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❝ ¡Princesa Hwang! ❞ ❀

Summary

𝐇𝐀𝐑𝐄𝐌 | ❛ Oh, la princesa Hwang es tan mimada que siempre debes darle lo que desea, si no quieres que el rey te corte el cuello!. ❜

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

'✦ ˑ ִֶ 𓂃⊹ ᵒⁿᵉ

⠀ ⠀⠀ ⠀──────•❥❥❥•──────

El principe Hwang era conocido por ser un niño muy mimado.

Y no era secreto para nadie del pueblo, que si el pequeño rubio quería algo, su padre, el Rey Hwang hacia lo posible para que su principe lo tenga en sus manos.

Era tan consentido y mimado, que desde pequeño fue acostumbrada a estar rodeado de al menos diez guardaespaldas que cuidarán de él. HyunJin no podía salir si no llevaba a ningún guardia con él.

Él era el tesoro más bonito de su papá, el Rey.

Desde que murió la reina en el embarazo, el Rey Hwang se encargo de consentir y criar al príncipe. Su hermoso niño de cabellos rubios que le robaba a todos los latidos del corazón.

Por ello no dudaría ni un segundo en matar a toda aquella persona que piense desobedecer a su hijo o hacerle pasar un mal rato. La única regla en aquel castillo no oficial (pero que todos debían cumplir) era; "Obedecer al lindo príncipe en todo lo que él pida".

─¡Papi!─ el pequeño príncipe llegó hasta el cuarto de Rey, abriendo las puertas con fuerza y sin tocar.

─¡Lo sentimos Majestad!─ La servidumbre llegó segundos después, todas alarmadas por no poder detener que alguien entrara a la alcoba real.

─No importa, retirense─ Las mujeres obedecieron de inmediato.

El Rey miro hacia su pequeño HyunJin, que estaba viéndolo con el ceño fruncido. El sonrió enternecido, significaba un nuevo capricho que deseaba que su papá le cumpliera. Su pequeño bebé de apenas 5 añitos era muy berrinchudo y consentido.

─¿Que pasa mi pequeño?─ Cargo de los hombros a su hijo y lo puso con delicadeza en su regazo.

─¡Papi!─ chillo abrazando a su padre con una linda sonrisa. ─Necesito tu ayuda, ¡Es muy urgente!

El Rey asintió, peinando el cabello rebelde de su hija y pasándolo detrás de su orejita.

─¿Que paso, bonito?─ Pregunto con fingida preocupación. Su bebé en ocasiones exageraba las cosas, era todo un dramático.

─Siento raro aquí─ El mayor frunció su ceño al ver que su hijo señalaba su parte íntima.

─¿Que ocurre, amor?─ pregunta, ahora sí preocupado. Mirando a su lindo niño hacer un puchero mientras lágrimas escurrían de sus rasgados ojitos.

─Siento mojado mi calzoncito, Papi─ dice con voz aguda, aquella sensación le es extraña. Y no le gusta sentirse así.

─¿Mojado?─ pregunta confundido, mira disimuladamente el camisón largo de color rosa pastel y después suspira. ─¿Me permitirías ver, amor?

─¡Si, papi!─ dice el niño, alzando la parte delantera de su pijama.

Aún era temprano, por ello la familia real seguía en pijama. El mayor abrió sus ojos cuando noto que su pequeño, tenía una manchita en sus calzones. No era grande pero si era notoria.

─¿No te hiciste pipí?─ pregunta pero el menor niega con rapidez.

─¡No, papi!─ se defiende. ─¡Comence a sentirme así cuando ví a una de las sirvientas con uno de mis guardias!

─¿Que estaban haciendo mi amor?─ pregunta con rapidez.

─Mi guardia tenía su cabeza entre las piernas de mi sirvienta─ se quejo el pequeño.

El rey frunció su ceño. Alguien sería castigado severamente, pero ahora debía ayudar a su lindo princesito.

─Oh bebé, ¿Y que hacían exactamente?─ El mayor llevo dos de sus gordos dedos hasta el pequeño coño de su hijito, comenzando a tocarlo por encima de sus calzoncitos.

─Ella chupaba esto─ señaló sus partes íntimas, en especial su bolita de nervios sobre la tela. ─Y decía que se sentía muy bien.

─¿En serio?─ pregunta con una sonrisa. ─¿No te gustaría sentir eso mi amor?. Tal vez eso necesita tu coñito, bebé.

─¡Si, Papi!─ grita feliz el rubio. ─La sirvienta decía que se sentía muy bien, yo también quiero.

─Claro que se siente bien mi amor, pero si quieres sentirlo solo debes bajar tus calzoncitos y acostarte.

El pequeño asintió e hizo caso. Bajando sus calzoncitos y acostándose boca arriba. El rey sonrió al ver ese coñito pequeño, limpio de bellos públicos con su gordita clítoris rosita. De sus pliegues salía algo de flujo, debido a la excitación de su pequeño. Era un coño hermoso, digno de la belleza de su pequeña princesa.

─Mira que bonito mi amor.

─¿Es bonito?─ pregunta, HyunJin no puede ver su coñito y eso no le gusta. ¡El en verdad lo quería ver!.

─Claro que sí, cariño. Se ve hermoso y sabrá igual de delicioso.

El Rey sonrió. Se acomodo en la gran y espaciosa cama, metiendo su cabeza entre las pequeñas piernas de su hijo, dando unos besitos en aquellos muslos.

─¡Papi, eso me hace cosquillas!─ río el rubio cuando el aire caliente de su padre golpeó su húmedo coñito.

─Ahora vas a sentir muchas más cosquillas, mi linda princesita.

Fue desde ese preciso momento, que el gran y temido Rey comenzó a comerse el delicioso y dulce coño de su bebé. Cada que su mimado hijo se lo pedía, el Rey lo llevaba hasta su alcoba y saboreaba con gusto los jugos que su hijo le ofrecía.

HyunJin amaba cuando su papá comía su coñito de una manera tan rica, haciendo que salga de este largos chorros. Lo amaba. Se sentía increíble.

También cuando su padre llegaba a meter un dedo en su agujerito y succionaba su clítoris. Aquello lo hacía sentir tan lleno.

Aunque hubo algo que nunca más pudo hacer.

Él quería ir con ese guardia y esa sirvienta, para que lo ayudarán a él. Que hicieran lo mismo que habían hecho esa mañana pero ahora que él también estuviera ahí. Pero resulta que su padre mando a matarlos por estar de cochinos delante del príncipe.

Cuando se enteró le hizo un gran berrinche, el mayor lo tomó en brazos y lo puso en su regazo mientras le daba besitos para calmarlo. Al final decidió rendirse y conformarse con su papi, aunque el deseaba más, era todo un golosito.

Fue hasta que cumplió doce años que decidió que era el momento justo.

─¡Papi!─ HyunJin despertó a su papá, quien dormía a un lado suyo. Apretando su pequeña cintura y jugando con sus pequeñas tetas que aún no se desarrollaban por completo.

─¿Que pasa, mi princesita?─ HyunJin gimió feliz, amaba que lo llamarán así. Lo hacía ponerse "mojadito" cómo su padre le decía.

─¡Quiero que uno de mis guardias haga lo mismo que tú!─ pidió, sonriendo ante su gran idea.

─¿Que te chupen tú coñito hasta chorrear?─ pregunta, acercando su cabeza hasta uno de los pezones de su hijo y comenzando a succionar. Le gustaría que saliera leche de ese bonito pezón rosita.

─Si, cómo tú lo haces─ dice, agarrando los pelos de su papá y juntandolo más a su pezón.

─No es una buena idea cariño, pod-

─¡Yo quiero que uno de mis guardias se coma mi coñito!─ pidió en un grito el rubiecito. A él nadie le decía que no, mucho menos el Rey.

─No grite, bebé ─ le dice el mayor, dándose vuelta y dejando el cuerpo de su hijo arriba de su polla semi erecta.

─¡Pero te estoy pidiendo algo, debes cumplirlo!─ Se excusa, dando pequeños brincos al sentir la polla de su papá ponerse más dura.

Su papá nunca había metido más de dos dedos en su interior ni tampoco su polla. Decía que deseaba esperar hasta que fuera más grande, pero siempre le pedía que saltará encima de esta cuando estuviera dura. Y eso es lo que estaba haciendo justo ahora.

─Esta bien, mi princesita.─ dice el Rey, estirándose para robarle un beso a su hijo.

─¿Puedo elegirlo yo?─ pregunta, el no deseaba que un guardia feo probará su coñito.

─Me parece justo, pero debo estar presente para verlo.─ no quería que alguien se pasará de listo con su pequeñito.

─¡Podemos hacerlo en mi cuarto, Papi!─ dice con emoción. ─Así ellos no entran a nuestro cuarto.

El Rey ríe ante las palabras de su hijo. HyunJin pensaba que cuando sea mayor se casaría con su papá y sería la futura reina, para luego tener varios hijos y gobernar el pueblo juntitos.

─Claro mi amor.─ el Rey se acercó y dejo un beso en la frente del menor. ─¿Con quien gustas empezar?

─¡Quiero a ese guardia que siempre está afuera de mi cuarto!─ dice feliz el príncipe al recordar a aquel guardia apuesto.

El Rey asiente y se levanta aún con el rubio en sus brazos, el cuerpo de HyunJin es delgado y delicado. Por lo que puede fácilmente cargar su cuerpo en uno de sus brazos.

No le importa salir desnudo, de todos modos el es el Rey. Nadie puede decirle nada y las sirvientas ni siquiera podían mirarlo. Eso estaba prohibido, una sola mirada de reojo y les cortaría la cabeza.

Cuando llega al cuarto de su hijo abre la puerta con delicadeza, el cuarto de HyunJin es muy grande, está lleno de juguetes y peluches. En su mayoría son de color rosa y y tiene muchos brillos. Justo como su hijo quería.

Dejo al lindo rubiecito en su suave cama y lo tapo con las mantas de florecitas. HyunJin hizo un puchero, el no tenía frío, el tenía calor. Pero decidió dejarlo pasar cuando su padre fue hacia la puerta de su cuarto.

─Traigan al guardia Bang─ pidió a la sirviente que estaba del otro lado de la puerta. ─Si no viene en menos de 2 minutos, lo decapitare.

─¡Si su majestad!─ escucharon los tacones corriendo por el guardia.

El Rey sonrió. Cómo amaba tener ese poder en sus sirvientes y en el pueblo entero. Nadie podía contradecir su palabra.

─Papi─ el mayor voltea hacia su hijo, quién está sentado en la orilla de la cama. Moviendo sus pies con impaciencia ─¿Que debo hacer para que el guardia acepte comer mi coñito?.

─Nada mi amor, solo abre tus piernitas cuando yo te lo pida.─ el Rey iba a seguir hablando pero la puerta fue tocada. ─Eso fue rápido...─ susurra para si mismo.

El Rey camina hasta el armario de su bebé y saca una bata de piel. Varias veces se había quedado a dormir con él menor, por lo que tenía sus finas batas en su armario. Se la puso en silencio, nadie aparte de la familia real podía ver el cuerpo desnudo del monarca.

Abrió la puerta ya cubierto por la bata y vio a aquel guardia que su hijo tanto quería.

Y no podía culparlo, el guardia era imponente pero mostraba una vibra relajada. Su rostro pálido y sus fracciones decían que era extranjero, pero eso no le quitaba lo hermoso. El guardia no pasa de los 30 años, pero es de los más grandes en el palacio.

─Su majestad, ¿Por qué me llamo?─ la voz del chico se nota apresurada, por su vestimenta algo sucia deduce que estaba practicando con el arco.

─BangChan─ dice su nombre y ve al contrario tensarse bajo su fría mirada.

El Rey siempre los llamaba por su puesto y cuando lo hacía por sus nombres era porqué terminaría en su muerte. Además, estaban en el cuarto del príncipe, del tesoro del reino.

Chan tenía miedo de no haber cuidado bien al lindo rubiecito.

─¿Si, su majestad?─ pregunta, desde el marco de la puerta.

─Pasa, adelante.─ El Rey camina hasta sentarse en aquel sillón de piel costoso. El guardia abre sus ojos pero hace caso, dando dos pasos adelante. ─Cierra la puerta y avanza más adelante.

El pelinegro hace caso, cierra la puerta y camina hasta el Rey en silencio. Dándose cuenta por fin de la presencia del príncipe.

Chan mira el cuerpo del príncipe más de lo que debería hacerlo, ve su piel blanca y lechosa, sus senos son algo chiquitos pero entiende que es porque todavía no se ha desarrollado como tal, sus muslos gruesos y una delgada cintura. Sabía de antemano que el príncipe era hermoso, era tan hermoso que su Papá, el Rey, rara vez dejaba que lo vieran.

Recordó que estaba ante el Rey y miro aterrado al mayor, soprendiendose al verlo sonreír. Era una sonrisa espeluznante, era el Rey a final de cuentas. Su mirada te hacía desear estar muerto, en especial aquella sonrisa.

─¿Te gusta mi pequeña princesita?─ pregunta con cinismo. Bang a lo lejos escucha un quejido y supone que viene por parte del más joven.

─¡L-lo lamento majestad!─ El Pelinegro hace una reverencia en modo de disculpa. No deseaba morir tan joven. O al menos no, por haber visto al príncipe desnudo.

─Ver a mi lindo tesorito se debería castigar con muerte ─ El Rey sonrie aún más cuando ve al guardia temblar ligeramente de miedo.

─¡No por favor, su majestad!. No era mi intención─ Se excusa, intentando evitar su muerte.

─Te podría perdonar...─ Chan volteo a ver al Rey a los ojos, esperando impacientemente su respuesta. ─Si ayudas a mi princesita.

Chan abre los ojos levemente sorprendido y asiente con rapidez. Sabe que HyunJin es un chico mimado pero prefiere cumplir sus caprichos que morir.

─¡Si su majestad!─ dice, dando otra reverencia.

─Debes darle todo lo que él quiera, no importa que sea. Si mi bebé te lo pide, tú lo debes cumplir. Si desobedeces, no tendré problemas en cortar tu cabeza.

─¡Si su majestad!, haré lo que el principe Hwang ordene.

─Princesa─ Chan voltea a ver al rubiecito, este seguía desnudo pero la manta tapaba su cuerpo de la parte inferior. ─Llámame princesa.

─Cómo ordene princesa Hwang.─ HyunJin sonríe contento y siente como su coñito comienza a humedecerse.

─Papi, quiero que me ayude ya.─ HyunJin le dice a su padre mientras retira la manta de sus piernas, dejando expuesta la parte inferior de su cuerpo.

Chan se regaña mentalmente al pensar que el cuerpo del príncipe es hermoso, que es mucho mejor que el de las sirvientas que solo buscan sexo por el castillo. Su vista baja hasta la parte íntima del rubio y muerde su labio al ver cómo salen fluidos de este. Le gustaría abrir esas piernas y ver cómo era aquel coñito.

─Bueno Chan, ayuda a mi princesita.

─Como ordene su majestad.─ vuelve a la realidad tras aquellas palabras y mira hacia el rubio. ─Pequeña princesa, ¿En qué desea que le ayude?.

─Acércate.─ Chan obedece por dos cosas;

Quiere estar más cerca de ese delicado cuerpo y por qué el Rey está atrás suyo. Observado todo con seriedad.

─¡Channie!─ No era ningún secreto que a HyunJin le gustaba poner apodos, por ello no se sorprendió. ─Quiero que chupes mi coñito.

Aquello si lo sorprendió.

Abrió la boca intentando formular alguna palabra pero de esta no salía nada, el rubio lo miraba con impaciencia. Fue entonces que HyunJin decidió abrir sus piernas, revelando su sexo.

Chan babeo al ver ese pequeño coño lampiño, con todos rosados y muy bien lubricado. Era hermoso no lo iba a negar ni por qué le pagarán millones de wones.

─Adelante, Bang.─ escucha la voz del Rey a sus espaldas. ─No hagas esperar a mi princesita.

Chan suspiro y se acercó más, HyunJin lo miraba con una emoción muy notaria.

El pelinegro deja sus manos en los muslos del menor cuando por fin está lo suficientemente cerca, su nariz pudo oler aquel delicioso y atrayente olor a durazno.

El no era un fanático del durazno, pero por aquel coñito sin duda se volvería fanático de aquella fruta.

Abrió su boca y saco su lengua, escucho un jadeo del cuerpecito ajeno. Con mucho cuidado comenzó a probar los pliegues de la vagina del príncipe, probando su delicioso lubricante natural.

─¡Oh! Si, más por favor...─ gimió el rubiecito, agarrando las hebras negras en sus manos y acercando la cara del guardia más a su gordo coño.

El Rey miraba todo desde lejos, fascinado por la rápida reacción que tuvo su hijo al ser comido. Mentiría si decía que no le daban celos, pero a pesar de eso, la escena era tan caliente que eso no le impidió sacar su gruesa polla para masturbarla.

HyunJin suspiro encantado, el guardia había dejado su timidez de lado y había comenzado a comerse su coñito con rudeza. Cómo si ansiara aún más su sabor.

Chan apretaba sus muslos mientras se aseguraba de lubricar bien aquel coño apretado, jugando con la pequeña bolita de nervios y contorneando la pequeña y apretada entrada con su lengua. Saboreando muy bien los jugos dulces del menor.

El menor era un mar de gemidos, jalaba con desespero la cabeza del guardia hacia su coño para que así pudiera comerlo más. Él era insaciable y siempre deseaba más.

─¡Channie! ¡Channie!, Por favor mete tu lengua dentro, por favor...

El pelinegro asintió y de inmediato se separó un poco de aquel gordo y rico coño. Escucho el sonido molesto del príncipe, por lo que se apresuró a colocar una de sus manos en los labios vaginales y abrirlos para tener acceso a ese lindo agujerito.

Arrastro sus rodillas para acercarse aún más, su mano que aún seguía en esos gordos muslos, fue hasta el rojito clítoris del menor y comenzó a frotarlo en círculos. HyunJin jadeo encantado de la atención que le estaban dando a su coñito.

Chan se acercó y dió una fuerte lamida, que abarcó desde su entrada hasta su hinchada clítoris. HyunJin soltó un grito y murmuró algo que no logro escuchar bien.

Bang suspiro y acerco su lengua, introduciéndola por aquel cerrado agujero. Se sorprendió por la apretada estrechez, suponía que al ser un coñito virgen estaría muy apretado pero no imagino que tanto.

Aunque sabía perfectamente que aquel delicioso coño también había sido probado de antemano por el Rey. Él sabía aquello porque siempre estaba afuera de la habitación del pequeño príncipe cuidando de este y cuando el Rey se quedaba a dormir con su hijo por supuestas pesadillas lograba escuchar los gemidos de ambos.

Escuchaba como HyunJin se atragantaba con la polla del Rey y como este devoraba el coñito de su hijo. Por qué el príncipe no era muy callado que digamos.

Y eso solo había hecho que varias veces tocará su polla, imaginando al bonito príncipe entre sus piernas tragando con su rosado coño su polla.

Una fantasía que tal vez en un futuro podía cumplir.

─¡Oh por dios!─ grito HyunJin doblando los dedos de sus piecitos al sentir tanto placer.

La lengua del guardia se movía con experiencia, como si aquel músculo sin hueso hubiera sido hecho solo para follar su coño necesitado y mimado. Justo como él. Que ironía.

─¡Papi!─ grito HyunJin mientras veía a su amado padre masturbarse. ─¡Ven, ven amor! ¡Dame de tu polla, por favor!.

El Rey río al escuchar la palabra "amor" viniendo de su bebé y más por el escenario tan obsceno que andaba haciendo con aquel guardia.

Y aunque su pene rogaba por la boquita de su hijo, no se permitiría compartir a su hijo en la cama junto a otro hombre. Al menos no en un trío directamente.

─No mi amor, mejor asegúrate de correrte bien, porque Bang debe probar tú delicioso chorro─ Vió el mojin en los labios de su hijo pero este pronto desapareció, siendo sustituido por una mueca de placer.

Fue entonces que HyunJin no soporto más, apreso la cabeza de Chan con sus muslos y dejo caer su cabeza hacia atrás. Soltando un fuerte grito. Su orgasmo lo había tomado por desprevenido, pero aún así se estaba sintiendo muy bien. En especial con aquella lengua nueva.

A Chan no le importaba no respirar por los sofocantes muslos que lo asfixiaban, solo se concentro en seguir devorando el coñito del príncipe.

Escuchar al Rey decir que esperaba que su hijo se corriera lo había calentado aún más. Y ahora era su nuevo objetivo .

Que no tardó mucho, cuando la bonita princesa del pueblo que corrió a chorros en su cara, succionó con fuerza asegurándose de no desperdiciar nada.

HyunJin relajo sus muslos y le permitió respirar de nuevo, después abrió sus piernas y alejo su rostro.

─Mmm, Channie... me encantó, cuando mi Papi no pueda ayudarme tu debes hacerlo.─ El guardia asintió de inmediato.

─Bang, vete a un baño y encárgate de tu problema.─ el Rey se levantó del sillón costoso.

─Si, su majestad.─ el guardia se levantó y limpio su boca con la manga de su ropa. Salió rápidamente a un baño. Debía encargarse de su gran y dura erección.

Cuando padre e hijo estuvieron solos, ambos se miraron. El Rey camino hasta su hijo y se sentó aún lado. Cargando al menor y dejándolo en su regazo mientras le daba un salvaje beso en los labios.

─Papi, ¿me darás ahora tu polla?─ pregunta en tono inocente.

─Ahora sí mi amor, pero déjame tocar tus tetas un rato.─ el niño asiente y recarga su cabeza en el pecho de su padre.

El Rey sonrió y ambos se quedan en silencio. HyunJin recuperándose de su reciente orgasmo y el Rey amasando los pechos de su hijo, la parte favorita del cuerpo de su pequeño hijo.

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1/5.

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