Therys vaeni

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Summary

En un reino donde los dioses fueron olvidados y la magia antigua está prohibida, una joven marcada por un poder imposible descubrirá que su existencia podría destruir el mundo… o salvarlo. Secretos ancestrales, lenguas perdidas y reinos al borde de la guerra se entrelazan en una historia de traición, destino y oscuridad.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
16+

Epilogo

Guía del Mundo

El Reino de Eirenvahl

Eirenvahl fue alguna vez el corazón del mundo.

Los antiguos relatos cuentan que, siglos atrás, sus torres brillaban como estrellas y los ríos atravesaban la ciudad con aguas tan limpias que podían reflejar la luna incluso en las noches más oscuras.

La magia existía en todas partes.

No pertenecía a reyes ni a nobles. No estaba prohibida. No consumía vidas.

La magia era música. Palabra. Memoria.

Entonces ocurrió la Ruptura.

Nadie sabe exactamente qué pasó. Algunos dicen que los antiguos magos intentaron abrir las puertas de otro reino. Otros creen que los dioses abandonaron el mundo. También existen historias sobre una guerra tan terrible que el cielo se quebró.

Después de aquello, la nieve comenzó a caer negra. Los bosques murieron. Las criaturas aparecieron. Y la magia dejó de obedecer a los hombres.

Desde entonces, Eirenvahl vive dividido.

Por encima de las nubes existe una ciudad de luz. Bajo ella, una ciudad condenada a sobrevivir.

Altavhal

La Ciudad Alta

las calles siempre están limpias, la nieve nunca cae negra, los jardines florecen incluso durante el invierno, y enormes cristales de lumen iluminan las avenidas durante toda la noche.

La ciudad está protegida por magia imperial. Solo aquellos autorizados pueden cruzar las Puertas de Aurorien. Los habitantes de Drahm rara vez reciben permiso.

Para la gente de abajo, Altavhal no es una ciudad. Es un recordatorio constante de todo lo que jamás podrán tener.

Altavhal es mucho más que la capital superior de Eirenvahl. Desde abajo, las personas de Drahm la observan como una ciudad imposible suspendida entre la niebla y la luz, construida sobre enormes plataformas de piedra blanca que parecen tocar las nubes. Sus torres brillan durante la noche como estrellas inmóviles sobre el reino oscuro.

Pero detrás de toda aquella belleza existe una estructura de poder fría y compleja.

En lo más alto gobierna la Corona de Hielo, la familia real que ha controlado Eirenvahl durante siglos desde el Palacio de Luminaris. Los reyes actuales todavía conservan el prestigio de los antiguos monarcas, aunque muchos rumores aseguran que la verdadera sangre mágica de la dinastía desapareció hace generaciones. Aun así, la Corona mantiene el control absoluto del reino mediante el ejército, las leyes y el miedo silencioso que Altavhal impone sobre las ciudades inferiores.

La mayor parte de los habitantes ricos del reino jamás ha pisado Drahm. Para ellos, la Ciudad Baja existe únicamente para trabajar, producir y morir lejos de la vista de las torres blancas.

Los guardianes imperiales que patrullan las calles de Altavhal pertenecen a los Custodios del Alba. Son soldados entrenados desde jóvenes para servir al Imperio y proteger el orden dentro del reino. A diferencia de los Cuervos de Ceniza, los Custodios representan la imagen honorable del ejército imperial. Sus armaduras plateadas y capas azul oscuro son vistas constantemente en ceremonias, mercados nobles y murallas exteriores.

Muchos ciudadanos de Altavhal los consideran héroes.

Pero en Drahm las personas saben que incluso los hombres honorables siguen obedeciendo órdenes crueles.

Más temidos todavía son los Cuervos de Ceniza.

Ellos no patrullan ciudades ni participan en celebraciones públicas. Aparecen únicamente cuando existe magia prohibida, criaturas antiguas o secretos que el Imperio desea borrar. Su existencia provoca miedo incluso dentro de Altavhal.

Sus armaduras negras absorben la luz y sus capas oscuras parecen confundirse con las sombras. Los rumores dicen que los Cuervos sacrifican parte de su humanidad durante el entrenamiento y que muchos ya no sienten dolor, compasión ni miedo.

Cuando un Cuervo marca una puerta con ceniza negra, normalmente alguien desaparece antes del amanecer.

Otro de los grandes poderes de Altavhal es el Cónclave de Éter, la organización encargada de controlar toda la magia permitida dentro del reino. Sus miembros viven y estudian en las Agujas de Cristal, enormes torres blancas llenas de bibliotecas, laboratorios y reliquias antiguas.

Los magos del Cónclave creen que la magia debe permanecer bajo vigilancia absoluta. Temen cualquier poder que no puedan controlar y consideran extremadamente peligrosas las habilidades relacionadas con sangre antigua o la Lengua Primera.

Por esa razón alguien como Elara sería visto como una amenaza antes que como una persona.

Dentro de Altavhal también existen las Casas Altas, familias nobles antiguas que acumularon riqueza controlando rutas comerciales, minas, armamento y territorios enteros del reino. Muchas aparentan elegancia y refinamiento frente a la sociedad imperial, pero detrás de sus muros existen conspiraciones, traiciones y alianzas oscuras.

Algunas familias nobles odian abiertamente a Drahm.

Otras simplemente utilizan su miseria para enriquecerse.

Y otras esconden secretos mucho más peligrosos relacionados con la magia antigua y la Ruptura.

También están los Vigilantes del Velo, una orden religiosa dedicada a custodiar templos, cementerios y conocimientos prohibidos sobre el pasado de Eirenvahl. Visten túnicas oscuras y creen que el Invierno Negro es un castigo divino provocado por los pecados de los antiguos magos.

Muchos habitantes de Drahm los consideran fanáticos.

Pero algunos sospechan que los Vigilantes saben más sobre las criaturas de niebla y lo que duerme bajo la ciudad de lo que admiten públicamente.

Y finalmente existen los Silentes.

Pocas personas conocen realmente su existencia. No poseen castillos, armaduras ni símbolos visibles. Son espías, asesinos e informantes ocultos tanto en Altavhal como en Drahm.

Se mueven entre nobles, comerciantes y criminales sin revelar jamás quiénes son realmente.

Algunos trabajan para la Corona.

Otros únicamente para sí mismos.

Y los rumores aseguran que incluso los Cuervos de Ceniza vigilan cuidadosamente sus movimientos.

Altavhal parece una ciudad perfecta vista desde abajo.

Pero cuanto más se acerque Elara a sus torres blancas, más comprenderá que el verdadero corazón de Eirenvahl está construido sobre secretos, miedo y sangre antigua.

Drahm

La Ciudad Baja

Drahm existe bajo la sombra de Altavhal.

Es una ciudad fría y antigua construida entre piedra húmeda, callejones estrechos y edificios inclinados que parecen derrumbarse lentamente bajo el peso de los años.

La nieve cae gris. A veces negra.

El aire huele a: carbón, aceite, hierro quemado, humo y humedad.

La mayoría de la población trabaja en: fundiciones, minas, hornos imperiales, mercados clandestinos y redes ilegales de contrabando.

En Drahm la muerte es común.

Las enfermedades se propagan rápido. Los inviernos matan familias enteras. Y durante la niebla muchas personas desaparecen sin dejar rastro.

Pero aun así, la ciudad sigue viva.

Porque en Drahm las personas aprenden a sobrevivir incluso cuando el mundo las abandona.

Distritos de Drahm

Veylar

El distrito donde vive Elara.

Uno de los barrios más antiguos de Drahm.

Sus calles son estrechas y húmedas. Los edificios están construidos con piedra negra y madera envejecida. Las chimeneas nunca dejan de expulsar humo.

La mayoría de los habitantes de Veylar:

son obreros, huérfanos, viudas, ladrones, o personas olvidadas por el reino.

A pesar de la pobreza, todavía existen pequeños hogares donde las personas intentan conservar algo de humanidad.

Mireth

El corazón clandestino de Drahm.

Mireth nunca duerme.

Sus mercados aparecen cuando cae la noche. Entre lámparas de aceite y callejones llenos de niebla pueden encontrarse: medicinas robadas, reliquias antiguas, armas prohibidas, magia ilegal, información y personas dispuestas a matar por monedas.

Los guardias imperiales rara vez entran allí solos.

Norvak

El distrito industrial.

Gigantescas fundiciones cubren gran parte del paisaje. El cielo siempre está oscuro debido al humo.

Muchos trabajadores mueren jóvenes por enfermedades pulmonares.

Durante la noche, las forjas iluminan las calles con reflejos rojizos que hacen parecer que toda la ciudad está ardiendo.

Sal Theron

El distrito de los muertos.

Allí se encuentran:

cementerios, catedrales derrumbadas, criptas antiguas, monasterios abandonados.

Pocas personas se atreven a caminar solas por Sal Theron después del anochecer. Los rumores dicen que las voces de la niebla son más fuertes allí.

Vaelor

El distrito prohibido.

Décadas atrás una extraña plaga destruyó casi toda la población.

Los sobrevivientes afirmaban escuchar cantos provenientes de las calles vacías. Después comenzaron a desaparecer.

Finalmente el distrito fue sellado.

Ahora nadie vive allí.

O al menos… eso dice el Imperio.



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