Vacaciones de Verano🔞

Summary

Kinoshita Hideyoshi. Un chico lindo y afeminado de complexión delgada. De cabello ligeramente largo hasta el nivel de los hombros de color marrón y sus ojos verdes brillando de felicidad siempre miraba a la persona sentado a su lado izquierdo. Lo más destacable de Hideyoshi era su estatura muy baja, medía un metro cincuenta. Hiroshi Yoshii. El mejor amigo de Hideyoshi. Y quien se sentaba en el lado izquierdo siempre mirando el cielo. Un chico alto y delgado. Su atractivo rostro, acompañado de ojos negros y un cabello corto y oscuro ligeramente desordenado, le daba una apariencia tranquila y madura. Hideyoshi había invitado a Hiroshi a pasar con su familia para divertirse en estas vacaciones de verano. Hiroshi aceptando amigablemente su invitación nunca imaginó que Hideyoshi se iba a desatar por los celos que siempre ocultaba. Comenzando su primer movimiento en el automóvil que era conducida por la señora Kinoshita (mamá de Hideyoshi).

Genre
Erotica
Author
Shirou
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Prólogo

Había llegado el mes más esperado por todos los estudiantes de la Secundaria de Tokio.

Las vacaciones de verano.

La emoción podía sentirse en cada rincón de la escuela. Algunos hablaban de viajes familiares, otros de festivales, playas o noches enteras jugando videojuegos sin preocuparse por las tareas. Después de meses de clases, exámenes y profesores estrictos, por fin podían saborear la libertad.

Solo faltaban unas pocas horas para despedirse con un “hasta pronto” de sus amigos y compañeros.

Pero, hasta que sonara el último timbre, seguían siendo estudiantes.

En el salón 3-B.

En los asientos del fondo, junto a la ventana, se encontraba sentado un chico alto y delgado. Su atractivo rostro, acompañado de ojos negros y un cabello oscuro ligeramente desordenado, le daba una apariencia tranquila y madura.

Su mano derecha se movía con rapidez sobre el cuaderno mientras copiaba los apuntes de la clase de matemáticas. Sin embargo, de vez en cuando, sus ojos se desviaban hacia el cielo azul y despejado que podía verse desde la ventana.

—Tch, tch… Hiroshi.

El joven apartó la mirada del exterior y observó a quien lo llamaba.

Kinoshita Hideyoshi.

Un chico de quince años y, probablemente, el más bajo de toda la clase. Apenas medía un metro cincuenta, pero lo que realmente llamaba la atención no era su estatura, sino su apariencia.

Su rostro delicado y sus facciones suaves hacían que cualquiera lo confundiera fácilmente con una chica. Algunos incluso lo describían como “lindo” o “adorable”.

Y, aun así, era el mejor amigo de Hiroshi Yoshii.

—¿Hm? ¿Sucede algo, Hideyoshi? —preguntó Hiroshi con indiferencia.

Era el último día de clases, y sinceramente esperaba que terminara cuanto antes.

Hideyoshi miró alrededor para asegurarse de que el profesor siguiera distraído escribiendo fórmulas en la pizarra antes de acercarse un poco más a su amigo.

—Quería preguntarte algo. Ya que hoy es el último día… ¿de verdad estamos obligados a cumplir con nuestras responsabilidades como miembros del Club de Karate?

—Ah, cierto. El Club de Karate.

Tanto él como Hideyoshi eran los miembros principales encargados de enseñar a los demás.

Como senpais y estudiantes de último año, tenían responsabilidades que no podían ignorar tan fácilmente.

—Supongo… —Hiroshi hizo girar el bolígrafo entre sus dedos con desinterés—. Daremos una pequeña clase de unos treinta minutos y luego terminaremos la sesión de entrenamiento por hoy.

Hideyoshi se llevó una mano a la barbilla mientras dirigía la mirada al techo, pensativo.

—Sí… creo que esa es la mejor opción.

Una pequeña y adorable sonrisa apareció en su delicado rostro, dándole una apariencia todavía más femenina.

Así transcurrieron las horas.

Hasta que finalmente sonó el último timbre que escucharían antes de regresar, una vez terminaran las vacaciones de verano.

Muchos estudiantes abandonaron la escuela con enormes sonrisas en el rostro, reuniéndose en grupos de amigos o marchándose por su cuenta mientras hablaban emocionados sobre sus planes para el verano.

Sin embargo, un pequeño porcentaje todavía permanecía dentro del recinto escolar para cumplir con sus responsabilidades como presidentes o miembros de distintos clubes.

Entre ellos estaban Hiroshi y Hideyoshi.

La escuela había distribuido diferentes espacios para las actividades extracurriculares, y uno de ellos pertenecía al Club de Karate.

Actualmente, el club contaba con ocho miembros, incluyendo a Hiroshi y Hideyoshi.

—Ya que hoy es el último día de clases —dijo Hiroshi mientras cruzaba los brazos frente al grupo—, estoy seguro de que todos quieren regresar a casa lo antes posible para disfrutar las vacaciones de verano. Así que por hoy solo tendremos una pequeña sesión de entrenamiento de quince minutos.

—¡Genial!

Las voces llenas de entusiasmo no tardaron en resonar dentro del dojo improvisado.

Hideyoshi parpadeó con ligera sorpresa al escuchar el cambio. Antes, Hiroshi había mencionado una clase de treinta minutos.

Aunque, pensándolo bien, tampoco estaba mal.

Quince minutos eran más que suficientes para terminar rápido e irse a casa cuanto antes.

Como era costumbre, los miembros del club se dividieron en parejas de entrenamiento.

Hiroshi y Hideyoshi siempre trabajaban juntos, supervisando y enseñando a los estudiantes más jóvenes.

Cada alumno practicaba las técnicas de karate aprendidas, repitiendo movimientos y utilizándolos contra su compañero bajo la atenta mirada de ambos senpais.

El tiempo pasó volando.

Antes de que se dieran cuenta, los quince minutos habían llegado a su fin.

Los estudiantes de primero y segundo año soltaron pequeños suspiros de alivio antes de apresurarse hacia los vestidores para cambiarse nuevamente al uniforme escolar. Uno tras otro fue guardando sus hakamas blancos en sus respectivos casilleros antes de abandonar el club con evidente emoción.

Al final, solo Hideyoshi y Hiroshi permanecieron dentro del vestidor.

Mientras Hiroshi terminaba de cambiarse, Hideyoshi no pudo evitar observarlo de reojo.

Su cuerpo estaba sorprendentemente bien definido para alguien de su edad. Sus brazos marcados reflejaban las horas de entrenamiento constante, mientras que su espalda ancha y sus abdominales, aún en proceso de definirse por completo, dejaban claro que tarde o temprano tendría un físico impresionante.

—Oye, Hiroshi.

Terminando de colocarse la última parte de su uniforme escolar, Hiroshi respondió sin girarse.

—Dime.

—¿Tienes algún plan para divertirte durante las vacaciones de verano?

La pregunta tomó a Hiroshi un poco por sorpresa.

Si era completamente honesto, la respuesta más simple era “no”. Probablemente pasaría gran parte del verano encerrado en casa, esperando encontrar algo interesante que hacer para matar el tiempo.

—No tengo ningún plan en mente —admitió con tranquilidad—. ¿Por qué lo preguntas?

El rostro de Hideyoshi se iluminó inmediatamente de emoción.

—¿Te gustaría venir conmigo? Mi madre piensa llevarme a visitar a mi tía y a mi prima durante las vacaciones para ayudarlas con su negocio en la playa. Creo que tendremos espacio suficiente para que vengas también.

—Hm…

Hiroshi levantó la mirada hacia el techo en un gesto pensativo mientras consideraba la propuesta.

—Tendría que hablarlo primero con mis padres.

Con la emoción desbordándose en su rostro, Hideyoshi salió corriendo de los vestidores antes siquiera de terminar de acomodarse bien la mochila.

—¡Estaré esperando tu respuesta por Line! —gritó con entusiasmo mientras se alejaba.

Hiroshi solo pudo observar la borrosa silueta de su mejor amigo desaparecer por el pasillo.

Una leve sonrisa apareció en su rostro al ver aquella actitud tan característica de Hideyoshi.

—Bien… es momento de cerrar el club y regresar a casa.

Hiroshi dio una última vuelta por las instalaciones del Club de Karate, asegurándose de que ninguno de los estudiantes hubiera olvidado algo. Revisó los casilleros, las esquinas del dojo y los bancos cercanos a la entrada.

Al comprobar que todo estaba en orden, cerró el salón con llave y se dirigió hacia la sala de profesores para entregársela al maestro encargado del club.

—Disfruta al máximo estas vacaciones de verano, Hiroshi-san —dijo el profesor con una pequeña sonrisa.

—Gracias por el consejo, sensei.

Hiroshi inclinó ligeramente el cuerpo en señal de respeto antes de retirarse y cerrar la puerta tras de sí.

Ya en el pasillo vacío, estiró los brazos por encima de la cabeza. Pequeños crujidos escaparon de sus articulaciones después del entrenamiento.

Ahora solo quedaba una cosa por hacer.

Hablar con sus padres sobre la posibilidad de acompañar a Hideyoshi y a su familia durante las vacaciones de verano.

Una hora después…

Hideyoshi rodaba de un lado a otro sobre su cama, incapaz de contener la emoción que burbujeaba dentro de él.

Hiroshi finalmente le había respondido por Line.

Sus padres le habían dado permiso para acompañarlos durante las vacaciones de verano.

—¡Mamá! ¡Hiroshi vendrá con nosotros!

Bajó las escaleras a toda velocidad, casi tropezando en su desesperación por compartir la noticia.

Su madre, que en ese momento estaba lavando los platos en la cocina, apenas tuvo tiempo de girarse antes de que Hideyoshi apareciera frente a ella con una enorme sonrisa.

—Oh, eso es bueno, Hideyoshi—respondió con una pequeña risa—. Ya hablé con mi hermana y dijo que hay espacio suficiente para que tú y Hiroshi compartan habitación.

—¡Perfecto! ¡Así no estaré aburrido y solo ayudando en el negocio de la tía!

En realidad, eso era lo que más alegraba a Hideyoshi.

Pasar las vacaciones únicamente con su familia solía resultar aburrido. Además, al ser el único chico joven del lugar, muchas veces terminaban tratándolo como si fuera una chica debido a su apariencia delicada y femenina.

Aunque estaba acostumbrado, seguía siendo incómodo en ocasiones.

Por eso disfrutaba tanto la compañía de Hiroshi.

Él nunca lo trataba diferente. Nunca lo confundía ni hacía comentarios extraños. Simplemente lo veía como Hideyoshi.

Y eso, para él, era un pequeño alivio.

Así transcurrieron los siguientes dos días.

Un pequeño automóvil se encontraba estacionado frente a la casa de Hiroshi.

—¡Vamos rápido, Hiroshi! —gritó Hideyoshi desde la ventana del coche, agitando la mano con entusiasmo.

—Sí, sí… no necesitas estar tan eufórico, Hideyoshi—respondió Hiroshi mientras cargaba su bolso con calma.

Subiendo al asiento trasero, Hiroshi dirigió una rápida mirada hacia la mujer que conducía el automóvil.

La madre de Hideyoshi era una mujer bastante atractiva. Tenía una figura esbelta y elegante, acompañada de facciones suaves que explicaban perfectamente de dónde había heredado Hideyoshi parte de su apariencia delicada.

Hiroshi apartó la mirada casi de inmediato.

No quería quedarse observándola demasiado; después de todo, seguía siendo la madre de su mejor amigo.

—Es un gusto conocerla, señora Kinoshita.

—Igualmente, Hiroshi-kun —respondió ella con amabilidad mientras mantenía la vista al frente—.Hideyoshi estaba tan feliz de que aceptaras venir que no pudo dormir anoche.

Una sonrisa divertida apareció en sus labios mientras observaba a su hijo de reojo.

—¡M-Mamá! ¡No tenías que decir eso! —protestó Hideyoshi de inmediato, sonrojándose por la vergüenza.

Hiroshi no pudo evitar soltar una pequeña risa burlona al ver su reacción.

—¡Y tú deja de sonreír así! —exclamó Hideyoshi, apuntándolo con el dedo índice.

—Está bien, está bien… —respondió Hiroshi con calma—. Pero seguiré sonriendo mientras miro el paisaje.

Y eso fue exactamente lo que hizo.

Apoyó ligeramente la cabeza contra la ventana mientras observaba el cielo azul y las calles de la ciudad pasar frente a sus ojos. A su lado, Hideyoshi seguía murmurando que era un idiota, aunque el ruido del automóvil terminaba apagando gran parte de sus quejas.

La madre de Hideyoshi condujo lentamente por las estrechas calles residenciales hasta incorporarse finalmente a la avenida principal que los llevaría hacia la ciudad costera donde pasarían las vacaciones de verano.

Durante varios minutos, Hideyoshi y Hiroshi conversaron con total normalidad.

Hablaron de temas simples y cotidianos: videojuegos, compañeros de clase, profesores molestos y hasta de qué comidas querían probar una vez llegaran a la ciudad costera.

Ninguno de los dos decía algo realmente importante, pero justamente ese tipo de conversaciones hacían el viaje más entretenido.

En un momento, el automóvil se detuvo frente a un semáforo en rojo.

La señora Kinoshita aprovechó para acomodarse ligeramente en el asiento del conductor, moviendo el cuerpo con cierta brusquedad. El movimiento hizo que su escote se balanceara de forma inevitable.

La mirada de Hiroshi se desvió por puro reflejo durante apenas un instante.

Sin embargo, en cuanto notó la fría expresión de Hideyoshi observándolo desde el asiento de al lado, apartó la vista de inmediato y fingió mirar por la ventana.

El semáforo cambió a verde y el automóvil retomó el camino.

“Al final, Hiroshi sigue siendo un chico… No es algo raro que haya mirado el pecho de mi madre.”

Ese fue el pensamiento superficial que cruzó la mente de Hideyoshi.

Aun así, no podía negar que una pequeña molestia —e incluso algo parecido a los celos— permanecía dentro de él después de haber visto aquella reacción de Hiroshi.

“Pero hay que ver cuánto le gusta a una chica. Incluso si sea mi madre. Hiroshi no podría saber si enserio de su gusto hacia las mujeres.”

Con una sonrisa traviesa. Hideyoshi tuvo un plan muy peligroso y erótico de lo que iba a hacer.

Un bostezo profundo llamo la atención de Hiroshi y la señora Kinoshita.

—Estaba sorprendida de que aun seguías despierto —dijo su mamá.

Hiroshi se dio cuenta al instante. Antes la señora Kinoshita había dicho que Hideyoshi no había dormido porque él iba a ir con ellos en estas vacaciones de verano.

El sueño que estaba reteniendo hasta este momento había llegado a su fin.

—Lo siento, Hiroshi. Usaré tu regazo para dormir cómodamente.

—Huh.

Los ojos de Hiroshi no tuvieron ningún cambio. Y eso fue suficiente para encender una chispa en el interior de Hideyoshi.

“Ninguna expresión. Bien. Veamos cuánto tiempo puedes mantener esa cara de póker.”

—Estoy contenta de que se lleven bien. Hiroshi-kun también podría dormir por el momento hasta que lleguemos a Kamakura. Será un viaje un poco largo.

—Descuide, señora Kinoshita. Me gustaría apreciar el paisaj—e.

—Hm… sucede algo, Hiroshi-kun.

La voz de Hiroshi se detuvo por un momento para un segundo continuar y terminarla frase.

Estaba nervioso.

—No, nada. Creo que continuaré mirando el paisaje.

—Oh, Claro. No te seguiré molestando, Hiroshi-kun.

Con una sonrisa. Extendió su mano derecha para encender la radio y escuchar algo de música para no aburrirse en el trayecto a Kamakura.

Mientras tanto con Hiroshi.

Ahora se encontraba sudando. Y mordiendo ligeramente su labio inferior.

Estaba conteniendo cualquier sonido que podía escapar de él.

Y la razón. O el culpable que lo obligaba en hacer eso. No era ni más ni menos que el propio, Hideyoshi.

Mirando de reojo abajo. Encontraba a Hideyoshi lamiendo su polla que fue expuesta y sacado de su pantalón.

Había ahogado cualquier sonido extraño en su conversación con la señora Kinoshita.

Ya que en ese momento había sentido la mano derecha de Hideyoshi subiendo por su muslo hasta el botón de su pantalón. Que fue bajado lentamente.

Hasta en ese punto pudo resistir sin hacer una escena o reacción que pudiera en alertar a la mamá de Hideyoshi. Pero jamás habría esperado que Hideyoshi quisiera ir más allá de eso.

Cuando su voz se detuvo por ese segundo. Hideyoshi había bajado su bóxer. Su miembro grande y flácido, cayó encima del rostro de Hideyoshi. Sintiendo su respiración en su largo miembro.

Era una suerte que la mamá de Kinoshita haya decidido escuchar música con un volumen un poco más alto.

Gracias a la música podía ocultar algo del sonido húmedo y lascivo de Hideyoshi lamiendo y chupando su polla gorda de 20 centímetros.

La mano de Hideyoshi se había colocado alrededor de la base de la polla de Hiroshi. Sentía incomodidad en su brazo. Incluso empezaba a entumecerse lentamente por la presión de su cuerpo. Ya que tenía su brazo derecho aplastado. Pero eso no era un impedimento para que él hubiera hecho todo eso, incluso estaba masturbando la base del eje de carne de Hiroshi mientras tenía varios centímetros de la polla de Hiroshi en su boca. Usando su lengua para jugar alrededor y debajo del miembro.

Cualquier sonido húmedo era ocultado por la música que escuchaba su mamá en la radio del automóvil.

Sin darse cuenta. Hideyoshi había movido la cabeza hacia adelante y atrás, para profundizar el sexo oral que hacía a la polla de su mejor amigo.

Hiroshi extendió su mano derecha para detener ese movimiento de cabeza de Hideyoshi.

Ya de por sí. Era muy peligroso todo esto. Si la mamá de Hideyoshi observara el movimiento extraño de la cabeza de Hideyoshi moviéndose hacia adelante y atrás. No había forma de ocultar y engañarla de lo que estaba haciendo su hijo.

Lo único que podía hacer Hiroshi era ocultar cualquier movimiento sospechoso. Y no hacer una escena o reacción que levantará sospecha a la señora Kinoshita.

Mirando el paisaje de forma natural. Mientras sentía la boca y lengua resbaladiza alrededor de su polla que provocaba mucha reacción en su cuerpo. Dónde su mano izquierda apretaba con fuerza el sillón de cuero del automóvil. Y sus labios sentía el castigo para contener cualquier jadeo o gemidos que escapara de él.

Respiró con alivio cuando sintió que su polla se encontraba fuera de la boca de Hideyoshi.

Pero parecía que no iba a estar separado por mucho tiempo de Hideyoshi. Ya que comenzó a sentir su lengua lamiendo de arriba y abajo en su largo miembro.

Toda la situación que era muy peligrosa y de forma muy de adrenalina. Había llegado rápidamente al orgasmo luego detener devuelta su polla en la boca de Hideyoshi.

Hideyoshi sabiendo de cualquier peligro que se iba a meter si su mamá se enteraba de que había chupado la verga de su mejor amigo mientras ella conducía. Ahogó cualquier sonido mientras tragaba cada chorro caliente y espeso del semen de Hiroshi.

Donde el orgasmo de Hiroshi había durado diez segundos. Hideyoshi pensaba que fue los diez segundos más largos de su vida.

Por qué a pesar de que era diez segundos. Hiroshi había expulsado su semen dentro de su garganta donde tenía que tragarlo para no ensuciar el asiento del automóvil y no dejar algo de evidencia de que había pasado algo en el trayecto a Kamakura.

Y eso había durado en los diez segundos que Hiroshi eyaculaba dentro de su boca.

El rostro de Hideyoshi se encontraba rojo. Sus ojos perdidos por la lujuria mostraban un cambio notable e interesante. Pupilas de corazones habían aparecido mientras le practicaba sexo oral a Hiroshi. Aunque la cumbre de la lujuria había llegado al momento de tragar el semen de Hiroshi para no asfixiarse.

Hiroshi miró abajo. Observando a Hideyoshi quien tenía su mano derecha su polla semi-erecto. Lamiendo de manera erótica la punta de su polla. Pasando la lengua alrededor y debajo de su largo miembro.

Hideyoshi limpiaba con dedicación cualquier rastro de semen que haya quedado cubriendo su polla. Cuando se dio cuenta que estaba limpia de semen. Oculto su polla en su pantalón.

Cerrando los ojos para dormir cómodamente en su regazo y con una sonrisa de satisfacción de lo que había hecho con él.

Hiroshi pudo respirar de alivio de que todo haya terminado. Por el momento quería dormir un poco.

Relajar su mente y cuerpo dela estimulación dado por la boca de Hideyoshi.

Luego de un largo viaje. La señora Kinoshita había llegado hacia su destino dónde se encontraba su hermana y su sobrina.