ONLY
La noche estaba cálida y el estacionamiento del parque estaba vacío. Jimin y su novio Yoongi llevaban media hora besándose en el asiento trasero del auto, un Hyundai negro que Yoongi había estacionado en la esquina más oscura.
—¿Seguro que no hay nadie? —preguntó Yoongi, su mano viajando por el muslo de Jimin.
—No hay nadie —respondió Jimin, mordiéndole el cuello—. Llevo toda la semana esperando esto.
Jimin llevaba un vestido rojo tan corto que apenas le cubría el culo, sin brasier, sin ropa interior. Solo el vestido y unas botas negras altas.
Yoongi subió el vestido de Jimin hasta su cintura y sus manos encontraron su coño completamente mojado.
—No llevas nada —dijo con voz ronca.
—Para que sea más fácil —respondió Jimin empujando sus caderas contra su mano.
Yoongi se bajó los pantalones, su verga estaba dura y goteando.
Jimin se arrodilló en el asiento y se la metió en la boca chupándola con hambre, metiéndola entera hasta el fondo de su garganta.
—Mierda, Jimin —gimió agarrándole el pelo.
Jimin chupaba rápido, su lengua jugando con la punta, su mano masajeando los testículos.
—Móntame —pidió Yoongi.
Jimin se subió encima de él, abrió las piernas y se sentó en su verga. Entró despacio al principio, sintiendo cómo la verga llenaba su coño.
—Así —gimió Jimin. —Así, fóllame.
Yoongi agarró sus caderas y empezó a moverse desde abajo, sus embestidas profundas y rápidas.
Las tetas de Jimin rebotaban dentro del vestido, sus pezones duros marcando la tela.
—¡Más fuerte! —pidió Jimin.
Yoongi aceleró el ritmo, sus caderas chocando contra las nalgas de Jimin. El auto se mecía con cada embestida, el sonido de piel contra piel llenando el silencio de la noche.
Y entonces, una luz brilló a través de la ventana.
—¡Alto! —escucharon. —¡Policía! ¡Bajen del vehículo!
Jimin se quedó helado.
Yoongi también.
Ambos se separaron rápidamente, Jimin bajándose de encima del pálido y tirando de su vestido para cubrirse.
—Mierda —susurró Yoongi. —Mierda, mierda.
Jungkook se acercó al auto, su linterna iluminando el interior. Llevaba el uniforme de policía, el cinturón con esposas y una linterna. Su cara era seria, profesional. Pero sus ojos recorrieron a Jimin de arriba abajo, deteniéndose en el vestido subido, las piernas abiertas, el coño aún mojado y brillante.
—Identificación —dijo Jungkook con voz fría.
Yoongi le pasó su licencia con manos temblorosas.
—¿Saben que están en vía pública? —preguntó Jungkook. —Esto es un delito. Sexo en lugar público.
—Lo siento, oficial —dijo Yoongi. —No volverá a pasar.
Jungkook miró a Jimin, lo miró fijo.
—¿Tú también, señorito? ¿Identificación?
Jimin le pasó su identificación. Jungkook la revisó y sonrió. —Jimin —dijo leyendo en voz alta. —Bonito nombre.
Jimin sintió un escalofrío, la forma en que Jungkook lo miraba no era profesional.
Jungkook guardó las identificaciones.
—Usted —dijo señalando al pálido. —Baje del vehículo.
Yoongi bajó temblando. Jungkook lo esposó.
—¡¿Qué?! —gritó Yoongi. —¡¿Por qué?!
—Por exhibicionismo —dijo Jungkook—. Y por conducir con una luz rota, vi el reporte, usted tiene multas pendientes.
—¡Eso es mentira!
Jungkook lo empujó hacia el patrullero.
—Se va a la comisaría, su novio se queda aquí.
—¡¿Qué?! —gritó Yoongi.
Jimin se quedó en el auto con el corazón latiendo rápido. Jungkook cerró la puerta del patrullero donde estaba Yoongi y volvió al auto donde estaba Jimin.
Se sentó en el asiento del conductor.
—Bien —dijo girándose hacia Jimin. —Ahora estamos solos.
Jimin tragó saliva. —¿Qué va a hacer, oficial?
Jungkook sonrió, se quitó la gorra y la dejó en el asiento del copiloto.
—Voy a hacer lo que tú estabas haciendo antes de que yo llegara —dijo. —Pero mejor.
Jimin sintió el calor subirle a la cara, su coño se humedeció de nuevo.
—¿No va a arrestarme?
—Depende —respondió Jungkook. —De lo bien que te portes.
Jungkook salió del auto y abrió la puerta trasera, se sentó al lado de Jimin.
—Enséñame —dijo.
—¿Qué?
—Enséñame lo que estabas haciendo.
Jimin lo miró a los ojos.
Jungkook lo veía con una mezcla de deseo y autoridad. Jimin se mordió el labio y subió su vestido hasta la cintura. Su coño estaba mojado, brillante.
Jungkook metió dos dedos en él sin previo aviso. Jimin gimió.
—Tan mojada —dijo Jungkook—. ¿Así estabas con tu novio?
—Sí —respondió Jimin con su voz temblorosa.
—Pues vas a estar más mojada conmigo.
Jungkook sacó los dedos y se los metió en la boca, saboreando a Jimin.
—Te voy a comer ese coño hasta que no puedas hablar —dijo.
Jimin se recostó en el asiento, abriendo las piernas. Jungkook se arrodilló en el piso del auto, metió su cabeza entre sus muslos y su lengua encontró su coño.
Fue un lametón largo y lento, desde la entrada hasta el clítoris.
Jimin chilló.
—¡Ah, mierda!
Jungkook chupó su clítoris con fuerza, metió su lengua dentro de él y la sacó, una y otra vez. Jimin agarró su cabeza, empujándola más adentro.
—Así —gemía—. Así, no pares, cómeme entero.
Jungkook no paró, lo comió como si tuviera hambre, chupó su clítoris hasta que Jimin tembló entero; metió tres dedos dentro de él mientras su lengua seguía en su clítoris.
—Voy a correrme —jadeó Jimin.
—Hazlo —dijo Jungkook sin apartar la boca.
Jimin se vino en su boca con un grito largo, su coño apretando los dedos de Jungkook, su cuerpo temblando.
Jungkook se levantó, se bajó los pantalones y su verga saltó, larga y gruesa.
—Ahora me toca a mí —dijo.
Puso a Jimin en cuatro en el asiento trasero, su culo en el aire, su coño chorreando. Jungkook entró en él de una embestida.
Jimin chilló.
Jungkook empezó a follarlo duro, sus caderas chocando contra sus nalgas, el auto meciéndose con cada embestida.
—¡Más fuerte! —pidió Jimin.
Jungkook obedeció, agarró las tetas de Jimin desde atrás, las apretó mientras seguía follándolo. Las tetas rebotaban con cada embestida.
—Te voy a llenar —dijo Jungkook—. Te voy a llenar de leche.
—Lléname —respondió Jimin—. Quiero sentirte adentro.
Jungkook aceleró el ritmo mas profundo y salvaje. Jimin gritaba, sus dedos arañando el asiento.
—¡Me voy a correr otra vez! —gritó.
—Ven conmigo —dijo Jungkook.
Y ambos se corrieron. Jungkook se vino dentro de él, su verga pulsando, llenándolo. Jimin se corrió justo después, su coño apretando la verga de Jungkook, su cuerpo temblando.
Se quedaron así, jadeando. Jungkook se salió lentamente y Jimin se dejó caer en el asiento.
Jungkook se subió los pantalones y se puso la gorra.
—Gracias por su cooperación, señorita —dijo usando su voz seria de nuevo, como si nada hubiera pasado.
Jimin se rió sin aliento. —¿Ya se va?
—Tengo que llevar a su novio a la comisaría —dijo Jungkook. —Pero volveré.
—¿Cuándo?
Jungkook se inclinó y lo besó, un beso profundo. —En cuanto termine con él.
Jungkook salió del auto, se subió al patrullero y se fue.
Jimin se quedó en el asiento trasero con el coño lleno de semen, el vestido subido y las piernas temblorosas.
Miró por la ventana, la patrulla se alejaba.
Sonrió.
Su novio iba detenido.
Y él acababa de follar con el policía.
Media hora después, Jungkook volvió. Estacionó la patrulla y se subió al auto de Jimin.
—¿Ya lo dejaste? —preguntó Jimin.
—En la comisaría —respondió Jungkook. —Tiene que pagar fianza, va a tardar horas.
—Entonces —dijo Jimin, abriendo las piernas otra vez. —Tenemos tiempo.
Jungkook sonrió y se inclinó sobre él.
—¿Otra ronda?
—Otra ronda —dijo Jimin. —Pero esta vez quiero que me folles en el asiento del conductor.
Jungkook lo levantó, lo puso en el asiento del conductor, abrió sus piernas y entró en él de nuevo.
—¿Tu novio sabe que eres una puta? —preguntó Jungkook follándolo.
—No —respondió Jimin gimiendo. —Pero tú sí.
Jungkook lo folló en el asiento del conductor, luego en el asiento del copiloto, luego en el asiento trasero otra vez.
Jimin chupó su verga, Jungkook le comió el coño una y otra vez.
Cuando el sol empezó a salir, Jimin estaba agotado, lleno de semen y con el cuello marcado por los mordiscos.
Jungkook lo besó antes de irse.
—¿Nos vemos mañana? —preguntó Jungkook.
—Mañana —dijo Jimin. —Pero trae las esposas.
Jungkook sonrió. —Prometido.
Y se fue en la patrulla, dejando a Jimin solo en el auto de su novio, con el coño lleno y una sonrisa en la cara.
Yoongi apareció horas después, después de pagar la fianza.
—¿Qué pasó? —preguntó. —¿Te hizo algo el policía?
Jimin lo miró con una sonrisa inocente.
—No. —dijo. —Solo me hizo esperar.
Pero mientras Yoongi manejaba de vuelta a casa, Jimin no podía dejar de pensar en la corbata del policía, en su uniforme, en cómo lo había follado.
Y en cómo iba a volver a verlo al día siguiente.









Esta bien chicles bomba