A. Dos estrellas
EnSejong High School había una regla no escrita:
Nunca hables del coro.
No porque fuera secreto o algo así, sino porque, según la ley social escolar, mencionar “coro” bajaba tu popularidad al menos dos niveles. Y ser impopular era sinónimo de infierno en la preparatoria.
Uno pensaría que eso sería una advertencia suficiente para que ningún ingenuo u ingenua se una y acepte semejante humillación. Lastimosamente, al parecer, existían dos adolescentes con una preocupante adicción al masoquismo y a la humillación pública. De lo contrario, nadie en la preparatoria entendía por qué esos dos preferirían ser bañados con soda y encerrados en los baños a vivir una vida académica normal, como el noventa por ciento de la masa estudiantil.
¿Qué se le puede hacer? A veces nacen raritos.
Aunque la pregunta del millón es: ¿Quiénes son esos dos estudiantes?
Vaya, al parecer, Kim Jongdae y Park Chanyeol no tienen ningún instinto de supervivencia.
Pobres, creen que algún día alguien los amará. Parecen ignorar que la mitad de la preparatoria los detesta y la otra mitad siente lástima por ellos. Los de secundaria... Bueno, los sistemas de apuestas siempre han existido. ¿A quién diablos le importa si todo segundo de secundaria apostó a que Park Chanyeol comería el primer día de clases dentro de los baños? Ciertamente no a los que ganaron al apostar por semejante espectáculo.
Unos pocos incrédulos tuvieron demasiada fe y apostaron a que lo dejarían en paz por ser el primer día. Un chico de primero de preparatoria, de apellido Oh, se burló particularmente fuerte de los perdedores.
¿Cómo podría describir a nuestros dos chicos del coro? Fácil: adictos a los musicales.
Es innegable notar que el cabecilla del club (ignoramos que solo son dos) es Kim Jongdae. El chico es todo un personaje entre decenas de estudiantes, aunque esto depende de a quién le preguntes. La mayoría de sus compañeros de curso aseguran que es imposible tratar con él, principalmente porque comienza a cantar de la nada en cualquier momento.
A inicios de año, Lee Min-hyuk lo acusó de intentar dejarlo sordo en Dirección. Desestimaron su acusación por falta de prueba, pero todos sabían que era muy probable que Kim Jongdae realmente lo hubiera intentado. Para muchos, sus notas altas no eran más que gritos estridentes disfrazados de “talento”.
Por supuesto, solo sus compañeros de curso opinaban así; el resto pensaba distinto. Si bien no gozaba de popularidad, algunos alumnos reconocían un talento innegable bajo toda esa personalidad estrambótica. Lástima que esto no fuera suficiente.
El segundo y último integrante era Park Chanyeol.
En comparación con el “chispeante” líder del club, Chanyeol era un poco más discreto, según el estándar del coro, claro está. No tenía arranques repentinos de inspiración en medio de las clases, y no buscaba destacar en nada que no estuviese relacionado con el club. Algo que muchos compañeros lamentaban, pues había algo atractivo en Park Chanyeol que te hacía mirarlo dos veces. Incluso si no querías.
En opinión de algunos compañeros, Chanyeol lo tenía todo para estar en la cima de la pirámide social de la preparatoria. Era alto, delgado, de rostro agradable y tenía una sonrisa tímida que te hacía sonreír por reflejo. Su único error fue audicionar para el coro en segundo de secundaria. De haber asistido a la convocatoria del equipo de baloncesto, el historial académico de Park Chanyeol sería completamente diferente. Y la principal diferencia sería no estar encerrado en los baños tres veces por semana.
Aunque su habilidad para tocar instrumentos era sorprendente, una vez que los alumnos te hacían la cruz social, no había vuelta atrás. Haría falta ganar un Grammy para recuperarse de aquel juicio.
Pese a las adversidades y las constantes burlas, tanto Kim Jongdae como Park Chanyeol no se arrepentían de su decisión. Si lo hicieran, no solo se estarían fallando a sí mismos, sino también a la música que tanto aman.
Y, aunque muchos estén en contra, lo cierto es que todos serán testigos del ascenso a la fama de dos estrellas.








