▪MUNDOS DISTINTOS▪ [InuYasha x Kamisama Hajimemashita Crossover]

Summary

𝒦𝒶𝑔ℴ𝓂ℯ ℋ𝒾𝑔𝓊𝓇𝒶𝓈𝒽𝒾 𝓎 𝒩𝒶𝓃𝒶𝓂𝒾 ℳℴ𝓂ℴ𝓏ℴ𝓃ℴ 𝓈ℴ𝓃 ℯ𝓃𝓋𝒾𝒶𝒹𝒶𝓈 𝓅ℴ𝓇 𝒸𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ 𝒶𝑔𝓊𝒿ℯ𝓇ℴ 𝒹𝒾𝓂ℯ𝓃𝓈𝒾ℴ𝓃𝒶𝓁 𝒶 𝓂𝓊𝓃𝒹ℴ𝓈 𝒹𝒾𝓈𝓉𝒾𝓃𝓉ℴ𝓈 𝓆𝓊ℯ ℯ𝓈𝓉𝒶𝒷𝒶𝓃 𝒶𝒸ℴ𝓈𝓉𝓊𝓂𝒷𝓇𝒶𝒹𝒶𝓈 ℯ𝓈𝓉𝒶𝓇. 𝒫ℴ𝓇 𝓁ℴ 𝓆𝓊ℯ 𝒸𝒶𝒹𝒶 𝓊𝓃𝒶 𝓉ℯ𝓃𝒹𝓇á𝓃 𝓈𝓊 ℯ𝓃𝓉𝓇ℯ𝓃𝒶𝓂𝒾ℯ𝓃𝓉ℴ 𝒹ℯ 𝒮𝒶𝒸ℯ𝓇𝒹ℴ𝓉𝒾𝓈𝒶 𝓎 𝒟ℯ𝒾𝒹𝒶𝒹, 𝒸ℴ𝓃ℴ𝒸ℯ𝓇á𝓃 𝒶 𝓁ℴ𝓈 𝒿ó𝓋ℯ𝓃ℯ𝓈 𝓆𝓊ℯ 𝓁𝒶 𝒽𝒶𝓇á𝓃 𝓈𝓊𝓈𝓅𝒾𝓇𝒶𝓇 𝒹ℯ 𝒶𝓂ℴ𝓇.

Genre
Fantasy
Author
Yuki
Status
4mo ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo: "Otros Mundos"

Créditos a las dos creadoras de los Mangas de Inuyasha a Rumiko Takahashi y Kamisama Hajimemashita a Julietta Suzuki.

En la época feudal, una joven azabache que entrenaba para ser una gran sacerdotisa confiable. Ella decidió permanecer en el mundo feudal que en su realidad para estar a lado del hombre que ella tanto ama.

-¡Inuyasha! -lo llamó con una sonrisa llegando a la aldea y el híbrido voltea saludando a su mujer.

-Ohhh, Kagome. Regresaste muy rápido, ¿eh? -dijo mirándola que ella envolviendo cosas en su bolso, que les pueda servir a su familia. Suponía que la sacerdotisa extrañaba la época en la que ella nació. -¿A dónde vas?-el hanyou sabe perfectamente pero no podía evitar preocuparse.

-A casa. Necesito volver por unos días, ¿puedo? -Kagome sonrió. Inuyasha solamente asiente desviando la mirada. La azabache tomando las cosas que necesitaba llevar y se lo coloca en su hombro derecho para ir directo al Pozo que la conduce a su época actual.

-Inuyasha pensaba que estabas esperando a Kagome-sama. -el monje se acerca al híbrido algo confuso mirándolo irritado. - ¿Ocurrió algo? -preguntó tomándolo del brazo para saber la angustia que sentía el hanyou de orejas de perro.

-Sí. Kagome volvió a su época. -lo dijo con una molestia en su cara.

-Ohh vamos. No es para tanto, ella necesita ver su familia-suspiró mirando la frustración que sentía su amigo. -además debe ser complicado, no saber de tu hija por mucho tiempo. -Miroku hizo sentir que entienda la situación de la azabache no era para fácil, Inuyasha agachó un poco la cabeza para quedar sentado a esperar a su amada esposa.

En una ciudad del Japón, de la época presente. Nanami Momozono es una chica 14 años había tenido la desgracia que su padre la abandonase por tener muchas deudas, por eso la joven adolescente se quedó sin casa. Así lo único que ella pensaba era ¿Cómo iba a vivir?, si no tenía dinero suficiente para quedarse en un hotel al menos unos días. La vida de esta chica se está derrumbando más que nunca, ni siquiera podrá ir a la escuela por los problemas económicos que ella tiene actualmente.

- ¡Ayyy estúpido padre, ¡¿Por qué te fuiste?! -decía molesta la castaña arrancando sus cabellos de la desesperación que sentía en toda su expresión del rostro. - ¿Cómo podre ir a la escuela? -suspiró Nanami decepcionada consigo misma.

- ¡Ayúdenme, por favor! -el gritó de tono masculino, le llamó la atención de la chica mirando frente suyo que se encuentra con un joven mayor encima de un árbol como un niño miedoso y aparentemente el perro lo estaba intimidando.

Nanami lo acaricia al canino para siguiera su camino, y el hombre de cabellera de tono amarillo con un sombrero puesto en la cabeza y un traje muy formal se acerca a la jovencita para darle las gracias por su ayuda.

-De verdad se lo agradezco. -sonrió el joven mayor. -Mil disculpas señorita, alguien como usted me haya salvado. -Nanami se reía nerviosa colocando su mano en la parte detrás de su sien.

-Si no se preocupe. Desearía comentarle que para que se sienta mejor, vaya a mi casa pero...no tengo. -susurró lo último con ciertos nervios. El rubio mayor con anteojos se confunde a las palabras de la chica.

- ¿Tampoco tienes casa? -preguntó y Nanami asiente, reacciona al instante por la cuestionable pregunta del hombre rubio con lentes. -Estamos en la misma situación o más bien, yo me escapé de casa. Seguramente que Tomoe debe estar preocupado. -decía sonriendo un poco triste en recordar por la forma que él se había marchado.

La castaña no comprendía mucho las palabras del rubio mayor, pero de pronto Nanami sentía que había una calidez en el joven y solamente le entregaba una pequeña sonrisa, lo poco que escuchaba su corta historia del como escapó de casa.

- ¿Por qué no tienes casa? -la muchacha sobresaltó a aquella pregunta.

-Eso es...-balbucea de lo apenada que se sentía y le cuenta absolutamente todo desde lo de su padre hasta cómo llegó aquí.

- ¡Que triste! -el hombre no evitar llorar y se coloca un pañuelo en su cara llena de lágrimas. -No sabía que Nanami-san se sentía así. -dijo secándose el rostro. -Entonces vivirás en mi casa. -aclaró muy decidido tomándola de los hombros.

-pero... ¡¿No sería una molestia?! -dijo alterada y el hombre mayor negó con una sonrisa.

-Para nada. Te sentirás como en casa, además le dirás que vienes de parte mío. -menciona el rubio entregando un dibujo era una clase mapa para llegar al templo Mizukage, la fragancia. Ella solo asiente.

Por la otra ciudad del Japón, Tokyo. En el templo Higurashi se encontraba aislado, el señor Higurashi estaba deprimido, en el instante escuchó un ruido dentro del templo por el Pozo vacío. Llamó a su nieto menor para investigar que podía tratarse, y notan a una muchacha caída en el piso, había perdido el conocimiento. ¿Qué había pasado?

-Abuelo, esto es...-dijo el muchacho de la misma edad que la chica sin comprender la situación y trata de levantar a la castaña de ojos marrones.

-Es posible que venga de otra ciudad. Hay que pensarla bien, y cuándo se despierte le preguntamos cómo llegó aquí-el joven asiente a la orden de su abuelo, pero da una advierte una última cosa. -Nada de esto puede saberlo Kagome.

- ¿Y mamá? -preguntó un poco confundido.

-Le contaremos después que venga de compras. -mencionó por último para ir a casa.

En el templo Mizukage, una azabache usando los atuendos de sacerdotisa y gracias a los pocos entrenamientos que ha tenido en el corto tiempo, podía detectar presencias de espíritus raros.

-¿Qué es esto?, una llama azul estar por aparecer en dirección mío.-Kagome pensó lo que se venía acercando. Era el espíritu de una clase Zorro, casi idéntico comoShippopero más parecido aInuyasha. El rostro del espíritu mostró una expresión fría. -Es malo, creo que va a matarme.-dijo la sacerdotisa retorciendo un paso detrás evitando que el Zorro la asesine.

-Tú eres una miko, ¿no? -la apariencia del espíritu se hizo presencia en la joven. Kagome solo parpadeó.

-S...Sí. ¿Qué eres exactamente? -ella lo desafió con la mirada. -por lo que veo, no eres un espíritu ordinario. -Kagome comenzaba a examinar al zorro peliplata.

-Así es. Soy el guardián, que protege este templo.

¿Un guardián?,ahora si Kagome estaba peligrando su vida porque ha entrado a un sitio peligroso y no está segura que pueda salir ilesa.

En el templo Higurashi, en la ciudad del Japón, Tokyo. Nanami ya tenía un par de días de haber permanecido en la casa de las personas que la ayudaron. Estaba agradecida por ello, aunque no recuerda nada. Lo único es que una luz invadió su rostro y cuándo ella se encontraba dentro de una clase de templo diferente al que Nanami se dirigía.

-Nanami-chan. -la mujer se acercó a la castaña. - ¿Te apetece algo? -le entregó un pequeño plato deOnigiri.

-Gracias, señora Higurashi. -agradece Nanami con una sonrisa. Tomando el plato de comida con gusto para un bocado a unos de las bolas de arroz, tenía una gran sazón de sabor esta comida.

-De nada.

Un ruido extraño se escucha de pronto en el templo, Nanami va directamente corriendo a ver. Otra vez distinguió esa luz, que la llevó a este lugar, pero, en esta ocasión fue diferente. Ahora fue una ventisca provenía del pozo vacío a una gran velocidad para arrastrarla y ella se adentra al Hoyo.

-Abuelo, Sota! Ha vuelto a suceder-dijo llamándolos a las dos siluetas masculinos y no esperaban que esa chica estaba destinada proyectar en la época feudal igual como su querida Kagome, que no han sabido de ella desde aquel día que fue de compras. -Lo que podemos ver es igual de destinada como Kagome. Debe tener un propósito.

-Así es.

-Solo esperemos que logre estar bien. -asintieron con un rostro de preocupación.

La castaña de uniforme de tono naranja iba cayendo más profunda del Pozo, había tocado por fin lo que era tierra.

-E...Estoy a salvo-murmura asustada mirando a su alrededor y su mirada fue dirigida hacia arriba que pudo observar el cielo. -¿En dónde estoy?-preguntó al escalar sosteniendo unas plantas y todo le parecía irreconocible. No lo conocía esta parte de Japón. Ella termina de escalar y hay una cantidad de arbustos, plantas. -Nada esto de es una ciudad que pertenezca a Japón.-ella miró a su alrededor a lo que sale del Pozo. Empezaba a caminar para encontrar un sitio bastante conocido para ella.

-Kago---el híbrido saltó apareciendo frente a la castaña que se atemorizó. -No eres ella. Tu... ¿Quién eres? -mira el uniforme de la joven. Parecía es de la misma época de su mujer.

-Yo...Soy... -balbucea asustada.

- ¿Qué pasó, Inuyasha? ¿Es Kagome? -El Kitsune se acerca rápidamente. Pudo ver que esa chica que estaba siendo intimidada por el hanyou no era la sacerdotisa. -Oye, ¿Cómo entraste? -Nanami se empezaba a temer aún más. El niño Kitsune se confunde por su reacción.

- ¡Yo fui enviada por una ventisca a este lugar! -aclaró nerviosa para dejar sorprendidos al Hanyou y al Youkai pequeño.

- ¿de dónde?! -gritó Inuyasha insistiendo. -¿Tú conoces a alguien con nombre de Kagome? -ella negó completamente de conocer a una chica con ese nombre.

-No la asustes, Inuyasha. -una voz masculina se acercó a ellos, interviniendo lo que el hanyou estaba provocando.

-Miroku, ¿cómo explicas que viene del mundo de Kagome? -dijo molesto apuntando a la chica. -Dinos lo que sabes. -volvía a intimidarla. El hanyou cuando su esposa no estaba cerca, el perdía la razón.

-Basta. -reprendió el monje a su amigo. El joven de ropas antiguas de tono violeta y sandalias pequeñas, en su mano tenía una especie de bastón se acerca a Nanami para asentarse a cuestionarla amablemente. - ¿Quién es, jovencita? -preguntó lo más sutil para que la acción sea tranquilo.

-Soy Nanami Momozono, no soy de aquí. -dijo ya presentándose con un poco de nervios por lo que iba a decirles. -Se suponía que yo iba a quedarme al templo Mizukage pero, me desvíe del camino por una luz extraña y llegué a otro que se hace llamar Higurashi. -mencionaba Nanami.Higurashireconoció al instante Inuyasha, el apellido de la familia de su amada esposa. -Las personas que son dueños de ese templo, me cuidaron por unos días pero, nuevamente apareció esa luz y me arrastró a esta época. -finalizó su relato con los nervios de punta.

-Miroku...ella es otra miko, ¿no? -dijo el pequeño Kitsune ya suponiendo lo de los poderes tenía la joven.

-No, es más que eso. Esta chica es una diosa. -el monje no estaba seguro pero, la esencia de la joven era más que espiritual; es Divina.

- ¡¿Una diosa?! -dijeron los tres sorprendidos.

Nanami Momozono estaba en una época antigua, no entendía pero, ¿Cómo ella podía ser una Diosa? Si eso no podía ser verdad. Los Dioses son una clase de mitos japoneses o acaso lo que ella tenía entendido. Ahora, ¿Qué hará para salir de este mundo?

En la época actual, de otra parte de la ciudad del Japón en el templo Mizukage, Kagome también estaba igual de perdida como la diosa de la tierra y esto sería como un reto para ambas chicas que tendrán afrontar, Nanami su entrenamiento de Deidad y Kagome su entrenamiento de Sacerdotisa.

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NA: ¡Ahí estaaa el otro fanfic que había decidido publicarlo pero ahí està, espero que les gusteee!!! :’33