Único Jodrr
Mala ortografía
Sin editar, al demonio.!.
Jungkook se ajustó los lentes de lectura, concentrado en el inventario de su cafetería.
El aroma a café molido y canela siempre lo relajaba revisar todo lo de la cafetería sólita causarle un poco de ansiedad pero el aroma del café eera relajante, pero hubo un sutil cambio en el aire que hizo que su instinto de omega se erizara de inmediato. Un aroma denso, amaderado y cargado de hormonas familiares inundó el lugar.
La campanilla de la puerta tintineó. No hacía falta mirar para saber quién era.
- cerramos en hace cinco minutos , Taehyung ve a casa -dijo Jungkook sin levantar la vista de la tableta, intentando mantener una voz firme y profesional.
- lo se hyung pero solo quería pasar un poco de tiempo con usted te puedo ayudar a acomodar las cosas y llevarte a casa -respondió Taehyung.
A sus veintiun años, el alfa parecía haber crecido unos centímetros más solo en el último mes.
Taehyung es un joven alfa qué hace Uno meses conocí, porque intentaron asaltarlo, él estaba solo además de que estaba en tratamiento después de una operación.
Por lo cual estaba vulnerable, pero por suerte llego Taehyung un chico que solo pasaba por el lugar vi lo que paso así que no dudo en ayudar al omega y llamar a la policía
Taehyung resulto con una herida en su mano pero nada grabe, jungkook estuvo muy agradecido con el alfa qué le dijo que podía venir cuando quiera además de darle un mes gratis en su cafetería, Taehyung se negó
Después de eso Taehyung solía venir pero después comenso con coqueteos al omega y después con el cortejo
Jungkook lo rechazaba, por el tema de la edad pero aun así eso no era impedimento para Taehyung
Taehyung se apoyó en el mostrador, invadiendo el espacio personal del omega con esa sonrisa cuadrada que el mayor encontraba secretamente adorable (y peligrosamente atrayente).
Jungkook suspiró, dejando la tableta de lado para mirarlo.
-Taehyung ya hablamos tu eres joven . Deberías estar saliendo con alfas o omegas de tu edad, divirtiéndote, no perdiendo el tiempo con alguien nueve años mayor que tú. Tengo una vida establecida, responsabilidades...
Antes de que pudiera terminar, Taehyung rodeó el mostrador se acercó a el lo abrazo por la cintura . La diferencia de altura y la anchura de sus hombros se hicieron notar de inmediato. Con una de sus manos toco la mejilla del omega, liberando feromonas de calma que hicieron que a Jungkook se le aflojaran las rodillas.
-No es una fase, Jungkookie -susurró Taehyung, su voz grave resonando directamente en el pecho del mayor-. Llevo tiempo esperando a que dejes de verme como un niño. No quiero a nadie de mi edad. Mi alfa solo te reclama a ti. ¿Cuándo vas a dejar de pensar en eso, por favor hyung yo lo amo a usted y a nadie más.
Jungkook contuvo el aliento, sintiendo el calor del alfa tan cerca. Su omega interno ronroneaba, exigiendo sumisión ante la intensa mirada de Taehyung, una mirada que no tenía nada de inocente y todo de un alfa listo para reclamar a su compañero.
- por favor tae no hagas esto más difícil
- no lo estoy haciendo difícil, sabes que me gustas mucho hyung
El silencio en la cafetería se volvió denso, casi asfixiante, roto únicamente por el zumbido sordo de las máquinas de café apagadas.
la forma en que el alfa lo acorralaba contra el mostrador; ya no había rastro del chico tímido de antes. Ahora había un hombre, uno con el instinto despierto y una fijación absoluta.
-Taehyung... -el nombre de Jungkook salió como un suspiro tembloroso mientras las manos del alfa descendían por su cuello, colándose bajo el cuello de su suéter para buscar la piel sensible de su nuca.
-tengo tiempo viniendo aquí oliéndote, volviéndome loco cada vez que te ibas a casa con el aroma de otros clientes en la ropa -la voz de Taehyung bajó una octava, volviéndose un gruñido bajo que vibró directo en el vientre del omega-. Ya no soy un niño. Y ya no voy a pedir permiso.
Taehyung lo levantó de la cintura con una facilidad que hizo que Jungkook soltara un jadeo, sentándolo directamente sobre el borde del mostrador de madera. Los papeles y la tableta volaron al suelo, pero a ninguno le importó. Las piernas de Jungkook se abrieron por puro instinto, enredándose alrededor de las caderas del alfa mientras este se encajaba en su regazo.
El aroma de Taehyung -pino húmedo y un toque ahumado y amargo por los celos -se volvió agresivo, inundando las fosas nasales de Jungkook y nublando su juicio maduro. La brecha de diez años desapareció. En ese momento.
Taehyung atacó su boca sin contemplaciones. Fue un beso hambriento, posesivo, donde sus lenguas se enredaron con una urgencia contenida por mucho tiempo. Jungkook gimió entre sus labios, rindiéndose por completo, clavando sus dedos en el cabello castaño de Taehyung para pegarlo más a él. El alfa gruñó, complacido por la sumisión, y bajó una de sus manos firmes para apretar con fuerza el trasero de Jungkook, levantándolo sutilmente para restregar sus pelvis.
Un gemido agudo escapó de Jungkook al sentir la dura erección de Taehyung .
-Estás empapado, hyung -susurró Taehyung contra sus labios, subiendo la camiseta del omega para acariciar la piel expuesta de su abdomen, subiendo hasta sus tetillas, que se marcaron de inmediato bajo sus dedos-. Tu aroma tan rico me está matando. Huele tan dulce... tan listo para mí.
-Tae, por favor... aquí no -rogo Jungkook, aunque sus manos contradecían sus palabras, tirando de la chaqueta del alfa para despojarse de ella. El pasado, el "qué dirán" y las dudas se evaporaron ante el calor líquido que comenzaba a correr por los muslos del omega.
-esta cerrado solo estamos tu y yo -sentenció Taehyung. Con un movimiento rápido, metió la mano por dentro de los pantalones de Jungkook, encontrando su ropa interior completamente humedecida por el lubricante natural-. Eres mío. Voy a marcarte tan profundo que tu aroma nunca más volverá a estar libre de mí.
Taehyung bajó los pantalones de ambos de un solo tirón, liberando su propio miembro, grueso y palpitante, que buscó de inmediato la entrada hipersensible del mayor. Jungkook echó la cabeza hacia atrás, exponiendo su cuello.
Taehyung no esperó más. Sosteniendo las caderas de Jungkook con un agarre que dejaría marcas al día siguiente, se posicionó y empujó hacia el frente de un solo golpe fluido y firme.
-¡Ah...! -Jungkook soltó un grito ahogado, arqueando la espalda por completo mientras sus ojos se dilataban.
La longitud del alfa lo llenó al instante, estirando las paredes de su entrada que, aunque lubricada por su propia lubricacion de omega, protestó ante la brusquedad del tamaño. Jungkook enterró las uñas en los hombros de Taehyung, temblando de pies a cabeza mientras se adaptaba a la tremenda presión interna.
-Mírame hyung . Mírame -exigió Taehyung, con la respiración entrecortada y las pupilas completamente negras, dominadas por el instinto de su alfa.
Jungkook bajó la mirada, con los ojos empañados por las lágrimas de placer . Ver la expresión posesiva y devoradora de Taehyung, un hombre en su total plenitud física.
Sin darle tiempo a recuperarse, Taehyung comenzó a moverse. Los embates eran profundos, lentos pero pesados, haciendo que el cuerpo de Jungkook se sacudiera sobre el mostrador de madera con cada impacto. El sonido húmedo de sus cuerpos chocando y el eco de los gemidos sin control de Jungkook llenaron el espacio cerrado de la cafetería. El aroma a hormonas y sexo era tan espeso que casi se podía respirar.
-Eres tan estrecho... me aprietas tanto -gruñó Taehyung en su oído, mordiendo con fuerza el lóbulo de su oreja antes de lamer el camino hacia su cuello. Cambió el ritmo, acelerando las embestidas, buscando el punto exacto que hacía que el omega soltara espasmos involuntarios.
-¡Tae... más .. ah! -pidió Jungkook, perdiendo la cordura, envolviendo sus piernas con más fuerza alrededor de la cintura del alfa para permitirle una penetración aún más profunda.
Cada estocada golpeaba directamente su centro de placer. La madurez y el control que Jungkook solía presumir se desmoronaron por completo bajo el dominio de un alfa diez años menor, pero infinitamente más fuerte en ese momento. Taehyung lo tomó por los muslos, abriéndolo aún más, y comenzó a embestir con una velocidad implacable, salvaje, impulsado por los celos retenidos de verlo sonreír a otros y el deseo acumulado de años.
Jungkook sentía que se iba a venir solo por la fricción interna. Su propio miembro rozaba contra el abdomen de Taehyung con cada movimiento, completamente erecto y goteando.
-Voy a correrme dentro, Jungkook. Voy a llenarte por completo -advirtió Taehyung, con la voz rota por el clímax inminente. El nudo en la base de su miembro comenzó a hincharse notablemente, presionando las paredes del omega.
Un espasmo violento recorrió al omega, quien se vino con fuerza, manchando el abdomen de ambos, justo en el mismo segundo en que Taehyung liberaba densas y calientes oleadas de semen directamente contra su matriz. Jungkook soltó un gemido largo y quebrado, abrazando el cuello del alfa mientras sus cuerpos quedaban unidos, latiendo juntos en el calor de la barra, completamente marcados por el aroma del otro.
El nudo de Taehyung se expandió por completo dentro de Jungkook, sellándolos de una manera tan hermética que ni una sola gota de la abundante descarga del alfa podía escapar. Jungkook soltó un jadeo tembloroso, sintiéndose completamente poseído, con el vientre hinchado y caliente por la presión interna.
-Ah... mierd*,hyung ... estás tan caliente aquí dentro -gruñó Taehyung, dejando caer su frente contra el hombro del omega, respirando con dificultad mientras su cuerpo seguía latiendo fuertemente dentro de él.
La diferencia de edad pareció desvanecerse por completo ante el peso del instinto puro. Jungkook, con la mirada nublada y las mejillas encendidas, se aferró a la espalda ancha de Taehyung ; se sentía protegido, reclamado y extrañamente seguro bajo el cuerpo del alfa
Taehyung no se quedó inmóvil. Aunque el nudo los mantenía firmemente unidos, comenzó a mover las caderas en giros lentos y pesados, restregando la base ensanchada de su miembro contra las paredes más profundas de Jungkook.
Cada movimiento arrancaba un quejido agudo y húmedo del mayor, cuyas piernas temblaban sobre los costados de Taehyung.
-Tae... duele un poco... está demasiado grande -gimió Jungkook, aunque sus manos no lo apartaban, sino que lo empujaban más hacia sí mismo.
-Es porque eres mío,Tu cuerpo se está adaptando a mí -respondió el alfa con un tono posesivo y ronco.
Taehyung subió las manos por los muslos de Jungkook, acariciando la piel suave y madura que aún goteaba sudor y lubricante. Con lentitud, buscó los labios del omega una vez más, devorándolos en un beso cargado de saliva y feromonas dulces. La mezcla de aromas en la cafetería era densa, una combinación violenta de pino, café y el olor dulzón del celo y el semen.
Durante los minutos que duró el anudamiento, Taehyung se dedicó a marcar el cuello de Jungkook con mordiscos superficiales y chupetones, reclamando cada centímetro de su piel, recordándole al omega que ya no había vuelta atrás.
Cuando el nudo finalmente comenzó a ceder y a perder grosor, Taehyung se retiró lentamente, produciendo un sonido húmedo que hizo eco en el lugar. Un hilo espeso de semen y lubricante corrió de inmediato por los muslos de Jungkook, manchando la madera del mostrador.
Jungkook se deslizó un poco hacia atrás, exhausto, pero Taehyung lo sostuvo de inmediato, tomándolo en brazos para no romper el contacto físico que sus instintos seguían exigiendo.
Taehyung cargó a Jungkook con una posesividad implacable, obligando al omega a enredar las piernas alrededor de su cintura una vez más mientras caminaba con él hacia la oficina del omega.
Jungkook, con la mente completamente nublada por el post-clímax y el rastro de semen ajeno escurriendo por sus muslos, solo pudo esconder el rostro en el cuello del alfa, respirando su aroma a pino húmedo ahora mezclado con el suyo propio.
Taehyung lo dejo en el sillón de cuero , Taehyung no se alejó. Se posicionó inmediatamente entre sus piernas, admirando el cuerpo del mayor : las mejillas encendidas, los labios hinchados y mordidos, y esa madurez que tanto lo volvía loco, ahora completamente desarmada y entregada a él.
-Mírate -susurró Taehyung, su voz aún grave, áspera por el celo latente-. Estás marcado por mí de arriba a abajo. Tu aroma ya no es solo tuyo, Jungkook.
-Tae... bastantes problemas voy a tener mañana... -intentó razonar Jungkook, con un hilo de voz, aunque sus dedos se enterraban en los bíceps del alfa, atrayéndolo hacia abajo-. Dios, esto es una locura.
-No hay ningún problema. Eres mi omega -sentenció el alfa, callando cualquier protesta con un beso cargado de lengua y saliva, mientras su mano bajaba decidida hacia la entrepierna de Jungkook.
Con los dedos aún cubiertos de los fluidos de ambos, Taehyung comenzó a masajear la entrada de Jungkook, que seguía abierta, palpitante y goteando el semen caliente que el alfa había dejado atrapado en su matriz. El contacto directo hizo que Jungkook soltara un gemido agudo, arqueando las caderas hacia arriba. Su cuerpo maduro, lejos de estar satisfecho, respondía con una urgencia casi vergonzosa a los estímulos del menor.
-Tu cuerpo me pide más, Jungkookie -se burló Taehyung con una sonrisa arrogante, viendo cómo el miembro del mayor volvía a endurecerse rápidamente-. ¿Ves cómo no te importa la edad cuando estás así de desesperado por mí?
Sin esperar respuesta, Taehyung acomodó las piernas de Jungkook sobre sus propios hombros, exponiendo la intimidad del omega por completo a la luz tenue de la oficina. Su propio miembro, que apenas había bajado su tamaño, volvió a ponerse rígido y venoso en segundos, goteando líquido preseminal.
Dios jungkook en estos momentos se sentía como un jodido adolescente hormonal
Se alineó de nuevo con la entrada húmeda y, con un empuje lento pero implacable, volvió a enterrarse hasta el fondo de un solo golpe.
-¡Ahhh...! ¡Taehyung! -el grito de Jungkook se ahogó en el techo de la habitación.
La segunda penetración fue aún más intensa; el canal ya estaba sensible, estirado y completamente lubricado por la descarga anterior, lo que permitió que Taehyung entrara de manera profunda, haciendo que sus pelvis chocaran ruidosamente. El alfa comenzó a embestir con un ritmo salvaje, perdiendo el control que había intentado mantener al principio. Cada estocada era rápida, dura, buscando deliberadamente el punto más sensible del omega hasta hacerlo llorar de puro placer, perdiéndose ambos en un bucle sin fin de instinto, sudor y posesión absoluta.
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El aroma de Taehyung cambió drásticamente en un segundo. Pasó de ser un aroma posesivo y denso a una ola asfixiante, ardiente y cargada de hormonas puras
Jungkook se dio cuenta de algo y es que el alfa estaba en celo por eso esa actitud tan posesiva
Las embestidas se volvieron erráticas, brutales, guiadas por un hambre animal que ya no respondía a razones.
-Mío... mío... -gruñía Taehyung contra el cuello de Jungkook, babeando sobre su piel mientras buscaba desesperadamente el punto de la glándula para morder y marcar.
Jungkook, a pesar del placer cegador que lo recorría, sintió la alarma en su instinto maduro. Un alfa de veinticinco años en pleno celo era una fuerza de la naturaleza incontrolable, y la cafetería no era lugar para pasar los próximos tres días.
-Tae... Tae, escúchame -gimió Jungkook, aferrándose al cabello del alfa con fuerza para apartar su boca de su cuello antes de que lo marcara de por vida en un arranque de locura-. Vamos a casa... Mi casa, Taehyung. Allí te daré todo lo que quieras. Todo.
Al escuchar la palabra "casa" combinada con la promesa de sumisión total, el alfa se detuvo a mitad de una estocada profunda, temblando sobre el cuerpo de Jungkook. Su miembro, enterrado al máximo, pulsó con violencia dentro del omega, amenazando con volver a anudarse.
-¿Tu casa? ¿Me dejas entrar? -rugió Taehyung, con la respiración entrecortada, mirándolo con una fijeza aterradora.
-Sí, mi amor. Vamos a mi casa -rogó Jungkook, usando un tono suave y sumiso que calmara la agresividad del celo-. Pero muévete, déjame limpiarnos rápido. No podemos salir así.
Con un quejido de frustración que sonó como un rugido bajo, Taehyung se retiró lentamente. El sonido húmedo de la succión fue seguido por una cascada caliente de semen y fluidos que salpicó el diván de cuero y los muslos de Jungkook. El omega, temblando y con las piernas flojas, se levantó como pudo. Cada paso le costaba; sentía el interior completamente abierto, latiendo y goteando con abundancia la simiente del alfa.
Con una urgencia desesperada, Jungkook tomó un par de toallas húmedas de la cocina trasera. Limpió el mostrador y el diván con movimientos rápidos, borrando las huellas del desastre, mientras Taehyung lo acechaba desde la esquina de la oficina, con la ropa desordenada, la erección rígida apuntando hacia el frente y los ojos inyectados en sangre, gruñendo cada vez que Jungkook se alejaba más de dos pasos.
Jungkook se limpió a sí mismo por encima, subiéndose los pantalones a duras penas sobre la piel pegajosa. Sabía que no servía de mucho: el semen de Taehyung seguía desbordándose desde su interior, empapando su ropa interior a cada segundo.
-Ven aquí -ordenó Jungkook, tomando las llaves con manos temblorosas.
Taehyung se lanzó sobre él, atrapándolo por la cintura desde atrás y pegando su dura anatomía contra las nalgas del omega, enterrando la nariz en su nuca mientras salían por la puerta trasera hacia el auto. El aire de la noche no hizo nada por enfriar el ambiente; el celo del alfa estaba desatado, y Jungkook sabía que, en cuanto cruzaran la puerta de su casa, el menor lo destrozaría de la manera más deliciosa e implacable posible durante los próximos días.
El trayecto en el auto fue una tortura de tensión hormonal. Taehyung manejó con una mano fija en el volante y la otra metida a la fuerza dentro de los pantalones de Jungkook, hundiéndole los dedos rígidos y calientes en su entrada abierta para evitar que el semen se derramara en el asiento, reclamando cada espasmo del omega mientras este gemía bajo contra la ventanilla.
En cuanto la puerta de la casa de Jungkook se cerró detrás de ellos, Taehyung tiró las llaves al suelo y arrastró al mayor contra la pared más cercana. Ya no había rastro de paciencia. El celo del alfa estaba en su punto más violento y primitivo; sus manos rompieron la camisa de Jungkook de un solo tirón, esparciendo los botones por el suelo.
-Tae, la cama... -alcanzó a rogar Jungkook, pero sus palabras fueron devoradas por un beso brutal que le partió el labio, dejándole un sabor metálico a sangre que encendió aún más el hambre del alfa.
Taehyung le bajó los pantalones y la ropa interior empapada de un solo jalón, dejándolos atrapados en sus tobillos. Sin ningún tipo de preámbulo o preparación, considerando que el canal ya estaba completamente dilatado y lubricado por el asalto anterior, el alfa levantó una de las piernas del mayor, acomodándola sobre su cadera, y se hundió en él de un solo estocazo limpio y despiadado.
-¡¡Ahhh!! -Jungkook soltó un grito que se ahogó contra el pecho ancho del alfa.
La penetración fue tan profunda que Jungkook sintió el golpe directo en el fondo de su matriz. Sus dedos se clavaron con desesperación en la espalda desnuda de Taehyung, arañándole la piel mientras el menor comenzaba a embestir con una fuerza animal, rítmica y descontrolada. El sonido de los cuerpos chocando fuertemente contra la pared resonaba en todo el recibidor, acompañado por los jadeos roncos de Taehyung y los llantos de placer de Jungkook.
El alfa estaba completamente ciego por el instinto de alfa . Agarraba las nalgas de Jungkook con tanta fuerza que sus dedos se hundían en la carne, levantándolo por completo del suelo para clavarlo contra la pared con cada embestida. Jungkook sentía que perdía el conocimiento; el placer era demasiado intenso, una corriente eléctrica que le recorría la espina dorsal cada vez que el miembro venoso y ardiente de Taehyung rozaba su punto más sensible.
-Mío... vas a quedar preñado de mí, Jungkook... te voy a llenar hasta el borde -gruñía Taehyung, fuera de sí, lamiendo y mordiendo con saña la base del cuello del omega, marcando el territorio de manera superficial antes de clavar los dientes definitivamente.
-¡Sí... sí, Tae! ¡Lléname... dámelo todo! -gritó Jungkook, perdiendo por completo el orgullo.
Taehyung aceleró el ritmo de manera salvaje. Sus estocadas se volvieron cortas, rápidas y devastadoras, machacando el interior de Jungkook hasta que el omega empezó a correrse en el aire, sin que nadie lo tocara, soltando chorros de su propio fluido que salpicaron el abdomen de ambos y el suelo.
Justo en el momento del clímax del omega, la base del miembro de Taehyung comenzó a inflarse de forma monstruosa. El nudo se formó en un segundo, duplicando su tamaño dentro de la carne hipersensible de Jungkook, atrapándolo y sellándolo por segunda vez en la noche.
Taehyung soltó un rugido que vibró en las paredes, hundiéndose al máximo, la descargar ráfagas masivas, calientes y espesas de semen directamente en el fondo de la matriz de Jungkook. El omega arqueó la espalda por completo, con los ojos en blanco y la boca abierta en un grito silencioso, atrapado en el agarre del alfa mientras sus cuerpos quedaban completamente unidos y sellados.
El peso de ese segundo nudo los dejó clavados contra la pared durante largos minutos. Jungkook respiraba en bocanadas cortas, con la cabeza apoyada en el hombro de Taehyung, sintiendo los latidos desbocados del alfa retumbar contra su propio pecho. El semen caliente seguía expandiéndose dentro de él, retenido por el grosor implacable que lo mantenía anclado.
Taehyung, aún sumido en el trance salvaje de su celo, no aflojó el agarre. Con los brazos tensos alrededor de los muslos de Jungkook, lo sostuvo en vilo mientras el nudo comenzaba a perder presión muy lentamente. Sus dientes seguían rozando la glándula del cuello del omega, lamiendo la piel que había mordido con fuerza y dejando un rastro de saliva y posesión.
-A la cama... -susurró Taehyung con la voz completamente rota, áspera por el esfuerzo físico-. Te quiero en el nido, Jungkook. Ahora.
En cuanto el miembro del alfa se deslizó hacia fuera con un sonido húmedo, una cantidad desbordante de fluido blanco y espeso salpicó el suelo del recibidor. Jungkook ni siquiera tuvo tiempo de poner los pies en el suelo; Taehyung lo cargó al estilo nupcial, avanzando con pasos pesados y decididos hacia la habitación principal.
El alfa tiró a Jungkook en el centro del colchón y, guiado por el instinto más primario de su casta, comenzó a arrancar las sábanas, las mantas y las almohadas, acomodándolas en un círculo apretado alrededor del omega. Estaba armando su nido de celo, impregnando cada tela con su aroma a pino y hormonas puras para sofocar cualquier otro olor.
Jungkook lo miraba desde el centro, exhausto, con el interior latiendo dolorosamente por la dilatación y las piernas temblando sin control. Ver al alfa tan joven, tan imponente y completamente obsesionado con su bienestar y su posesión, terminó de romper cualquier barrera mental.
Taehyung se lanzó sobre él de inmediato, atrapándolo bajo su cuerpo denso. Sus manos volvieron a abrir las piernas de Jungkook, que cayeron pesadamente a los costados del colchón. Su miembro, lejos de tomar un descanso, ya estaba completamente erecto, venoso y goteando líquido preseminal sobre las sábanas debido al estímulo constante del celo.
-Vas a estar tan lleno de mí que no vas a poder caminar en días -prometió Taehyung, mirándolo desde arriba con los ojos oscuros, fijos en su objetivo.
Sin más demora, el alfa apoyó la punta de su erección en la entrada de Jungkook, que se encontraba completamente abierta, roja y lubricada por las descargas anteriores. Con un empuje seco y descendente, se hundió por tercera vez en la noche, enterrando toda su longitud hasta golpear el cuello de la matriz del omega, iniciando una nueva ronda de embestidas salvajes e ininterrumpidas que harían eco en las paredes de la casa durante toda la madrugada.
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