Primer Dia: El inicio de la pesadilla
Oscuridad, oscuridad; eso era todo lo que podía observar. Me movía por lo que parecía ser un ducto de ventilación, ya que era tan estrecho y oscuro, y cada vez que daba un paso podía escuchar un eco escalofriante que no me permitía estar cómodo. La única opción que tenía era seguir caminando, caminar y caminar todavía más.
Después de una caminata que se sintió eterna, pude ver algo de luz, pero no era una luz blanca que iluminaba el camino; era más bien una luz que se sentía oscura. Luego la vi allí, frente a mí. Era lo que se asemejaba a una esfera que se tragaba la luz y dejaba un contorno brillante que iluminaba casi tanto como el pequeño brillo que emite una luciérnaga.
Tenía una extraña sensación de comodidad al verla, pero al mismo tiempo sentía una inseguridad inminente. Mi corazón me pedía tocar aquella esfera, pero mi mente me decía que algo muy malo pasaría si tomaba esa decisión. Acerqué muy lentamente mi mano y, antes de que pudiera tocarla, una voz agresiva me golpeó:
—¡Despierta de una maldita vez!
Fue lo que escuché antes de despertar de lo que parecía haber sido el sueño más enigmático que había tenido jamás.
—No fuiste capaz de soportar la presión del despegue y caíste inconsciente —fue lo que Robert me dijo.
Entonces lo recordé todo: mi nombre es Liam Nilsson y soy un doctor en física teórica. Fui enviado a bordo de la unidad Moonlight F5 junto al piloto Robert Jones y el técnico Walter Williams hacia la órbita de Saturno para investigar una anomalía desconocida que apareció de la nada, por ahora sin explicación alguna.
Ya con la mente más tranquila, le pregunté a Robert dónde estábamos y me explicó que hacía no mucho habíamos abandonado la órbita de la Tierra y que aún faltaba una semana para llegar hasta nuestro destino. Luego de una charla breve, decidí ir a mi habitación asignada para descansar después de tanto ajetreo.
Antes de dormir, me puse a divagar pensando en que tenía toda una semana para conocer bien a las personas con las que posiblemente realizaría el descubrimiento del siglo, aunque no parecían del todo agradables o amistosas. Decidí no darle mucha importancia y solo cerré los ojos para poder descansar hasta el día siguiente, aunque realmente no habría mucha diferencia, porque el oscuro vacío del espacio no se iluminaría por más que pasaran las horas.








