría; acto seguido, se comenzó a desvestir. Yo me saqué mucho de onda. Me pidió que me quitara la ropa también; yo le dije que no era gay, a lo que me respondió:

—No necesitas ser gay para hacer esto.

Yo estaba muy nervioso, pero algo dentro de mí me decía que debía intentarlo, por lo que me despojé de mi uniforme. Ambos quedamos completamente desnudos. Estando un poco tembloroso, Terry me dio la indicación de ponerme en cuatro patas. Yo lo hice. De inmediato sentí cómo introducía en mi cavidad anal un líquido frío que me daban ganas de expulsar. Terry colocó una cubeta y me pidió que evacuara ahí; cuando lo hice, el agua que había dentro de mis entrañas fue expulsada. Fue entonces cuando me mostró que había usado una jeringa para poder limpiar mi colon. Siguió limpiando mi ano hasta que sonó la chicharra y nos cambiamos rápidamente. Al llegar al salón nos juntamos; ellos me ofrecieron tomar el lugar de Oli y por eso me habían dado la jeringa, para que tuviera mi culo limpio para el día viernes. Hoy era lunes; si me negaba, tenía que devolver ese objeto, lo que significaba que no perdería su amistad. Sin embargo, si no la devolvía, quería decir que estaba dentro.

Tenía un plazo amplio para poder debatirlo. Durante esos días mis amigos no hicieron ningún comentario, todo lo contrario: seguimos jugando y llevándonos bien. En mi cuarto solo podía observar la jeringa, debido a que las sensaciones que me ocasionó me provocaban una erección, mientras sus gemidos retumbaban en mi mente. No se volvería a presentar una oportunidad como esta.

En la ducha limpié mi colon y luego imaginé que el palo del destapacaños era una verga la cual acariciaba, mamaba y luego me metía con suavidad hasta que me corrí. Al salir del baño y estar acostado, las palabras de Terry retumbaban dentro de mí: no necesitaba ser gay para que alguien me penetrara, y eso significaba que, a pesar de que Terry tenía novia, podía coger con sus amigos.

El día jueves todo fue normal hasta la hora de la salida. Los tres nos sentamos en un parque que estaba cerca de la preparatoria y ahí me cuestionaron sobre el asunto de la jeringa. Yo les dije que aceptaba y Paul contó el plan, que era muy sencillo.

Al terminar la clase de computación, que era en el primer edificio, nos meteríamos a los baños. No tendríamos problemas con nuestras mochilas debido a que, para algunas actividades fuera de nuestro salón, debíamos trasladarnos con nuestras cosas para evitar robos. Entraríamos por el baño de las niñas, debido a que la conserje siempre deja abierta esa puerta y, a su vez, la entrada a la parte de los tanques.

Al entrar dejamos nuestras mochilas en el suelo y los tres nos quitamos la ropa. Yo fui el que más se apenó de nuestra desnudez. Terry me pidió ponerme en cuatro como la vez anterior; Pablito abrió mis nalgas y comenzó a darme un beso negro. La sensación fue muy placentera, podía sentir cómo su lengua llenaba una porción de mi interior; hubiera querido que me llenara más. Iba soltando algunos gemidos débiles mientras Terry solo se quedaba viendo el show con su verga en la mano, para luego meterme su polla en la boca.

Comencé chupando el glande de ese hombre, pasando mi lengua de arriba a abajo; seguí bajando por su tronco y, sin darme cuenta, estaba haciendo una garganta semicompleta. Mientras tanto, Paul había sacado una botella de lubricante, se untó un poco en los dedos para dilatar mi puerta trasera y comenzó a masajear mi punto G con esa sustancia viscosa y resbaladiza, al par que yo seguía mamando el falo de Terry.

Cuando la sacó de mi boca, se untaron de esa miel; Terry se puso abajo y me pidió estar encima. Paul abrió mis nalgas de nuevo para ensartarme en Terry. Cuando subía, me quedé quieto por unos momentos y después me moví de abajo hacia arriba; ambos gemíamos de manera leve hasta que Paul quiso entrar atrás de mí. Lo que puedo decir es que Terry tenía una polla larga, pero la de Paul era más gruesa, lo que hacía que mi culito no solo apretara, sino que sus movimientos eran más suaves y los sentía más placenteros. Luego regresé con Terry para seguir marcando mi ritmo; no se vinieron, pero quisieron cambiar.

Paul se sentó en una cubeta, yo me volví a chupar ese pene y Terry empezó a penetrarme. Mis gemidos eran silenciados con cada embestida de ese falo de 14 cm; me sentía mujer sin perder mi masculinidad al disfrutar de mis machos y ser la putita que los alimentaba. Regresamos a la misma posición, pero esta vez Paul me penetraba desde abajo. Luego, para la siguiente, pedí poner nuestros uniformes como si fueran sábanas debido a que el suelo estaba muy frío. Esta vez, el mismo Paul me cogía en misionero; levanté las piernas rodeando su cuello y comenzó a bombear.

Terry metió su pene en mi boca, pero lo hacía como si esta fuera un orificio más; se movía de una manera placentera y se le salió decir:

—¡Qué rico es tener a otro que las dé!

Cambió de lugar con Paul y este se sentó sobre mi boca para que me comiera su ano. Mis gemidos se convirtieron en lengüetadas, tanto que lo hice gemir como una putita, mientras entre todo esto Terry confesó:

—La verdad, nosotros te queríamos incluir desde hace una semana... —soltó un gemido—, pero no sabíamos cómo decírtelo.

Paul exclamó:

—¡Tú y Oli lo maman de manera increíble! ¡Chicos, creo que me voy a correr!

Yo le pedí que me diera su corrida en la boca, pero Terry también dijo:

—¡Igual voy a correrme! ¡Córrete en mí, cariño!

Ese macho se corrió en mi ano y Paul en mi boca. Cuando sucedió eso, tuve un multiorgasmo con el que grité tantito y yo también me había venido. No solo mi fantasía se había vuelto realidad, sino que la disfruté. Desde ese momento fuimos los amigos del tanque. Cuando Oliver regresó de sus vacaciones, disfrutamos estar cogiendo los cuatro, no solo en los tanques de agua, sino que pronto tuvimos la inclusión de alguien más.