Los muertos votan

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Summary

"Los muertos votan” es una historia de tipo thriller politico que ocurre en España, donde un chico joven empieza a descubrir cosas raras en unas elecciones municipales. Todo empieza cuando el protagonista acompaña a su abuelo a votar y ve que aparecen nombres de personas muertas en las listas electorales. Al principio piensa que es un error del sistema, pero después se da cuenta de que no es algo aislado, porque hay más casos similares en diferentes sitios. Mientras investiga, el chico encuentra pistas sobre una posible red de corrupción que utiliza identidades de personas fallecidas para manipular votos y cambiar resultados políticos. A medida que avanza la historia, se da cuenta de que hay gente importante implicada, como funcionarios, políticos y otras personas con poder. El protagonista empieza a tener problemas porque alguien no quiere que siga investigando, y recibe amenazas y situaciones extrañas. Aun así, continúa buscando la verdad porque quiere demostrar lo que está pasando. Al final, descubre que la conspiración es más grande de lo que pensaba, y que el sistema está mucho más controlado de lo que parece, incluso dentro de las instituciones del país. Es una historia sobre corrupción, poder y cómo una sola persona puede intentar descubrir la verdad aunque todo esté en su contra

Genre
Mystery
Author
Carla
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Una mañana de votos

Joaquín caminaba al lado de su abuelo por la calle principal del barrio. Era una mañana tranquila, de esas en las que todo parece demasiado normal como para que pase algo importante.

—No te olvides el DNI —le dijo su abuelo mientras ajustaba la chaqueta.

—Ya lo llevo, abuelo —respondió Joaquín, medio aburrido.

Iban a votar. No era la primera vez para su abuelo, pero sí para Joaquín. Tenía curiosidad más que emoción. Le parecía un trámite más que algo importante.

El colegio electoral estaba en el instituto de siempre. Carteles en la pared, gente entrando y saliendo, el murmullo constante de conversaciones cortas.

Dentro, la fila avanzaba despacio.

—Esto siempre es igual —murmuró el abuelo.

Joaquín no contestó. Estaba mirando alrededor. Todo le parecía demasiado normal: mesas, papeletas, funcionarios cansados, gente con prisas por terminar.

Hasta que vio el registro.

Había una pantalla con la lista de votantes.

Joaquín no debería haber mirado, pero lo hizo igual. Quizás por aburrimiento. Quizás por curiosidad.

Deslizó la vista por los nombres mientras su abuelo hablaba con el funcionario.

Todo parecía normal… hasta que se quedó quieto.

Un nombre le llamó la atención.

Vecino del tercero B.

El de siempre. El que le saludaba en el ascensor. El que llevaba meses sin ver.

Pero Joaquín lo sabía. No era que se hubiera mudado.

Ese vecino había muerto hacía tres meses.

Joaquín parpadeó.

Volvió a mirar la pantalla.

Y ahí estaba otra vez.

Estado: Votó.

Sintió un pequeño escalofrío, pero intentó racionalizarlo.

“Será otro con el mismo nombre”, pensó.

Pero no lo parecía.

El abuelo le llamó desde la mesa.

—Venga, Joaquín, te toca.

Joaquín se acercó despacio, sin dejar de pensar en lo que acababa de ver.

Y por primera vez desde que habían llegado… el colegio electoral ya no le parecía tan normal.