Cásate conmigo: los Carson

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Summary

Antia se convierte en la prometida de Decker Carson, el heredero de la empresa familiar, sin saber que esa unión es debido a una promesa de ambos abuelos y un beneficio para la empresa de su padre, pero todo se complica cuando a la mansión de los Carson, llega un invitado indeseado. Keiran, el hijo ilegítimo de los Carson, toma el lugar como el segundo hijo de esa familia y empieza a fijarse en Antia. “Contaré hasta tres. ¿Vienes conmigo o con mi hermano mayor?”

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INTRODUCCIÓN


Los resultados soltaron la verdad.

Tanto mis resultados y los de ella, eran distintos. ¿La diferencia? El mío, era secreto. Nunca me gustó el tema familiar. Estar rodeada de personas tóxicas, siempre ha sido un peso a mi corazón. Ando tres pasos y lo observo al hombre que amé por años. Está con una mirada llena de dolor. De todas maneras, con esta verdad, mi decisión no iba a cambiar.

Más bien, debería estar bien por como resultará las cosas entre nosotros.

Sin embargo, la punzada de la herida del engaño, es dura, profunda que me ha dejado sin aliento. Trato de no llorar delante de ellos. Quiero irme con la frente en alto.

Lo di todo, pero no pude dar lo que ellos pidieron.

—Anti —pronuncia el hombre que era mi exprometido—. Yo…. Esto…

Sujeto el anillo de mi mano y lo lanzo al suelo.

—No hay necesidad de explicar —digo sin dejar de observarlo—. Entendí a la perfección. Por lo tanto, también sabrás lo que pasará entre nosotros desde ahora.

—¡Anti! —exclama, queriendo venir hacia mí, pero hago una señal para que se detenga—. Escúchame. Hablaré con ella y mi familia. Puedo pasar manutención al niño y….

Resoplo.

—¿Hablas en serio?

—¡No quiero perderte! —profiere en tono desesperado—. ¡Te amo, Anti! ¡Solo fue un error de una noche! ¡¿Piensas que siento algo por ella?! —Lágrimas salen de sus ojos—. ¡Eres mi vida, Anti! No quiero perderte. Por favor…

Soy su vida.

Sonrío de mala gana.

—No. Es mejor dejarlo así.

—¡¡Anti!! ¡¡Por favor!!

—El sueño de tu familia, es tener un heredero —replico, amarrando fuerte mis emociones—. Lo cumplirás sin mí. Desde ahora, no quiero volverte a ver y saber tu existencia. Mantente apartado de mí.

—¡No me hagas esto, Anti!

Me abraza fuerte entre sus brazos.

Quisiera que fuera una pesadilla, pero no. Esta es mi realidad. Debo pensar con la mente positiva. Este rompimiento, me alejará de su familia. Ya no estaré escuchando sobre herederos.

Cuando él se case con ella, estaré lejos de este maldito país.

Dejaré el departamento que compartí con él, hasta mi trabajo. No necesito nada de esa familia. Comprimo los dientes. Quisiera que así fuera, pero la deuda familiar es grande.

Con este matrimonio, iba desaparecer esa deuda.

Quería tratar esta relación de esa manera; no obstante, me enamoré de él. Lo amé demasiado.

—Felicidades, Decker. Tendrás a tu amado heredero.

Lo empujo a un lado y camino hacia la puerta.

—¡¡Te amo, Anti!! ¡¡Dejaré todo!! —pronuncia entre una voz desgarradora. Detengo mis pasos—. Solo dímelo. Podremos irnos lejos de aquí. Solo los dos.

Irnos lejos.

Río con dolor.

—Sí. Eso quería escuchar desde hace tiempo atrás —hablo sin voltearme. Lágrimas resbalan de mis mejillas—. Sin embargo, ya es tarde para escucharlo. Demasiado.

Abro la puerta y salgo de ahí, escuchando mi nombre.

Corro hacia las escaleras que apuntan directo a la estación de autos. A medida que me alejo de ahí, recuerdos salen disparados a mi pesar. Cada momento que pasé a su lado, fue genuino. A pesar que nos comprometimos por la decisión de nuestras familias, no pude evitar amarlo.

—¡¡Anti!!

Apresuro mis pasos, hasta un agarre sujeta mi muñeca.

Lo miro sorprendida. Su mirada seria y oscura se ancla en la mía. Lleva puesto su traje oscuro de director general.

—¿Keiran?

Observa detrás de mí.

—Te daré dos opciones, Antia —dice, volviendo a mirarme—. ¿Te dejas atrapar por mi hermano o vendrás conmigo?

¿Qué?

—Yo… Eso…

—Tienes tres segundos en contestar —indica—. Uno….Dos….

—¡Iré contigo!

Sujeta mi muñeca y me lleva hasta su auto gris, donde me sube enseguida para manejar con rapidez, alejándome de ahí. No sé porque apareció justo en ese momento, ni mucho menos, a qué lugar me está llevando.

No digo nada en todo el trayecto.

No tengo ganas de hablar, solo deseo quedarme en silencio con el dolor en mi pecho. Tendré que enfrentarme a mi familia y decirle el rompimiento del compromiso con Decker.

Keiran estaciona enfrente a un lado de la vista de toda la ciudad.

Hemos venido varias veces cuando estábamos en la secundaria en bicicletas. Es hermoso apreciar las luces de toda la ciudad.

—¿Lo sabías?

—Sí. Recién me enteré ayer —responde con ese tono de voz tranquilo—. La familia lo sabe. Ella llevó pruebas en la cena de anoche.

Sonrío de mala gana.

La familia Carson sabe que el hijo mayor tendrá un heredero.

—Deben estar felices.

—¿Eso importa?

Ya no importa.

—¿Por qué me trajiste aquí? —cuestiono sin mirarlo—. Agradezco que hayas aparecido en el momento indicado, pero deseo estar a solas.

Él permanece en silencio por unos segundos, pero luego saca un sobre de un lado, entregándome. Lo abro con curiosidad hasta que leo su contenido.

—Tu familia entrará en bancarrota si no cancela la deuda.

Lo miro molesta.

—¿Y qué? ¿Quieres ayudarme por lástima?

Él me observa.

—Nunca he sentido lástima por ti, Antia.

Resoplo.

—¿No? ¿Y qué significa este contrato y papeles de matrimonio? —ironizo—. ¿Quieres ayudarme con la empresa familiar?

—Será beneficio propio.

Río sin ganas.

—Parece que la familia Carson es muy insistente.

—Yo también quiero irme de esa familia —replica, dejándome desconcertada—. ¿Por qué pones esa expresión? He sido el bastardo, sino fuera por mi abuelo, mi padre no me hubiera aceptado como parte de ellos.

Ha sacado el tema de su lazo sanguíneo a flote.

—¿Qué tiene que ver esto?

—Hay una herencia y términos —responde entre un respiro—. Firmé un contrato de herencia con mi abuelo.

—¿Te falta dinero?

—No.

—No entiendo tu punto.

—Te lo dije, quiero irme de aquella familia cuanto antes. He esperado todo este tiempo para cumplir con los términos —espeta—. Necesito una esposa y tú eres la candidata perfecta a eso.

—¿Qué?

—Si me caso, estaré fuera de la familia Carson.

¿Quiere casarse conmigo para salirse de esa familia? Esto es algo loco. ¿Tanto odia tener ese apellido?

—¿Y quieres pagar mi deuda familiar?

—Con la herencia que recibiré —responde—. Te la daré toda.

¿Qué acaba de decir?

Abro los ojos sorprendida por su declaración.

—No pensé que tenías tanto odio hacia los Carson —musito sorprendida—. ¿Esperaste todo este tiempo para esto? Yo…..—Muerdo mi mejilla interna. Echo un vistazo a los papeles—. Necesito pensarlo bien.

—Tienes hasta este fin de semana.

Este tipo…

Respiro profundo y arrimo mi espalda al asiento del copiloto.

—¿Hay una cláusula sobre tener bebés?

Él voltea a verme.

—No.

—Pensé que querías un heredero.

—No tendré un hijo, sabiendo que habrá un divorcio —responde, haciendo que lo observara. Su respuesta hace que le dé una mirada rápida al contrato—. Será por tres años.

Hay varias cláusulas.

Parece que nuestra relación solo será actuada.

En todo caso, si hubiera una cláusula de ese calibre, no la iba a cumplir.

—Usted sufrió un aborto espontáneo. Esto sucede por la endometriosis que padece —habló la doctora con tono tranquilo—. Necesita una intervención quirúrgica. Puede intentar de nuevo procrear.

Vaya resultados que recibí este día.

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