Capítulo 1
La noche, particularmente despejada y con una ligera brisa permite que el ambiente se sienta más que perfecto.
Pues es el momento.
Aunque habían muchas más oportunidades de ver la película, un estreno nunca se repite, así que debía llegar lo más pronto posible. Aunque para ese momento ya sabía que llegaría tarde, aunque no sabía que tanto, ya que entre más ansiosa se siente más lento parece el movimiento del metro, no siquiera había alcanzado a cambiarse y usar el atuendo especial que había preparado por meses.
De su trabajo al cine, por desgracia es un camino largo, y para cuándo salió de su casa ya había empezado la función, lo que la enojaba y quería matar a su jefe, aunque no fuera literal.
Al llegar al destino fue la primera en salir corriendo hacia la superficie para llegar a las puertas negras de vidrio que eran custodiadas por dos agentes de seguridad, examinaron demasiado lento su bolso para después dejarla pasar, presentó las entradas virtuales desde su móvil y la dejaron entrar a la sección de puertas y posters de diferentes personas.
Cada paso se vuelve demasiado abrumador, al fin podrá estar en una de las presentaciones de las personas que más a influido en su vida, aunque no fuera realmente el, quiere llegar y verlo y sentir así sea una pizca del hombre que más a admirado en su vida.
Al llegar a la puerta se detiene unos minutos antes de abrirla para respirar profundo y prepararse para la función más increíble de su vida.
Derrepente todo se oscureció.
La iluminación del techo, los bordes brillantes de los postes, las lineas del suelo que te apuntan hacia donde ir, se esfumaron.
La oscuridad repentina la hizo perder el equilibrio y soltar la puerta, al caer al piso buscó su celular hasta dar con una ligera luz que venía de una puerta, fue atraída a ella como si fuera un imán, al abrirla el brillo de intensificó e iluminó el pasillo, mostrando todas las puertas cerradas y todo el lugar en calma, recogió su teléfono y mochila sin permitir que la puerta volviera a cerrarse y durante unos minutos esperó a que alguien saliera de las otras salas, pero aparentemente nadie estaban tan preocupado por la oscuridad como para salir, así que decidió permanecer con la puerta abierta dentro de la habitación hasta que alguien notará el apagón.
Mientras la chica buscaba recepción o una red de internet, la puerta se cerró y desapareció en un instante, dejándola dentro de la iluminación blanca que parecía no tener fin, la habitación parecía pequeña, pero al mismo tiempo grande.
Derrepente a lo lejos se empezó a escuchar un zumbido, que al principio parecía una máquina o motor funcionando, así que sin pensarlo camino hacia el zumbido, entre más cerca iba el zumbido aumentó hasta volverse un insoportable sonido que la dejó inconsciente, su último pensamiento fue en volver a casa, aunque no pudiera ver la película que había deseado por meses, deseaba disculparse con su madre por haberle gritado cuando era adolescente, lo cual es raro, porque es algo en que no había pensado hace años.
Sus ojos se cerraron al mismo tiempo que una lágrima cursó de un ojo al otro cayendo a la inmensidad blanca.
Unas voces la llamaban a lo lejos, no por su nombre, si no como llamarían a cualquier persona, se aferró con todo su ser a esas voces que la acompañaron con un dolor de cabeza profundo.
Al abrir sus ojos, la habitación blanca en la que se desmayó paso a verse como una sala de cine acompañada de un ligero olor a cigarrillo. Las voces que la despertaron pertenecían a dos trabajadores que la encontraron acostada, el estilo de ellos le trajo una cierta curiosidad, principalmente por el cigarrillo de la chica en su mano.
Le costó ponerse de pie para explicar lo que había ocurrido, pero los jóvenes no le creyeron y supusieron que estaba ebria o bajo algún efecto que la hacía:
-Volar- Continuo el joven con polera de rojo y azul-. A veces yo uso de eso, pero nunca la había usado para ver una película- Respondió con ligereza el joven.
Al vez que no le creyeron pidió que la llevarán a la salida para tener recepción y llamar a su madre.
Sim embargo.
Al llegar a la recepción el cine ya no se veía como hace un rato, las pantallas desaparecieron y la cantidad de puertas disminuyeron, en la entrada se verían dos grandes ventanas que centraban una puerta fina en medio, se sentó en una silla que está detrás del mostrador, las máquinas de café y palomeras ya no lucían como los vitrales y sofisticadas máquinas que había visto al ingresar por años al cine.
Sacó su teléfono para poder escribir a su madre y pedirle que pase por ella, pero no hubo ningún tipo de respuesta, la señal telefónica aún no se inventaba, el internet apenas funcionaba solo si usaba una red telefónica fija, lo que vuelve su teléfono celular en obsoleto.
Había llegado a la época antes de que el mundo cambie de era tecnológica, las pantallas planas aún no existían y ella no había siquiera nacido cerca de esa época.








