Capítulo 1
23 de marzo, 2017
El sol apenas comenzaba a vislumbrar entre las cortinas de una castaña cuyo día comenzó hace pocos minutos.
Su mirada se encontraba perdida en la ventana, observando como unas cuantas estrellas todavía adornaban la oscura estela a la que conocemos con el nombre de “cielo”.
Como cada mañana, la castaña se dedicaba a realizar ejercicios de relajación mientras escuchaba canciones de su grupo ochentero favorito, ABBA junto a sus letras y melodías magníficas le brindaban toda la energía y buenas vibras necesarias para comenzar un buen día.
A pesar del buen ánimo que le caracterizaba, era un día particular. Serios problemas de autocontrol hicieron que la echaran de su anterior escuela, por lo que ahora, comenzaría un nuevo año en su nueva escuela.
- No es momento para ponerme triste... ¡Adelante!
Sin decir nada más, la castaña terminó su rutina para despertar a sus padres y hermanito. Una vez listos, emprendieron el “viaje” hasta la escuela, la cual no quedaba muy lejos, aun así, cada salida en auto era como una aventura.
Tal vez debió pensarlo mejor antes de darle ese golpe a su antigua compañera, todas las escuelas suelen ser iguales sin duda, aun así, sentía miedo y terror, la conocida sensación de querer vomitar, llorar y huir de ese momento se hizo presente una vez más.
Sus ojos observaban a cada una de las personas a las que llamaría compañeros durante los últimos tres años.
- Mi nombre es Hikari Mitoki... Es un gusto conocernos.
Todo el aire que estaba conteniendo desde que se adentró en aquel edificio gigante salió por fin de sus pulmones de manera desenfrenada. Caminó lentamente hasta encontrar el único asiento libre de la sala, sintiendo por fin su pulso desacelerar después de tanto enigma atrapado en miedo.
Aquella clase transcurrió de manera rápida y sin mucho que hacer realmente, después de cumplir con la complicada tarea de realizar dos ensayos retratando la historia de su amado país, los estudiantes comenzaron su siguiente clase.
Después de dos horas llenas de matemáticas, por fin llegó uno de los momentos favoritos de todos los estudiantes, “el receso”. Hikari estaba bastante agradecida de que nadie se le haya acercado, todavía no se sentía lista para entablar conversaciones, por lo que se sentó a comer mientras observaba uno de sus musicales favoritos.
- Bu-buen día... ¿T-tú eres Hikari Mitoki?
“Oh no...“, la castaña pasó por completo todo lo que estaba haciendo, soltó un suspiro para observar a la persona que tenía esa dulce voz. Se encontró con una rubia que se veía bastante tierna, sin embargo, lucía igual o más nerviosa que la misma castaña.
- Sí... Ese es mi nombre.
La rubia soltó por fin todo el aire contenido en sus pulmones, concentrándose para no tartamudear demasiado al tener la conversación con la castaña.
- El mío es Yachi Hitoka, me encargaron mostrarte la escuela y ayudarte con todo lo que necesites... No soy de esta clase.
- Oh, un gusto Yachi-san. Bueno, ya que no compartimos clase, ¿te parece bien intercambiar números de teléfono? Para que no sea muy difícil encontrarnos.
- ¡Cla-claro! Así será más fácil, gracias Mitoki-san.
La castaña soltó una risita para sonreír y realizar el intercambio de los números de teléfono.
Continuaron hablando durante todo el receso, creciendo entre ellas una relación amistosa desde el primer instante. Después de todo, eran tan parecidas que a nadie le sorprendería eso.
Por otro lado, un pelinegro no había podido despegar la mirada desde que la castaña había ingresado al aula, por lo que, en cuanto terminó el día, esperaba poder encontrarla antes de las actividades de su club. Acontecimiento que, lastimosamente, no pudo ser realidad.








