FRAGMENTOS DE AMOR

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Summary

RESEÑA Lía Gardens es una recién egresada Arquitecta, es inteligente, brillante y excepcional en su área, sin embargo, inexperta en el amor. Siempre se dedicó tanto a destacar en su profesión que dejó de lado su vida social y amorosa. Pero la vida de Lía cambia drásticamente cuando tiene que viajar a New York y alejarse de su familia para cumplir uno de sus más grandes sueños, trabajar en una de las constructoras más grandes del país. En New York encontrará no solo amigos, sino líos amorosos y quizá el amor verdadero. Está en una historia totalmente mía, con drama y romance, escenas spicy, espero les guste y dejen sus comentarios.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

PROLOGO

LAS VEGAS

Un sonido molesto atraviesa mis tímpanos. Estiro mi mano tan rápido como me lo permite la brutal resaca que tengo; apagarel tormentoso timbre que no para de vibrar incesantemente se convierte en un reto.

-¡No debí beber tanto ayer! – Mi cabeza palpita tan fuerte que mis dientes rechinan.

La luz del sol entra por un gran ventanal, provocando un malestar mayor en mis ojos, los cierro con fuerza con la esperanzade evitar el dolor. Tomo mi celular mientras reviso las mil notificaciones que tengo. Un mareo se apodera de mí y la habitación da vueltas mientras mi estómago amenaza con vaciar su contenido ahí mismo.

-¿Qué carajos pasó? — mi cerebro trata de recordar los eventos de la noche anterior, por supuesto, sin éxito alguno. Observo mi cuerpo desnudo, apenas cubierto por una delgada sábana de seda.

La habitación es sumamente lujosa. Muebles de ébano, las decoraciones son neutras y minimalistas, el negro predominando en cada rincón del lugar, proporcionando un ambiente elegante, y, por lo que puedo observar, me encuentro en un penthouse.

-¡MALDICIÓN! – el quejido sale con pesadez, me incorporo, envolviendo mi cuerpo con la sábana, y comienzo a buscar con la mirada mi ropa sembrada por toda la habitación.

El tiempo se paraliza al sentir unas manos largas y delgadas tomarme con firmeza la cintura. Sus dedos hacen presión en mi piel, una respiración choca contra mi cuello mandando escalofríos por todo mi cuerpo.

-¡Hola, preciosa! —Su voz gruesa y sexy transforma el aire en una energía electrizante. La reconozco de inmediato; sé a quién pertenece. Solo hay una persona en este mundo capaz de seducir con un solo saludo.

¡Qué acabo de hacer! Mi respiración se agita, mi pecho sube y baja,alcanzando a comprender la catastrófica idiotez que acabo de cometer.

- ¡Sebastián Walker! —Su nombre salió como un quejido lastimero, y no malinterpreten, el hombre era hermoso, elegante y terriblemente seductor. El sueño de cualquier chica normal. — ¿Me puedes explicar qué hago aquí? – me lamento mientras a mi cerebro le llegaban pequeños fragmentos de la noche anterior.

- —Antes que nada, ¡buenos días, bonita! —me gira sobre mi eje, quedando de frente a su esculpido y perfecto rostro. —Termina de vestirte y te espero para desayunar; tengo todo listo. —Su sexy guiño y aquel beso plantado en la comisura de los labios dejan a mi pobre cerebro, aún alcoholizado, en blanco.

- ¡Ok! — ¡OK! Pero ¿qué clase de respuesta es esa? Me reprendo mentalmente. Parece que aún no puedo formular una frase decente. Definitivamente el alcohol mata las neuronas.

Bajo las escaleras, con el corazón latiéndome a mil por hora, después de una ducha rápida, decidí tomar prestado un pantalón chándal y una playera que encontré en un hermoso armario lleno de trajes sumamente costosos, me quedaban enormes, claro, pero era eso o estar con la ropa sucia de ayer.

Sebastián Walker es un tipo engreído, antipático, egocéntrico y podría enumerar los muchos defectos que veo en él, además de bien vestido, tiene elegancia y porte, con trajes de diseñador hechos a la medida, guapo, un cuerpo de infarto y ah….bien estoy confundida. Y yo en cambio soy demasiado básica para un tipo como él, y esa es la razón por la que me encuentro más que nerviosa en este instante, siempre creí que, por su manera de mirarme y en seguida ignorarme, no era del todo de su agrado. Y claro después de los encuentros ocasionales en los pasillos de la empresa, en los que pasaba de mi cual mosca molesta, es de esperar que el trato que me llevo, anoche y esta mañana me sorprendan tanto.

Llego a un comedor de cristal con sillas negras. A la izquierda, detrás de él, una cocina minimalista de estilo abierto con una isla y taburetes negros. A la derecha una estancia con sillones negros en forma de L y estantes de libros de piso a techo. Todo en este lugar grita dinero y elegancia.

- ¡Bueno! ¡Esto debe tener una muy buena explicación! – Lo veo sentado, con una taza de café humeante entre los dedos. Está perfectamente vestido con un traje gris, jodidamente guapo para ser un sábado por la mañana.

-¿Qué tienes que decir al respecto? – trato de mantener una postura impasible, espalda recta y hombros hacia atrás, con los brazos cruzados, intentando verme segura, aunque por dentro esté hecha un manojo de nervios.

- ¡Qué te ves muy bonita en la mañana! – su voz socarrona y despreocupada me impulsa asoltar un gruñido desesperado.

- ¿Sr. Walker esto le parece una broma? Porque si es así, es una de muy mal gusto.

- El Señor Walker es mi padre – dice mientras su ceño se frunce y arruga su nariz de una manera tan tierna que, casi, casi, sonrío ante aquel tierno gesto. - además ¿Me vas a hablar con tanta formalidad después de lo que pasó entre nosotros? – el movimiento de sus cejas de manera sugerente deja entrever lo divertido que le parece esta situación.

- Eres su hijo y mi jefe directo – mi voz sale acompañada de un suspiro mientras me siento justo a su lado.

- Ahora puedes simplemente llamarme Sebas o amor, cariño, cielo – alza sus hombros con indiferencia, levantándose de su silla mientras me sirve una taza de café.

- ¡Gracias! – Deja la taza frente a mí y vuelve a su lugar - ¿esto podría catalogarse como un abuso de autoridad? – el café pasa por mi garganta como un elixir que alivia mi malestar.

- ¡mira bonita! Estaba tan ebrio como tú, así que no me vengas a reprochar. Tampoco estaba en mis 5 sentidos, pero para ser sincero, la sorpresa para mí no fue desagradable – dice un poco alterado con tono de reproche.

- Yo nunca dije que fuera desagradable – lo miro indignada por poner palabras en mi boca.

- ¡Entonces te gustó!- me guiño un ojo.

- ¡Tampoco dije eso! – Mi rostro realizó una mueca de desagrado - Esto está mal de mil maneras diferentes, mi carrera esta arruinada.

Suspiro mientras escondo mi rostro entre mis manos.