BAD KITTIES
Ten debería haber sido más fuerte. Mantenerse firme y ayudar a TaeYong a entrar en razón. No tendría que haber escuchado a TaeYong, mucho menos permitirle que hiciera dudar y desobedecer una orden de su Amo.
Sin embargo, lo hizo... y obviamente ambos fueron descubiertos.
Ten arañó con fuerza la espalda de TaeYong mientras cerraba los ojos y correspondía al beso. Estaba caliente y su erección dolía tan mal. TaeYong, aunque no era correcto, le presentaba una solución fabulosa y muy placentera.
Estaba preocupado y asustado, sin embargo. Desde que habían comenzado todo esto del BDSM con John, su novio desde hace trece años, Ten nunca desobedeció alguna de sus órdenes. Bueno, en ocasiones lo hizo, especialmente durante los primeros meses, pero no a propósito, siempre eran pequeños errores de sumiso inexperto.
Ahora en cambio, Ten no era un sumiso novato, llevaba haciendo esto por varios años. Él podría perfectamente haberse mentalizado para hacer lo que John ordenó y esperar a que regresara de esa bendita reunión. No era la primera vez que tenía que hacer algo por el estilo.
Pero TaeYong... él hombre era un maldito sumiso neófito, rebelde y cachondo. La peor de las combinaciones.
—¡Mmgh! —Ten gimió, abriendo los ojos con sorpresa al sentir que TaeYong separaba sus muslos para posicionarse entre sus piernas.
TaeYong no lo penetró, pero imitó una embestida y el placer que Ten sintió cuando sus miembros se presionaron juntos fue glorioso. Dejó caer la cabeza hacia atrás sobre las almohadas y mordió su labio inferior con fuerza.
Ellos tenían un contrato en cuanto a su relación de Amo-sumisos con John. Ten no recordaba si esto estaba estipulado, pero creía que no. Estaba bastante seguro de que no se le permitía hacer esto con TaeYong sin la presencia de John.
Oh, mierda. ¿Esto contaba como una infidelidad? Ten malditamente esperaba que no, porque él amaba a John con toda su alma y no se veía estando en una relación con otra persona.
Este sólo era él, siendo un gatito desobediente junto a su compañero, porque ambos estaban tan calientes que era algo que no podía evitarse...
—Kitten —sollozó TaeYong, escondiendo el rostro en el cuello de Ten—. Oh Dios, voy a correrme.
Ten gimió, abrazándose al cuerpo de TaeYong como si éste fuera una especie de salvavidas mientras se movía junto con TaeYong.
—Kitty, t-también yo... —suspiró.
—¿De verdad? Qué interesante situación...
Ten jadeó, apartando el cuerpo de TaeYong de un empujón. Las miradas de ambos se dispararon rápidamente hacia la puerta de la habitación, ahí, John los observaba atentamente.
—¡John! —Ten gritó horrorizado, su cuerpo temblaba como si estuviera muriendo de frío.
John tenía los brazos cruzados sobre el pecho y estaba recostado sobre el marco de la puerta, viéndose relajado. El fuego en su mirada y la forma en que subió hasta los codos las mangas de su camisa les dijo que estaba cualquier cosa menos contento y relajado.
—Porque creo que fui bastante claro cuando les dije que no podían tocarse ni buscar alivio entre ustedes hasta que yo regresara. Mucho menos venirse. Gatitos traviesos, ¿están preparados para recibir su castigo?
TaeYong y Ten compartieron una rápida mirada antes de sentarse más erguidos en la cama y bajar la vista a sus regazos.
—Sí, Amo —dijeron al unísono...








