✦───────𓆩♡𓆪───────✦ 『 𝓟𝓻ó𝓵𝓸𝓰𝓸 』 ✦───────𓆩♡𓆪───────✦
«Incluso si no puedes oírme, tu corazón puede escucharme.»
Los recuerdos son extraños.
Hay algunos que desaparecen con el tiempo, como si jamás hubieran existido. Otros, en cambio, permanecen intactos, aferrándose al corazón sin importar cuántos años pasen.
Kim Ha-jun recordaba muchas cosas.
Recordaba la voz cálida de su madre llamándolo para cenar.
Recordaba el sonido de la lluvia golpeando la ventana de su habitación.
Recordaba las risas de los niños durante el recreo.
Y, sobre todo…
Recordaba la voz de su mejor amigo.
—¡Ha-jun, date prisa!
Lee Jae-min siempre lo esperaba a la salida de la escuela.
Corrían por las calles del vecindario, compartían dulces, intercambiaban juguetes y prometían que seguirían siendo amigos para siempre.
En aquel entonces, Ha-jun creía que las promesas de la infancia eran eternas.
Pero estaba equivocado.
Porque hay promesas que el tiempo rompe…
Y otras que las personas destruyen con sus propias manos.
Aquella noche cambió su vida para siempre.
Después del hospital llegaron las consultas médicas.
Las terapias.
Las interminables pruebas.
La esperanza de que todo volviera a ser como antes.
Los médicos hicieron cuanto estuvo en sus manos.
Su madre nunca dejó de creer.
Pero el destino ya había tomado una decisión.
Ha-jun jamás volvería a escuchar.
El mundo que conocía desapareció poco a poco, reemplazado por un silencio desconocido.
Tuvo que aprender un nuevo idioma.
Uno que no se hablaba con la voz.
Sino con las manos.
Mientras él aprendía a comunicarse de nuevo…
También aprendía algo mucho más doloroso.
Que las personas podían cambiar.
Y que no todas las promesas sobrevivían al paso del tiempo.
Porque el niño que una vez le juró que jamás lo dejaría solo…
Fue el mismo que, años después, se convirtió en la persona que más daño le hizo.
Sin embargo…
El destino parecía disfrutar de las segundas oportunidades.
Y muchos años después…
Las puertas de la Universidad Daehan volvieron a reunirlos.
Esta no es una historia sobre un amor perfecto.
Es la historia de dos personas rotas.
De una amistad destruida.
De un perdón que parecía imposible.
Y de un lenguaje que, incluso en el silencio…
Fue capaz de decir aquello que las palabras nunca pudieron expresar.
Porque algunas personas escuchan con los oídos…
Y otras, con el corazón.








