☆
El atardecer comenzaba a pintar la carretera,mientras el viento cálido entraba por la ventana de aquel “pequeño” pecoso.
Sergio miraba desde el cristal sin un gramo de emoción…él no quería estar ahí él quería quedarse en la ciudad con sus amigos pidiendo golosinas y molestando a niños pequeños.
—Me pude haber quedado con Paola—rezongo el moreno por quinta vez en esa hora.
—Sergio tus abuelos quieren verte…además estoy segura que te vas a divertir mucho en el pueblo—la voz de Marilu intentaba sonar reconfortante y tranquila.
Molesto y cansado rodo los ojos antes de colocarse de nuevo los audífonos y cerrar los ojos.
Desde pequeño Checo siempre odio ir a aquel pueblo,los niños eran groseros y se reían de él…además siempre se sentía observado como si alguien anduviera tras él por eso cuando supo que irían al pueblo aplicó muchas excusas para no ir algo que claramente le fallo.
Durante el trayecto sus padres intentaron animarlo cosas que no funcionó incluso cuando se detuvieron a comer en la carretera Sergio se negó a dar siquiera un bocado.
8:30 p.m
La camioneta de los Pérez llegó a la finca en dónde vivían los abuelos del moreno—Mas te vale quitar esa cara sergio—amenazó su padre mientras veía al chico bajar sus maletas.
Cómo siempre sus abuelos lo recibieron entre besos y abrazos mira solo con fascinación al ver lo mucho que había crecido.
—Pero mira nada más que lindo estás mijo—su abuela caricias su mejilla con cuidado.
El moreno sonrió abrazando a su abuela con fuerza olvidando por un momento su coraje.
—Cuéntame mijo ¿que tal te está yendo en la escuela?—su abuela lo arrastró hacia la cocina en dónde comenzaron a hablar de la escuela los chicos entre otras cosas.
la anciana lleno de preguntas al menor quien respondía a cada una con emoción,adoraba como su abuela le ponía atención a cada mínimo detalle.
Después de cenar pan dulce y chocolate Sergio fue a su habitación…esa habitación que lo hacía volverse paranoico.
Con cuidado se puso su pijama…así es una playera de el PRI y el short más desgastado que tenía.
Mientras cepillaba sus rizos con paciencia cantando una de sus canciones un fuerte golpe sobre su ventana casi lo hace irse al otro mundo
—¡Pinche gato!—soltó un grito al ver al felino paradito en su ventana mirándolo fijamente.
Asustado Pero decidido le aventó la chancla al chingado gato quien soltó un maullido antes de irse.
Esa noche el moreno no pudo pegar el ojo de nuevo porque sentía esa sensación bochornosa de ser observado desde el campo.
A la mañana siguiente el pecoso se hizo presente en el comedor con ojeras y cara de pocos amigos.
—¿Todo bien Sergio?—preguntó su abuelo quien había regresado esa mañana de otro pueblo.
—No…un pinche gato anduvo rondando mi ventana toda la noche—murmuro haciendo un puchero mientras hacía pedazos su concha.
—así que te visito max—sonrió el anciano —es un buen gato sólo quería una caricia.
Durante el desayuno los adultos hablaron de todo lo que se haría en esos días,adornar,poner la ofrenda y algo que checo odiaba desde lo más profundo de sus entrañas…ir al cementerio.
✞︎
Ese día la pasaron en el centro del pueblo donde compraron papel picado, velas y cempasúchil.
El moreno veía como diferentes zaguanes ya estaban adornados por fuera,en el mercado compró un par de calaveritas de chocolate que más tarde devoraría.
Mientras caminaba por el quiosco de la pequeña plaza un joven de apariencia varonil se acercó a Sergio.
—Disculpa ¿podrías aceptarme esto?—el joven le acercó una rosa dándole una sonrisa.
El moreno asintió tomando la rosa con manos temblorosas,intercambio un par de palabras con aquel chico de nombre Lewis.
—supongo que no eres de por aquí…jamás te había visto—
—No solo vine de visita a ver a mi abuela—el pecoso ladeó su rostro del lado donde estaba su familia.
Lewis ya estaba por responder cuando un sonido llamó la atención de los jóvenes,un dulce maullido sonó de entre los árboles de donde salió aquel gatito de pelaje rubio.
Sergio entrecerró los ojos reconociendo al animal quien se paseó entre sus piernas ronroneando suavemente dejando un leve cosquilleo en la piel del castaño.
—al parecer le agradas—sonrió El de rastas agachándose con intención de tomar al felino entre brazos.
Al ver que aquel hombre quería agarrarlo,el gato se erizo mostrando sus dientes arañando aquellas manos que no eran de el pecoso.
—¡max basta!—grito sin pensar Checo intentó tomar al gato quien lo esquivo yendo a atacar de nuevo al de rastas.
Por suerte Sergio alcanzó a agarrar al felino quien se aprenzó de la blusa del moreno pegando su rostro a las tetas de este ronroneando levemente.
—Pinche gato enfermo…¿estás bien Lewis?—cuando Sergio alzó la mirada El de rastas ya se marchaba maldiciendo al animal.
Molesto el pecoso intento quitarse al gato de encima quien hundió más la naricita entre los senos de Sergio.
—aparte de enfermo pervertido,me vas a dejar lleno de pelos—al ver al gatito indispuesto a quitarse, checo se resignó cargando al animal.
Durante el día el felino no se despegó de Sergio algo que causó gracia a la familia Pérez pues a pesar de que checo odiaba al animal…no tenía corazón para dejarlo por ahí.
—Deberíamos de iniciar con la comida para la ofrenda—
—yo no entiendo cómo pueden desperdiciar tanta comida en un muerto es un…—el golpe llegó rápidamente a la cabeza de el pecoso
—No seas irrespetuoso,que si no te van a jalar las patas en la noche—aseguró su abuelo jalandole la oreja.
La familia pasó todo el día entre preparaciones y risas,al menos los adultos Sergio llevaba media hora maldiciendo en el metate.
—Claro agarran al más pendejo—gruño mientras preparaba el mole.
Mientras en cálido aroma a pan recién horneado inundaba la casa un pequeño bulto cayó en los pies de Sergio antes escuchar ese maullido que comenzaba a conocer,su rostro palideció mientras sus labios temblaban,el felino le había llevado un pequeño colibrí muerto.
La cara pecos se deformó en tristeza tomando al pobre animal entre sus manos,fulminó al gato antes de salir al jardín poniendo el pequeño cuerpo cerca de un rosal.
Esa misma noche la familia pondría la ofrenda,riendo entre viejos recuerdos al ver las fotos de cada familiar fallecido.
—Mijo ve al pueblo por más cempasúchil porfavor—
—¿Yo solo?—la vieja asintió dándole un par de monedas y la bendición pidiéndole que no hablara con nadie pues ya era tarde.
El moreno caminaba entre las calles estrechas siendo constantemente seguido por el felino,no tardó en llegar a la pequeña florería del pueblo,comparando lo que le habían pedido.
Pensó que su regreso sería tranquilo, que nada podía afectar más su noche,Pero como siempre se equivocó.
El menor iba distraído mirando al suelo mientras caminaba por dónde las farolas alumbraban,cuando sintió ser arrebatadas las flores de sus brazos.
—¡Mis flores…devuelvelas!—rogo desesperado
—Sigues siendo un llorón—las risas no tardaron en llegar.
Sus ojitos comenzaron a aguadarse al notar quienes eran y con quién venían.
Los recuerdos lo invadieron como golpes y ahí estaban de nuevo aquellos nos que lo habían tirado en el cementerio…aquellos idiotas que le habían alzado la blusa siendo chiquito solo para ver si tenía tetas,a aquel grupito se había unido Lewis algo que Sergio jamás imaginó.
—Diles que me las regresen…¡Por Favor ayúdame!—el moreno ya sollozaba desesperado buscando ayuda…ayuda que le fue negada.
Aquellos imbéciles tiraron las flores pisando las mientras reían.
Checo se alejó tan rápido como pudo de ellos limpiando las lágrimas rebeldes que ya querían salir corrió tan rápido hasta que el pecho le ardió,al llegar a la casa Sergio respiro tres veces mentalizando respecto a lo que diría.
Para su suerte no había nadie en casa.
“Salimos a decorar en el cementerio mijo,te esperamos ahí”
Claramente no iría así que fue directo a su habitación tumbado en la silla cercana al peque tocador,la blusa de tirantes se alzó un poco dejando ver su lindo abdomen,sus labios se humedecen cada que su lengua pasaba sobre ellos en un intento por aguantar el llanto y no sentirse mal por lo sucedido.
✞︎
Ir al cementerio en aquel pueblo solo significaba una cosa y era permanecer toda la noche ahí,así que después de una gran sesión de llanto Sergio se alistó para dormir—ven acá pulgoso—susurro tomando al gatito para dormir con él así no se sentiría tan solo.
Entre caricias al felino y el cansancio el moreno no tardó en dormirse apachurrando al gatito contra su pecho lo que hizo ronronear al animal acurrucaba aún más
Lo que parecía una noche tranquila comenzó a volverse insoportable en los sueños de checo, quien aún estando dormido sollozaba moviéndose de un lado al otro.
Max al ver al humano tan triste y solito pensó en formas de consolar al chico.
Decidido a mejorar el estado de ánimo del humano, el nahual había decidido tomar su forma humana….desnudo y nervioso se quedó ahí sentado al lado de Sergio,sus frágiles labios aún temblaban mientras su ceño se mantenía fruncido.
Con cuidado y con un gran sigilo que solo un felino podía tener,bajo casi al pie de la cama quedando de rodillas entre las piernas de Sergio.
—Haber…según yo esto los hace sentir bien—el nahual se agachó acercando su rostro a la entrepierna del rubio dando una pequeña olisqueada inundado sus fosas nasales que el aroma dulzón y ácido que emanaba el coño de Sergio.
El aroma le erizo la piel a max pegando aún más su nariz frotando la por sobre la tela.
Con cuidado max imitaba lo que alguna vez había visto por andar de chismoso en casa ajenas,sus grandes manos tomaron los muslos pecosos antes comenzar a lamer,el nahual comenzaba a ejercer presión sobre las piernas apretando cada vez con más fuerza extasiandose de aquel sabor y aroma que Sergio emanaba.
Y ahí fue cuando checo soltó un suave “nghh” al sentir algo rasposo pasarle por el coño aturdido y con la cabeza diciéndole abrió sus ojitos viendo a aquel hombre entre sus piernas—¿Quien carajos ahhh…eres?—le costaba hablar por la constante estimulación.
Aún así y con fuerza de voluntad alzó la pierna golpeando al gatito con su talón.
El animal se despegó rápidamente de Sergio mirando fijamente al humano,una mirada tan penetrante y fría que hizo a él menor intentar hacerse pequeño.
—Soy yo…maxie—
—Mentiroso…m-max es un puto gato—queria encontrarle lógica a lo que ese hombre de casi dos metros le decía
Fue entonces que recordó lo que su abuela le contaba algunas noches en las que checo siendo más pequeño iba a esconderse a su habitación.
—entre nosotros siempre hay seres mágicos Sergio…un niño tan dulce como tú debe cuidarse de esos entes…sobre todo de los nahuales —
En aquel pueblo la creencia sobre los nahuales comenzó a hacerse muy fuerte pues durante varios años tanto bebés como ancianos desaparecían…otros aseguraban que habían visto a hombres con cuerpos extraños en el monte.
“Es mentira lo nahuales no existen”
Intentó convencerse sin éxito alguno,la mirada castaña estaba fijamente el rostro de él rubio notando las similitudes entre el y el gato,asustado por todas las leyendas que alguna vez escuchó decidió que lo mejor sería correr…
Se paró de la cama rápidamente listo para correr,moviéndose rápidamente,justo cuando estaba por llegar a la puerta el gato lo agarro por detrás tomándolo por el cuello.
—¡Suéltame cabrón!—intentó forcejear—¡Mi abuelo agarró a machetazos al diablo en el cerro así que suéltame!.
La presión sobre su cuello comenzó a ser insoportable,el aliento de el nahual recorría su mejilla mientras la verga se restregaba entre las nalgas.
—Solo quiero consolarte…no seas malagradecido chequito—su mejilla se frotaba contra la de Sergio—no me gusta verte llorando…ellos te trataron mal.
—déjame…me estás asustando—rogo Sergio
El nahual pasaba su lengua áspera por la tersa piel pecosa sonriente entre calidad lamidas.
Las pálidas manos comenzaban a recorrer el cuerpo,tocándolo como un mapa que conocían de memoria.
—Me gusta tu aroma…es cálido—
—basta…-- las piernas morenas ya temblaban.
—déjame consolarte te prometo que te gustará…—
✞︎
Su piel rozaba las sábanas destendidas mientras sus piernas eran abiertas lentamente,el felino quitaba las prendas con cuidado,dejando aquella piel morena en total desnudez.
—Que bonito —suspiro max deteniendo su mirada en las tetas gorditas y grandes,los ojos azules recorrían el cuerpo dejando de nuevo su mirada en el monte de Venus,dónde las piernas de checo se cerraban negando la vista a su coño.
Las caricias comenzaron en las caderas,amasando a su antojo mientras la lengua recorría el cuello dejando un rastro húmedo hasta las clavículas.
—Ma…max…—el joven jadeaba negándose a dejarse llevar por ese calor que recorría su cuerpo alentando lo a cometer pecado.
—dime que lo estoy haciendo bien….dime que no estarás triste—max ya se había colado entre las piernas del humano,su verga rozaba el coño suavemente.
El glande se colaba sutilmente en la entrada estrecha de el moreno,sin lograr entrar.
—Tienes un coñito muy bonito….ahhh se siente tan cálido—echó la cabeza hacia atrás dejándose llevar.
—No…no digas esas cosas—sus ojitos se mantenían entrecerrados nublandose por la lujuria.
El nahual sonrió frotándose con más fuerza dejado sentir el largo y ancho de su verga—pero es la verdad…tienes un coñito bonito…gordito y suavecito—los gruesos dedos comenzaron a recorrer los muslos tomando los por debajo—agarra tus piernas—el tono amable desapareció de max por un momento siendo reemplazado por uno autoritario.
Un tono que no aceptaba un no por respuesta.
Checo obedeció agarrando bien sus piernas mientras su respiración delataba su nerviosismo.
El rubio había bajado quedando frente a aquel coñito que ya dejaba escurrir un fino hilo transparente y pegajoso,algo que Max no estaba dispuesto a desperdiciar,como si se tratara de una presa max se movió rápidamente pegando su boca a los labios regordetes de la vagina.
—ahhh….se siente raro…tus dientes—sus finos dedos luchaban por mantener levantadas sus piernas,mientras su coño era atacado por el felino.
—Tan rico….quiero más…sabes delicioso—la lengua comenzó a meterse entre los pliegues tanteando el estrecho hoyito.
El calor se hacía presente en cada rincón de la habitación,mientras el aroma del copal y el cempasúchil de la calle comenzaba entrar por la ventana.
—Odio verte llorar…cada vez que vienes lloras—sergio levantó la cabeza mirando confundido a max quien seguía comiéndole el coño.
—¿A que…¿A qué te refieres?—.
El nahual alzó su rostro dejando ver sus mejillas rojizas y su barbilla húmeda,sin embargo no le dió ninguna explicación prefiero acomodarse nuevamente dejando su falo a la altura de la entrada de Sergio.
Max nunca había cogido,esa era su primera experiencia sexual a pesar de ser un gatito chismoso no sabía exactamente en qué agujero meter su verga.
Guiado por su instinto su gorda polla alineando la contra el agujero de atrás,abriendo las nalgas lechosas lo más que podía.
—¡Espera por ahí no!—sus manos bajaron directo a sus nalgas quitando la verga de max
“¿como que por ahí no? Ni siquiera deberías coger con el”
Se maldijo Sergio quien solo quería terminar con todo eso.
—Quiero más…quiero más de ti chequito—ronroneo desesperado acariciando su verga.
La saliva pasó espesa por la garganta de Sergio mientras cerraba sus ojitos con fuerza antes de volver a ver al Nahual.
—por ahí no va a entrar….tienes que meterlo aquí—con cuidado abrió sus labios regordetes dejando ver su entrada lubricada y apretada.
El felino ansioso alineó su polla contra la entrada poniendo las piernas de checo sobre sus hombros.
Sergio no podía negar que se sentía nervioso,jamás pensó que su primera vez sería con un nahual,la idea le revolvía las tripas haciéndolo sentir más estuoido por permitir algo así….al menos max era bonito.
El Glande comenzó a abrirse espacio entre aquellas paredes cálidas que con esfuerzo lo recibían—Esta…está muy apretadito aquí—se quejó el rubio,mientras el interior de el moreno se cerraba intentando expulsar aquel trozo de carne que se forzaba a entrar eso confundía a max…él creía que lo que hacía estaba bien que eso mejoraría el estado de checo .
Con unas buenas embestidas max entró por completo en Sergio,quien ya sudaba mientras temblaba,su interior se había expandido solo para recibir esa gran verga.
“No es normal que este asi de grande”
Al ser torpe y no saber de el tema el felino comenzó a embestir con fuerza enterrándose hasta el fondo—Es…mucho…ahhh voy a morir —los rizos comenzaban a pegarse en la frente de Sergio quien luchaba por soportar el gran tamaño de el nahual.
—más lento….se bueno para mi—el moreno sabía que no podía dar marcha atrás a lo que estaba sucediendo…así que intentó tomar las riendas de la situación para poder si quiera disfrutar un poco.
Las garras se clavaban en las piernas de checo marcando territorio.
El vaivén era fuerte y certero,el coño lo tragaba por completo comenzando a aflojarse un poco.
Entre cada embiste las tetas rebotaban invitando a probar de ellas,algo que max se permitió,degustando de la piel del mexicano.
—me gusta más verte así….¿Sientes rico?—sus ojos se perdían en los labios rojizos que soltaban quejidos—
El mexicano quería explicarle que de esa forma no sentía placer,que era algo doloroso,sin embargo al ver la carita del nahual quien en su mente aseguraba estaba haciendo sentir bien a Sergio ,el moreno solo asintió.
—maxie…si quieres hacerme sentir mejor …déjame hacerlo a mi—el felino detuvo sus embestidas ladrando su cabeza,su mirada dejaba ver su confusión.
—pero…¿no sientes rico así?—su pecho comenzaba a tornarse rojo lleno de sudor que recorría los abdominales,sin cuidado se quitó del interior de checo haciéndolo gritar.
✞︎
El rubio miraba confundido a Sergio quien lo había hecho sentarse en la cama—pero…así no te puedo hacer sentir bien—él no entendía que intentaba hacer el mexicano creería que solo haría sentir bien a checo si el se movía.
—Se paciente…nos va a…a gustar a ambos—comenzó a trepar al rubio,sus miradas chocaron quedándose fijos,viendo uno al otro.
En ese momento el mexicano se dió la oportunidad de ver con detalle a aquel ser,su rostro tenía franjas peludas que se mezclaban con la piel normal,sus pupilas estaban tan dilatadas que era irreal.
Por un momento su rostro se aserco al de el felino listo para rozar sus labios,cuando sintió la punta de la verga rozar la entrada.
Reaccionó carraspeo antes de volver a lo que iba a hacer,con cuidado le dió la espalda dejando sus nalgas a la vista de max.
—No te muevas…se un buen gatito y quédate quieto —con la punta de sus pies comenzó a levantarse un poco,alineando al verga cabezona a su entrada—ahhh…voy a quedar jodido—de un sentón se penetró por completo tragando el falo hasta la base.
El rubio se erizo al sentir de nuevo el cálido interior,sus orejas bajaron al mirar las nalgas sacudirse sobre su pelvis—quiero moverme…déjame moverme—rogo el nahual.
(Paso de coger a ser cogido hgjjd)
El pecoso decidido a terminar con todo eso com no a rebotar descuidadamente—ahhh maxie…tienes buena verga—sus finos dedos delineaba sus pezones jalandolos imitando lo que alguna vez vio en películas porno.
—tocame…ahhh mierda…—las grandes manos fueron directo a las regordetas nalgas aplastando y arañandolas.
Para Max ver aquel humano darse placer gemir y pedir ser tocado era señal de que estaba haciéndolo bien…queriendo hacerlo aún mejor afianzó su agarre en las caderas—siento….siento que algo me va a salir—murmuró el nahual antes de embestir hacia arriba.
El embiste fue tan profundo que la espalda del mexicano se arqueo apretado su interior al sentir que embestía en el lugar exacto.
“Al carajo…lo está haciendo jodidamente bien”
Sus movimientos comenzaron a sincronizarse cada que max se hundía checo se dejaba caer aún más.
—¡Así..así me gusta dame más!—sus ojos lagrimeaban nublados de pecado—que rico..
El felino al fin escuchó esas palabras que tanto había deseado escuchar,fue en una de sus embestidas que Sergio comenzó a temblar hundiendo su cuerpo mientras el orgasmo le carcomía el cerebro.
Su cuerpo estaba en un trance tras experimentar el primer orgasmo de su vida,sus hombros se sacudían ruborizados sollozando por el calor que aún se tenía en su abdomen.
Y por otra parte el nahual no se detenía seguía embistiendo sintiendo sus bolas tensarse próximas a llenar al mexicano, quien no estaba en sus cinco sentidos.
—¡Perdon…ahhh!—gimio mientras se descargaba dentro de Sergio quien se tenso ante lo sucedió abriendo sus ojos.
Checo quiso despegarse,algo que le fue imposible pues max no le permitía moverse ni un centímetro.
—Es mucho,está manchado todo—el semen comenzaba a escurrir a pesar de tener aún la verga dentro.
Max intentaba adivinar que había salido de su verga …el idiota pensaba que se había peinado dentro de su pecosito.
Con cuidado soltó a checo quien se dejó caer hacia delante,el nahual pudo ver cómo su verga salía de el coñito lastimado.
Las nalgas se mantenía alzadas dejando ver cómo el semen escurría por las piernas bronceadas,no pudo evitar pasar sus dedos por la vulva manchadola mas de fluidos.
—En estos momentos te odio—murmuró Sergio mientras se recompone,tenía muchas preguntas por hacer y sin duda no se quedaría con la duda.
—¿Cómo sabes que siempre que estoy aquí lloro?—la pregunta llamó la atención de Max quien tenía la mirada perdida en el hermoso cuerpo de Sergio.
—Porque te conozco,siempre has sido sensible…aún recuerdo verte llorar cuando me viste tirado con la pata rota—el mexicano casi se atraganta con su saliva al recordar eso.
Tenía quizás seis añitos cuando regresando del mercado vio a un gatito maullando herido,en ese momento su pequeño corazón se destrozó soltando a su abuela solo para cargar al animal,al que cuido y cuido durante el verano que estuvo ahí.
—Desde ese día….cada que venías al pueblo te veía de lejitos—admitió el nahual avergonzado.
—me gusta cuidarte…aunque no siempre lo haga bien—admitió recordando todas las veces que lo vio llorar.
Checo comenzaba a unir puntos,el cómo se sentía observado ,los animales muertos y claro su ropa llena de pelo de gato en cada visita.
Su corazón se apachurro al ver al Nahual avergonzado con la mirada gacha,el pensar en todo lo que había hecho por él solo hicieron a Sergio ir directo al Nahual para abrazarlo.
—Gracias…—su cabeza reposaba en el pecho de Max aspirando el aroma peculiar que emanaba aquel ser.
Esa noche durmieron juntos siendo max quien se refugió En El calor de el moreno.
A la mañana siguiente max había regresado a su forma animal manteniéndose al lado de Sergio sin querer despegarse.
—¿Por qué no fuiste anoche al cementerio?—la voz de su padre sonaba molesta.
—No me sentía bien—la mirada de el joven se fue directo al gatito recordando la noche anterior.
—ma…yo bueno…—tartamudeo—quería saber si puedo llevarme a maxie conmigo a la ciudad.
—pensé que lo odiabas—su madre miraba al gatito regalándole una caricia.
—No está mal un poco de compañía a veces—sus orejas comenzaban a ponerse rojitas por los nervios.
“Este trae cara de cogido ”
Su abuela lo miraba desde la cocina imaginando perfectamente que pudo pasar la noche anterior.
El 5 de noviembre los Pérez regresaron a la ciudad de Guadalajara con un nuevo integrante en la famila…el gatito maxie,un gatito que hacía feliz a Sergio de muchas maneras.
S.k.☆






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