"𝐒𝐨𝐥𝐝𝐢𝐞𝐫 𝐚𝐧𝐝 𝐃𝐞𝐦𝐢𝐠𝐨𝐝𝐝𝐞𝐬𝐬"

Summary

El destino de dos guerreros de bandos opuestos vuelve a entrelazarse cuando un niño albino de ojos rojos se convierte en el epicentro de una batalla emocional, sin darse cuenta. Levi Ackerman no sabía que una sombra de su pasado volvería para ponerlo a prueba, mientras Samrati Beitang, consciente del peso de su linaje y con una pérdida de memoria que borró todo lo que compartieron, lucha por lo más preciado que tiene en su vida: su hijo. Aunque ella no recuerda lo que vivieron, ni el amor profundo que los unió, y él cree que ella lo traicionó y le mintió todo ese tiempo, pero lo que ambos sintieron el uno por el otro nunca se extinguió, permaneciendo oculto en lo más profundo de sus corazones, intacto a pesar del olvido y la distancia. En un mundo donde el amor y la traición caminan de la mano, ¿serán capaces de recuperar lo que el destino les quitó, superar el abismo que los separa y volver a estar juntos, o el peso de sus elecciones, los secretos y el tiempo perdido los destruirá para siempre?

Status
4mo ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝐂𝐀𝐏𝐈𝐓𝐔𝐋𝐎 1

Marley, año 854

La tarde en Marley avanzaba lentamente, en un ritmo constante, pero la tensión entre los soldados de Paradis se sentía en el aire. Habían llegado como turistas, mezclándose entre la multitud para pasar desapercibidos y evitando ser descubiertos por algún soldado de Marley.

Los miembros de la Legión estaban tratando de encontrar a Eren, quien se había adelantado sin previo aviso después de la conferencia. Hange Zoë, Armin Arlet y Mikasa Ackerman se encontraban cerca del muelle, su punto de reunión, aun discutiendo las posibles razones detrás del comportamiento errático de su amigo.

En ese momento, Hange sintió un pequeño empujón, acompañado de un pequeño golpe en sus piernas, llamando su atención, por lo que al mirar, ella se dio cuenta de que se trataba de un niño pequeño, no más de unos casi 4 años, el cual había chocado con ella, tambaleándose ligeramente hacia atrás, perdiendo el equilibrio por unos segundos,  pero afortunadamente no cayó al suelo.

Hange, sorprendida, bajó la mirada para asegurarse de que el niño estuviera bien. El pequeño llevaba una espada de madera en la mano izquierda que, tras el impacto y para su sorpresa, siguió sujetándola con firmeza.

Sin embargo, Hange quedó paralizada al ver el rostro del niño, sus ojos rojos, como la sangre misma, reflejaban inocencia y sabiduría,  aunque también notó algo más que no pudo descifrar, pero lo que atrapó por completo la atención de Hange fue su expresión seria y el gran parecido asombroso con alguien muy familiar.

El rostro del niño era idéntico al del “soldado más fuerte de la humanidad”, en pocas palabras, el infante era la viva imagen de nada menos que del mismísimo Levi Ackerman, la única diferencia eran su cabello blanco y sus ojos rojos, los cuales le resultaban muy familiares a alguien del pasado.

— No puede ser… —Hange no pudo evitar murmurar para sí misma—

Mikasa y Armin estaban igual de impactados que Hange, sin poder creer lo que sus ojos estaban viendo. Tenían frente a ellos a una mini copia exacta del mismísimo capitán Levi, pero con cabello blanco y ojos rojos. Sin embargo, antes de que alguno de ellos pudiera reaccionar, apareció un hombre de melena larga, desordenada y abundante, de color castaño oscuro con mechones rojizos en la parte superior y frontal, con un par de ojos de un intenso color rojo, con una expresión penetrante, desafiante y ligeramente burlona gracias a su sonrisa, sus orejas tienen una forma puntiaguda, de complexión atlética y musculosa, con brazos definidos y hombros anchos, viste una prenda sin mangas de color verde oscuro, sobre la cual lleva una capa o chaleco de piel sintética negra que le da un aspecto rústico y feroz, lleva brazaletes de piel oscura que cubren parte de sus antebrazos, utiliza una banda tribal o protector en el brazo derecho con patrones geométricos claros, tiene pendientes largos y cilíndricos de tonos azulados que cuelgan a los lados de su rostro, lleva un collar sencillo de cuero alrededor del cuello, lo más llamativo es que sus manos, que están enguantadas en cuero, pero lo que más destacaba del hombre eran sus garras largas, afiladas y de color negro de sus manos.

—Lo siento mucho, disculpen al pequeño, es muy energético, espero que no les haya causado molestias —dijo el hombre, con una voz tranquila y firme, luego dirigió su mirada hacia el niño— Pequeño, no puedes salir corriendo de esa manera o tu madre me mataría, al punto de atormentarme en el mismo infierno, si algo llega a pasarte—

El pequeño niño albino no dijo palabra alguna, pero frunció el ceño, en un puchero molesto, mostrando un gesto casi idéntico al de Levi, causándoles casi un infarto tanto a Hange como a Mikasa y Armin por el acto del infante.

—No… no hay problema…—apenas logró responder Hange, aunque aún estaba aturdida de tan solamente ver al niño—

El hombre estaba a punto de decir algo, hasta que siente un leve tirón en su pantalón, por lo que al mirar hacia abajo, nota que se trataba del niño, queriendo llamar su atención.

—¿Ahora qué?—dijo el hombre, mirando al niño con una ceja levantada y una leve expresión de resignación, como si ya supiera lo que pasaría en ese momento—

—Quiero un helado—dijo el niño albino con una expresión seria, como si estuviera dando una orden, en lugar de pedírselo o preguntárselo—

—No, primero tienes que comer algo—dijo el hombre, con una expresión seria, aunque se le notaba tenso, como si ya supiera lo que iba a pasar—

—¡No quiero comida, quiero un helado!—exclamó el pequeño albino, haciendo un berrinche, como un niño malcriado, queriendo que le den lo que quiere—

En ese momento, el hombre se hincó a la altura del menor para luego darle un zape en la cabeza al niño, haciendo que el niño albino, por la sorpresa de haber sido golpeado, se quede callado, mientras que el hombre tenía una cara de fastidio. Todo esto pasó bajo la mirada sorprendida tanto de Hange como de Mikasa y Armin, los cuales no sabían si decirle algo al mayor por haber golpeado al menor o reírse, pero al final se quedaron callados por la impresión.

—No hagas un berrinche ahora —dijo el hombre, con voz seria, mirando al niño, quien frunció el ceño, cruzando los brazos, haciendo un puchero molesto, muy disgustado por no tener su helado— Disculpenlo, está muy mimado, ya que su madre lo ha consentido en todo, así perdonen la escena que acaban de ver — comentó el mayor, levantándose—

—No… no se preocupe, señor…—logró responder Armin, aunque seguía algo sorprendido por aquella reciente escena del mayor y el menor—

El hombre asintió, para luego cargar al niño por debajo de su brazo, como si fuera un costal de papas, retirándose del lugar y dirigiéndose directamente hacia el muelle, llevando consigo al niño albino, que pataleaba y protestaba por la forma en la que era llevado, pero el mayor simplemente ignoraba las quejas del infante, siguiendo su camino.

Hange junto a Mikasa y Armin siguieron con la mirada al hombre, que llevaba al niño albino que pataleaba bajo su brazo, mientras desaparecía entre la multitud.

—Ese niño… es idéntico al capitán Levi —murmuró Armin, con la voz baja y tensa, mientras que Mikasa, que estaba a su lado, fruncía el ceño, sin saber qué decir, ya que lo que habían visto, los dejó completamente sin palabras, sin excepción alguna—

Hange mantenía sus ojos clavados en el hombre que acababa de llegar al muelle, con el niño albino aún bajo su brazo, hasta que vio como el mayor bajó al infante, quien inmediatamente no dudó en correr hacia una figura femenina que estaba de espaldas, de largo cabello blanco que le llegaba hasta las caderas y estaba vestida con un precioso vestido levemente ajustado a su cuerpo, marcando sus curvas, de manga corta y que le llegaba hastas las pantorrillas, hablando con un grupo de cuatro personas que acababan de bajar del barco, que también tenían cabello largo de color blanco, algunos tenían el cabello más largo que otros, y los ojos los tenían de color rojo, notando que tenían el mismo color de cabello y ojos que el pequeño niño albino.

En ese mismo momento, aquella figura femenina sintió que alguien abrazó sus piernas, por lo que al darse la vuelta notó que se trataba del niño albino, el cual abrazaba con una sonrisa las piernas de la mujer albina.

Hange, al ver a la mujer albina, sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

—No puede ser... —murmuró Hange, completamente incrédula.

Al principio, pensó que estaba equivocada, pero la realidad golpeó a Hange como un relámpago. Aquella mujer albina, la cual se agachó para recibir al niño en sus brazos, no era otra persona que Karina Ashet, la misma mujer que había vivido dentro de las murallas durante años, conviviendo con ellos, entrenando a su lado, siendo tratada como una más de ellos, la misma mujer que había desaparecido de la nada junto a Reiner Braun hace cuatro años, dejando una herida profunda en todos, y muy especialmente en Levi, aquella mujer que, sin duda alguna, había logrado llegar hasta lo más profundo del corazón del capitán, aunque él nunca lo admitiera en voz alta y se lo guardara todo para sí mismo, ocultando su dolor tras su habitual cara de pocos amigos.

Ahora, Karina ya no era aquella joven dulce y tranquila que ellos siempre recordaban; ahora parecía una mujer mucho más madura, más dominante, más letal, pero sobre todo se notaba que aquella albina ahora era más arrogante y se le notaba, incluso a distancia, mucho más fría y calculadora.

Y ese niño albino... ese pequeño infante abrazaba el cuello de aquella mujer albina con total naturalidad, mientras que el hombre le hizo una leve reverencia, como si estuviera mostrándole sus respetos a alguien de muy alto rango.

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