La segunda vez que te amé

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Summary

¿Recuerdas los años 2000? En pleno sigo XXI se desarrolla esta historia de drama y amor, que comienza justamente en esos años, conoce esta historia, capítulo a capítulo.

Genre
Lgbtq
Author
Aum_Loam
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

La despedida

Aquella negra noche, de cielo estrellado la miré a los ojos,

agazapadas de las escasas pero inquisidoras miradas que nos

veían con recelo al pasar, sentía el calor de su cuerpo diminuto

pegado al mío, ella 18 años, yo apenas 17; miré sus ojos de luna, de

ese color tan gris que contrastaban con su piel morena, -si

nuestros padres nos vieran- dijo y yo solo atiné a abrazarla aun

mas fuerte contra mi pecho, podía sentir como su corazón latía

fuerte como un ferrocarril desbocado; -no lo pienses más,

vámonos; lejos de ellos, lejos de los míos, hagamos una vida

juntas- tomé su cara y dejamos el mundo arder en aquel beso, nos

fundimos en un abrazo de esos que te roban el aliento. - ¿Y

Humberto?- su voz me trajo de nuevo a la fría realidad, -él no te

ama, él te engaña cada que puede y lo seguirá haciendo cuando

tenga oportunidad y lo sabes, y aún más tu sabes que no lo amas,

que no eres feliz con él, tu me amas a mí tanto como yo a ti- mi voz

sonó con la fuerza de mil huracanes, en el silencio de la noche ella

me contesto - te amo- se me dibujo en el rostro una sonrisa.

-Te estaré esperando, el tren sale a las 5 de la mañana- puse en su

mano un boleto, aquel era la llave a nuestra nueva vida, lejos del

pequeño pueblo de calles empedradas y terregosas que nos vieron

crecer, atrás quedarían la iglesia del pueblo, los pequeños techos

de tejas rojos, las maestras del bachillerato que me habían acusado

con mis padres señalándome con la palabra prohibida, la que

ningún padre espera para su hija, lesbianas nos llamaron

despectivamente en pleno año 2000, en un pueblito

clavado en la sierra de Jalisco, aquello era no solo una ofensa sino

una palabra para marcarte, para segregarte; pero eso gracias al

cielo llegaría a su fin, en tan solo unas horas abordaríamos el tren

hasta la ciudad de México el cual tendría como destino final

una nueva vida.

Regresé a casa y entre a hurtadillas, en el rincón de mi habitación

escondido de mi madre, tenía una mochila con algunos

pantalones, una sudadera y una chamarra; no ocupaba más. Me

recosté en la cama, entrecerré mis ojos y vino a mi memoria el

recuerdo cálido del palpitar de su corazón acelerado, el roce de

sus labios besándome.

Dormí sólo unas pocas horas, a decir verdad sólo dormité; entre a

la recámara de mis padres y los vi dormir tranquilamente dejé

sobre el buro de noche una pequeña carta de despedida, tomé

mi maleta y esa madrugada me fui de casa. Caminé hasta la

estación apretando el boleto contra el bolsillo de mi blusa de

franela, soplaba un viento frío he de reconocer que me fui

llorando todo el camino, estaba por llegar a la estación me faltaba

tan solo una cuadra, cuando sentí un jalón de la mochila y vi caer

en cámara lenta mi cuerpo contra el suelo.