Customize readability
Aa

«Bajo el amparo de tus alas.»

All Rights Reserved ©

Summary

Vendido por su propia familia y arrastrado a un país desconocido, Bae Soo-yun creyó que su destino estaba sellado. Pero la inesperada muerte de su poderoso esposo lo convirtió en el heredero de una fortuna capaz de despertar la ambición de cualquiera. Rodeado de enemigos, traiciones y secretos familiares, Soo-yun deberá sobrevivir un año para conservar lo que ahora le pertenece. Por otro lado, Shin Seol-jun, el frío heredero de un imperio tecnológico, necesita desesperadamente obtener unas propiedades que se encuentran bajo la protección de la familia de Soo-yun. Un acuerdo por conveniencia. Dos corazones incapaces de confiar. Y una red de conspiraciones que amenaza con destruirlos a ambos. Entre alas que prometen protección y veneno que sabe defenderse, la línea entre alianza y amor podría desaparecer. 🦅🐍 Bajo el amparo de tus alas.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1: La serpiente se escabulle

El miedo tenía un sabor.

Bae Soo-yun lo había aprendido hacía mucho tiempo.

Era amargo, frío y se pegaba a la garganta como un veneno lento.

De pie frente a la enorme ventana de la mansión, observó la lluvia caer sobre los jardines mientras apretaba los dedos contra la tela de su manga.

Habían pasado apenas tres días desde la muerte de su esposo.

Tres días desde que el hombre que lo había comprado en Japón había fallecido antes siquiera de poner un pie en aquella mansión.

Y tres días desde que todo el mundo comenzó a desear su muerte.

—Qué situación tan desagradable... —murmuró.

Soo-yun era un omega.

Un omega híbrido de cobra albina.

Una rareza.

Una mercancía.

Un tesoro.

Desde pequeño había escuchado los mismos comentarios.

"Su sangre vale una fortuna."

"Su descendencia será excepcional."

"Las cobras albinas son demasiado escasas."

Aquella sangre especial era precisamente la razón por la que sus padres lo habían vendido.

Y ahora era la razón por la que todos querían controlarlo.

O eliminarlo.

Pero una serpiente sabía sobrevivir.

Siempre encontraba una salida.

Aunque tuviera que arrastrarse por el barro para conseguirla.

Un suave golpe llamó a la puerta.

—Joven maestro, le traje su té.

Era su sirvienta personal.

Una mujer de aspecto amable que había estado atendiéndolo desde su llegada.

Soo-yun sonrió con educación.

—Déjalo sobre la mesa.

La mujer obedeció y se retiró.

La puerta se cerró.

El omega observó la taza durante varios segundos.

Silencio.

Luego volvió a observarla.

Algo estaba mal.

Muy mal.

Su nariz percibió un aroma casi imperceptible.

Un olor dulce.

Artificial.

Oculto.

Sus pupilas se estrecharon.

Las cobras conocían mejor que nadie los venenos.

Y aquello era veneno.

Uno barato.

Torpe.

Casi insultante.

Soo-yun tomó la taza y caminó hasta una maceta cercana.

Vertió el contenido lentamente.

Las flores comenzaron a marchitarse pocos minutos después.

Una sonrisa apareció en sus labios.

—Primer intento.

No parecía sorprendido.

Solo decepcionado.

---

El segundo llegó esa misma tarde.

Mientras descendía por la gran escalera principal, escuchó pasos acercándose detrás de él.

Antes de reaccionar, una fuerza brutal impactó contra su espalda.

Empujándolo.

El mundo giró.

Los escalones desaparecieron bajo sus pies.

Pero su mano logró aferrarse al barandal.

Su hombro chocó violentamente contra la madera.

Un dolor agudo recorrió su cuerpo.

Sin embargo, evitó la caída.

Cuando levantó la cabeza, alcanzó a ver al mayordomo retirando la mano.

Demasiado tarde.

Los ojos de ambos se encontraron.

El hombre palideció.

—¡J-Joven maestro! ¡Fue un accidente!

Soo-yun observó la pequeña herida sangrando sobre su hombro.

Luego sonrió.

—Claro.

Su tono era amable.

Demasiado amable.

El mayordomo bajó la cabeza inmediatamente.

---

El tercer intento fue el peor.

Porque ni siquiera llegó a ocurrir.

Durante la noche descubrió que alguien había manipulado la cerradura de su habitación.

Y comprendió algo.

Nadie estaba de su lado.

Ni los sirvientes.

Ni los parientes.

Ni los accionistas.

Ni los supuestos aliados de su esposo fallecido.

Estaba completamente solo.

Aquella verdad resultó mucho más aterradora que cualquier asesino.

Soo-yun cerró los ojos.

Podía huir.

Podía esconderse.

Podía rendirse.

Pero entonces recordó a sus hermanos.

Recordó todo lo que había perdido.

Y una voz fría surgió dentro de él.

Sobrevive.

Gana.

Conserva lo que te pertenece.

Cuando abrió los ojos, el miedo había desaparecido.

Solo quedaba determinación.

---

A la mañana siguiente abandonó la mansión.

Su destino era Seúl.

La sede principal de la empresa de su difunto esposo.

Si quería conservar la herencia, necesitaba apoyo.

Y rápido.

Mientras caminaba hacia la entrada del enorme edificio corporativo, una figura llamó brevemente su atención.

Un hombre alto.

Cabello negro azabache.

Traje impecable.

Mirada fría.

Un alfa.

Por un instante ambos cruzaron miradas.

Luego siguieron caminando como si el otro no existiera.

Extraños.

Nada más.

---

Media hora después.

La puerta de la sala de reuniones se abrió.

Y Soo-yun se encontró nuevamente con el mismo hombre.

Esta vez acompañado por varios ejecutivos.

Uno de ellos habló.

—Permítanme presentarlos.

El joven heredero levantó la mirada.

—Shin Seol-jun.

El alfa inclinó la cabeza apenas unos centímetros.

—Bae Soo-yun.

Silencio.

Por alguna razón ninguno de los dos parecía sorprendido.

Como si ya hubieran calculado la existencia del otro.

Los ejecutivos abandonaron la sala.

La puerta se cerró.

Y quedaron solos.

Soo-yun observó los documentos sobre la mesa.

Luego observó a Shin Seol-jun.

Sabía perfectamente que volver a aquella mansión equivalía a caminar hacia otra trampa.

Tal vez una más mortal.

No podía seguir solo.

Sus ojos comenzaron a adquirir un tenue brillo carmesí.

Como la advertencia de una serpiente antes de atacar.

—Tengo una propuesta para usted.

Shin Seol-jun apoyó los brazos sobre la mesa.

—Lo escucho.

Una sonrisa astuta apareció en los labios de Soo-yun.

Finalmente había encontrado una salida.

O al menos una oportunidad.

—Le entregaré los edificios de Shibuya.

Por primera vez la expresión del alfa cambió.

Solo un instante.

Pero Soo-yun lo notó.

Y sonrió más ampliamente.

—A cambio...

Sus ojos carmesíes se clavaron en los de Shin Seol-jun.

—Quiero un matrimonio de conveniencia.

El silencio que siguió fue absoluto.

Let Yuna Suzuki know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog