Introducción
Antes de que existieran los nombres, ya existían las historias.
Antes de que una criatura mirara el cielo y se preguntara qué había más allá, el universo ya guardaba secretos entre sus estrellas.
Esta es la historia de Eros, el más joven entre los hijos de los primeros creadores.
Un ser nacido antes del tiempo.
Una conciencia joven entre galaxias.
Un creador que recibió un pequeño rincón del universo sin saber todavía lo que significaba cuidar algo.
Al principio, Eros creyó que crear era dar forma.
Encender estrellas.
Construir mundos.
Llenar el vacío con luz.
Creyó que una creación debía seguir siempre la voluntad de quien la había despertado.
Pero el universo no tardaría en enseñarle que la vida era distinta.
La vida no obedecía como una estrella.
No permanecía quieta como una roca.
No seguía siempre el camino que alguien imaginaba para ella.
La vida cambiaba.
Caía.
Se levantaba.
Perdía.
Volvía a empezar.
Y a veces, nacía sin pedir permiso.
En una pequeña esfera azul, lejos de sus primeras intenciones, Eros encontraría algo que ningún dios joven estaba preparado para comprender.
Un mundo que no necesitó sus manos para vivir.
Un mundo capaz de arder, romperse, sanar y continuar.
Un mundo donde criaturas inmensas desaparecerían bajo cielos oscuros.
Donde seres diminutos heredarían la esperanza escondida bajo la ceniza.
Donde una vida frágil aprendería a mirar las estrellas.
Y donde, mucho después, los humanos encenderían fuegos propios para enfrentar la noche.
Eros observaría ese mundo durante eras.
Lo amaría.
Lo temería.
Querría salvarlo.
Querría corregirlo.
Querría evitarle todo dolor.
Pero ese pequeño mundo le enseñaría que amar no siempre significa intervenir.
Que cuidar no siempre significa controlar.
Que una creación puede crecer más allá del deseo de quien la observa.
Y que, a veces, confiar en la vida es la lección más difícil de todas.
Esta no es solo la historia de un dios mirando un planeta.
Es la historia de un mundo que aprendió a continuar.
De la vida que nació entre fuego, agua, barro y estrellas.
De los errores que duelen.
De las pérdidas que cambian todo.
De las luces pequeñas que sobreviven incluso después de la oscuridad.
Y de una pregunta que viajaría desde los primeros mares hasta los ojos de una niña mirando el cielo:
¿Estamos solos?
Porque en algún lugar del universo, entre polvo, fuego y silencio, un pequeño mundo comenzó a vivir sin pedir permiso.
Y al hacerlo...
cambió para siempre el corazón de un dios.


![The Moon's Weapon : the cursed mate [ MOVING TO GALATEA]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_123f31099804e79c6de11657975bcaae.jpg)





