Sorry For Party Rocking <<Kookmin>> by drippy at Inkitt
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SORRY FOR PARTY ROCKING <<KOOKMIN>>

Summary

Jimin llega a una fiesta de Halloween disfrazado de chica "Sorry for party rocking". Nadie esperaba que Jimin terminara la noche pidiendo perdón y empinando el culo. NEW! OS KOOKMIN ADVERTENCIA: CONTENIDO SEXUAL DEGRADACI0N LIGERA Recomendada solo a mayores de 18 años. JIMIN NO ES TRANSEXUAL, es un hombre con VAGINA, en algunas partes del os se le tratara con pronombres femeninos. cerii: no recomiendo q se realicen ninguna d las conductas q se mostraran aqui, se recomienda discreción. estas en todo tu derecho de que no te guste el boypussy asi que si esto no es de tu agrado t puedes retirar, SIN REPORTAR PORQUE HACER ESTO LLEVA MUCHÍSIMO TIEMPO, gracias.!! BY CERII

Genre
Erotica
Author
drippy
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

ONLY


La fiesta de Halloween estaba en su punto más salvaje, las luces de neón azules y rojas atravesaban el humo artificial que flotaba en el aire. La música retumbaba tan fuerte que se sentía en los huesos, el bajo vibrando en el pecho de cada persona que se movía en la pista. Los cuerpos sudorosos se pegaban unos contra otros, las máscaras y los disfraces creaban un ambiente de locura digno de una fiesta de halloween.

Jimin entró por la puerta principal y el mundo se detuvo.

Llevaba un top de lycra con estampado de cebra tan pequeño que apenas cubría la mitad de sus tetas, los pezones duros se marcaban bajo la tela. El short era una burla: una mini falda-short de piel sintética con un lazo de cebra que apenas llegaba a la mitad de sus nalgas, dejando ver la curva perfecta de su culo cada vez que se movía. 

Pero lo mejor, lo que hizo que todos giraran la cabeza, era lo que tenía escrito en su abdomen con letras brillantes y neón:

"SORRY FOR PARTY ROCKING"

La frase brillaba con cada movimiento de su cuerpo, iluminando su piel sudorosa y marcada por el ejercicio. Su cintura se movía con la música antes siquiera de llegar a la pista.

Jungkook estaba en la barra cuando lo vio. Tenía un vaso de whisky en la mano y casi se le cae cuando sus ojos recorrieron cada centímetro del cuerpo de Jimin. Primero las piernas largas y tonificadas, luego las caderas anchas que se movían con ritmo, la cintura pequeña, el abdomen marcado con esas putas letras que lo provocaban, y finalmente esas tetas, esas tetas perfectas, redondas, grandes y jugosas que rebotaban con cada paso que Jimin daba.

Jungkook tragó saliva.

Jimin lo sintió, sabía que lo estaban mirando y le encantaba. 

Caminó directo a la pista, metiéndose entre la multitud y empezó a bailar, sus caderas se movían como si estuvieran hechas para eso, para provocar, para hacer que todos los hombres y mujeres a su alrededor perdieran la cabeza.

Jungkook no pudo evitar acercarse.

Se abrió paso entre el mar de cuerpos hasta quedar justo detrás de Jimin, sin decir una palabra puso sus manos en las caderas de Jimin y se pegó a él. 

Sus cuerpos se movieron al unísono, el ritmo de la canción los guiaba.

—¿Y eso? —preguntó Jungkook al oído, señalando las letras en el abdomen de Jimin con la punta de los dedos.

Jimin se giró lentamente y lo miró, una sonrisa malvada se dibujo en sus labios y entrecerró sus ojos de gato.

—Una disculpa anticipada —respondió, su voz se escuchaba baja pero lo suficientemente clara para que Jungkook sintiera un escalofrío recorrerle la espalda. —Por lo que voy a hacer esta noche.

Jungkook sonrió, la sangre se le calentó.

—¿Y qué vas a hacer esta noche, princesa?

Jimin no respondió con palabras, en lugar de eso, tomó las manos de Jungkook y las puso directamente sobre sus tetas. 

Jungkook sintió el calor de su piel a través de la tela fina, la dureza de sus pezones contra sus palmas.

—Eso.—dijo Jimin. —Y mucho más.

Bailaron pegados durante lo que parecieron horas, las canciones cambiaban, el ritmo subía y bajaba, pero ellos no se separaban. 

Jungkook no podía dejar de tocar a Jimin: sus tetas, sus nalgas, su cintura, el interior de sus muslos. Cada vez que sus manos se deslizaban por el short diminuto, sentia el calor que emanaba de su coño. Sabía que Jimin estaba mojado, podia olerlo, sentirlo.

Jimin se movía contra él frotando su culo contra la verga de Jungkook que ya estaba dura y presionando contra sus pantalones. 

La música era una mezcla de reguetón y electrónica, y en un momento sonó "Sorry for party rocking" de LMFAO. 

Jimin se río y se giró para encarar a Jungkook.

—Esta es mi canción —dijo y empezó a moverse de una manera que era casi pornográfica.

Sus tetas rebotaban con cada movimiento, su cintura se ondulaba como una serpiente, sus manos recorrían su propio cuerpo y luego subían a las de Jungkook. 

Jungkook las agarró con fuerza, tiró de Jimin hacia él y lo besó.

Fue un beso sucio con lengua y con hambre. Jimin mordió el labio inferior de Jungkook y tiró de él. Sus cuerpos estaban tan pegados que no cabía un suspiro entre ellos.

—¿Dónde podemos ir? —preguntó Jungkook con la voz ronca.

—El baño —respondió Jimin.

Pero el baño estaba lleno, una fila interminable de personas disfrazadas esperaban para entrar. 

Jimin hizo una mueca de frustración y Jungkook se rió.

—Arriba debe haber un cuarto —dijo.

Subieron las escaleras como dos adolescentes desesperados, las manos de Jungkook no paraban de apretar las nalgas de Jimin y este no paraba de empujar su culo contra la mano de Jungkook. Llegaron al segundo piso y en el fondo del pasillo miraron una puerta entreabierta.

Jungkook empujó la puerta, era una habitación vacía, con una cama revuelta y una ventana que daba a la calle. 

Perfecto.

No esperaron ni un segundo. 

Jungkook empujó a Jimin contra la puerta, la cerró de un golpe y se lanzó sobre él. Sus bocas se encontraron de nuevo, más salvajes aún. 

Jungkook mordió el cuello de Jimin, chupó su piel, dejó marcas que durarían días. Jimin gimió arqueando el cuello para darle más espacio.

—Te he estado mirando toda la noche —dijo Jungkook entre besos—. Esas tetas, ese culo... no podía dejar de pensar en cómo te iba a follar.

—Entonces deja de hablar y hazlo —respondió Jimin.

Jungkook no necesitó más.

Bajó las manos, agarró el short de Jimin y lo bajó de un tirón. 

Jimin no llevaba ropa interior, su coño estaba completamente depilado, rosado, húmedo. Los labios vaginales estaban hinchados, brillantes de tanta excitación.

—Mierda —murmuró Jungkook. —Estás empapado.

—Por tu culpa.— dijo Jimin empujando sus caderas hacia adelante. —No dejas de mirarme como si me quisieras comer.

—Porque quiero. —respondió Jungkook, y se arrodilló.

Jimin abrió las piernas, apoyándose contra la puerta. 

Jungkook metió la cabeza entre sus muslos y su lengua encontró el coño de Jimin, el sabor era dulce y salado a la vez, el olor a sexo y deseo lo envolvió. 

Jungkook lamió todo su coño con la lengua, desde la entrada hasta el clítoris. Jimin gimió fuerte, su mano en el pelo de Jungkook, empujando su cara más adentro.

—Así —siseó—. Así, chúpamelo, no pares.

Jungkook no paró, su lengua se movía rápida haciendo círculos alrededor del clítoris, luego succiones fuertes que hacían que Jimin se retorciera. 

Metió la lengua dentro del coño de Jimin, sintió cómo se apretaba alrededor de ella, y la sacó y volvió a meterla una y otra vez.

—¡Ah, mierda! —gritó Jimin. —Vas a hacer que me corra, no pares, no pares...

Jungkook siguió, implacable. Chupó su clítoris como si su vida dependiera de ello, mientras sus dedos encontraban la entrada de Jimin y se deslizaban dentro. Dos dedos y luego tres. 

Jimin chilló y se corrió, su coño apretando los dedos de Jungkook, su cuerpo temblando contra la puerta.

Jungkook se levantó, la boca brillante, los dedos mojados. Los metió en la boca de Jimin y este los chupó, saboreándose a sí mismo.

—Te gusta tu propio sabor, puta —dijo Jungkook con una sonrisa.

—Me encanta —respondió Jimin y se giró. Puso las manos contra la puerta, arqueó la espalda y ofreció su culo a Jungkook—. Ahora dámela.

Jungkook se bajó los pantalones, su verga estaba dura, la punta goteando. 

Escupió en su mano y se untó, luego frotó la punta contra la entrada del coño de Jimin, estaba tan mojado que se deslizó sin esfuerzo.

—¡Ah! —gimió Jimin cuando Jungkook entró hasta el fondo de una sola embestida.

—Tan apretada —gruñó Jungkook sintiendo cómo el coño de Jimin lo envolvía, lo apretaba, lo succionaba.

Comenzó a follarlo duro, sus caderas golpeaban contra las nalgas de Jimin, el sonido de piel contra piel llenando la habitación. 

Las tetas de Jimin rebotaban con cada embestida, chocando contra la puerta. 

Jungkook se inclinó hacia adelante y agarró las tetas de Jimin con las dos manos apretándolas mientras seguía follando. Sus pezones rozaban sus palmas, duros como piedras.

—Te voy a dejar sin aliento —dijo Jungkook al oído.

—Inténtalo —respondió Jimin entre gemidos.

Jungkook aceleró el ritmo, sus embestidas eran profundas y rápidas, su verga entraba y salía del coño de Jimin como si fuera una máquina. 

Jimin no podía hacer más que gimotear, sus dedos arañando la puerta, su frente apoyada contra la madera.

—¡Más fuerte! —pidió Jimin.

Jungkook obedeció, le dio con todo, sus caderas chocando con tanta fuerza que Jimin casi perdía el equilibrio. 

La cama al lado de ellos se movía con cada embestida, la puerta vibraba. 

Las letras en el abdomen de Jimin brillaban con cada movimiento: "SORRY FOR PARTY ROCKING".

Jungkook se rió entre dientes. —Perdón por follarte tan rico —dijo.

Jimin se rió también, pero la risa se convirtió en un gemido cuando Jungkook cambió el ángulo y su verga rozó su punto más sensible.

—¡Ah, ahí! —gritó—. ¡Sigue ahí!

Jungkook no se movió, siguió dándole en ese mismo punto una y otra vez sin piedad. Jimin temblaba, sus piernas empezaban a flaquear.

—Voy a correrme otra vez —jadeó.

—Espera —ordenó Jungkook.

Sacó su verga de repente, Jimin se quejó pero Jungkook lo giró, lo levantó y lo tiró a la cama. 

Jimin aterrizó de espaldas, las tetas rebotando al caer. 

Jungkook se subió encima de él, sus piernas abiertas, su coño expuesto y palpitante.

—Te voy a follar hasta que no puedas caminar —dijo Jungkook.

—Promesa —respondió Jimin.

Jungkook se metió de nuevo en él, esta vez desde arriba, las embestidas eran más controladas pero igual de profundas. Jungkook veía las tetas de Jimin moverse con cada golpe, veía cómo sus pezones se arqueaban en el aire.  Bajó la cabeza y chupó uno de ellos, mordiéndolo suavemente. 

Jimin gimió.

—Tus tetas son perfectas —murmuró Jungkook. —Me vuelves loco.

Y siguió follando.

Cambiaron de posición otra vez, Jimin se montó encima de Jungkook, sus caderas moviéndose como si la música aún estuviera sonando. Jungkook agarró sus tetas, las masajeó, las chupó mientras Jimin cabalgaba su verga. 

Las tetas de Jimin rebotaban en su cara, en sus manos, y Jungkook no podía tener suficiente. Se las metía en la boca, las lamía, las apretaba.

—Móntame más rápido —pidió Jungkook.

Jimin aceleró, su coño se movía arriba y abajo sobre la verga de Jungkook, cada vez más rápido. Jungkook veía cómo el abdomen de Jimin brillaba con las letras, cómo el sudor corría por su piel, cómo sus tetas saltaban sin control.

—Voy a acabar —dijo Jungkook.

—Dentro —pidió Jimin.

Jungkook se vino dentro de él, llenándolo, mientras Jimin se corría también, su cuerpo temblando encima de él, su coño apretando la verga de Jungkook hasta el último espasmo.

Jimin se dejó caer sobre su pecho, sudoroso, agitado. Jungkook lo abrazó, su mano viajando por su espalda hasta sus nalgas, apretándolas suavemente.

—¿Ya te disculpaste? —preguntó Jungkook con una sonrisa.

Jimin levantó la cabeza y lo miró. 

Sus ojos brillaban, su sonrisa era puro veneno.

—Apenas empecé —dijo.

Y bajó su cuerpo, se acomodó entre las piernas de Jungkook y se metió a la boca la verga aún húmeda de Jungkook. Jungkook jadeó cuando sintió su lengua recorrerla, cuando Jimin se la metió entera en la boca y comenzó a chuparla con hambre.

—Eres una puta insaciable —dijo Jungkook agarrándole el pelo.

—Y tú me hiciste así —respondió Jimin antes de seguir chupando.

Jungkook lo levantó y lo puso en cuatro otra vez. Entró en su coño sin previo aviso y Jimin gimió de placer, Jungkook empezó a follarlo de nuevo, más lento esta vez, más profundo, haciendo que cada embestida se sintiera en todo su cuerpo.

—Mira —dijo Jungkook, señalando la ventana. —La gente de la fiesta puede vernos desde abajo.

Jimin miró, la ventana daba a la calle y aunque estaba en un segundo piso cualquiera que alzara la vista podría ver el reflejo de sus cuerpos en movimiento.

—Déjalos que miren. —dijo Jimin arqueando la espalda. —Que vean lo bien que me follas.

Jungkook sonrió y le dio más fuerte, más rápido, sus caderas golpeando sus nalgas, el ruido de sus cuerpos mezclándose con la música que llegaba de abajo.

—Diles. —gruñó Jungkook. —Diles que te encanta que te cojan.

—¡Me encanta! —gritó Jimin. —¡Me encanta que me cojas, me encanta tu verga, no pares!

Jungkook no paró. 

Lo folló en esa posición, luego lo giró y lo folló boca arriba, luego lo sentó en su regazo y se movió desde abajo. 

Cada posición era más intensa que la anterior, cada una hacía que Jimin chillara de placer.

Cuando llegaron al orgasmo final, Jimin estaba montado encima de Jungkook, sus tetas chocando contra la cara de Jungkook, su coño apretando su verga con tanta fuerza que Jungkook jadeaba. 

Jungkook se vino dentro de él con su verga pulsando y Jimin se corrió justo después, su cuerpo temblando con un grito largo y rasgado escapando de sus labios.

Se quedaron así, abrazados y sudorosos con la respiración agitada. La música de la fiesta aún sonaba abajo, el bajo vibrando en el suelo.

Jungkook besó la frente de Jimin, luego bajó a su abdomen y leyó las letras brillantes una vez más.

—Sorry for party rocking —dijo en voz baja y se rió.

Jimin sonrió, su mano acarició el pelo de Jungkook.

—No te disculpes, esta noche recién empieza.

Jungkook levantó la cabeza, sus ojos se encontraron. —¿Otra ronda?

—Pero esta vez en la ducha —dijo Jimin con una sonrisa pícara.

Jungkook lo levantó en brazos y lo cargó hasta el baño. 

El agua caliente corrió sobre sus cuerpos, y el sexo continuó allí, contra la pared de azulejos, con las manos de Jungkook apretando las nalgas de Jimin, con la boca de Jimin mordiendo el cuello de Jungkook, con sus cuerpos deslizándose y follando bajo el chorro de agua.

La fiesta seguía abajo, pero para ellos el mundo había desaparecido. 

Solo existían ellos dos, sus cuerpos, sus gemidos, y esas letras brillantes que prometían exactamente lo que habían hecho.

No, no se arrepentían de nada.

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Great Character

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