Prologo
Puede que esto salga mal o quede en flop
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El apellido Holmes siempre había estado rodeado de rumores.
Para el mundo eran una familia de genios, personas capaces de ver aquello que los demás ignoraban. Una familia marcada por la inteligencia, la lógica y una habilidad casi imposible para descubrir verdades ocultas.
Pero lo que nadie sabía era que los Holmes no solo encontraban secretos.
También los guardaban.
En la cima de la familia estaba Mycroft Holmes, el hermano mayor. Desde pequeño había aprendido que el verdadero poder no estaba en tener todas las respuestas, sino en saber qué preguntas nunca debían hacerse. Con una mente capaz de mover piezas desde las sombras, Mycroft se convirtió en alguien indispensable para los gobiernos, aunque pocos conocían la verdadera extensión de su influencia.
Seis años menor que él estaba Eurus Holmes.
Brillante. Incomprensible. Peligrosamente inteligente.
Eurus no veía el mundo como los demás. Mientras sus hermanos analizaban patrones, ella entendía las emociones, los miedos y las debilidades humanas como si fueran un idioma propio. Razón por lo que estaba encerrada en Sherrinford, una prisión psiquiátrica de máxima seguridad situada en una isla secreta. Muchos la consideraban un misterio incluso dentro de su propia familia.
Después estaban Sherlock y William
Sherlock Holmes, el detective que todos conocían. El hombre que podía resolver un crimen con una simple mirada, pero que a menudo olvidaba que detrás de cada misterio había una persona.
Y Will Graham.
El hermano que parecía ser el más tranquilo, aquel que prefería mantenerse alejado del centro de atención. Pero su mente era diferente. Will tenía una capacidad única para comprender a los demás, para entrar en la mente de personas que nadie más podía entender.
Una habilidad que podía ser un don…
o una carga.
Y finalmente estaba Alistair Holmes, el menor de los hermanos.
Para muchos, solo era el pequeño de la familia. El hermano que había elegido un camino distinto, lejos de los juegos de poder de Mycroft, los enigmas de Eurus y las investigaciones de Sherlock.
Pero esa era solo la imagen que dejaba ver.
Porque Alistair Holmes tenía un secreto que sus propios hermanos conocían completamente.
En los archivos oficiales no existía como un simple ingeniero.
Para algunos era conocido como Q.
El líder de la rama Q, la mente detrás de la tecnología más avanzada utilizada por una de las organizaciones de inteligencia más importantes del mundo. El hombre que diseñaba herramientas imposibles, que convertía ideas en armas de precisión y que podía cambiar el curso de una misión desde una habitación llena de pantallas.
El hermano pequeño que una vez corría por los pasillos de la casa Holmes buscando la atención de sus hermanos mayores.
Aunque los años habían pasado, una cosa nunca cambió:
Cada Holmes tenía dos versiones de sí mismo.
La que el mundo conocía…
y la que mantenían oculta.
Mycroft tenía secretos políticos.
Eurus tenía secretos que nadie se atrevía a descubrir.
Sherlock tenía secretos sobre su propio corazón.
William secretos sobre su propia mente
Y Alistair tenía secretos que podían poner en peligro a naciones enteras.
Durante años lograron mantener sus vidas separadas.
Hasta que una serie de acontecimientos obligó a los hermanos Holmes a reunirse nuevamente.
Y cuando los tres estuvieron juntos, el mundo descubriría algo que siempre había sido verdad:
Los Holmes no eran simplemente una familia de genios.
Eran una familia de secretos.
Y algunos secretos deberían haber permanecido enterrados.








