Unico
Jungwon era un chico bastante dulce, muy popular en la universidad, no había manera de que no lo fuera, su brillo su amabilidad y sus bonitos hoyuelos al sonreír hicieron que más de uno suspirara al ganarse una mirada suya. Sin embargo durante mucho tiempo había algo extrañó en él, no importaba si una chica hermosa se le declaraba o si por el contrario era aquel chico varonil e imponente, simplemente parecía que Jang no tenía interés en nadie. Hasta que apareció Kim Sunoo, alguien con el mismo porte dulce y cálido, un pequeño solecito que rápidamente se adapto a ser bien conocido entre las chicas de su facultad, entre otras cosas lo que hacía resaltar a Sunoo como alguien adorable eran sus mejillas, entre aquellas chicas era comparado con un pequeño y tierno hámster.
Además otra cosa que hacía destacar a Sunoo era que usaba suéteres en colores pasteles y bastante anchos, no es que tuviera mal físico, aunque tampoco era el típico chico atlético y mucho menos tenía el físico de super modelo, tenía un poquito de grasa en el abdomen lo que le hacía tener una pancita que ojos de Jungwon lo hacía parecerse más a un tierno bebé, sus muslos también eran rellenitos y gruesos, era adorable, aunque al mismo tiempo y mientras sus sentimientos iban creciendo el deseo de Jungwon también creció, así que para cuando por fin tuvo el valor de declararse y Sunoo dijo "Sí" no volvió a ocultar lo que quería. Siempre cuidaba, mimaba y era muy dulce con su novio, todo un caballero, así que también lo respetaba, Jungwon estaba tan enamorado que besar el suelo por dónde Sunoo pasaba le parecía poco, pero sus besos, sus caricias, las miradas iban mucho más allá; después de ese acaramelado momento la intimidad fue totalmente intensa, Yang no perdía ni un segundo, no le importaba estar en público, tomaba a Sunoo para ponerlo en su regazo, lo apretaba entre sus brazos como sí fuera un oso de peluche y sus manos se escurrían por el mullido cuerpo de su bebé amasandole los muslos, las tetas y sobre todo aquellos rollitos de su abdomen hasta dejarle sus dedos marcados.
Con el único objetivo de facilitar el cumplimiento de sus deseos Jungwon empezó a hacer más ejercicio, y dio sus frutos, cada vez que tenía uno de esos momentos para marcar a su lindo Sunoo, Jungwon podía hacerlo dar pequeños saltitos moviendo la rodilla, parecía cabalgar sobre él — Pareces un lindo conejito, bebé... Saltando para mí. — Era lo que siempre murmuraba en momentos como ese mientras hundía su nariz en el suave cabello rubio del más bajito para embriagarse con el aroma a manzana de los productos que Sunoo usaba en la ducha. Kim no respondía, no podía mientras sus labios temblaban esforzándose por no soltar ningún sonido inapropiado, esto no hacía más que alentarlo, era algo que le quemaba por dentro y no podía controlar, ver a su novio con las mejillas rojas intentando esquivar cualquier mirada o su reflejo, soltando levés jadeos en cada roce, con la respiración entre cortada, aferrando sus manos a su ropa, era simplemente provocador.
–—Won... Por favor...— fue lo que escucho en un muy suave susurro que más bien parecía un ruego, una súplica que para él le dejaba un sabor dulce en los labios y no podía evitar relamerse, mientras una descarada sonrisa se apoderaba de su expresión y su pecho se llenaba de orgullo. —¿Por favor qué bebé? ¿Por favor más? — Era obvio que le estaba llevando la contraria, más aún cuando sus manos se colaron para abrir el pantalón del rubio, nuevamente le masajeó aquella parte suave bajo el ombligo, jugando con esa piel para hacer menos obvio el hecho de que estaba apartando las braguitas de algodón color celeste de Sunoo para poder meter los dedos en aquel suave coño, acaricio por fuera hacia abajo antes de introducirse, se llenó del lubricante de recorrer hacía arriba, sintiendo como su contrario apretaba los muslos, cosa que le pareció adorable, al llegar a aquel pequeño botoncito Won empezó a mover su dedo en un pequeño círculo, suave, lento, sintiendo como el cuerpo de su pareja le iba respondiendo sólo, sus piernas se abrieron, pudo sentirlo pegarse a su pecho aunque seguía moviendo su rodilla, así puso un segundo dedo dentro y simplemente escucho un jadeo tembloroso en cuanto empezó a moverlos.
La expresión del rubio era casi angelical sus ojos cerrados sin apretarlos, pero sus largas pestañas aún revolotean de vez en cuando, su cabeza va hacía atrás apoyándose por completo en el fornido y bien tragajado pecho de Jungwon, su mano libre ahora se aferra a la mano de su novio, la sostiene con más fuerza cada vez que ese pequeño cosquilleo de placer se va haciendo más evidente, todo acaba cuando lo escucha jadear de nuevo y siente sus dedos empaparse, acomodo las prendas en silencio mientras deja a Sunoo resguardarse contra su cuello para que este tomará una siesta y él siguió trabajando. Eso era lo habitual luego de haberse casado, incluso después de ello parecía ser que la adoración de Jungwon aumento y Sunoo con esa dulzura que lo caracterizaba vivía su vida de cuento de hadas.
Ambos nunca habían hablado de tener hijos abiertamente y de forma extendida, nunca se habían cerrado a la posibilidad, de hecho Jungwon aún en sus años siendo novios nada más había empezado a soñar despierto con la idea de tener hijos con su novio, todo al verlo cuidar y jugar con sus sobrinos, era un recuerdo que aún guardaba en su memoria y que hacía su corazón sentir calidez, en especial al pensar lo gentil y fraternal que había sido con la más pequeña, su sobrinita que aquel entonces apenas era una bebé que recién daba algunos pasitos y llevaba un chupete a todos lados. Aún así no es que se hubieran adelantado en la búsqueda de su propio bebé, después de casarse si que empezaron a buscar, aunque lo seguían dejando al tiempo.
Así que claramente entre los intentos y momentos en los que simplemente se entregaban al placer, las señales aparecieron, en algunos momentos se miraban sospechando si estaban en lo correcto, hasta que una noche luego de volver de una caminata de la playa, pues estaban de viaje por Hawai, Sunoo no puedo esperar más, necesitaba saber, se moría de ganas de darle la noticia a su esposo en caso de ver aquel positivo, así que se hizo una prueba; rodó por la cama y camino en círculos por la habitación hasta que el tiempo necesario paso, positivo, estaba esperando un bebé.
Al darle la noticia a Jungwon este simplemente no cabía de la alegría, para él era lo mejor que pudo haber pasado, un pedacito de su amor por Sunoo llegaría a formar parte de su día a día, no obstante si antes Jungwon ya adoraba el cuerpo de su esposo después de los 3 primeros meses de embarazo Jungwon estaba totalmente intoxicado de amor. A toda ahora después de llegar del trabajo se la pasaba abrazando a Sunoo por la espalda para poder tocar su vientre redondo, ahora su piel era mucho más suave, sus mejillas se veían un poquito más regordetas y simplemente no podía evitar mirar y tocar aquellas partes que ahora resaltaban más, era el más feliz de ver cómo con los días pasando vía su esposo andar por la casa con los pantalones sin abotonar, cuando sus playeras se subían dejando a la vista su pancita, con las pijamas y la ropa interior baja para no apretar a su bebé, era muy adorable.
— Woni... Es para el bebé... No para ti...— Se quejo antes de volver a cubrir sus labios, podía sentirlo apretando aquel extractor para estimular su pecho, no quería perder ni una gota, para él aquel líquido era sagrado. Aunque no podía verlo, por la forma en la que estaban su vientre no lo dejaba ver a su esposo quien estaba acostado con la mejilla pegada justo a su pancita dejando besos en esta, aunque sus manos estaban ocupadas entre sus piernas, en ese largo rato Sunoo ya se había corrido más de una vez, pero aún no quería dejarlo verlo así era lo mejor de su día, no podía simplemente darlo por acabado porque sí. — No seas malo mi amor, todavía no lo necesitan, ni siquiera han nacido aún... Además es mejor que sepan desde ahora que sólo estoy siendo bueno y esto es prestando... Tú eres mío... Mi sol...— Won siguió con su trabajo hasta que sintió a su esposo correrse de nuevo. — ¿Me vas a decir que estás celoso de tus propios hijos, Jang Jungwon? — Ante esto el aludido simplemente hizo oídos sordos por un rato, pues mientras entraba puso sus manos de forma posesiva sobre la barriga del rubio. — Celoso no... Los adoro desde ahora porque son nuestros, pero no pienso perder mi lugar, te adoro como para dejar que alguien me robe todo tu amor y tu atención, incluso si son mis hijos. — Sunoo quiso negar o quiso reírse incluso aquel puchero en los labios de Jungwon le pareció lindo, pero no podía pensar la forma en la que recibía aquellas embestidas no lo dejaban pensar.
Después de algunos minutos más Jungwon tomo una de esas botellas de cristal puestas para recolectar lo que sacaba el extractor, sin pensarlo se la llevó a los labios y bebió todo en un trago largo mientras los ojos de Sunoo lo miraban vagamente antes de caer profundamente dormido.
Así tal cómo ya se veía venir Jungwon ahora competía con la pequeña Wonhee y el pequeño Louis por su esposo, cosa que a Sunoo simplemente le daba un ataque al corazón por la ternura y lo amado que se sentía. Sin olvidar mencionar que su esposo adoraba a su pequeña hija, tenía su mismo carácter, pero Wonhee era la viva copia de Sunoo. Louis también se parecía mucho a Sunni era demasiado gentil, así que Jungwon no podía estar más feliz, tenía una vida maravillosa.








