Una flor color sangre

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Summary

En un futuro solo existen cinco islas dos de ellas están en guerra. Una chica intenta amar y entender este mundo donde debe pelear o ser asesinada. Alguien en las sombras manipula sus movimientos.

Genre
Action
Author
Tamara
Status
Ongoing
Chapters
28
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: Luana


Mi madre me apretuja en un abrazo que para otros parecería eterno; para mí, solo dura un instante. Voy a extrañar tanto a esta mujer. Miro sus ojos llenos de orgullo y siento cómo ese peso recae ahora sobre mis hombros. Soy la primera de la familia en llegar lo suficientemente lejos como para viajar a otra isla.

Sonrío, porque es lo único que puedo regalarles a mis padres: una simple sonrisa. Tan sencilla como sus panes calentitos en las mañanas; esos panes de los que mi padre siempre se asegura de comer lo justo para que alcancen para mis hermanos y para mí.

—Luana… —escucho a alguien llamándome a lo lejos. Sé quién es.

Matteo se abre paso entre las familias que despiden a sus hijos. El ruido del barco nos aturde a todos un poco, pero entre llantos, abrazos y despedidas, eso es lo que menos importa. Él llega hasta nosotros y saluda a mis padres con esa familiaridad que solo él podría tener después de haber sido vecinos tanto tiempo. Después de todo, a veces parece que mi madre lo aprecia más que a sus propios hijos.

En vez de un abrazo, deja caer en mis manos un pequeño paquete.

—Mi madre te manda esto —me dice con un tono de molestia en su voz.

Mi sonrisa se ensancha aún más al oler el contenido. Son galletas de miel.

—¿Y de tu parte no me vas a dar nada de despedida? Sabes que me voy por dos años, ¿no? —Mi pregunta parece incomodarlo por unos segundos. Después de todo, somos mejores amigos desde que tengo uso de razón. No me mira; mantiene la vista fija en sus zapatos como si estuvieran sucios o algo parecido.

—¿Dónde está Maya? Ya tengo que abordar y no la veo —comienzo a buscar a mi amiga en todas direcciones.

—No va a venir… Dijo que te quiere demasiado, que no quiere despedirse y todas esas cursilerías que les gustan a ustedes dos —coloca sus manos en los bolsillos. No sé si intenta contener las ganas de abrazarme o si simplemente le incomoda toda la situación.

Yo me muero porque me abrace y me ruegue que me quede, pero sé que eso no va a suceder. Solo somos amigos, recuérdalo…

—Más les vale responder a mis cartas… Dile que yo también la quiero —intento cortar con cualquier rastro de nerviosismo que pueda sentir.

Vuelve a sonar la alarma. Todo el mundo comienza a apresurarse para subir al barco, pero yo no tengo prisa. Miro a mis padres. Miro a mi mejor amigo. Fuerzo una sonrisa y tomo mi bolso. No llevo mucho, no lo necesito; lo que más voy a extrañar no lo puedo cargar conmigo.

Una vez arriba, busco frenéticamente a mis padres con la mirada.

—Lu…

Una sombra gigante acompaña a la voz.

—Grandote… —me giro para mirar a mi compañero, a mi camarada.

Al lado de mi compañero de armas, yo parezco un pollito desplumado que recién deja el nido, y lo cierto es que la comparación no se aleja de la realidad. Él, en cambio, es un chico fuerte, de esos que solo necesitan una mirada para aplastarte como a una cucaracha.

Es divertido recordar cómo nos conocimos.