8 Días A La Semana (Adaptación Al Eun Hae) by Adryx Grandchester at Inkitt
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8 Días a la semana (Adaptación al EunHae)

Summary

Lee Hyukjae tiene secretos que no está listo para revelar. Después de un reciente ascenso en el trabajo, necesita alguien que cuide de sus hijos. Está frenético, desesperado y más que listo para contratar a la primera persona que aparezca. Y así lo hace. Lee Donghae necesita salir del departamento de su hermana, y un anuncio en el sitio web de Craiglist podría ser la respuesta a sus plegarias. Pero lo que creía que era un anuncio de renta se convierte en una oferta de trabajo a la que no puede negarse. Aceptar un trabajo de niñero podría cambiar su vida, si sólo tuviera una pista de cómo actuar como un adulto. Un padre trabajador, un lindo chico que luce bien en toalla, dos niños que necesitan más que un niñero, y horas de programas de televisión para niños sólo pueden atraer desastres a todos los que estén involucrados. Porque un niñero debería preocuparse sólo de sus propios problemas. Y definitivamente no debería enamorarse de su jefe. La historia original le corresponde a Amber L Johnson

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Chapter 1

Ayuda!

Crecer no es tan divertido como pensabas que era.

Cuando era niño, no podía esperar a ser adulto. Ahora que soy uno, me gustaría volver a tener ocho años o tal vez diez.

—¿Cómo se supone que encontraré trabajo cuando la economía está en el excusado? —Arrugué el periódico que mi hermana me dio y suspiré en su dirección.

—¿Sabes qué? Debes dejar de quejarte y salir a la calle con tu currículum. —Yoona deslizó un plato de huevos bajo mi nariz y los señaló—. Después de que me dejes en el trabajo, puedes hacer precisamente eso. Pero tengo diez minutos antes de tener que irme, así que come.

—¿Qué currículum? —Metí el tenedor en el lío gomoso e hice una mueca—. Recuérdame que te enseñe cómo hacer un plato decente de estos mañana. —Mastiqué con la boca abierta sólo para hacerla enojar, luego escupí el ofensivo desastre y empujé el plato hacia ella.

Su pie salió de la nada, se estrelló contra mi espinilla y maldije.

Malditos sean esos tacones puntiagudos.

Bebió un sorbo de café con una mirada inocente.

—Ponme a prueba de nuevo. Afeitaré tus cejas mientras duermes.

—No, si te las afeito primero.

En el camino a su oficina, maniobré alrededor de los otros autos con facilidad, pero ella se aferró a la manija de sujeción del techo del BMW serie 1, hasta que sus nudillos se pusieron blancos.

—Por favor, detén tu instinto de matarme. Tengo que llegar a trabajar en una pieza. Y me gustaría tener una familia algún día.

—¿Alguna vez he tenido un accidente? No. Deberías confiar un poco más en tu hermano. Además, este vehículo fue hecho para ser conducido en grandes espacios abiertos. ¿Por qué comprar un auto como éste para ir al límite de velocidad? —Cambié de carril, pasando muy cerca del parachoques de la camioneta frente a mí.

La miré, y estaba conteniendo el aliento. Luego exhaló y contó hasta diez en voz muy baja.

—Por cierto, ¿cómo van esas clases de yoga?

Yoona me mostró el dedo medio.

—Ah, Namaste a ti también.

Una vez que me estacioné, finalmente inhaló y se desabrochó el cinturón de seguridad. —Digo en serio lo de conseguir un trabajo, Donghae —dijo mientras bajaba del auto—. Comprueba en Craigslist.

Rodé los ojos, pero ella ya se alejaba. Comprobé en Craigslist. Y, en Indeed. Y Monster. Existían muy pocas oportunidades para un chico que no tiene un historial de trabajo estable. Y si era honesto, pasé gran parte de mi tiempo en Craigslist leyendo mensajes sucios sobre tríos potenciales.

En vez de ir a casa, me dirigí a lo de mi amigo Heechul. Dejó la puerta sin seguro, así que entré directamente y me detuve en la nevera ya que opté por no comer la comida de mierda que hizo mi hermana.

—Hola —dije, pero apenas me notó.

Después de prepararme un sándwich de queso, me acomodé a su lado en el sofá de terciopelo castaño. Era viejo, con mal olor y tenía rasgaduras en la tela, pero era cómodo, así que me relajé en sus cojines y mordí la triste excusa de comida.

Ni siquiera apartó la mirada de la televisión mientras me pasaba su computadora portátil.

—Heechul. —Negué e inicié sesión—. ¿Cómo es que te encuentras tan involucrado en cada repetición del Príncipe del Rap? Tenías cuatro años cuando se estrenó este programa.

Su respuesta fue subir el volumen.

—Yoona quiere que compruebe otra vez en Craigslist. Como si fuera a aparecer una nuevo oportunidad de empleo en la que estoy calificado perfectamente. —Recorrí los anuncios una vez más—. Mira esto. Todas estas nuevos publicaciones y nada que me interese. —Busqué hasta la mitad, luego apunté a la pantalla y la puse en ángulo hacia su rostro—. Aunque esto parece interesante. Un sótano en alquiler. O un puesto de niñero. —Me reí de la audacia.

Heechul levantó las cejas y sonrió.

—¿Sabes qué? Eso podría ser genial. Te pagan por jugar con niños todo el día e ir al parque. Salir con jóvenes niñeros. Conseguir algún trasero. —Tomó la computadora y leyó el anuncio—. ¿Pero si puedes alquilar la habitación sin los niños? Olvídate de los niños y llama a este señor ahora, así puedes salir del apartamento de tu hermana. Ya que es obligatorio que consigas un trabajo y todo porque gastaste hasta el último centavo que se te dio.

Tomé la portátil de regreso y le di una mirada sucia.

—Pareces bastante interesado en que consiga mi propio lugar. Sólo han pasado dos semanas. Aún no se ha hartado de mí. Además, no es obligatorio. No tengo que conseguir uno si no quiero. Sin embargo, si quiero el resto de esa herencia... —Me quedé mirando a la lista de nuevo y suspiré—. Valdría la pena analizarlo, supongo. —La idea de salir del apartamento de mi hermana era tentadora, y aunque las ofertas se encontraban en el mismo anuncio, estas parecían ser independientes. Podría buscar empleo mientras vivía bajo un techo diferente. Por lo menos mi hermana no se metería todo el tiempo en mis asuntos.

—Me encantaría un trabajo como ese —dijo Heechul, su mirada alejándose de la cara de bebé de Will Smith.

—Sí, eres fantástico con los niños. ¿Si te dejan a solas con tu sobrino de dos meses, en menos de quince minutos le estarías mostrando el catálogo de Victoria ´s Secret y tratando de enseñarle a decir silicona? Estoy bastante seguro de que no estás calificado.

Se encogió de hombros, y decidí que no tenía nada de malo en llamar sobre el anuncio. Marqué el número desde mi celular y esperé mientras sonaba.

—¿Hola? —dijo un hombre. Sonaba estresado.

—Uh, sí. Hola, llamo por su anuncio en Craigslist.

—¿Puedes estar aquí en una hora?

—Claro. ¿Cuál es la dirección? —La recitó a toda prisa, y la anoté—. Genial, nos vemos entonces.

—Bien —dijo, y colgó.

—¡Oh, espera! —grité, pero fue demasiado tarde—. Este anuncio ni siquiera muestra el nombre del contratante. Solo dice L.H.

Heechul soltó una risa.

—Bueno, esperemos que este anuncio no sea de B.S. Tienes que mudarte. Y conseguir empleo. —Me miró—. Es necesario que te vistas con otra cosa. Dudo que te deje vivir ahí si te presentas luciendo como si fueras un indigente.

Me rasqué la cabeza y miré mi pantalón y camiseta.

—Mi ropa está limpia. Lavé este pantalón la semana pasada.

—Lo que sea. Ve a afeitarte el rostro. Lo asustarás pareciéndote a Wolverine.

Pasé las manos por mi cabello, decidiendo que se hallaba lo suficientemente limpio.

—¿Andas en el BMW de tu hermana?

—Por supuesto.

Sacudió la cabeza con exasperación.

—Toma mi camioneta, así no lucirás como un idiota rico tratando de conseguir una habitación barata.

Estacioné la camioneta de Heechul fuera de una enorme casa estilo Cape Cod color terracota, con una escalera blanca que conducía a un gran pórtico, y una enorme adición a un costado que supuse era un cuarto adicional. Se hallaba en un callejón sin salida, con un amplio espacio entre las casas de los vecinos y probablemente valorada en más de medio millón de dólares. Miré mi trozo de papel de cuaderno y comprobé la dirección de nuevo.

—Esto no puede ser correcto. —Miré la casa por lo que pareció la centésima vez. Los números al lado de la puerta aún coincidían, así que avancé por el camino de entrada circular y toqué el timbre, escuchando mientras las notas sonaron por toda la casa.

La puerta se abrió de golpe, y di un paso atrás conmocionado.

—Por favor, no uses el timbre. Joon se encuentra en casa, se enfermó en la escuela y toma una siesta. —él lucia desaliñado y cansado.

—Lo siento. No lo sabía. —Me sentí un poco regañado.

—Está bien. —Suspiró y miró por encima de su hombro escuchando con atención hacia la escalera. Satisfecho de que nadie fue perturbado por el timbre, volvió su atención a mí—. Lo siento. Me he vuelto loco el último par de meses. Adelante. —Hizo un gesto para que lo siguiera a la cocina—. ¿Quieres una bebida? Tengo agua o jugo. O leche.

—No, gracias, estoy bien —dije.

Me llevó a una gran sala de estar y se sentó en una silla de respaldo alto, su short se subió un poco mientras se sentaba en ella, luego hizo un gesto hacia el sofá de dos plazas. Me senté en el borde y miré alrededor de la habitación, tratando de no centrarme en sus piernas blancas, noté que tenía muy pocos cuadros en las paredes, aunque parecía que había clavos donde debieron estar colgados algunos.

Sopló un mechón de cabello castaño para alejarlo de su rostro, luego se quitó una banda elástica de detrás de su cabeza para dejarlo caer libre. Me habría excitado, excepto que parecía agotado. Los círculos oscuros bajo sus ojos y la ropa desaliñadame llevaron a preguntarme si durmió algo en la última semana o más.

—Bien —dijo y apretó dos dedos en el puente de la nariz como si tratara de concentrarse—. Primero lo primero, soy Hyukjae. —Extendió una mano, y me incliné hacia adelante para sacudirla suavemente, tal como mi madre me enseñó.

—Donghae.

—Donghae, tengo dos hijos. Uno de ellos de siete y uno de cuatro.

Levanté las cejas.

—Lo sé —dijo, agitando su mano—. Es una larga historia. Como sea, tengo un trabajo de tiempo completo en el que me tengo que enfocar, y acabo de recibir un ascenso…

—Felicitaciones.

Me miró a los ojos por un momento, sorprendido.

—Gracias. Uh, veamos. Este nuevo ascenso significará aún más horas, por lo que necesito a alguien. Na-ri tiene siete y cursa el segundo grado. Ella no está en casa la mayor parte del día y tiene práctica de ballet por la noche dos veces por semana. Joon tiene cuatro, va a Pre-Jardín de niños medio día, y tiene Tae Kwon Do, una vez a la semana y juegos los sábados.

Abrí la boca, listo para decirle que sólo me encontraba allí para rentar la habitación vacía, pero él parpadeaba en mi dirección, buscando alguna confirmación de que iba comprendiendo todo. Así que asentí.

—Lo que busco es alguien que pueda tenerlos listos en las mañanas y llevarlos a sus actividades escolares a tiempo, darles la cena, y prepararlos para la cama. —Sus ojos se humedecieron y se aclaró la garganta—. Detesto estar tan ausente, pero en este momento necesito el dinero extra. —Los labios de Hyukjae se apretaron en una fina línea—. Tengo servicio de limpieza, así que eso no es parte del trabajo. Te ofrezco una habitación completa y comida. Si puedes comprar comestibles durante el día, entonces también te pagaré por ellos. Sólo necesito que… estés aquí. —Sus ojos se ampliaron, y presionó una mano contra su pecho.

No podía permitir que pensara que yo sería su niñero.

—Creo que ha habido un…

—Tan pronto como solucione esta situación, las cosas estarán bien —dijo—. Prometo que no siempre será una locura. —Enderezó los hombros y se levantó de la silla—. ¿Te gustaría ver el apartamento?

Tomé una bocanada de aire y la dejé escapar con lentitud.

—Seguro.

Me llevó a la puerta del sótano e hizo un ademán para que losiguiera. En el fondo de las escaleras había una casa totalmente diferente. El sótano se encontraba renovado y amueblado, con su propia cocina y un baño completo. Había una sala de estar con una televisión de pantalla plana, un comedor, una oficina, y lo que parecía un área abierta donde podía colocar algún equipo de ejercicio.

—Es una habitación para una suegra.

—Se encogió de hombros y señaló su pecho—. ¿Yo? No tengo suegra. Así que será tuya. También tienes una entrada propia, al igual que una calzada y un lugar de estacionamiento propio, así que puedes ir y venir a tu conveniencia una vez que llegues a casa.

Eso no importaba. No tenía auto.

Se detuvo mientras su boca hablaba, tratando de formar palabras en lo que sus ojos recorrían la habitación.

—Te pediría que no tengas fiestas aquí o cosas repulsivas como esas. Y sería mejor que no invitaras a.… personas a dormir. Preferiría que los niños no vieran esa clase de cosas todavía.

Ese último comentario me molestó, pero decidí dejarlo pasar. Una habitación era una habitación.

—¿Qué otra cosa? —Cerró los ojos y se frotó la sien con los dedos.

—¿Puedo ver el dormitorio?

Asintió y condujo el camino. Todo era mejor de lo que imaginé. La cama negra de metal parecía increíblemente cómoda, y me complacía ver un enorme edredón blanco colocado a un lado.

—¿Entonces, te interesa el puesto?

—¿Cuál es el pago? —No heriría a nadie con preguntar, ¿cierto?

Bajó rápidamente sus dedos y sonrió.

—Sabía que olvidaba algo. Son cuatrocientos mil a la semana. —Mordisqueó su labio—. ¿Eso es suficiente?

Sonreí y me incliné contra la pared. —Me ofreces un apartamento amueblado, comida y servicios, ¿y me preguntas si los cuatrocientos mil extra son suficiente?

Suspiró, y sus hombros se relajaron. —Bien. Ahora hablemos en concreto. No digo que hayas obtenido el trabajo… necesito saber un par de cosas.

—Suéltalo. —En este punto podía preguntarme cualquiera cosa y le diría lo que quisiera escuchar. Quería vivir allí.

—De acuerdo. ¿Eres bueno con los niños?

—Sí —dije, tratando de sonar indiferente. ¿Por qué no? Eran personas pequeñitas. Me agradaban las personas. Ademas, tenia algo de experiencia—. Fui consejero de un campamento por un par de años. Campamento Tekawitha.

—¿Tienes algún título en, mmm, desarrollo de niños o algo? —Sus manos se movían con inquietud, y me pregunté si alguna vez había entrevistado a alguien para cuidar niños. Por la manera en que mordisqueaba sus uñas, supuse que la respuesta era no.

Me aclaré la garganta y negué con la cabeza.

—No en desarrollo infantil pero… tengo un título en piano, tres años de escuela para eso. Además tengo un título de dos años en la escuela culinaria. Ninguno está orientado a los niños, desafortunadamente. —Esto ya no se sentía como seguirle la corriente.

—Nunca lo sabes, podrían estarlo. Tenemos un piano arriba, tal vez podrías enseñarle a Joon. Y creo que a Na-ri le gustaría cocinar… —Ladeó la cabeza y me echó un vistazo—. Espera. ¿Qué edad tienes? No pareces mucho mayor de diecinueve.

Resoplé y pasé las manos por mi cabello. —Tengo veinticinco, pero gracias.

Presionó las manos en su rostro y suspiró. —De acuerdo. Un poco más joven de lo que esperaba.

—¿Qué edad tienes tú?

—¿No te enseñó tu madre que es de mala educación preguntar la edad? —preguntó con una carcajada—. Tengo veintisiete.

Me recliné e hice los cálculos. Tendría que haber sido padre a los diecinueve. —¿Y tienes esta casa?

Apartó la mirada y suspiró. —Otra parte de la larga historia, pero sí. Me gradué un año antes de la secundaria y tomé el camino rápido en la universidad. Hice de internado en mi trabajo mientras tomaba las clases. Así fue como me promovieron tan rápido. —Arrugó la frente y frunció los labios—.

—Entonces, si tienes cinco años de escuela, y han pasado, qué, siete años desde que te graduaste de la secundaria, ¿Qué hiciste con los otros dos?

Esta era la parte en la que parecía un completo idiota.

—Me fui de mochilero por Europa, y luego me quedé un año en Roma.

—Extravagante. —Entornó los ojos—. Sabes, tengo una compañera de trabajo cuyo hermano hizo exactamente lo mismo. ¿Cuál dijiste que es tu apellido?

—No lo hice. —No era posible que fuera el compañero de trabajo de Yoona.

Esperó.

—Lee. Mi nombre completo es Lee Donghae.

—¿Eres el hermano de Yoona, de Lee Yoona?

Asentí, tratando de no encogerme visiblemente.

—¿Sabe que estás aquí?

Negué.

—¡Qué locura! Solía trabajar con ella antes de que me transfirieran. Ahora que he sido promovido, trabajaremos juntos de nuevo. De hecho, técnicamente voy a ser su jefe ahora. Será extraño, ya que somos amigos y todo eso. —Su sonrisa se ensanchó—. Esto es bastante inesperado. Pensará que es graciosísimo.

—Oh, sí, lo hará.

Graciosísimo no era la palabra que mi hermana usaría cuando se enterara. Tuve que reprimir una sonrisa.

—Siento como que ya te conozco. Hablaba de ti y de tus bromas todo el tiempo. Incluso cuando estabas en Europa. —Hyukjaedio un paso hacia adelante y tomó una respiración tranquilizadora—. Estás contratado. Puedes mudarte el viernes y comenzar el lunes, si quieres. Organizaremos todo entonces, si eso está bien. —Sus inmensos ojos se ampliaron y golpeó con una mano su frente—. Ni siquiera te pregunté si querías el trabajo.

—Sí. —Mi respuesta fue demasiado rápida, y me regañé por parecer tan ansioso. Ese pensamiento fue seguido por la idea de trabajadores ansiosos y finalmente trabajador, lo que condujo a pensar en ser el trabajador de este hombre y….

—Bien. —Sonrió, y mi corazón aceleró el ritmo.

Se giró hacia las escaleras y luego se detuvo. —Los chicos se quedan con mi mamá cada un fin de semana, así que eso debería darte un poco de vida social. Vive como a media hora de distancia y los lleva a los juegos y las lecciones del fin de semana si no estoy disponible. Así que sólo necesitaré una copia de tu currículum con al menos una referencia, y estamos listos para comenzar.

Mientras subía las escaleras, miré su trasero. Siempre tuve una cosa por los chicos que eran un poco mayores que yo, y había algo en él que era intrigante. Sería divertido vivir con él, estaba seguro. Habría apostado mi testículo izquierdo a que usaba aburridos trajes con corbata y ropa super formal para trabajar como mi hermana, y quería estar ahí para ver como lucía.

Lo que significaba una cosa.

Iba a ser niñero.

Y tal vez eso conduciría a dormir con mi jefe —sólo por diversión, por supuesto. Porque también era el jefe de mi hermana. Eso lo hacía todo más emocionante porque molestar a mi hermana era lo que me mantenía día tras día.

Hyukjae caminó a la puerta y me entregó un pedazo de papel con su dirección de correo garabateado en él, sus dedos hicieron que mi palma hormigueara cuando se encontraron. —Puedes enviarme aquí tu currículum y al menos una referencia. Si todo sale bien, te veré el viernes.

De regreso en la camioneta, saqué mi teléfono y, alejándome en reversa de la calzada, llamé a Heechul.

—Hum —dijo Heechul.

—Amo cuando hablas sucio —susurré pesadamente en mi mejor voz de estrella porno.

—Haces que vomite en mi boca.

—Entonces no hagas ruidos sexuales en el teléfono. Así que fui a la casa, tomaré el puesto.

—¿Qué puesto? Pensé que ibas a preguntar por una habitación.

—Sólo consigo el dulce apartamento si tomo el trabajo. Así que escucha. Necesito que me hagas un favor y me escribas una referencia falsa. No uses tu nombre real ni nada.

—¿Pero me llamará, cierto?

—Usa un nombre falso. Dios, ¿cómo eres tan malo en esta mierda?

—Esas son muchas molestias para una habitación.

—Sí, pero quiero este trabajo. Por... razones.

Se mantuvo en silencio.

—Te diré luego de que me ayudes a conseguirlo. Pero te diré esto, mi hermana tendrá que tomar al menos un mes de clases de yoga para superarlo.

—No puedo consentir esto.

—Mira, eres el que dijo que necesitaba encontrar un nuevo lugar para quedarme. Si esto me saca del apartamento de mi hermana, ¿entonces por qué te importa?

—Bien.

—Excelente. No duele que sea atractivo. Para ser una papá de tiempo completo.

—No. No lo digas.

—¿Decir qué? ¿Qué voy a ser un niñero y que hay una oportunidad de que duerma con mi jefe? De acuerdo. No lo diré. Sólo envíame eso y espera por la llamada telefónica.

Colgué antes de que pudiera decir algo más. No había forma de que no consiguiera el empleo.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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