Customize readability
Aa

NUDOS QUE QUEMAN

Summary

Un hombre de la alta élite, ella una dominatrix con ganas de escapar de esa vida...él destino travieso juntandolos...

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPITULO 1 "CELEBRACIÓN DE YOONGI"

Min Yoongi ajustó el nudo de su corbata negra de seda italiana frente al espejo del baño ejecutivo. El reloj en su muñeca marcaba las once de la noche, pero para él la jornada apenas terminaba. Acababa de cerrar el trato del año: una fusión multimillonaria que dejaría a su empresa en la cima del mercado asiático y latinoamericano. Los inversionistas habían firmado con sonrisas nerviosas, y él, con esa cara de “no me importa una mierda” que ocultaba una mente afilada como navaja, había salido victorioso.

—Joder, por fin —murmuró para sí mismo, pasando una mano por su cabello negro, corto y desordenado a propósito. Se quitó el saco del traje y lo dejó en el respaldo de la silla de cuero. El penthouse de la oficina olía a éxito y a whisky escocés caro.

Necesitaba celebrar. No con champagne barato ni con putas de catálogo. Quería algo exclusivo, oscuro, donde pudiera soltar el control que mantenía 24/7. Un contacto le había hablado del “Eclipse”, un club privado VIP en el corazón de Seúl, solo para élites que pagaban fortunas por discreción absoluta. Allí, las fantasías se volvían carne.

Llegó en su Mercedes negro, el chofer ni siquiera preguntó. El portero, un tipo enorme con tatuajes que asomaban por el cuello de la camisa, revisó su membresía digital y lo dejó pasar con una reverencia.

El interior del Eclipse era puro pecado envuelto en terciopelo rojo y luces tenues. Música electrónica baja, cuerpos semidesnudos bailando en jaulas doradas, y un bar donde los tragos costaban más que un mes de sueldo promedio. Yoongi se sentó en un reservado VIP, pidió un whisky solo y observó.

—Busco algo especial esta noche —le dijo al mesero con voz baja y ronca—. La mejor host. Especialidad en… nudos.

El mesero sonrió con complicidad.

—Entendido, señor. Le enviaré a Isabella. Ella es fuego puro.

Minutos después, ella apareció. Isabella. Una latina que parecía sacada de un sueño húmedo. Piel canela brillante, cabello negro largo y ondulado que le caía hasta la cintura, curvas que desafiaban la gravedad: pechos grandes y firmes apenas contenidas en un corsé de cuero negro, cintura de avispa, caderas anchas y un culo que pedía a gritos ser azotado. Sus ojos verdes, maquillados con sombra oscura, lo miraron con hambre y inteligencia. Llevaba tacones de aguja que la hacían casi tan alta como él, y en sus manos, delicadas pero fuertes, se veía un trozo de cuerda roja de seda.

—Buenas noches, oppa —dijo ella con acento latino delicioso, sentándose frente a él sin pedir permiso. Su voz era miel con chile: dulce pero picante—. Me dijeron que quieres celebrar un gran cierre. ¿Qué tal si yo te encierro a ti… de todas las formas posibles?

Yoongi levantó una ceja, una sonrisa ladeada apareció en sus labios. No era fácil impresionarlo, pero Isabella ya lo estaba haciendo.

—Directa. Me gusta. Soy Yoongi. Y sí, cerré un trato que vale más de lo que la mayoría sueña. Necesito soltar todo esto —se señaló la cabeza y el cuerpo tenso—. ¿Tú eres la experta en shibari y bondage?

Isabella cruzó las piernas, dejando que la falda corta de látex se subiera un poco, revelando muslos suaves y un liguero.

—Experta es poco, papito. Puedo atarte hasta que ruegues, o dejarte que me ates a mí si eres bueno. Pero algo me dice que hoy quieres que yo tome el control primero. ¿Verdad? Un hombre como tú, siempre al mando en la oficina… aquí quieres que te hagan sentir vulnerable. Que te dominen esas cuerdas mientras te chupo el alma.

Sus palabras fueron como un latigazo directo a su polla. Yoongi sintió cómo se endurecía bajo los pantalones del traje.

—Inteligente y sucia. Perfecto. Vamos a una habitación privada. Ahora.

Pagó sin mirar la cuenta y la siguió por un pasillo oscuro. La habitación era un paraíso BDSM: cama king con postes, cuerdas colgando del techo, espejos en todas las paredes, un rack de juguetes y luces rojas que bañaban todo en un tono pecaminoso.

Isabella cerró la puerta con llave y se acercó a él como una pantera. Lo empujó suavemente contra la pared, su cuerpo presionándose contra el de él. Podía sentir sus tetas grandes aplastándose contra su pecho.

—Reglas básicas, Yoongi —susurró cerca de su oído, mordiéndole el lóbulo—. Rojo para parar, amarillo para bajar el ritmo, verde para más. Dime “verde” ahora si estás listo para que te ate como a un regalo de lujo.

—Verde —gruñó él, agarrándola por la cintura—. Quiero todo.

Ella sonrió, perversa.

—Bien. Quítate la camisa. Despacio. Quiero ver ese torso de idol que tienes escondido bajo el traje de oficinista.

Yoongi obedeció, desabotonando con dedos precisos. Su cuerpo era delgado pero tonificado, abdominales marcados, piel pálida contrastando con la de ella. Isabella pasó las uñas por su pecho, dejando marcas rojas leves.

—Mmm, qué rico. Ahora los pantalones. Quiero ver esa verga que seguro está dura por mí.

Él se bajó los pantalones y el bóxer negro. Su polla saltó libre: gruesa, venosa, unos 22 cm de pura necesidad, cabeza rosada ya brillando con precum.

—Joder, latina… mira cómo me tienes —dijo él, voz ronca.

Isabella se lamió los labios.

—Preciosa. Grande y gruesa, justo como me gusta. Pero primero, los nudos.

Tomó la cuerda roja de seda, suave pero resistente. Empezó por sus muñecas, atándolas delante de su cuerpo con un patrón intrincado de shibari. Cada nudo era preciso, apretado lo suficiente para sentir presión pero no cortar circulación. Luego pasó la cuerda por su pecho, formando diamantes que resaltaban sus músculos. Bajó por su abdomen, rodeando su polla sin tocarla todavía, haciendo que él jadeara.

—Te ves tan rico así… como un arte erótico —murmuró ella, arrodillándose frente a él. Su aliento caliente rozaba la punta de su verga—. ¿Quieres que te la chupe mientras estás atado, papito?

—Sí… joder, sí —respondió Yoongi, tirando un poco de las cuerdas, sintiendo cómo lo limitaban. Era liberador.

Isabella no se hizo rogar. Abrió su boca caliente y se tragó la mitad de su polla de un golpe. Su lengua bailaba alrededor del glande, chupando fuerte, saliva cayendo por su barbilla. Lo deepthroteó entero, nariz contra su pelvis, garganta apretando.

—Fuck… Isabella… qué boca tienes —gruñó él, caderas empujando lo poco que las cuerdas le permitían.

Ella se apartó con un pop, saliva conectando sus labios a la verga.

—No tan rápido, oppa. Esto es solo el calentamiento. Quiero que me ruegues.

Se levantó y lo empujó hacia la cama. Lo ató más: piernas abiertas en posición de águila, cuerdas alrededor de los tobillos conectadas a los postes. Ahora estaba completamente expuesto, polla dura apuntando al techo, bolas pesadas.

Isabella se quitó el corsé lentamente, revelando sus pechos perfectos, pezones oscuros duros como piedras. Luego la falda, mostrando un coño depilado, labios hinchados y brillantes de humedad. No llevaba bragas.

—Mírame —ordenó ella, subiéndose a la cama y sentándose sobre su cara—. Lame mi coño mientras te aseguro a la cama.

Yoongi obedeció con ganas. Su lengua experta recorrió sus pliegues, lamiendo el clítoris hinchado, penetrándola con la punta. Sabía dulce y salado, adictivo. Isabella gemía, moviendo las caderas, frotándose contra su boca mientras terminaba los nudos alrededor de su torso.

—Ay, sí… qué lengua tan talentosa, cabrón. Lame más profundo, como si quisieras follarme con ella.

Él succionó fuerte, metiendo dos dedos en su coño apretado, curvándolos para tocar ese punto G. Isabella tembló, corriéndose por primera vez con un grito ahogado, jugos inundando su cara.

—Buen chico… ahora te voy a montar.

Se bajó y se posicionó sobre su polla. Frotó la cabeza gruesa contra su entrada mojada, provocándolo.

—¿Quieres metérmela toda, Yoongi? ¿Quieres follar este coño apretado mientras estás atado como mi sumiso?

—Sí… métetela toda, Isabella. Quiero sentirte —suplicó él, ojos oscuros de deseo.

Ella bajó de golpe, empalándose hasta el fondo. Ambos gimieron fuerte. Su coño era caliente, resbaladizo y apretadísimo, apretando su verga como un puño de seda.

—Dios… estás enorme. Me llenas toda —jadeó ella, empezando a cabalgarlo despacio, rotando las caderas. Sus pechos rebotaban con cada movimiento.

Yoongi tiraba de las cuerdas, frustrado y excitado por no poder tocarla. Ella se inclinó, mordiéndole el cuello, dejando chupetones mientras aceleraba.

—Dime qué sientes, oppa. Sé inteligente… descríbemelo.

—Siento tu coño tragándome entero… caliente, mojado, apretándome como si no quisieras dejarme salir nunca. Cada vez que bajas, me aprietas la base y me vuelves loco. Eres una diosa del pecado —gruñó él, con su voz entrecortada.

Isabella sonrió, orgullosa, y empezó a follarlo más duro, piel contra piel resonando en la habitación. El sonido obsceno de su coño chorreando llenaba el aire.

—Quiero que te corras dentro, pero no todavía. Primero, más nudos.

Se levantó, dejando su polla brillando con sus jugos. Cambió la posición: lo puso de rodillas en la cama, pecho contra el colchón, culo en alto. Ató sus brazos a la espalda en un harmless shibari intrincado, cuerdas cruzando su espalda y pasando entre sus nalgas, rozando su ano sensible.

—Ahora sí… voy a jugar con este culito también.

Untó sus dedos con lubricante y empezó a masajear su entrada. Yoongi jadeó.

—¿Verde? —preguntó ella.

—Verde, joder… hazlo.

Introdujo un dedo, luego dos, abriéndolo mientras su otra mano masturbaba su polla lentamente. Lo estaba volviendo loco.

—Eres tan apretado… imagínate cuando te meta un strap-on. Pero hoy solo dedos y mi boca.

Se inclinó y lamió su ano, su lengua penetrándolo mientras lo masturbaba. Yoongi gemía como nunca, perdido en el placer.

—Isabella… me vas a hacer correr así…

—No sin permiso.

Lo torturó así durante minutos, llevándolo cerca del orgasmo y parando. Luego lo desató parcialmente y lo puso de pie, frente a un espejo grande.

—Mírate —ordenó, parándose detrás de él. Lo abrazó, una mano en su polla, la otra pellizcando sus pezones. Las cuerdas aún decoraban su cuerpo como arte vivo.

—Te ves tan sexy atado… mi oficinista de elite convertido en mi juguete sexual.

Lo masturbó rápido, besando su cuello.

—Quiero correrme… por favor —rogó él.

—Entonces córrete para mí.

Yoongi explotó con un gemido gutural, chorros gruesos de semen saliendo disparados contra el espejo. Isabella siguió masturbándolo hasta sacarle la última gota.

Pero no terminó ahí. Lo limpió con la boca, chupando su polla sensible hasta endurecerla de nuevo.

—Ahora me toca a mí ser atada.

Cambió roles. Yoongi, aún con algo de cuerda en el cuerpo, la ató a ella con maestría aprendida rápido. Brazos arriba, piernas abiertas. Su cuerpo curvilíneo quedó expuesto: pechos altos, coño goteando.

La folló así, duro, penetrándola profundo mientras lamía sus pezones. Isabella gritaba de placer.

—Más fuerte, cabrón! Fóllame como si ese trato multimillonario dependiera de mi coño!

Él la embestía salvajemente, mano en su garganta ligera, la otra azotando su culo.

—Eres mía esta noche, latina caliente. Este coño es mío.

La hizo correrse varias veces: con la polla, con los dedos en su clítoris, incluso con un vibrador que sacó del rack mientras la tenía atada.

Horas después, exhaustos, sudorosos y cubiertos de fluidos, se quedaron abrazados en la cama. Las cuerdas sueltas alrededor de ellos como testigos.

—Joder, Isabella… eso fue mejor que cualquier celebración —murmuró Yoongi, besando su hombro.

Ella rio, sensual.

—Y apenas empezamos, oppa. Mañana puedes volver… y te enseñaré nudos nuevos. O tal vez te lleve a mi dungeon personal.

Él sonrió, ya imaginando la siguiente vez.

—Trato hecho.

Fin del primer round… pero la noche es larga.

Let PURPLEMOONWITHTAE know what you thought about this chapter!
Love this

2

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

2

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

1

Strong Dialog

Further Recommendations

Fated to My Ex- Best Friend

Kota2015: A really good read. This is my first time on this web site. Glad I found it!

Read Now
My Blacksmith Savior

MoonlightN🌕: I absolutely love Sully. He's such a mature, patient, and understanding character—a complete green forest. 💚I love Sorsha too. She's strong, resilient, and easy to admire. They're a perfect match, and watching their relationship grow with patience, trust, and love was beautiful.The way their bond d...

Read Now
The Orc's Pet

Xonereth: I really enjoyed this story. It was pretty straightforward plot wise, uncomplicated. Loved the characters and the world. It unfolded at a good pace. Keep writing and I will definitely check out your other works!

Read Now
Ein Kuss für den CEO

phelix21: Gesucht, leichte Kost für zwischendurchGefunden, viel Wahrheit in jedem Kapitel!Jedes Kapitel mit einem Tagebucheintrag zu beenden ist ein schöner schreibtechnischer Kniff.

Read Now
Mystic Wolf

Akthea: Fantastica

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Janet: Very heart warning, shows what a kindness will be rewarded. Good reading.

Read Now
Silver's Second Chance

natstarr: Druid? That’s so interesting. Love these little surprises you give

Read Now