Customize readability
Aa

El precio del silencio

All Rights Reserved ©

Summary

Cuando el escándalo de su padre destruye el nombre de su familia, Alba Ferrer tiene que sobrevivir su último año en el colegio privado más exclusivo de la ciudad rodeada de la gente que la humilló. El problema es que su única salida —una beca que depende de un tutor asignado— la obliga a pasar cada tarde con Nico Beltrán, el chico que lideró esa humillación. Él tiene sus propias razones para odiarla. Y ninguno de los dos está preparado para lo que pasa cuando el odio dura demasiado tiempo cerca del otro.

Status
2mo ago
Chapters
16
Rating
5.0 (1 review)
Age Rating
16+

I. La lista

La lista estaba pegada en el tablón de anuncios del pasillo principal, donde no había forma de evitarla.

Alba se dio cuenta de que algo iba mal por la forma en que la gente dejó de hablar cuando ella se acercó. En Colegio Santa Cecilia el silencio nunca era casualidad. Era un arma, y todos sabían usarla.

Buscó su nombre en la lista de honor, donde llevaba tres años apareciendo primera. No estaba ahí.

Estaba en la otra.

Alumnos con tutoría académica obligatoria — Segundo trimestre.

Leyó su nombre cuatro veces, como si repetirlo fuera a cambiar las letras. Alba Ferrer. Entre un chico que se había pasado el curso durmiendo en clase de Química y una chica que acababa de mudarse desde otro país sin hablar bien el idioma.

—Tiene que ser un error —dijo, más para sí misma que para nadie.

—No lo es.

Reconoció la voz antes de girarse. La reconocería en cualquier sitio, después de un año entero aprendiendo a odiarla en silencio.

Nico Beltrán estaba apoyado contra la pared de enfrente, con esa forma suya de ocupar espacio sin parecer que le importara ocuparlo. Llevaba el blazer del colegio con las mangas subidas, como siempre, como si las reglas fueran para los demás.

—¿Y tú qué sabes? —le preguntó Alba, aunque ya se estaba arrepintiendo de haberle dado la satisfacción de una respuesta.

—Sé que la lista la ha hecho el consejo esta mañana. Y sé que tu nombre no estaba ahí ayer.

Algo en su tono la hizo mirarlo con más atención. No sonaba a burla, que era lo único que Nico Beltrán sabía ofrecerle desde que su apellido dejó de significar dinero y empezó a significar escándalo.

—¿Y cómo sabes tú lo que había o no había ayer en una lista del consejo?

Nico se despegó de la pared. Por un segundo pareció que iba a contestar algo real. Después la mirada se le cerró, como una puerta.

—Porque mi padre está en el consejo, Ferrer. Entérate de una vez de cómo funciona este sitio.

Y ahí estaba. El motivo por el que lo odiaba, servido otra vez en bandeja: la facilidad con la que él podía convertir cualquier frase en un recordatorio de que ella ya no pertenecía del todo a ese mundo, y él sí, siempre, sin esfuerzo.

—Genial. Entonces también sabrás quién es el tutor que me han asignado.

Nico no contestó enseguida. Y esa fue la primera señal de que algo estaba muy mal.

—Sí —dijo, al fin—. Lo sé.

Alba tardó tres segundos en entenderlo. Tres segundos en los que vio, con una claridad que le dolió físicamente, la lista de nombres de tutores voluntarios en la otra columna del tablón, y el suyo junto al de ella.

—No.

—Alba...

—No pienso pasar ni un minuto contigo fingiendo que esto es normal.

—No es que a mí me haga especial ilusión —dijo él, y por primera vez en un año sonó cansado en vez de cruel—. Pero si no cumplo las horas de tutoría, pierdo la recomendación para Derecho. Y si tú no las cumples, pierdes la beca.

Ahí estaba. La trampa perfecta, cerrándose despacio.

Alba pensó en su madre, en la mesa de la cocina llena de papeles que no dejaba que ella viera del todo. Pensó en la única frase que se había prometido no decir jamás en ese colegio: no puedo permitírmelo.

—¿A qué hora? —preguntó, con la voz más plana que pudo fabricar.

Nico la miró un segundo de más, como si la pregunta le hubiera sorprendido. Como si esperara pelea, no rendición.

—Los martes y jueves. Biblioteca. A las cuatro.

—Ahí estaré.

Se dio la vuelta antes de que él pudiera ver que le temblaban las manos, y caminó por el pasillo con la espalda recta, porque eso era lo único que le quedaba: que nadie viera lo que le costaba.

Detrás de ella, oyó que Nico no se movía. Y por una razón que no supo nombrar todavía, eso la inquietó más que si se hubiera reído.

Let Sheila Books know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Silver's Second Chance

Beth Willyoung: This is definitely a great site all the rest make you read and pay this one is the most legitimate site.

Read Now
PARIS IN THE DARK

Sasha: Love this kind of romantic stories, very good one.

Read Now
THE WOMAN HE BOUGHT

Charmaine: THIS IS SO GOOD I LOVE IT IM GONNA READ IT LATER BC IM TIRED BC I JUST FINISHED WRITING 10 CHAPTERS IN 1 DAY!

Read Now
The Grumpy Next Door

emmylee.p.: Funny, cute, heartwarming, good writing, great characters, and a bit of spice

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Jkind12: Very enjoyable!

Read Now
Rebuilding After Betrayal

Evodia Naah: I love this and honestly I didn’t want it to end🤗Absolutely worth the read!!

Read Now
The Heir's Shadow

Biva: Quite good for a novella. Impressive writing style and we'll edited. Just one thing- Karla keeps referring herself to a stray cat and while at first it makes sense the analogy gets stale after a while.

Read Now
An Irish Match

armirrenz: Story is great! It catches your interest in reading. Very good book

Read Now