Cuatro Meses (+18) by Who is Jenn💘 at Inkitt
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Cuatro Meses (+18)

Summary

Kim Hyuna nunca tuvo la intención de enamorarse de un hombre. Y Park Jimin jura que tampoco necesita su amor. Solo su firma. Pero algunos contratos tienen cláusulas que nadie escribe… y sentimientos que nadie ve venir. Historia corta !

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5
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18+

Capítulo I: El Acuerdo

La lluvia de Seúl caía con furia implacable sobre las calles del distrito de Gangnam, transformando el asfalto en espejos rotos que reflejaban los neones de los rascacielos. Hyuna corría, sus tacones de aguja resonando contra el pavimento mientras sus pulmones ardían y el corazón le golpeaba las costillas con desesperación animal.

—¡Hyuna-ssi! ¡Solo queremos hablar! —gritó una voz masculina detrás de ella, distorsionada por la distancia y la lluvia.

Ella no se detuvo. No podía. Conocía demasiado bien a esos “hombres de negocios” que su padre había contratado en su última desesperación por salvar la empresa familiar. Ahora que la quiebra era un hecho consumado y su padre había huido al extranjero dejándola como única responsable de las deudas, esos hombres no querían “hablar”. Querían su cuerpo como pago, o algo peor.

Su vestido de seda negra, elegante y caro —uno de los pocos recuerdos de su vida anterior— se adhería a su piel como segunda piel mientras zigzagueaba entre los callejones, buscando refugio. Los tres mil millones de wones que debía se habían convertido en cinco con los intereses de los usureros. Una cantidad imposible para una mujer de veintiséis años que había pasado de ser la hija mimada de un magnate a una fugitiva en cuestión de meses.

Doblando una esquina, Hyuna se estrelló contra un pecho masculino sólido. El impacto la hizo tambalearse, pero unos brazos fuertes la sostuvieron antes de que cayera.

—Disculpe, señorita, parece que va a romperse el cuello con esos tacones —dijo una voz profunda, educada, con el acento refinado de alguien que había nacido en la cúspide.

Hyuna levantó la vista, preparada para empujar y seguir corriendo, pero sus palabras se atascaron en la garganta.

El hombre que la sostenía era... deslumbrante. No hermoso de manera convencional, sino de ese tipo de atractivo que emanaba poder y dinero antiguo. Sus rasgos eran angulosos, casi afilados, con pómulos altos y una mandíbula que parecía tallada en mármol. Llevaba un traje a medida de un gris oscuro que debía costar más que el alquiler de su antiguo apartamento durante un año entero. Pero fueron sus ojos lo que la detuvo: oscuros, casi negros, con una profundidad abismal que contenía... aburrimiento. Un aburrimiento existencial que ella reconocía porque lo había visto antes en el espejo, en sus propios ojos durante los últimos meses.

—Lo siento —murmuró ella, intentando zafarse, pero los pasos de sus perseguidores resonaban cada vez más cerca.

El hombre frunció el ceño, notando su pánico. Sus ojos se desviaron hacia el callejón de donde ella venía, donde dos figuras encapuchadas emergían bajo la lluvia.

—¿Problemas? —preguntó con calma excesiva, como si estuvieran discutiendo el clima.

—Por favor —susurró Hyuna, y algo en su voz, en su desesperación genuina, hizo que el hombre entrecerrara los ojos—. Ayúdeme.

No supo por qué lo hizo. Quizás fue instinto de supervivencia. Quizás fue la locura momentánea que produce el miedo extremo. O quizás fue simplemente que, en ese segundo suspendido en el tiempo, vio algo en esos ojos aburridos que la llamó: una oportunidad.

Hyuna se puso de puntillas, enlazó sus brazos alrededor del cuello del desconocido, y lo besó.

Fue un beso desesperado, torpe en su urgencia pero intenso. Sus labios se encontraron con los de él, fríos por la lluvia pero sorprendentemente suaves. Ella notó su rigidez instantánea, la tensión que recorrió su cuerpo como una descarga eléctrica, y por un momento creyó que la empujaría.

Pero no lo hizo.

En cambio, algo cambió en la postura del hombre. Sus manos, que habían estado sosteniéndola por los hombros con educada distancia, se deslizaron hacia su cintura, atrayéndola contra su cuerpo. El beso se profundizó, y Hyuna sintió el mundo girar mientras él tomaba el control, sus labios moviéndose sobre los de ella con una precisión devastadora que hablaba de experiencia y disciplina.

Cuando se separaron, ambos jadeaban. Hyuna tenía las mejillas sonrojadas, no solo por el frío, y sus ojos estaban vidriosos. El hombre la miraba con una expresión que no supo interpretar: sorpresa, interés renovado, y algo más oscuro que brillaba en las profundidades de su mirada.

—Interesante —murmuró él, y su voz sonaba más ronca.

Los pasos de los acreedores se detuvieron a pocos metros. Hyuna se tensó, preparándose para lo peor, pero el desconocido simplemente giró la cabeza, mirando a los hombres con una frialdad que heló el aire.

—¿Hay algún problema? —preguntó, y su tono era gélido, autoritario.

Los dos matones intercambiaron miradas. Claramente habían reconocido algo en el hombre —quizás el traje, quizás su porte, quizás simplemente el aura de alguien a quien no se debe molestar— porque retrocedieron, murmurando disculpas antes de desaparecer en la noche.

Hyuna exhaló un suspiro tembloroso, sintiendo las piernas ceder. El desconocido la sostuvo, sus manos firmes en su cintura.

—Gracias —logró decir ella, aún sin aliento—. No sé por qué hizo eso, pero...

—Park Jimin —dijo él, interrumpiéndola—. Y usted acaba de cometer un error monumental, señorita...

—Kim Hyuna —respondió ella automáticamente, demasiado aturdida para mentir.

Jimin sonrió, y fue una expresión que no alcanzó sus ojos. Una sonrisa de depredador que encontró presa interesante.

—Kim Hyuna —repitió, probando su nombre como si fuera un vino caro—. Venga conmigo. Tenemos que hablar.


El apartamento de Jimin —no, su penthouse— ocupaba los tres últimos pisos de uno de los edificios más exclusivos de Seúl. Hyuna había crecido en la riqueza, pero esto... esto era otro nivel. El minimalismo japonés se combinaba con arte contemporáneo que ella reconocía de las subastas de Sotheby’s. Ventanales de piso a techo mostraban la ciudad brillando bajo la lluvia como un campo de estrellas caídas.

Jimin se había quitado la chaqueta del traje, ahora llevaba solo la camisa de seda blanca con las mangas arremangadas, revelando antebrazos fuertes y una elegancia natural que hacía que Hyuna se sintiera desaliñada a pesar de su vestido de diseñador.

—Té —dijo, sirviendo de una tetera de plata que debía ser una antigüedad—. O algo más fuerte. Parece que lo necesita.

—¿Por qué me trajo aquí? —preguntó Hyuna, aferrándose a la taza con ambas manos para detener su temblor.

Jimin se sentó frente a ella, cruzando las piernas con elegancia casual. Sus ojos la recorrieron con una intensidad que la hizo sentir desnuda a pesar de la ropa.

—Porque usted me besó —dijo simplemente—. Y ese beso... —hizo una pausa, sus labios curvándose en una sonrisa irónica—. Ese beso acaba de salvar mi vida. O al menos, mi libertad.

Hyuna frunció el ceño, confundida.

—No entiendo.

Jimin suspiró, mirando por la ventana.

—Esta noche, en el hotel Shilla, mi familia está celebrando mi compromiso oficial. Un arreglo de negocios con la hija de otro conglomerado. Lee Minji. Veinticuatro años, educada en Stanford, perfecta en todos los sentidos convencionales. —Su tono era plano, desprovisto de emoción—. Yo debería estar allí, sonriendo para las cámaras, fingiendo que esto es lo que quiero.

Hyuna sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con la temperatura.

—Pero usted no estaba allí.

—Estaba caminando, pensando en cómo escapar de mi propia boda cuando una mujer desesperada se estrelló contra mí y me besó como si su vida dependiera de ello. —Jimin la miró directamente—. Y justo en ese momento, pasaba el coche de mi padre. Vio todo.

Hyuna palideció.

—¿Su padre nos vio?

—Nos vio. Y ahora, cree que tengo una amante apasionada que me hace perder la cabeza. —Jimin se rio, un sonido amargo—. A estas horas ya abra pospuesto el anuncio del compromiso. Y seguro esta diciendo que necesita “investigar” a la mujer que ha capturado el corazón de su hijo.

Hyuna se puso de pie, el pánico regresando.

—Señor Park, yo... no sabía. Solo estaba huyendo de...

—De sus acreedores —terminó Jimin, y no era una pregunta—. Kim Hyuna, hija de Kim Jae-hyun, ex CEO de Hyun Industries. La empresa quebró hace seis meses. Su padre huyó a Vietnam dejándola con deudas por valor de cinco mil millones de wones, si no me equivoco, con los intereses de los usureros incluidos.

Hyuna sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

—¿Me ha investigado? ¿En estos diez minutos?

—Tengo recursos —dijo Jimin con modestia falsa—. Y ahora, tenemos un problema mutuo. Usted necesita dinero. Yo necesito una novia convincente que me ayude a evitar un matrimonio que me convertiría en prisionero de mi propia familia.

—No soy actriz —protestó ella.

—No necesito una actriz. Necesito a alguien real. Alguien con quien mi padre crea que podría perder la cabeza. —Jimin se levantó, acortando la distancia entre ellos—. Y usted, Kim Hyuna, tiene exactamente el tipo de desesperación genuina que no se puede fingir. Ese beso... —su voz bajó de tono, volviéndose más ronca—. Ese beso fue real. Fue desesperación y necesidad y algo más que no puedo nombrar.

Hyuna retrocedió, chocando contra el respaldo del sofá.

—Escúcheme. Aprecio que me haya salvado de esos hombres, pero no puedo...

—¿Qué es lo que no puede? —Jimin la interrumpió, y había algo peligroso en su calma—. ¿Fingir que está enamorada de mí durante unos meses? ¿O es que no puede porque... —sus ojos brillaron con comprensión repentina—. Ah. Ya veo.

Hyuna sintió el calor subir a su mejillas.

—No sé de qué habla.

—No es que no pueda —dijo Jimin, y su sonrisa se volvió astuta—. Es que no quiere. No con un hombre.

Hyuna se quedó inmóvil, el shock paralizándola.

—¿Cómo...?

—Lo sé porque la he observado —dijo Jimin, encogiéndose de hombros—. La forma en que me miró después del beso. No fue deseo, fue... sorpresa. Curiosidad. Como alguien que está probando algo nuevo sin saber si le gusta. Y la forma en que se tensó cuando la atraje contra mí... —su sonrisa se suavizó, volviéndose casi gentil—. No se preocupe, Kim Hyuna. No estoy ofendido. De hecho, me hace la propuesta más fácil.

—¿Cómo puede ser más fácil? —susurró ella, aún procesando que él sabía.

—Porque no esperaría que durmamos juntos —dijo Jimin con pragmatismo brutal—. No esperaría que fingiera deseo que no siente. Solo necesito su presencia, su cooperación en público. Besos para las cámaras, apariciones en eventos, la ilusión de una relación apasionada que me permita romper el compromiso con Minji sin que mi familia sospeche que es una farsa.

Hyuna negó con la cabeza.

—No puedo. No puedo fingir eso. No soy...

—Hetero —terminó Jimin—. Lo sé. Y no le pido que cambie eso. Solo le pido cuatro meses de su vida. Cuatro meses donde aparezcamos juntos, creamos el escándalo suficiente para que mi familia acepte que no me casaré con Minji, y luego... —hizo una pausa—. Y luego usted recibe su libertad. Y su dinero.

Hyuna rio, un sonido amargo.

—¿Qué dinero? Estoy quebrada, señor Park. Literalmente no tengo nada.

Jimin sacó su teléfono, deslizando los dedos por la pantalla con eficiencia.

—Cinco millones de won —dijo—. Eso es lo que debe, ¿correcto? Le transferiré el doble. Diez millones. Por cuatro meses de su tiempo. Un millón por mes, más el pago inicial de seis para liquidar sus deudas inmediatamente.

Hyuna se quedó sin palabras. Diez mil millones de won. Era más dinero del que había visto en los últimos seis meses. Era libertad. Era una nueva vida.

—¿Por qué? —logró preguntar—. ¿Por qué tanto dinero por algo que podría conseguir con cualquier actriz o acompañante?

Jimin la miró, y por primera vez, Hyuna vio algo vulnerable en esos ojos oscuros. Una grieta en la máscara de perfección.

—Porque cuando la besé —dijo suavemente—. Por un segundo, sentí algo. No amor, no deseo necesariamente. Pero... emoción. Sorpresa. Algo real en un mundo donde todo es transacción y apariencias. Y quiero volver a sentir eso, aunque sea fingido. Quiero recordar que existen cosas reales, aunque sean desesperación y miedo y un beso robado en la lluvia.

Hyuna sintió un nudo en la garganta. No podía negar que ella también había sentido algo en ese beso. No atracción sexual, no con un hombre, pero... electricidad. Conexión. El reconocimiento de dos almas perdidas en la misma tormenta.

—Cuatro meses —repitió ella, probando las palabras.

—Cuatro meses —confirmó Jimin—. Y luego, su libertad. Y la mía.

Hyuna cerró los ojos. Pensó en los acreedores que la perseguían. Pensó en su pequeño apartamento en el barrio pobre donde se escondía. Pensó en las noches sin dormir, el hambre, el miedo constante.

Y pensó en la alternativa: cuatro meses viviendo en este lujo, fingiendo ser la novia de un multimillonario, y al final, diez mil millones de wones para empezar de nuevo.

—Tiene que haber reglas —dijo finalmente, abriendo los ojos—. Límites claros.

—Por supuesto —Jimin asintió, y Hyuna vio el alivio en su rostro—. Dígalas.

—Nada de sexo —dijo ella con firmeza—. No importa qué tan convincente tenga que ser el acto en público, en privado mantenemos distancia. Habitaciones separadas. Toque solo cuando sea necesario para las apariencias.

—Aceptado —dijo Jimin sin dudar.

—Y no soy su propiedad —continuó Hyuna, ganando confianza—. No me controla, no me dice qué hacer, no me monitorea. Aparezco cuando sea necesario para el acto, pero el resto del tiempo soy libre.

—Dentro de lo razonable —concedió Jimin—. Necesitamos mantener la ilusión de una relación, lo que significa que a veces deberá estar disponible para eventos imprevistos. Pero sí, tendrá su libertad.

—Y al final de los cuatro meses —Hyuna lo miró directamente a los ojos—. Nos divorciamos amigablemente. Sin dramas, sin venganza. Yo me voy con mi dinero y usted se queda con su libertad.

Jimin extendió la mano.

—Trato hecho, Kim Hyuna.

Ella dudó un momento antes de estrecharla. Su mano era cálida, fuerte, y el contacto envió una corriente eléctrica por su brazo que no supo interpretar.

—Trato hecho —repitió—. Pero llámame Hyuna.

—Y yo soy Jimin —dijo él, y su sonrisa esta vez fue genuina, iluminando su rostro con una calidez que la tomó por sorpresa—. Bienvenida a tu nueva vida, Hyuna. Espero que sobrevivamos el uno al otro.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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author

dios miooooooooooooooo, NECESITO QUE MÁS GENTE VEA ESTO 😭😭

2 months
1
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tremenda obra de arte

2 months
1
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ya descansó mucho, mamita ..... la siguiente parte, por favor

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