PRÓLOGO
Cuando Kim Seonwoo quedó embarazado, su primera reacción no fue felicidad.
Él y su esposa, Hwang Yeji, eran una pareja de escasos recursos; vivían en un pequeño departamento en Seúl, con tres trabajos y sin dinero.
No les quedó otra opción que mudarse a un hermoso pueblo en las afueras de Busan. Ambos salieron adelante; fue difícil, pero lograron, con sus ahorros, conseguir un local de dos pisos.
Ambos abrieron una pastelería y, con el tiempo, llegó el nacimiento de sus dos gemelos: Hyunjin y Beomgyu, dos omegas hermosos.
Ambos fueron criados de forma humilde; sin embargo, en la adolescencia tomaron caminos completamente diferentes.
Mientras Hyunjin prefería quedarse en casa, su hermano Beomgyu salía a fiestas.
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Hyunjin no tenía amigos, pero su hermano Beomgyu tenía por montones.
Gracias a su belleza y carisma, Beomgyu se hizo amigo de personas ricas y, como le gustaba el lujo, no tardó en conseguirse un esposo adinerado e irse de casa a los 18 años.
Simplemente se fue. No envió ni una carta. Pero justamente hoy, su querido hermano toma la decisión de aparecer frente a la puerta de su casa después de dos años de ausencia.
-Déjame ver si te entendí bien... me estás diciendo que te divorciaste de ese alfa canoso ricachón, te acostaste con otro alfa a la fuerza, lo obligaste a casarse contigo y ahora tienes un esposo rico y eres padrastro de sus dos hijos.
-¡Sí! Exactamente eso te dije. Qué inteligente eres, hermanito - Beomgyu levantó la taza de café mientras me miraba con su cálida sonrisa.
-No entiendo... ¿volviste para retomar nuestros lazos familiares o qué deseas? - dije con el ceño fruncido; no entendía el origen de su visita.
-Mi querido hermano, sé que para ti, que estás acostumbrado a vivir en la miseria con la servidumbre, piensas que mi vida como millonario es perfecta - su voz cargada de arrogancia me hizo levantar una ceja.
-Ah... ¿sí? Se supone que- pegué un salto al ver cómo Beomgyu se levantaba de su asiento de golpe.
-¡Oh, error! Cariño, sé que suena a sueño, pero realmente ese alfa es horrible. En todo este tiempo no me ha tocado, ¡y convertirme en madre es lo peor! Esos niños son un horror. Tanto estrés hará que pierda mi colágeno - su voz cargada de dramatismo me hizo contener la risa.
-Mira, vine aquí porque necesito tu ayuda. Cuando éramos pequeños siempre participabas en las obras escolares; siempre te ha gustado actuar, ¿verdad? -Beomgyu tomó asiento mientras daba otro sorbo de té.
-No voy a participar en películas porno si ese es tu plan.
-Ya quisiera yo... por desgracia, mi esposo no me deja participar en ese tipo de obras -Beomgyu borró su sonrisa y su semblante se volvió serio.
-Escucha, Hyunjin, necesito vacaciones que mi esposo no me dará. Así que voy a necesitar que tú, mi querido hermano, te hagas pasar por mí y cuides de mi esposo y mis hijos de forma responsable, mientras yo me divierto viajando por el mundo y rodeado de alfas guapos - su sonrisa volvió a su rostro, como si lo que acababa de decir no fuera una locura.
-¿Estás bromeando?
-¿Te parece que esto es una broma? -su voz, sin una sola pizca de gracia o sarcasmo, denotaba su seriedad.
Jodida sea su suerte.








