La Morra Chida De La F1 by DePotterEvans at Inkitt
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La morra chida de la f1

Summary

Historias cortas de los ships de Checo, de cualquier ship que se me ocurra o me guste. Algunos tendrán contenido explícito.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

I wanna ruin our friendship (Chelance)

—Lance... —Murmuró Checo con una sonrisa mientras la distancia entre ellos se acortaba, dejando completamente de lado la película que se supone estaban viendo.

—Checo, yo... —Podía sentir el rápido andar de su corazón y como su respiración se volvía cada vez más errática, el hombre a su lado lo silenció poniendo un dedo sobre sus labios.

—Shh... Lo sé Lance, yo también te amo. —Los hermosos ojos que observaban a Lance parecían brillar de amor, reflejando sus propios sentimientos.

La distancia comenzó a desaparecer y entonces...

—¡OYE LANCE! EL DESAYUNO YA ESTÁ LISTO, BAJA ANTES DE QUE SE ENFRÍE.

Fue traído a su realidad por el mismo hombre de sus sueños, se frotó los ojos para ahuyentar sus pequeños rastros de sueño.

Luego de unos minutos al fin salió de su habitación temporal arrastrando los pies. Llevaba ya casi dos semanas viviendo ahí.

Lance no quiso dejar solo a Checo después de que este haya roto su relación con Verstappen, pues lo conocía y sabía que si en todos estos meses jamás demostró estar afectado fue simplemente para no darles de qué hablar a la prensa.

Fue por eso que insistió tanto en pasar las vacaciones a su lado y así no permitir que el mexicano cayera en alguna posible depresión.

El único problema, era que debido a que ahora se la pasaba 24/7 a su lado sus propios sentimientos estaban a punto de explotar, aquellos que durante años ocultó como todo un experto se le estaban escapando de las manos, dispuestos a conseguir por fin lo que Lance les impidió por mucho tiempo.

Los sueños que solía tener de vez en cuando, han sido los únicos que ha tenido durante las últimas dos semanas, variando entre situaciones que le aceleraban el corazón, hasta los que lograban que despertara con una gran tienda de campaña, era como si su propio cuerpo lo presionara a tomar acción de una vez por todas.

Las ganas de abrazar, besar, sentir y entregar todo su ser al mexicano cada día se hacían más intensos. Sabía que era débil cuando se trataba del pecoso, pero su amor por él era demasiado que eligió no ser egoísta y no dejarlo solo ahora que más lo necesitaba, habiéndose jurado él mismo hace muchos años siempre estar para Checo.

Cuando llegó al comedor vio los dos platos ya servidos y a Checo saliendo de la cocina con una jarra con jugo, en el momento que hicieron contacto visual ambos sonrieron en grande. El corazón de Lance se detuvo por un momento, amaba demasiado la imagen de Checo por las mañanas, ser recibido por él con un desayuno hecho lo hacían fantasear una vida juntos en donde el “buenos días” era dado con un beso.

—Buenos días, ¿Dormiste bien? — Preguntó el pecoso mientras se sentaba.

Mi cabeza me torturó toda la noche por tenerte tan cerca, pero tan lejos a la vez.

—Muy bien, creo que hace mucho no dormía así. — Respondió en cambio mientras imitaba al mayor y fijaba su vista en el plato frente a él —. Esto se ve delicioso.

—Es el mismo desayuno que hice antier — Dijo Checo luego de una pequeña risa, mirando como Lance ya estaba devorando sus chilaquiles.

—¿Y? Está delicioso, nunca me cansaría de tu comida.

El pecoso rodó los ojos, divertido, sintiendo muy en el fondo una gran satisfacción por las palabras de su amigo.

El desayuno transcurrió con una atmósfera tranquila y una charla amena.

[●●●]

Los días transcurrían y Lance notó que con cada día que pasaba, Checo parecía más alegre, sus ojeras comenzaron a desaparecer y empezaba a verse muchísimo más saludable.

Tal parecía que las sorpresas, las salidas, las actividades y la insistencia de Lance para no dejarlo solo, estaban dando frutos.

[●●●]

El canadiense se aventó a su cama después de un largo día, enterró su rostro en la almohada y aspiro, dejando que el aroma de Checo lo inundará. Pues hace poco encontró una forma de poder descansar y engañarse un poco a sí mismo.

Le robaba la ropa a Checo y las usaba como funda para sus almohadas. Y aunque para algunos resultará enfermo, a él le estaba funcionando. O al menos, ya dormía un poco mejor.

[●●●]

Lance y Checo se encontraban disfrutando de una tarde tranquila a orillas del mar, esperando del atardecer. Ya se había convertido en una rutina, todos los días a la misma hora salían de la casa y caminaban a la par hasta las orillas del mar, estando ahí se metían y comenzaban a jugar. Se empujaban, mojaban al otro, se perseguían y claro, Lance no desaprovechaba y siempre que se le daba la oportunidad abrazaba con fuerza a Checo.

Como ahora que Lance se encontraba persiguiendo al mexicano después de que este le aventara una bola de arena como si fuera nieve, la risa de Checo se escuchaba a kilómetros, miraba de vez en cuando a su espalda, solo para darse cuenta de que el menor estaba cada vez más cerca de él.

—¡Deja de huir Checo! — Se oyó el grito de Lance entre risas.

Luego de minutos corriendo Checo quiso volver a dar un vistazo atrás de él, pero al hacerlo soltó un grito sorprendido, y lo siguiente que supo es que estaba tirado en la arena con un Lance encima de él.

—¡Te atrapé! —Soltó con tono victorioso.

Los dos reían a carcajadas con las respiraciones agitadas, el menor se apoyó un poco con sus manos para no seguir aplastando a Checo, lo observó desde arriba y la visión lo embobó, los ojos de Checo estaban cerrados, pero a las orillas de estos se asomaban pequeñas lágrimas a causa de la risa, un fuerte rubor resaltaba sus pecas y los finos labios estaban algo resecos. Sin dejar de mirarlos Lance relamió sus propios labios, ya no lo soportaba, deseaba tanto probarlos, morderlos, chuparlos.

Cuando al fin alzó la mirada se dio cuenta de que tal vez llevaba mirando los labios ajenos más tiempo de lo que creyó, al instante en el que conectaron sus miradas, ambos sintieron sus respiraciones detenerse por un momento. Ninguno se movió, el tiempo se detuvo para ambos, el corazón de Checo se aceleró de una forma que hace mucho no hacía, de pronto ya no era por la adrenalina y el esfuerzo, era de nerviosismo y anticipación.

Lance por el contrario, trataba de luchar con su deseo, con sus ganas, pero ya no podía. Ya no tenía fuerzas para eso. Había llegado a su límite.

La distancia se acortó sin que ninguno se diera cuenta, sus respiraciones se combinaron, un suave roce les anticipó lo que venía, lo que vendría si no se detenían justo ahora, sin embargo y a sorpresa de Lance, ninguno se apartó. Tomándolo como un permiso movió sus labios lentamente, aun temiendo ser alejado, temor que se esfumó cuando sintió como Checo le correspondía de la misma forma.

Lance se sentía en el paraíso, no se lo podía creer. Fueron años soñando con este momento, quería llorar.

El beso empezó a profundizarse con cada segundo, ambos exploraban los labios del otro dándose cuenta de lo bien que encajaban. El sabor de Checo era definitivamente mil veces mejor de lo que alguna vez llegó a imaginarse, ya no había marcha atrás, pues Lance dudaba poder seguir siendo amigo de Checo después de ya haber probado la gloria.

El beso habría durado años si no fuesen humanos y no necesitaran respirar, se separaron lentamente con las respiraciones agitadas y los ojos cerrados.

Checo...

¿Hmm?...

Lance abrió los ojos y se deleitó con la vista, se armó de valor y tragó un poco.

... Me gustas.

Los ojos de Checo se abrieron, conectando nuevamente con los del menor.

—Me gustas demasiado Checo, ya no puedo soportarlo, ya no quiero. Han sido años torturándome a mí mismo... Y... —Soltó un pequeño gruñido desesperado antes de continuar. — No solo me gustas, te amo. Te amo como no tienes una idea, te amo como nunca creí llegar amar a alguien, te amo tanto que me duele. Me duele no tenerte, me duele no poder demostrarte todo lo que yo sería capaz por verte sonreír, me destruye ver como otro te hace sufrir cuando yo preferiría morir antes que lastimarte. Eres mi vida entera Sergio, así que por favor... por favor no me vayas a alejar de ti ahora, dame una oportunidad. Quiero que conozcas mi manera de amarte, quiero conquistarte... quiero...

Una suave caricia en su mejilla lo hizo callar y enfocar el rostro de Checo, fue cuando se percató de que al parecer en algún punto de su discurso, había comenzado a llorar y sus lágrimas estaban empapando las mejillas del hombre bajo él.

—No es necesario, porque no sé cómo le hiciste, pero ya me conquistaste... —Se oyó decir mientras su corazón galopaba casi peligrosamente.

—¿Qué? —Preguntó un Lance totalmente incrédulo.

—Que quiero conocer tu manera de amarme.


Ah~ Lance, ya estoy listo. Por favor... —lloriqueó Checo, tenía sus puños aferrados a la sábana debajo de él, y la espalda arqueada mientras su novio maltrataba una y otra vez su próstata con tres de sus dedos.

—Solo un poco más mi amor —Susurró con la voz ronca sobre uno de los pezones de Checo, la cual estaba notablemente maltratada, nada diferente a la otra. Lance los lamía, besaba y succionaba con deleite y desespero. Podía sentir su propia erección palpitando dolorosamente, ansioso por enterrarse hasta lo más profundo de Checo, pero Lance quería darle un doble orgasmo a su precioso novio esa noche.

Siguió torturando los pezones y el punto dulce de Checo hasta que este se convirtió en un mar de gemidos, palabras incoherentes y groserías en español. El orgasmo llegó, un fuerte grito de placer escapó de sus labios y puso los ojos en blanco, mientras sentía su interior contraerse.

Lance rápidamente sacó sus dedos y metió su pene de una sola estocada, lo que arrancó otro grito de Checo, y comenzó a embestirlo con fuerza y certeza.

El mexicano sentía su interior arder por la sobreestimulación, era un desastre de gemidos y gritos de placer, con los ojos aún en blanco, las lágrimas escapando de estos y la saliva empezando a escurrirse.

Ver esto solo puso al menor más caliente y aumentó el ritmo de las estocadas, ansioso por liberarse dentro del amor de su vida. Besó desesperado el grueso cuello del pecoso y subió hasta sus labios, el beso fue desordenado; choque de dientes y mordidas.

Checo no dejó de correrse gracias al maltrato en su próstata hasta que se vació por completo. Cuando Lance notó esto, se corrió soltando un fuerte gruñido de placer, llenando a su novio con su leche.



Un poco de estos dos, espero les guste.

Nos leemos pronto, byeee.

♡24/06/2025☆Publicado☆1:40♡

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