El inicio del infierno
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**Disclaimer: No soy dueño de Naruto/Naruto Shippūden ni de Re:Zero. Solo soy un escritor novato que adora los fanfics.**
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-Sabes, en verdad creí que no volvería a verte, Subaru Natsuki. -Un rubio de ojos azules, que vestía un chándal deportivo negro y blanco con líneas amarillas junto con una "N" en el pecho, habló mientras se recargaba en la pared detrás de él.
-Sí, lo sé, lo sé, lo sé. Prometí buscar otro empleo para no volver a verte. Aunque, la verdad, no encontré uno donde aceptaran a menores de edad, así que tendré que soportarte un tiempo más, Naruto. -Habló el chico de cabello negro y corto, peinado hacia atrás, que vestía el mismo uniforme que el rubio.
Ambos se encontraban a las afueras de una tienda de conveniencia que estaba junto a la avenida principal. El rubio llevaba ya varios minutos parado ahí, esperando a que su compañero de turno se dignara a aparecer. Tarde... como de costumbre.
Naruto soltó un suspiro lleno de fastidio al escuchar la respuesta del azabache.
-Escucha, Subaru, ambos necesitamos este trabajo. Créeme, si por mí fuera, habría renunciado en el mismo instante en que supe que serías mi compañero. -El rubio se despegó de la pared y avanzó hacia el interior del local.
Subaru rechinó los dientes con molestia. No le quedó de otra más que seguirlo de cerca, totalmente a regañadientes.
Necesitaban algo de comer para aguantar toda la noche vigilando el parque de la ciudad. Comprar un poco de comida instantánea y agua era la opción más barata.
Naruto caminó por los pasillos, tomando dos sopas de ramen junto con tres botellas de agua. De reojo miró a Subaru, que estaba distraído viendo unos mangas al fondo de la tienda. Ya con todo listo, fue directo a la caja para pagar su cena de esa noche.
-Serían doscientos yenes, por favor. -Dijo el cajero al terminar de escanear las cosas.
Naruto sacó su monedero con forma de sapo, tomó dos monedas de cien yenes y se las dio al cajero. Con la bolsa en la mano, miró a su compañero con molestia.
-Oye, Subaru, si no vas a comprar nada, ya vámonos. -Las palabras del rubio hicieron que el azabache quitara la vista del manga que tenía en las manos.
-¿Uh? Ah, es cierto. Solo dame unos momentos, Naruto. -Subaru, que estaba muy concentrado con el manga, regresó rápido a los pasillos de la tienda a buscar algo para cenar.
Naruto lo miró con fastidio. El azabache no se tomaba en serio su trabajo, y eso podía afectarlo también a él.
~Bueno, al menos tengo unos segundos para examinar el sello. Espero que esta vez no duela tanto.~
El rubio caminó hacia la salida de la tienda, revisando que no hubiera cámaras de seguridad cerca.
Cuando se alejó lo suficiente de la entrada, Naruto se levantó la ropa para despejar el torso, presionando la palma derecha contra su abdomen. Una luz tenue brotó de su mano. Frunció el ceño por el dolor. El brillo se apagó poco a poco, mostrando un sello negro en espiral grabado en su piel.
Naruto miró el sello, esperando que pasara algo, aunque a los pocos segundos se relajó con un suspiro de alivio.
-¡Oye, Naruto, estoy listo! Ya podemos irnos. -La voz de Subaru en la salida de la tienda lo sacó de sus pensamientos.
Al instante, se bajó la ropa para cubrir su abdomen, dejando el uniforme como si nada hubiera pasado, seguido de voltear a ver a su compañero por encima del hombro.
-¿Qué compraste? -Naruto miró con curiosidad la bolsa en la mano del azabache.
-Bueno, ya sabes. Unas papas fritas, un ramen instantáneo y un...
Antes de terminar de hablar, Subaru se interrumpió a sí mismo. Vio cómo todo a su alrededor se distorsionaba por unos instantes, como si estuviera sufriendo un repentino bajón de presión.
Subaru parpadeó varias veces, intentando borrar esa extraña ilusión mientras observaba su entorno con desconcierto.
-Creo que jugar durante toda la noche hace que imagine cosas. Será mejor que nos vayamos, Naruto. -Subaru giró la cabeza para mirar al rubio, al no recibir respuesta alguna.
Para su desconcierto, él parecía estar muy nervioso. Su frente empezó a llenarse de sudor frío mientras miraba a su alrededor en busca de algo.
-¿N-Naruto? Dime, por favor, que fue mi imaginación. -Esta vez la voz del azabache sonó nerviosa; juraría que lo que acababa de suceder era obra de su mente por el cansancio que tenía.
-Espera... ¿Tú también lo sentiste, Subaru? -preguntó Naruto con incredulidad, mientras se acercaba para sostenerlo por ambos hombros.
En el momento en que entraron en contacto físico, una extraña sensación recorrió sus cuerpos. Sus párpados se volvieron pesados de golpe, como si no hubieran dormido en semanas, obligando a ambos a cerrar sus ojos.
Aún con los ojos cerrados, empezaron a escuchar el murmullo de varias voces. Al mismo tiempo, sintieron el impacto de una iluminación mucho mayor, como si el día hubiera reemplazado a la noche de un segundo a otro.
Al abrir los ojos, una luz cegadora los recibió de frente. Poco a poco, su vista logró adaptarse a la claridad. Una vez que consiguieron orientarse, lo que vieron frente a ellos fueron calles y edificios con una llamativa arquitectura de estilo medieval europeo.
-¿Q-qué está sucediendo? -Murmuró Subaru para sí mismo al darse cuenta de que ya no estaban en el estacionamiento de la tienda.
-Esto... no puede ser. Finalmente yo... -Naruto empezó a respirar de forma agitada, con el corazón latiéndole a mil por hora.
Al ver una fuente de agua a unos pasos detrás del azabache, torpemente se dirigió hacia ella, inclinándose sobre el borde para ver su reflejo. Al confirmar que aquello no era un sueño ridículamente lúcido ni ninguna clase de brujería, tuvo que cubrirse la boca con ambas manos para contener las ganas de vomitar.
Por su parte, Subaru seguía tan en shock por lo sucedido que ni siquiera se había percatado de la presencia de Naruto. Sin embargo, sus murmullos poco a poco empezaron a subir de volumen, lo suficiente como para que el rubio los escuchara.
-Estoy seguro de que esto no puede ser falso, lo que significa que... ¡Me transportaron a un mundo paralelo! -exclamó el azabache en un grito de exaltación al por fin entender la situación en la que se encontraba.
Aunque el grito llamó la atención lo suficiente como para que algunas personas se detuvieran, intrigadas por lo que ocurría.
Naruto se percató de ello. Así que, antes de que llamaran aún más la atención, dio media vuelta hacia Subaru y le cerró la boca por la espalda con la mano derecha.
La acción hizo que el azabache soltara un grito ahogado por el susto, aunque rápidamente se tranquilizó al ver el rostro de Naruto.
Él mismo no compartía para nada la emoción de Subaru; al contrario, un miedo enorme invadía su cuerpo, haciendo que sus piernas le temblaran sin poder evitarlo. aunque fingía tranquilidad para que su compañero no hiciera algo estúpido.
-¿Quieres callarte la maldita boca, Subaru? -murmuró Naruto al oído del azabache, casi como una súplica.
De inmediato Subaru se calmó, haciendo que Naruto apartara la mano de su boca. Al no tener al rubio reteniéndolo, Subaru dio un suspiro molesto mientras lo observaba con claro fastidio en sus ojos.
-¿Por qué estás tú aquí? Se supone que este es el inicio de mi gran aventura en otro mundo. Carajo, ahora tendré que compartir la gloria contigo por vencer al rey demonio. -Refunfuñó Subaru mientras se llevaba la mano derecha al puente de su nariz.
Por su parte, Naruto solo pudo mirarlo de la misma forma, aunque se compadecía del azabache, ya que él no sabía a dónde habían sido teletransportados.
-¿Rey demonio? ¿En serio crees que tú, un simple don nadie, fuiste teletransportado a otro mundo para derrotar a un villano de fantasía? Eres un ingenuo, Subaru. -Naruto le dio la espalda para comenzar a caminar, dejando al azabache con un claro fastidio.
-¡Oye, espérame! -Subaru se apresuró a avanzar a su lado mientras observaba el entorno. -Si tú tienes más información que yo, dime, ¿por qué otro motivo fuimos llamados a este... mundo paralelo? Dudo mucho que nuestro objetivo sea vivir nuestras vidas desde cero.
Subaru soltó una risa contenida, burlándose de su propio comentario mientras se imaginaba a sí mismo con una espada, derrotando a un demonio con corona.
Naruto se limitó a suspirar con resignación. No podía contarle lo que sabía de este mundo a Subaru por obvias razones, aunque sospechaba que eso tendría que cambiar tarde o temprano.
-Bueno... No tengo ni la más mínima idea de dónde estamos o del porqué ambos estamos aquí. Lo único que podemos hacer es caminar sin levantar sospechas mientras reunimos toda la información posible de cómo salir de aquí. -Las palabras del rubio hicieron que Subaru empezara a prestar más atención a su alrededor.
Vieron cómo varios carruajes eran jalados por lo que parecía una mezcla de dinosaurios con dragones. Al mismo tiempo, notaron que algunas personas que caminaban con tranquilidad eran una combinación de humano y animal.
-Bueno, parece ser uno de esos típicos mundos fantásticos con cultura medieval, donde los semihumanos son comunes y hay guerras, aventuras y ¡todo eso! -mencionó Subaru con emoción mientras miraba el rostro de Naruto.
Aunque el rubio no parecía estar impresionado, en realidad se sentía emocionado y asustado por estar en ese mundo.
Sabía por su madre que solo los cuentos de hadas se acercaban a una descripción así. Además, ese lugar era el motivo por el que podía controlar el viento y la luz, aunque eso fuera irrelevante en esos momentos.
-Tú mismo lo dijiste: la gente en este mundo parece conocer muy bien lo que es la guerra. Y si mis sospechas son ciertas, tarde o temprano algún idiota querrá robarnos algo de valor al vernos como simples extranjeros. -Las palabras de Naruto hicieron que Subaru tragara saliva al comprender el peligro en el que ambos se encontraban. -Aunque tengo una navaja de mariposa en mi pantalón, dudo mucho poder hacer algo contra alguna espada o arma de combate.
Los pensamientos de ambos chicos fueron interrumpidos por un grito. Ambos voltearon hacia atrás, a la calle por donde pasaban los carruajes. Al parecer, un niño había caído al suelo.
Al ver el peligro que corría el niño, una sonrisa se formó en el rostro de Subaru mientras hacía una pose ridícula.
-¡Esta es mi gran oportunidad! ¡Aquí debo usar mi primera magia! -Subaru puso las manos hacia el frente, esperando que un rayo de energía saliera de ellas.
Naruto lo detuvo de golpe al sujetarlo de la parte trasera de su chamarra, mirándolo con molestia.
-Solo cállate y observa, Subaru. -Las palabras del rubio hicieron que Subaru mirara la escena que estaba a punto de ocurrir.
Justo a tiempo, un soldado con armadura saltó a salvar al niño, apartándolo a segundos de ser arrollado. La gente alrededor comenzó a aplaudir por el acto heroico. Pero Subaru solo pudo suspirar con desánimo.
-Bueno, creo que será en otra ocasión cuando pueda mostrar mis nuevas habilidades. -Subaru volteó a ver a Naruto algo desanimado, pero al notar que no estaba a su lado sino caminando hacia una de las calles, se apresuró para alcanzarlo.
-Buen intento, Subaru. Solo ten en cuenta que si por alguna extraña razón lograbas hacer lo que tenías en mente, probablemente habrías terminado arrestado por daños a la propiedad y, por haber matado tanto al niño como al conductor. -Naruto reprendió al azabache mientras caminaban por una calle estrecha llena de puestos de mercaderes.
-Parece que aún no puedo usar magia. -Subaru murmuró para sí mismo, ignorando por completo las palabras de Naruto mientras se detenía frente a un puesto.
Parecía un puesto de frutas y verduras, aunque los letreros estaban escritos en otro idioma. Estaba seguro de que no era coreano ni chino, sino uno totalmente distinto.
-Oigan ustedes dos, qué ropas tan raras están usando. ¿Acaso son viajeros? -El mercader que atendía el puesto les habló, haciendo que Naruto entrara un poco en pánico.
Aunque Subaru, tan imprudente como siempre, no notó que su compañero intentaba decirle que se callara.
-¿Qué clase de fruto es ese? -Subaru señaló una fruta parecida a una manzana, aunque esta era el doble de tamaño.
-Esas son manzenes. -El mercader habló mientras sonreía, creyendo que estaba a punto de hacer una venta.
Aunque para su mala suerte, Subaru sacó de sus bolsillos monedas que el hombre nunca había visto.
-¿Eh? ¿Qué clase de dinero es ese? Eso no sirve en Lugunica. O sea que ambos están en bancarrota... ¡Así que fuera de aquí! -El hombre habló mientras sujetaba a Subaru del cuello.
Naruto vio esto y, al instante, cerró el puño derecho para golpear el rostro del hombre. Al recibir el puñetazo en su cara, el mercader cayó de espaldas con un hilo de sangre saliendo de su nariz.
-¡Subaru, corre! -Naruto tomó la muñeca de su compañero mientras empezaban a correr lejos del sitio.
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Después de caminar un rato, Subaru tuvo la repentina urgencia de ir al baño. Así que entró rápido junto a Naruto a un edificio que parecía un baño público. Para su mala suerte, el lugar era exclusivo para semihumanos y, por si fuera poco, se habían metido del lado de las mujeres.
Ambos salieron huyendo de ahí con la cara llena de golpes y rasguños, metiéndose a una cantina para refugiarse. Pero resultó que el lugar también era solo para semihumanos. Un hombre mitad serpiente los sacó bruscamente. Subaru no se esperaba el aventón hacia la calle; tropezó con la orilla de un barandal y se fue de espaldas al río que se encontraba a las afueras del bar.
Naruto no tuvo de otra más que meterse al agua para jalar a Subaru a un lugar seguro. En cuanto lograron salir, buscaron un callejón vacío, quitándose la ropa empapada de agua. La dejaron tirada en el suelo, esperando a que se secara con el sol.
-¿Conque así van a ser las cosas...? -Subaru apretó los puños contra sus muslos, visiblemente alterado. -¿No me teletransportaron a otro mundo? ¿¡Qué hay de mi rol protagónico!?
Naruto se limitó a observar el suelo, sentado en las escaleras. Dejó que el agua escurriera por sus mechones rubios, con el ceño frunciéndose poco a poco mientras escuchaba a Subaru.
-¿Tu rol protagónico? Subaru, por favor, por una vez en tu vida deja de ser tan imbécil. -Las palabras de Naruto hicieron que el azabache se levantara de su asiento, visiblemente molesto.
-¡Y tú deja de creerte superior a mí! -Subaru estalló, haciendo que Naruto volteara a verlo con sorpresa. -Desde que ambos llegamos, solo me has reprochado que todo lo que hago está mal. ¡Demonios! ¿Por qué estás aquí, en primer lugar? ¡Yo debería ser el único protagonista de esta historia!
Subaru descargó su estrés al aire mientras empezaba a mirar a todos lados, buscando un indicio del porqué ambos estaban en ese nuevo mundo.
-Bueno, en primer lugar, solo has hecho cosas imprudentes desde que llegamos. En segundo lugar, si te he regañado es porque es mejor mantener un perfil bajo. Si alguien descubre que venimos de otro mundo, pueden pasar cosas muy malas. -Naruto mantuvo una expresión seria ante la frustración del chico.
Subaru no lo admitiría en voz alta, pero Naruto tenía parcialmente la razón. Aún quedaban demasiadas cosas por resolver: un lugar donde descansar, comida caliente, ropa nueva, armas y, tal vez, alguna chica que los acompañara en esa aventura.
-Creo que este lugar tendría que tener un sistema de apoyo para aventureros como nosotros; además, si nos invocaron, ¿dónde están las chicas lindas que lo hicieron? -Subaru seguía hablando, sin notar que sus gritos anteriores habían atraído a tres sujetos que aparecieron en la entrada al fondo del callejón.
Naruto se puso en alerta al instante. Las siluetas parecían ser las de unos ladrones. Apretó su navaja de mariposa en la mano derecha, listo para cualquier cosa que pudiera suceder.
-¡Por fin llegaron las chicas lindas que nos invocaron! -Subaru exclamó con alegría al ver las siluetas. Aunque, cuando las tres personas entraron en la luz, la cara de Subaru cambió a una de total desconcierto e inquietud.
-¿Qué demonios estás diciendo? -Preguntó el chico de estatura más baja de los tres de manera burlona.
El segundo chico, de complexión delgada y pelo azul con mechones rosados, se acercó a Subaru, tomándolo del cuello.
-Si no quieren salir lastimados, ¡suelten todo lo que tengan! -El chico sonrió burlonamente mientras apretaba más su agarre sobre Subaru.
El tercer sujeto, de complexión robusta, se acercó a Naruto mientras se hacía crujir los nudillos de manera amenazante.
-M-muy bien, ¿con que un evento obligatorio? -Subaru apretó los dientes, intentando pensar qué hacer en tales circunstancias.
-¡A un lado! ¡Los que están allí, a un lado! -Una voz chillona e infantil rompió de golpe la tensión del callejón. Tanto Subaru y Naruto como los tres ladrones giraron la cabeza al unísono, mirándola con total desconcierto.
Naruto se inclinó un poco para asomarse por detrás del cuerpo del ladrón que le bloqueaba la vista, alzando una ceja con curiosidad. Por su parte, en el rostro de Subaru se dibujó una sonrisa de total alegría al ver a la que parecía ser su salvadora.
-¡Eso es! Esa es la chica linda que nos invocó. -Las palabras de Subaru hicieron que la chica frenara en seco frente a los presentes.
-¿Invocarlos? -La chica inclinó la cabeza con curiosidad mientras apoyaba las manos en sus caderas. -No sé de lo que hablas. Lo siento, pero ahora mismo estoy muy ocupada. ¡Tengan una buena vida!
La pequeña chica empezó a dar brincos por el callejón, rebotando entre las paredes para impulsarse hasta alcanzar la azotea del edificio al fondo del callejón.
Al ver cómo la chica desaparecía tan rápido como llegó, Subaru sintió cómo la poca esperanza que tenía de salir de aquella situación se esfumaba.
-¿E-eso... no les hizo que se les quitaran las ganas de golpearnos, verdad? -Subaru sonrió tontamente mientras alzaba ambas manos.
-No, al contrario. Nos hizo enojarnos mucho más. -El ladrón de complexión robusta sonrió de manera arrogante mientras apoyaba su mano sobre la cabeza de Naruto.
~Debes estar tranquilo, Subaru Natsuki. Desde la antigüedad, la regla dice que los que llegan a un mundo paralelo tienen superpoderes.~
Subaru giró el rostro hacia Naruto con determinación. El rubio frunció el ceño con clara incredulidad al deducir lo que el azabache intentaba decirle.
~Maldito idiota. ¿En serio quiere pelear contra estos tipos? Bueno, de igual forma yo iba a hacerlo sin su ayuda. Solo espero que Subaru sepa defenderse.~
-¡Voy a hacerlos pedazos! -Sin previo aviso, Subaru empujó al tipo que lo sujetaba del cuello de la chaqueta, aprovechando el impulso para soltar una patada rápida al rostro del chico más bajo.
-¿Pero qué...? -El sujeto de complexión robusta fue interrumpido. Naruto le sujetó la cabeza con la mano izquierda para azotarla contra su rodilla derecha, la cual chocó de lleno contra su rostro.
El último chico que quedaba en pie retrocedió hasta la entrada del callejón. Su rostro reflejaba una mezcla de sorpresa y terror al ver a sus compañeros Neutralizados con tanta facilidad; sin embargo, no les quitaba el ojo de encima a ambos.
-Es la primera vez que golpeo a alguien. ¡Y se sintió genial! Parece que este lugar está hecho para que sea fuerte. Mi adrenalina está a niveles que jamás sentí; yo siento que... ¡lo tengo todo bajo control! -Subaru se lanzó al ataque contra el chico restante de forma imprudente.
-¡Subaru, cuidado! -Naruto advirtió a su compañero al ver que el ladrón extraía algo de su espalda.
El ladrón sacó dos dagas idénticas de la parte trasera de su pantalón, haciéndolas girar de manera rápida a sus costados. Subaru, al notar el peligro real, perdió las ganas de pelear en un segundo y se dejó caer de rodillas, encogiéndose hacia adelante en un gesto desesperado de rendición.
-¡Lo siento! ¡Perdón, les daré todo lo que tengo! ¡No lo volveré a hacer! -Subaru suplicó por su vida, esperando que eso detuviera al tipo.
El ladrón miró a Subaru con arrogancia. Las dagas bastaron para terminar con su acto de valentía. Aunque le extrañó que el rubio no estuviera suplicando por su vida como el azabache.
El volteó hacia el fondo del callejón, buscando a Naruto, pero el rubio ya estaba a escasos centímetros. Su navaja cortó el aire directo hacia su rostro. El ladrón reaccionó por puro instinto y se lanzó hacia atrás de golpe, pero no fue suficiente para evitar que el filo le rebanara la mejilla derecha.
El tipo cruzó las dagas en "X" frente a su pecho para bloquear el siguiente ataque, pero al hacerlo, dejó su abdomen totalmente expuesto. Naruto aprovechó ese hueco; lanzó su pierna izquierda en un giro horizontal, hundiendo el pie en el estómago. El impacto lanzó contra la pared al ladrón, haciendo pedazos las cajas de madera que tenía atrás.
-Eres patético, Subaru. -La voz de Naruto hizo que el azabache parpadeara varias veces, dándose cuenta de que el rubio le extendía la mano para reincorporarse.
Subaru frunció el ceño con el orgullo herido, apartando la mano de Naruto de un manotazo. Se levantó por su propia cuenta mientras se sacudía el polvo de la ropa.
-N-no necesitaba tu ayuda. Tenía todo bajo control. -Naruto lo miró con el rostro inexpresivo, alzando apenas una ceja.
-Gracias por decirlo. La próxima vez que alguien nos intente matar, tú pelearás mientras yo solo me limito a observar. -El rubio replicó con evidente sarcasmo en su voz.
Ambos chicos no se habían dado cuenta de cómo los tres ladrones empezaban a levantarse del suelo poco a poco, soltando quejidos de dolor mientras se cubrían sus respectivas heridas. Cuando finalmente se percataron de esto, Subaru se acercó instintivamente a Naruto, alzando ambos puños a la altura de su rostro en un intento torpe de entrar en guardia.
-¡Maldito hijo de puta, eso en verdad me dolió! -El chico de las dagas miró al rubio con rabia en los ojos mientras un hilo de sangre bajaba lentamente por su mejilla.
Naruto suspiró con molestia. No quería usar más fuerza de la necesaria para no matarlo, pero al parecer, esos tres no se rendirían fácilmente.
~Creo que si le hago un corte en ambos brazos será suficiente para que suelte esas estúpidas dagas. Además, tengo que proteger a Subaru... demonios, esto sería más fácil si estuviera solo.~
-¡Deténganse! -Una voz clara y femenina, proveniente de la salida del callejón, obligó a Subaru, a Naruto y a los tres ladrones a girar la cabeza hacia ella de golpe.
Subaru se quedó con la boca entreabierta y la respiración cortada, totalmente deslumbrado al observar a la chica de largo cabello blanco y ojos de un tono amatista que contrastaban con su piel pálida. Naruto, por su parte, entrecerró los ojos y frunció el ceño con evidente desconfianza al analizar la figura de la recién llegada.
-¿Y tú quién demonios eres? -Uno de los tres ladrones gritó, soltando en voz alta la misma duda que todos los presentes tenían en mente.
-Si ustedes se detienen ahora mismo, los voy a ignorar. Pero, por favor, devuelvan lo que robaron. -La chica de cabello blanco habló con seriedad.
-¿Lo que robamos? -El chico de complexión robusta preguntó, aún confundido.
-Por favor, es importante para mí. Les daré lo demás, pero no puedo permitir que tengan eso. S-sean buenos y, ya dénmelo. -La chica de cabello blanco extendió su mano derecha esperando una respuesta.
-Entonces... ¿no conoces a estos dos tipos? -El chico más bajo señaló al rubio y al azabache. La chica los miró con mayor detenimiento.
-Pero qué ropas tan raras. -La chica de cabello blanco habló mientras recorría de arriba abajo la vestimenta de ambos chicos. -Si me preguntan si tengo alguna relación con ellos, les tengo que decir que no.
Las palabras de la chica hicieron que el trío de ladrones suspirara de alivio; si ella no estaba con el rubio y el azabache, podían robarles con mayor tranquilidad.
-Agh... ¡entonces no te metas! ¡Si alguien te robó algo, fue esa mocosa que saltó hacia allá! -El chico de las dagas señaló hacia el edificio por donde la otra joven había desaparecido tras impulsarse por las paredes.
-Mmm, no parecen estar mintiendo. Les agradezco; tengo que ir tras ella. -La chica de cabello blanco pasó de largo junto a los chicos, ignorándolos por completo mientras se apresuraba hacia el fondo del callejón donde Naruto y Subaru se habían secado la ropa bajo el sol.
~Mi madre me advirtió que este mundo era totalmente extraño. Pero nunca me dijo que también lo eran sus habitantes.~
Los pensamientos de Naruto se interrumpieron cuando la chica se detuvo en seco, giró sobre sus talones y clavó su mirada hacia los ladrones.
-Sin embargo, no puedo ignorar lo que sucede aquí. -Al instante, ella extendió las manos frente a sí, haciendo que tres esferas de hielo se materializaran de la nada en el aire.
Los proyectiles impactaron en los tres sujetos, derribándolos al suelo de golpe; el más bajo quedó inconsciente al instante. Poco a poco, el chico de las dagas se puso en pie, tambaleándose mientras se sujetaba la cabeza con un quejido de dolor.
-Agh... M-mi cabeza. ¡No creas que porque usas magia no te voy a matar! ¿Crees que podrás con nosotros si somos dos contra uno? -El atacante se puso en guardia con las dagas temblándole en las manos.
Naruto y Subaru observaban la escena, con este último fascinado por la belleza de la chica de pelo blanco. Naruto, en cambio, sentía una punzada de molestia; no le agradaba haber sido salvado cuando no lo había pedido. Aun así, su orgullo como hombre le impedía quedarse de brazos cruzados mientras ella enfrentaba a dos tipos a la vez.
-¡Oigan, par de idiotas! ¿Acaso ya me olvidaron a mí? -Naruto se interpuso en el callejón, bloqueando el paso entre los atacantes y la chica de cabello blanco.
Subaru, en cambio, tragó saliva con nerviosismo. No iba a dejar que Naruto se llevara todo el crédito frente a la chica, así que se colocó a su costado mientras fingía estar tranquilo.
-Ahora somos dos contra tres. ¿Qué dices, Naruto? ¡Hay que patearles el trasero a estos tipos! -Subaru intentó sonar emocionado, aunque sus piernas temblaban por el miedo que le recorría el cuerpo.
La chica de pelo blanco los miró con sorpresa. No esperaba que ambos quisieran intervenir, aunque no los necesitara al tener un as bajo la manga.
-Se los agradezco a ambos por querer ayudarme. Pero dos contra tres sería un poco injusto.
-Cierto. Y dos contra cuatro sería aún mejor. -Una voz aguda y juguetona llamó la atención de todos.
Desde el bolso de la joven asomó la cabeza de un gato pequeño y peludo, con ojos brillantes. La criatura salió del bolso, flotando en el aire justo frente a ella mientras realizaba una pose adorable con un ronroneo.
Al ver al pequeño gato, los dos sujetos quedaron paralizados, manteniendo una distancia prudente.
-Por favor, retírense. No los voy a perseguir, así que decidan rápido. Tengo mucha prisa en estos momentos. -La chica mantuvo la mirada fija en ellos, esperando a que dieran media vuelta.
-¡Maldita zorra! ¡La próxima vez no te vamos a dejar ir! -El sujeto señaló a la joven con la punta de su daga antes de empezar a retroceder.
-Si ustedes le hacen algo, yo los maldeciré eternamente. Aunque dudo que puedan durar tanto tiempo. -El pequeño gato habló con un ligero tono burlón.
Al escuchar la amenaza, los dos sujetos se dieron media vuelta, agarraron a su compañero inconsciente por los brazos y salieron corriendo a toda velocidad.
Naruto soltó un suspiro cargado de agotamiento y frustración. Desde que ambos llegaron a Lugunica, solo le habían ocurrido desgracias, aunque esperaba que eso cambiara pronto.
Subaru, al ver que el peligro por fin terminaba, giró hacia la chica de cabello blanco, algo nervioso por la belleza de la joven.
-M-muchas gracias por salvarnos. Nosotros te agrade... -Subaru dio un paso al frente mientras hablaba con una sonrisa torpe.
-No te muevas. -La joven lo interrumpió, dejándolo un poco confundido.
Ella lo miró fijamente, juzgándolo en silencio. Subaru intentó sostenerle la mirada mientras sentía el calor subir a sus mejillas, pero la tensión era demasiada para el. A los pocos segundos, la incomodidad le ganó, rompió el contacto visual y miró hacia otro lado.
-¿Lo ves? Volteaste la mirada porque tienes una conciencia culpable. Yo te juzgué correctamente. -La chica caminó hasta llegar junto a ambos chicos.
-Para mí eso es una reacción masculina normal. Además, no siento ningún tipo de malicia en ellos. -El pequeño gato se quedó observando con mayor detenimiento a Naruto, algo que el rubio notó de inmediato.
-Guarda silencio, Puck. -La chica de cabello blanco lo calló sin sonar severa mientras se llevaba las manos a las caderas. -¿Ustedes dos saben quién robó mi insignia, no es así? Por favor, díganmelo.
Tanto Subaru como Naruto intercambiaron una mirada rápida. Ninguno de los dos tenía la más mínima idea de alguna insignia robada.
-No, lo sentimos. Nosotros no tenemos ninguna información que te pueda ser útil. -Naruto habló mientras la chica lo miraba fijamente, tratando de deducir si decía alguna mentira.
Para su mala suerte, el rubio estaba siendo sincero. Ella dejó caer los hombros por el cansancio y soltó un suspiro, mientras su rostro cambiaba a uno de preocupación.
-No puede ser. ¿De verdad terminé perdiendo mi tiempo en este lugar? -Ella juntó ambas manos contra su pecho, apretándolas para reconfortarse, mientras pensaba en qué hacer.
-Sabes, deberías intentar ir tras ella. -Naruto llamó la atención de la chica, así como la de su gato.
-Sí, Naruto tiene razón, y como agradecimiento podríamos intentar ayudarte. -Subaru se acercó al rubio, pasándole el brazo por el cuello con una sonrisa torpe.
Naruto se le quedó viendo con total incredulidad; acababan de salir de un problema y su estúpido compañero ya los quería meter en otro.
-Lo lamento, pero no puedo recibir la ayuda de dos extraños como ustedes. Esta es una situación muy delicada, así que tendré que rechazar la oferta de ambos. -La chica se cruzó de brazos, apartando la mirada de los dos.
-Bueno... tal vez la ayuda de estos dos pueda servirnos, ¿no lo crees? -Puck mencionó esto con total casualidad, haciendo que la chica lo mirara incrédula.
-Sabes muy bien que no puedo dejar que nadie se entere de lo sucedido. Además, ellos dos podrían meterse en problemas, haciéndonos perder aún más el tiempo. -La chica y el gato empezaron a discutir, restándoles importancia a los dos chicos.
Naruto, cansado de la situación, apartó a Subaru de encima, para sacudirse el polvo de la ropa. No tenía en mente ayudar a recuperar algo que no era de su incumbencia; sin embargo, que la chica de cabello blanco fuera una elfa le resultaba curioso, ya que no desprendía ese olor peligroso del que su madre le había advertido tantas veces, para que cuando llegara a olfatearlo, se largara del lugar de inmediato.
También pensó que podría sacarle provecho a la situación si conseguía encontrar a la mocosa de antes. Su plan era exigirle un mapa y provisiones básicas, usándolos para vagar hacia su siguiente objetivo en Lugunica.
-Creo que, lo justo es que te ayudemos a recuperar lo que perdiste. -Las palabras del rubio cortaron de golpe la discusión, haciendo que Subaru, la chica y Puck lo miraran con curiosidad. -Nos salvaste por tus propios motivos, sí... pero nos salvaste. Como no pudimos darte información útil, lo menos que podemos hacer es ayudarte a buscar esa insignia. ¿No lo crees?
Subaru, por primera vez, sonrió con cierta alegría al escuchar a su compañero. Al parecer, el rubio tenía el mismo corazón bondadoso que él y quería ayudar a la chica a recuperar su objeto robado.
Puck, por otro lado, observaba a la joven con los ojos entrecerrados, esperando su respuesta y deseando que aceptara por sus propios motivos.
-No. -Las palabras de la chica hicieron que a Subaru se le borrara la sonrisa de golpe, dejándolo con los hombros caídos. -Ustedes ya me respondieron a cambio de salvarlos, así que no están en deuda conmigo. Tengo mucha prisa, así que ya pienso retirarme. Ustedes ya están a salvo, pero la próxima vez no hagan algo tan peligroso como entrar a callejones solos. No es que me esté preocupando por ustedes, es solo una advertencia. Si esto pasa otra vez, no esperen mi ayuda porque no estaré siempre para ayudarles, ¿entienden?
La chica habló mientras caminaba con pasos firmes hacia la salida del callejón, girando a la derecha al pisar la calle principal.
Naruto sintió cómo su ceja derecha empezaba a temblar por la terca ingenuidad de la joven. En cambio, Subaru observaba su espalda con una ligera decepción; en serio quería ayudarla, ya que le parecía realmente hermosa.
-Lo siento. Por ahora no es muy sincera; por favor, no piensen mal de ella. -El pequeño gato, que se había quedado atrás, habló flotando frente a ellos con una mano detrás de su cabeza.
-¿No es muy sincera? Para mí eso es quedarse corto. Tenía prisa por encontrar lo que le robaron, pero se detuvo a ayudarnos; incluso ideó esa excusa ridícula para que no nos sintiéramos en deuda, aunque para ella solo somos... unos desconocidos. -Al terminar de hablar, Subaru apretó ambas manos en puños, se dirigió rápidamente al fondo del callejón para recoger sus cosas y salir corriendo tras la chica de cabello blanco.
Naruto y Puck se quedaron en un ligero silencio incómodo. El rubio había notado la mirada que le había dedicado hacía unos momentos; intuía que el Espíritu podía sentir la energía que emanaba de su sello. Al observarlo por el rabillo del ojo derecho, pudo confirmarlo. Puck estaba mirando descaradamente hacia su abdomen.
Con un suspiro cargado de fastidio, Naruto caminó sin prisa hacia sus cosas, dirigiéndose a la salida del callejón por donde ambos habían llegado. Sin detener el paso, miró por encima de su hombro hacia Puck, quien lo seguía de cerca.
-Por favor, no les digas nada a ninguno de los dos sobre lo que tengo en mi interior. Sería muy perjudicial si esa chica llegara a enterarse, ¿entendido? -Naruto sonrió con amabilidad mientras abandonaba el callejón, ocultando una fría amenaza detrás de aquella expresión amigable.
Puck simplemente le devolvió una sonrisa de oreja a oreja al rubio, recostándose perezosamente en el aire.
-Eres un chico realmente interesante, Naruto. Espero poder saber más de ti pronto. -Puck y Naruto salieron del callejón, alcanzando a escuchar la mitad de la conversación entre Subaru y la chica de cabello blanco.
-Te lo dije, ya recibí mi compensación por haberlos salvado. -La chica se cruzó de brazos, intentando sonar severa.
-Entonces yo pienso ayudarte por mi propia cuenta. Mi objetivo es... hacer una buena acción por día. -Subaru alzó su dedo índice frente a él, con gran determinación.
La chica parecía dudar, sin saber si la ayuda de ambos podría serle de utilidad o si estaban planeando algo más. Puck notó esto, así que se subió a su hombro izquierdo para que dejara de darle tantas vueltas al asunto.
-No siento ninguna malicia en ellos, podrías aceptar su oferta. Además, sería mejor tener dos escudos extras entre los rufianes y tú. -Esto último hizo que la ceja del azabache temblara con pura indignación.
-¿¡Para eso es que nos quieres!? -Subaru comenzó a avanzar, apretando los puños con la clara intención de hacer puré al gato mágico.
Aunque un brazo se envolvió de golpe en su cuello, frenándolo en seco con un agarre amistoso para evitar que hiciera alguna estupidez.
-Será mejor empezar a buscar. Tal vez esa mocosa no esté muy lejos de aquí, ¿no lo crees, Subaru? -Las palabras de Naruto hicieron que el azabache volteara a verlo con ligera molestia, aunque no podía quejarse, ya que sería una ayuda extra que necesitarían.
-P-pero... en serio no puedo agradecérselos con nada. -La chica colocó las manos cerca de su pecho, apartando la mirada con vergüenza.
-Tranquila. Déjanoslo a nosotros dos. -Naruto le dedicó una sonrisa reconfortante, mientras caminaba sin soltar el agarre en el cuello de Subaru.
Esto provocó que tanto la chica como el gato soltaran una pequeña risita, cubriéndose la boca al ver al dúo de chicos que estaban dispuestos a ayudarla.
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El pequeño grupo caminó por lo que parecía ser gran parte de las calles de Lugunica. Preguntaron a todas las personas posibles sobre alguna pista de una chica de cabello rubio, ojos carmesí y una bufanda roja alrededor de su cuello, sin éxito alguno.
Incluso Subaru intentó meterse a un pequeño edificio aparentemente abandonado, acción que hizo que Naruto lo reprendiera por la imprudencia que cometió sin darse cuenta.
Cuando finalmente el cansancio se hizo presente, los chicos se dirigieron a uno de los edificios más altos. Subieron por las escaleras de una pequeña montaña hasta llegar a una terraza para observar Lugunica.
Subaru se sentó en lo alto de las escaleras mientras Naruto se recargaba en el barandal, observando la ciudad. A unos pasos de ellos, manteniendo cierta distancia por desconfianza, la chica de cabello blanco también se apoyó en el barandal, totalmente absorta en sus pensamientos.
-No estaba muy seguro, pero... esta es una ciudad muy grande como para encontrar a alguien tan pequeña. -Subaru habló para sí mismo con cierto desánimo en su voz.
-Bueno, esta es la capital de Lugunica... ¿Ni siquiera sabes eso, eh? -La chica habló con clara incredulidad.
-Con solo decirte que no tenemos nada de dinero con nosotros, es más que suficiente para que entiendas un poco nuestra situación. Tú... -Naruto se quedó callado de repente. Se rascó la mejilla con cierta timidez, ya que no sabía cómo dirigirse a la chica de cabello blanco ni a su gato mágico.
-Oigan, eso es cierto, no nos hemos presentado. ¿Lo hacemos ahora? -Puck habló con ligera sorpresa, cayendo apenas en la cuenta de ese pequeño detalle.
-¡Sí, es verdad! Entonces, ¡ahora mismo voy a presentarme! -Subaru se puso de pie, girándose hacia sus tres compañeros para hacer una pose ridícula. -¡Me llamo Subaru Natsuki! ¡No solo no sé nada, sino que no tengo ni en dónde caerme muerto! Mucho gusto.
Naruto miró la presentación del azabache con cierta vergüenza ajena. Sin embargo, apenas segundos después, tanto la chica como el gato y Subaru se le quedaron viendo, a la espera de que él también se presentara. Con un suspiro de resignación, se limitó a levantar su mano derecha haciendo el símbolo de la paz, mientras sonreía con amabilidad.
-Me llamo Naruto... Naruto Namikaze. Mucho gusto. -Al instante de pronunciar su apellido, tanto la chica como el gato abrieron ligeramente los ojos con sorpresa.
Esta reacción hizo que el azabache alzara una ceja de confusión, mientras Naruto se maldecía en voz baja. Había olvidado que su apellido resultaba problemático en este mundo.
Puck, al notar la pequeña tensión que se formó en el aire, decidió intervenir para romper el hielo.
-¡Como se habrán dado cuenta, mi nombre es Puck! ¡Mucho gusto! -El pequeño gato voló hasta el azabache, extendiendo su diminuta pata para estrechar el dedo índice de Subaru a modo de apretón de manos.
-Es muy raro que alguien toque a un espíritu de forma tan casual... ¿De dónde provienen ustedes dos? -La pregunta de la chica hizo que Subaru se cruzara de brazos, mientras Puck se colocaba a su costado en el aire, imitándolo.
-Bueno, si nos apegamos a lo típico, de una pequeña isla al oriente. -El azabache y el peludo gato inflaron el pecho al mismo tiempo, levantando el rostro con un orgullo exagerado y cómico.
-Lugunica es el país más al este del mapa continental; no hay nada más allá de este lugar. -La chica habló con clara sospecha en su voz.
-¿¡En serio no hay nada!? -Subaru exclamó con sorpresa al ver cómo su pequeña mentira parecía no haber funcionado.
Naruto solo pudo pellizcarse el puente de la nariz; su estúpido compañero no hacía más que meterse en problemas. Sin embargo, se le ocurrió una forma rápida de desviar la atención para que no siguieran preguntando de dónde provenían.
-Bueno... nosotros ya sabemos el nombre de tu gato, pero no hemos escuchado el tuyo. -Intervino el rubio, tomando la palabra en la conversación.
Subaru soltó de golpe el aire que no sabía que había estado conteniendo. Tendría que agradecerle más tarde por sacarlo de esa pequeña situación.
-U-uh... ¿Mi nombre? -La repentina pregunta hizo que la chica dudara un momento, pensando su respuesta con cuidado.
No sabía si decirles la verdad. Era evidente que ambos chicos le estaban mintiendo: afirmar que provenían de una isla más allá de Lugunica y, por si fuera poco, que el rubio afirmara que su apellido era Namikaze, resultaba demasiado difícil de creer. Antes de hablar, cerró los ojos y exhaló, dejando que el viento moviera su cabello con suavidad.
-Y-yo, soy... Satella.
El rostro de Puck solo pudo reflejar incredulidad ante el pésimo gusto que tenía la chica para elegir nombres falsos.
Al instante de escuchar ese nombre, un escalofrío helado recorrió la espalda de Naruto. Sus manos se cerraron en puños por puro instinto, sintiendo cómo su corazón se aceleraba de golpe en su pecho.
~¡N-no! E-esto no puede estar pasando... E-ella es... ¿¡Satella!?~
Lentamente, giró la cabeza hacia la chica. Si de verdad era ella, tenía que alejarse lo más rápido posible. Estaba a punto de retroceder cuando un detalle lo frenó en seco: no percibía ni un rastro de aquel hedor asfixiante que su madre le había advertido que emanaba la Bruja de los Celos.
Tal vez, y solo tal vez, ella estaba mintiendo sobre su verdadero nombre.
La reacción de Naruto no pasó desapercibida por Puck ni por "Satella", quien se puso ligeramente nerviosa al ver que su nombre parecía haber puesto en alerta al rubio. Aunque, ajeno a la situación que sucedía frente a sus ojos, Subaru sonrió de oreja a oreja.
-Satella, es... un lindo nombre. -La chica pareció sorprendida ante la absoluta ignorancia del azabache; era evidente que no tenía idea de quién era realmente "Satella".
Puck, discretamente, se acercó al oído de "Satella" mientras soltaba un suspiro de alivio.
-Qué mal gusto tienes. -Susurró el gato antes de meterse al bolso de la chica.
Naruto dio media vuelta en dirección a las escaleras mientras lanzaba una mirada de sospecha hacia la chica por encima de su hombro.
-¿Qué están esperando? Hay que buscar una insignia. ¿No es así, Satella? -La chica se incomodó visiblemente ante el tono que usó el rubio para llamarla.
-¡S-sí! Hay que buscar mi insignia. -"Satella" pasó a un costado del azabache mientras empezaba a bajar las escaleras junto a Naruto.
Subaru suspiró con molestia al sentir que el rubio le quitaba el protagonismo. Resignado, empezó a bajar las escaleras al igual que sus compañeros.
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Los chicos caminaron por las calles de Lugunica, aunque Naruto mantenía algunos pasos de distancia de Emilia y Subaru, por desconfianza hacia "Satella". Juntos habían reanudado la búsqueda de la insignia.
Instantes después, "Satella" se detuvo en seco al notar a una niña pequeña que parecía perdida. Ella y Subaru lograron calmarla con un truco de magia barato del azabache al hacer desaparecer una moneda de cien yenes.
No habían transcurrido ni dos minutos antes de que finalmente encontraran a la madre de la pequeña. Tras el agradecimiento de la mujer, el grupo decidió dirigirse a una zona menos concurrida para descansar.
Gracias a Subaru, encontraron un lugar donde detenerse. Se trataba de un pequeño estanque cruzado por un puente de piedra. El grupo decidió descansar justo a la mitad de la estructura mientras pensaban dónde más buscar.
-Bueno, diría que dimos un buen rodeo, pero ¿qué beneficios dio insistir con ayudar a la niña? -Preguntó Subaru mientras observaba su reflejo en el agua.
-Es sencillo, ahora podemos seguir buscando sin preocupación alguna. -Mencionó "Satella" encogiéndose levemente de hombros, como si fuera la respuesta más obvia del mundo.
-¿Sin preocupación? Yo creo que deberías estar más preocupada; no hemos hecho ningún avance por encontrar tu insignia y además falta poco para que empiece a anochecer. -Naruto habló mientras extendía la mano derecha hacia el cielo, alineando los dedos con el sol para calcular el tiempo de luz restante.
Cuando su palma tapó por completo el sol, una sensación extraña lo invadió. El latido de su corazón resonó en sus oídos, seguido de un fuerte dolor en su abdomen; sentía cómo el huésped atrapado dentro de él gracias a su sello, intentaba arrastrarlo a la fuerza hacia su subconsciente.
-S-saben... creo que deberíamos separarnos. Sería mucho más eficaz si buscamos en diferentes direcciones. -Naruto intentó sonar tranquilo, pero la pequeña mueca de dolor en su rostro fue captada por Puck, quien pareció intuir lo que pasaba.
-¿Separarnos? No creo que sea una buena idea, Naruto. -"Satella" negó levemente con la cabeza.
-Satella tiene razón, es más peligroso si nos separamos, además... -Subaru se acercó lo suficiente al rubio para que solo él lo escuchara en un susurro. -No creo que sea buena idea que te vayas solo por otro lugar. Podría ocurrirnos algo a nosotros dos.
-Tranquilo, estarás bien. Tú busca la insignia de la elfa y yo buscaré información de este lugar, ¿vale? -Naruto devolvió el susurro al azabache, haciendo que este suspirara con resignación.
Esta era su oportunidad para quedar a solas con la hermosa chica y llevarse todo el crédito por encontrar su insignia. Aunque sentía una muy ligera preocupación por el rubio, sabía que era más que capaz de cuidarse solo.
-¡Vale. Entonces está decidido! Naruto, tú buscarás por tu propia cuenta y yo junto a Satella seguiremos pensando en dónde más buscar. Cuento contigo. -Subaru alzó su puño derecho, esperando que el rubio lo chocara.
Naruto observó con curiosidad el gesto del azabache. Con una pequeña sonrisa en las comisuras de sus labios, no tardó mucho en chocar su propio puño con su compañero.
-Nos vemos pronto, Subaru; no hagas nada estúpido hasta que vuelva. -Subaru le devolvió el gesto con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Cómo haría eso? Aquí el único estúpido eres tú, Naruto. -"Satella" observó el peculiar intercambio de ambos chicos, mientras Naruto daba media vuelta para alejarse por el puente.
-Ustedes dos parecen ser muy unidos. -"Satella" mencionó mientras observaba la espalda del rubio, que comenzaba a alejarse cada vez más.
Aunque su comentario hizo que Subaru frunciera ligeramente el ceño con visible molestia.
-¿Unidos? Por favor, él y yo ni siquiera somos amigos. Solo somos compañeros de trabajo, eso es todo. -"Satella" y Subaru siguieron conversando, restándole importancia al rubio que se separó de ambos.
Por otro lado, Naruto había caminado hasta llegar a una zona un poco apartada, a una calle parcialmente vacía con solo unas pocas personas. Al ver que se encontraba a la mitad de la calle, cerró los ojos dejando que su huésped lograra arrastrarlo a su subconsciente.
Cuando volvió a abrir los ojos, todo a su alrededor había cambiado por completo. Ya no se encontraba en ninguna calle de Lugunica; la vista enfrente de él fue reemplazada por lo que parecía ser una jaula gigantesca, aunque su interior permanecía totalmente a oscuras.
-¿Qué es lo que quieres ahora? Creí que no volverías a arrastrarme a este lugar. -Naruto habló con un tono tranquilo, pero sin bajar la guardia.
Al no obtener respuesta, el rubio se acercó unos pasos más a la imponente jaula, hasta que, de pronto, un enorme ojo rojo de pupila rasgada se abrió en la oscuridad, observándolo detenidamente.
Naruto tensó el cuerpo al sentir la mirada de ese ojo clavada en él. Por dentro estaba nervioso, pero no dio ni un solo paso atrás ni dejó que se notara en su rostro.
-Solo tengo una pregunta para ti, humano. -La imponente criatura habló, haciendo que Naruto se pellizcara el puente de la nariz con ligera molestia.
-Creí que no te darías cuenta en al menos unos días. Podría preguntar: ¿qué fue lo que te hizo traerme aquí? -Naruto se sentó en el suelo, cruzándose de piernas.
-No quieres jugar conmigo, humano; ambos sabemos por qué te traje hasta aquí. -El rubio suspiró con resignación mientras pensaba en qué decir a continuación.
-Al parecer, alguien me teletransportó a Lugunica; no sé cómo sucedió. Simplemente parpadeé y aparecí aquí, aunque lamentablemente no fui el único que lo hizo. El idiota de Subaru, por alguna razón, también vino conmigo a este lugar. -La enorme bestia soltó una risa seca y ronca, carente de cualquier diversión.
-¿Subaru? ¿El mismo humano que tuviste que rescatar de aquellos matones que deseaban golpearlo debajo de un puente? Es... patético. -La bestia resopló con molestia mientras su ojo se cerraba, devolviendo el interior de la jaula a la oscuridad. -Aunque es divertido saber que aquel humano te traerá problemas, no te traje aquí para burlarme de ti, sino para decirte que... algo cambió en tu interior.
Naruto abandonó su postura relajada, tensando cada músculo del cuerpo mientras su atención se clavaba en sus propias manos.
-¿En mi interior? -El rubio trató de sentir algo fuera de lo normal, sin éxito alguno. Esto hizo que la criatura dentro de la jaula soltara una pequeña risa burlona.
-Dudo que puedas sentir algo nuevo en estos instantes; sin embargo, puedo darte la información... a cambio de un pequeño trueque. -La voz dentro de la jaula sonó un poco más relajada, dejando en claro que solo buscaba sacar provecho de la situación.
-¿Un trueque? -Naruto observó cómo dentro de la jaula se volvía a abrir aquel enorme ojo rojo de pupila rasgada, mientras lo observaba con detenimiento. -¿Qué debería darte para saber qué ha cambiado dentro de mí?
La criatura se acercó lentamente a los barrotes, lo suficiente como para que Naruto lograra distinguir una mandíbula similar a la de un zorro. Sus labios se curvaron en una sonrisa, dejando a la vista una enorme hilera de colmillos afilados.
-Quiero... ciertas libertades. Ya sabes, ver lo que tú ves, escuchar lo que tú escuchas. Nada que deba preocuparte, humano... o, al menos por ahora. -La figura volvió a meterse a la oscuridad, dejando únicamente su ojo brillante observando fijamente a Naruto.
El rubio hizo una mueca de total disgusto. La última vez que le dejó tener un poco de libertad al Kyubi, este se había aprovechado de su buena voluntad para intentar asesinar a su madre, tomando el control de su propio cuerpo para atacarla.
-Creo que el viaje hasta este lugar te afectó el cerebro. ¿En verdad crees que dejaré que seas un espectador de mi vida personal? Eres un idiota si creíste que aceptaría. Traicionaste mi confianza una vez, y eso bastó para que nunca más vuelva a confiar en ti, maldito zorro. -Las palabras del rubio hicieron que el Kyubi soltara un gruñido de molestia desde el interior de la jaula.
-Rechazaste un buen trato, humano. Y eso va a traerte graves consecuencias. Ahora tendrás que descubrir por tu cuenta qué fue lo que cambió en ti, y créeme... cuando te des cuenta, vendrás de rodillas a suplicar por mi ayuda. Espero con ansias ver ese momento. -Tras las palabras del Kyubi, Naruto fue expulsado de su subconsciente a la fuerza, regresando de golpe a la realidad.
Al abrir los ojos, se dio cuenta de que mientras estaba dentro, su cuerpo había seguido caminando sin rumbo aparentemente. Se detuvo en seco al notar que se encontraba en los barrios más pobres de Lugunica.
~Genial... Ahora no sé en dónde demonios estoy. Aunque, pensándolo bien, este lugar es perfecto para buscar a la mocosa.~
Sin otra opción, Naruto empezó a caminar por el distrito de los barrios bajos. Las pocas personas que lograba ver por las calles se le quedaban viendo fijamente; aquellas vestimentas tan extrañas lo hacían resaltar demasiado en ese sitio, volviéndolo un blanco obvio para cualquiera en la zona.
Con ligera incomodidad por la situación, Naruto desvió la vista y observó cómo un hombre de aspecto amable se encontraba recargado en una de las paredes de una vivienda. El rubio se acercó a él con ligera timidez.
-Emm... disculpa, amigo. De casualidad, ¿por esta zona vive una chica rubia, de ojos rojos, con un lazo negro en el cabello y una bufanda roja? -El tono de Naruto hizo que el hombre lo mirara con cierta desconfianza.
-¿Hablas de Felt? Puedes encontrar su escondite dos calles más abajo. -El hombre señaló con su dedo índice hacia el fondo de la calle.
Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro del rubio. Con un agradecimiento rápido hacia el hombre, Naruto empezó a caminar en la dirección que este había señalado.
~¿Así que Felt? Al menos ya tengo su nombre. Será más fácil encontrarla y llevarla con Subaru y la elfa.~
Sumido en sus pensamientos, Naruto no se había percatado de la presencia de una mujer de cabello negro trenzado, ojos morados y un revelador vestido negro con toques morados que se ajustaba a su cuerpo. Justo al llegar al final de la primera calle, ambos se toparon de frente. Al verse, se quedaron completamente quietos, esperando a que el otro avanzara primero.
Tras unos segundos de ligera incomodidad por parte del rubio, decidió restarle importancia. Él avanzó primero, seguido de la mujer quién camino en su dirección. En el instante en que cruzaron caminos, un extraño escalofrío invadió el cuerpo del rubio. Rápidamente giró la cabeza para buscarla, pero la mujer ya estaba a sus espaldas, sosteniendo su hombro izquierdo con una amabilidad perturbadora. No había sentido el más mínimo movimiento ni el peso de su mano al tocarlo.
Su instinto le gritaba que la quitara de encima, pero viendo la apariencia de la mujer, esa sería su peor opción en estos momentos.
-¿S-sí? ¿Necesita algo, señorita? -Inevitablemente Naruto tartamudeó al ver la perturbadora sonrisa de amabilidad de aquella dama.
La respuesta de la mujer fue una pequeña risa ahogada entre los labios cerrados. Su lengua empezó a relamerlos de una manera que a Naruto le pareció tan seductora como macabra.
-¿Qué te pasa? No tienes por qué asustarte, no te voy a hacer nada. -La mano en su hombro empezó a trazar círculos con lentitud de una forma seductora, haciendo que Naruto tragara saliva con dificultad. -¿Qué hace un joven tan apuesto como tú en un basurero como este?
La pregunta de la mujer lo dejó completamente en blanco. Su mente se partió en dos problemas igual de graves: la presión de esa mano extraña en su hombro, y el hecho de que sus ojos, por puro instinto, se desviaban de reojo hacia el pronunciado escote de la dama. Su cerebro simplemente no procesaba una respuesta coherente.
-Y-yo... s-solo pasaba d-de visita. Eso es todo. -El rubio como pudo formuló una mentira lo suficientemente creíble como para que la mujer apartara su mano de encima.
-Ara, ara. Espero que tu visita se acabe pronto. Chicos tan apuestos como tú son difíciles de encontrar en este lugar. Yo lamentablemente me tengo que ir, pero... algo me dice que nos veremos de nuevo. -La mujer volvió a relamerse los labios mientras se daba media vuelta, retomando su camino.
Cuando finalmente llegó a lo que debería ser el escondite de la ladrona, Naruto se detuvo. Aunque sus expectativas eran bajas, lo que vio era peor que eso. Frente a él solo había una pequeña choza de madera podrida apoyada contra un muro de ladrillos caídos, con una tela vieja y rota colgada como puerta.
En el interior, apenas visible, se alcanzaba a distinguir un sillón desgastado que parecía servir de cama. Con cuidado, Naruto se acercó a la pequeña choza.
-Para ser una ladrona... vive al día. Además, el olor a basura es más fuerte dentro de este sitio que en las calles. -El rubio murmuró para sí mismo, sin percatarse de la pequeña figura que lo observaba con fastidio a sus espaldas.
-Oye... ¿qué haces metiéndote en una casa ajena? -La voz aguda de la chica hizo que Naruto se girara de golpe a verla. -Lo siento, pero no hay nada que valga la pena robar, ¡así que vete de aquí!
Felt desenfundó una daga de su cintura en un movimiento rápido, alzando la punta del arma directamente hacia el rubio. Naruto se limitó a fruncir el ceño, arqueando una ceja con clara confusión ante la repentina hostilidad.
-Así que tú eres Felt. Bueno, tendrás que venir conmigo si no quieres que...
Antes de que pudiera terminar la frase, la pequeña ladrona se abalanzó sobre él, lanzando un tajo descendente con la clara intención de cortarlo. Naruto retrocedió un paso, esquivando el filo de la daga sin mucha dificultad, pero frunció el ceño, genuinamente sorprendido por la hostilidad con la que la chica se lanzaba de forma tan imprudente sin siquiera dejarlo hablar.
-¡Oye, deja de intentar matarme! -Gritó Naruto mientras esquivaba los inútiles ataques de la chica. -¡No me dejas otra opción, mocosa!
Felt lanzó una puñalada rápida hacia el estómago del rubio. Naruto dio un paso atrás para esquivar el filo y, en ese mismo movimiento, logro atrapar la muñeca de la chica.
Con un tirón, le torció el brazo. Felt perdió la fuerza en los dedos por el dolor repentino, dejando caer la daga a la tierra.
Sin soltarla, Naruto la jaló para hacerla girar, obligándola a darle la espalda.
Rápidamente sujetó su mano libre y llevó ambos brazos detrás de su espalda, inmovilizándola por completo mientras ella lanzaba patadas hacia atrás intentando zafarse.
-¡Suéltame, maldito pervertido! -Felt forcejeó con desesperación, aunque la diferencia de fuerza volvía inútiles sus intentos.
-Lo haré si prometes no intentar matarme. Solo quiero hablar, ¿entiendes? -Naruto bajó la voz a un tono calmado, intentando apaciguarla antes de que sus gritos atraigan atención indeseada.
Felt apretó los dientes con fuerza y cerró los ojos. Lanzó la cabeza hacia atrás, impactando de lleno contra la nariz del rubio. El golpe forzó a Naruto a soltarla por puro reflejo de dolor. Antes de que pudiera recuperarse, ella recuperó la daga del suelo, giró sobre sus talones y le colocó el filo contra la garganta.
Naruto, al verse superado, levantó las manos lentamente mientras una sonrisa torpe se dibujaba en sus labios.
-F-felt, ¿qué tal si nos calmamos, vale? -El rostro de la ladrona mostraba un fastidio evidente, con sus mejillas teñidas de rojo mientras mantenía el filo contra su piel.
-¿¡Quién demonios te envió!? ¿¡Cómo sabes mi nombre!? ¡Habla, rubio estúpido! -la pequeña chica presionó el filo en la garganta con impaciencia al no obtener una respuesta inmediata.
-No me envió nadie, solo quiero la insignia que robaste. Y, sobre tu nombre... lo escuché de un tipo en la calle; no tiene mucho misterio.
Felt retiró el filo de su garganta apenas unos centímetros, aunque no bajó la guardia; seguía apuntando directo a su cuello.
-¿La insignia que robé? ¿Acaso tú quiere comprarla? Porque si es así, creo que empezamos con el pie izquierdo. -Naruto parpadeó, confundido por la mención de un comprador; no tenía ni idea de a qué se refería ella.
-N-no, no soy quien desea comprarla. Pero creo que puedo ofrecerte un buen trato. ¿Qué dices? -Naruto le dedicó una sonrisa amable mientras bajaba los brazos poco a poco.
Felt entrecerró los ojos con sospecha. Esto podía ser una trampa, pero la sonrisa del chico le gustó demasiado como para creer que fuera una mentira. Con una sonrisa en su rostro, ella devolvió su daga a la cintura y le extendió la mano derecha.
-Entonces creo que podemos hacer un gran negocio por la insignia. Soy Felt, aunque supongo que eso ya lo sabías. Es un gusto hacer negocios contigo. -Naruto miró el gesto con satisfacción, el no tardó en estrecharle la mano.
-Mi nombre es Naruto... solo Naruto. Es un placer conocerte, Felt.
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Con apenas unos cuantos minutos antes de que el sol se ocultara, Naruto fue guiado por una Felt realmente entusiasmada hasta las afueras de un pequeño edificio en mejor estado que los alrededores. Ella no podía creer que la tonta insignia que robó pudiera traerle más de un comprador.
~Me pregunto, ¿quién quisiera comprar la insignia que robó Felt? Tal vez, esa cosa tenga alguna clase de poder mágico. De igual manera tengo que obtenerla No me importa si tengo que deshacerme de lo poco que tengo.~
Los pensamientos del rubio se cortaron en seco al ver a Felt acercarse al edificio para dar tres golpes en la puerta.
-¿Para una rata?
-Veneno.
-¿Para una ballena?
-Un arpón.
-Para el noble señor dragón, ¿somos?
-Una escoria. -Tras confirmar la contraseña con la voz ronca del interior, Felt empujó la puerta y entró al edificio junto al rubio. -Perdón por hacerte esperar, viejo Rom. El objetivo fue muy persistente, me tomó mucho tiempo perderla.
A los ojos de Naruto, el viejo Rom era un hombre realmente fuerte. Estaba totalmente seguro de que el anciano pertenecía a la raza de los gigantes por su gran tamaño. Ambos cruzaron miradas y, sin decir una palabra, se dirigieron junto a la niña hacia la barra del edificio.
El viejo sacó un vaso de leche de debajo de la barra para ofrecérselo a Felt. Ella, sin ninguna preocupación, lo bebió con una pequeña mueca de disgusto al final.
-Oye, viejo Rom, ¿rebajaste esta leche? Es que... Sabe horrible.
-¿Te ofrezco la bondad de mi corazón y tú dices que es horrible?
Naruto observó la escena con una sonrisa leve. El anciano notó su expresión y, con curiosidad, decidió preguntar.
-¿Y él? ¿Quién demonios es este rubio? ¿Acaso es tu comprador, niña? -El anciano miró con curiosidad al chico mientras tomaba el vaso de Felt para limpiarlo con un trapo viejo.
-Bueno, viejo Rom. Al parecer mi último trabajo atrajo a otro comprador. Supongo que esta cosa debe valer muchas monedas santas. -Felt sacó de entre sus ropas una insignia triangular, con un escudo dorado que rodeaba una gema roja incrustada en el centro.
~¿Esa es la insignia? Aunque pueda ser de oro, dudo mucho que tenga un gran valor.~
-Felt, La insignia se la robaste a una chica de cabello plateado y ojos morados, ¿cierto? -Felt sonrió de oreja a oreja al escuchar la descripción de su víctima.
-Así es. Y como acabo de confirmar que es la insignia que tú quieres, ¿qué tal si hablamos de cuánto estás dispuesto a pagar?
Naruto se puso visiblemente nervioso. El dinero de su mundo era totalmente inútil en Lugunica; tendría que deshacerse de algo de valor si quería esa insignia.
-B-bueno. De hecho, no tengo ni una sola moneda conmigo. -Tanto Felt, como el viejo Rom. miraron al chico con incredulidad. -Aunque... tengo algunos objetos de valor que podría darte a cambio de la insignia.
La ceja de Felt empezó a temblar. Observó a Naruto con clara molestia mientras dejaba la insignia sobre la barra.
-Si tú no tienes dinero... ¿¡Entonces qué demonios estamos discutiendo!?
-Espera un segundo, Felt. Tal vez este mocoso tenga algo que podría valer el precio de esta insignia. Diría que el emblema está hecho de oro de veinticuatro quilates con una base de obsidiana pulida. Por si fuera poco, la pequeña joya que tiene parece ser de muy buena calidad. Yo diría que vale más o menos unas ocho monedas santas.
Los ojos de la pequeña brillaron con pura avaricia al escuchar semejante suma por algo tan fácil de robar. Naruto la observó en silencio; esa expresión le daba mala espina. Ocho monedas santas debían representar una gran suma de dinero en aquel lugar.
-¿¡Y bien!? ¿Qué tienes para intercambiar por algo como eso? -Felt habló emocionada, prestándole suma atención al rubio.
Naruto solo pudo suspirar mientras sacaba las pocas pertenencias que tenía. Colocó sobre la barra su navaja de mariposa y su teléfono celular. Después sacó su monedero en forma de sapo, el cual estaba completamente lleno, dejando caer un montón de yenes sobre la madera.
-Esto es todo lo que tengo. -Naruto tomó su navaja de mariposa y la extendió hacia ambos para que la vieran mejor. -Esta navaja está hecha de acero inoxidable y las cachas de la empuñadura son de cuero de la más alta calidad. Creo que esto podría valer mucho dinero.
Naruto le entregó la navaja a Felt, quien la recibió con curiosidad, aunque parecía que estaba jugando con el arma en vez de observar su calidad. Cosa que el viejo Rom sí estaba haciendo.
-Bueno, a simple vista puede que el arma valga poco más de una moneda santa.
Naruto tragó saliva al ver que no era ni la mitad del valor de la insignia; para su suerte, aún tenía dos cosas más que podrían compensarlo. Con cuidado, empujó los yenes hacia Felt y Rom para que los observaran con más detenimiento.
-Estas son monedas antiguas, están en un excelente estado. Además son bastantes, creo que podrían valer un poco más que mi navaja, ¿qué dices? -Esto último lo dijo con cierta esperanza de que el viejo Rom le diera la razón.
-Si te soy sincero, nunca había visto una moneda tan extraña en mi vida. -El viejo Rom habló mientras tomaba algunas en su mano para observarlas. -Tal vez estas antigüedades valgan lo mismo, una moneda santa. O incluso más.
Al instante, Naruto se desanimó; entre su navaja y los yenes apenas juntaba poco más de dos monedas santas. Aunque todavía le quedaba su as bajo la manga, esperaba que su celular pudiera valer más monedas santas.
-Por último, les tengo una pieza de última tecnología, se llama celular. -Naruto tomó su celular mientras encendía la pantalla para activar la cámara. Acto seguido, les tomó una foto a ambos y giró el aparato para mostrársela.
-¡Esos somos nosotros dos! -Felt exclamó con sorpresa al ver la imagen que mostraba el celular.
-Este aparato puede capturar un momento en el tiempo para siempre. Puede ser muy útil si quieres capturar el momento de algún trato ilegal, o tal vez algo más ordinario como guardar el recuerdo de un lugar en Lugunica.
El viejo Rom tomó con cuidado el celular de las manos de Naruto. Mientras lo analizaba con más detenimiento, no tenía idea de qué era un celular, pero sabía de la existencia de algo que podía ser similar.
-¿Estás seguro de que esto no es un Metia?
-¿Un... Metia? -La pregunta hizo que el rubio alzara una ceja, confundido.
-Sí, uno de esos aparatos que hacen que la gente que no abrió su puerta pueda usar magia como un hechicero real.
Naruto abrió los ojos, claramente sorprendido; no tenía idea de que en Lugunica existieran cosas tan similares como los teléfonos celulares. Aunque si aquellos Metia eran tan costosos como los celulares en su mundo, estaba seguro de que podría conseguir las treinta monedas santas fácilmente.
-Me interesa más el precio de esa cosa, ¿cuánto puedo sacar de eso, viejo Rom?
-Es la primera vez en mi vida que veo un Metia, pero yo diría que, sin duda, vale más que la insignia.
Por primera vez desde que Naruto llegó a Lugunica, sonrió de oreja a oreja. Las palabras del viejo Rom hicieron que su preocupación desapareciera en un instante.
-Bueno, creo que este es un excelente trato. No será necesario dar mi navaja por la insignia; te daré el Metia y las monedas antiguas a cambio. ¿Qué dices? -Naruto extendió su mano hacia la chica con una sonrisa, esperando que ella la estrechara.
-Lamento decirte que aún no podemos cerrar el trato, Naruto. No eres el único que quiere esta insignia; además, fui a conseguirla porque me la pidieron hace tiempo. Mi cliente dijo que me daría diez monedas santas.
-¿¡Diez monedas santas!? El Metia y mis monedas alcanzan lo que te prometieron por la insignia, y si aún no te convence, añadiré de nuevo la navaja, ¿sí? -Sin darse cuenta, naruto hablo con ligera preocupación.
-Yo diría que ese Metia valdría por lo menos veinte monedas santas, o incluso puede haber alguien que pueda pagar más por eso.
-¡En serio! ¡Entonces puedo cobrar mucho más por ese Metia! -Felt habló mientras brincaba de alegría por la posibilidad de obtener una gran suma.
Naruto sonrió para sus adentros; si su celular valía tanto dinero y el cliente de Felt solo ofrecía diez monedas santas, era claro que la insignia ya estaba prácticamente en sus manos. Sin embargo, no debía lucir desesperado como hace unos instantes. Tendría que aceptar negociar con el cliente original de Felt, aunque eso significara una pérdida de tiempo.
-Bien. Si tanto quieres negociar por la insignia, ¿cuándo y dónde verás a tu cliente?
-No te preocupes por eso, Naruto. Vamos a negociar aquí. Si alguien tan pequeña como yo hiciera tratos sola, me hundiría con un cliente que quisiera engañarme, pero no necesito preocuparme teniendo al viejo Rom aquí. -Felt infló el pecho con orgullo mientras señalaba al anciano del otro lado de la barra.
La tranquilidad del momento fue interrumpida por tres golpes en la puerta, llamando la atención de los tres presentes.
-¿Sabe la contraseña? -Preguntó el viejo Rom, al suponer que quien se estaba al otro lado era el cliente de la joven.
-No. No se la dije; debe de ser para mí, iré a ver. -Respondió Felt mientras se dirigía a la puerta para hablar con la persona que aguardaba afuera.
-¿No te molesta que ella te use como su guardaespaldas? -Preguntó Naruto, observando cómo Felt conversaba con el recién llegado.
-Bueno, no somos desconocidos. La conozco desde hace mucho tiempo, así que me siento en la obligación de ayudarla. -Explicó el viejo Rom mientras se daba media vuelta hacia los estantes detrás de la barra, donde en lugar de bebidas, se exhibían diversas armas, para tomar un mazo de madera tan grande como él.
-Comprendo. Eres un buen hombre, Rom, aunque creo que si Felt sigue robando cosas, se expone a ser atrapada. Te lo digo por experiencia: yo también robaba a su edad para sobrevivir, y las palizas que recibía cuando me atrapaban... son realmente dolorosas. -Naruto esbozó una mueca de amargura al recordar parte de su infancia.
Rom asintió al notar cómo el rubio intentaba evitar que la niña sufriera, ya que de alguna manera él mismo se veía reflejado en ella.
-Recuerda en dónde estamos. Todos aquí están desesperados por sobrevivir, es normal que jóvenes se unan con otros para seguir con vida, pero Felt no está hecha para eso; entenderas que por esa razón tengo que cuidar de ella.
La conversación entre ambos se vio interrumpida cuando Felt se apartó de la puerta y se giró para verlos con una pequeña sonrisa en el rostro.
-Tenía razón, era para mí. -Felt volvió su atención a la puerta y, con un gesto, invitó a entrar a la recién llegada. -Por aquí, siéntate.
Al instante de ver a la persona que entró junto a Felt, el cuerpo de Naruto se tensó. Aquella mujer era de las pocas personas que ha conocido que podían generarle un miedo real. Era claro que ella no solo era una cara bonita; tendría que tener mucho cuidado en lo que diría a continuación.
-Parece que aquí hay caras conocidas. Conozco al hombre mayor y, a aquel apuesto joven. Tuve el placer de toparme con él.
Tanto Felt como Rom miraron a ambos con sospecha.
-¿Acaso ustedes dos ya se conocían? Porque en ese caso, no tiene mucho sentido que ambos compitan por quién se queda la insignia. -Al terminar, Naruto sintió cómo la mirada de la mujer se clavaba en él con intensidad, aunque su expresión en el rostro se mantenía serena.
Rom intervino al notar la tensión, ofreciéndole a la dama el mejor licor de su reserva. Con el ambiente ligeramente calmado, Naruto y la mujer se sentaron frente a frente. Rom tomó asiento a la izquierda de Naruto y a la derecha de la recién llegada, mientras Felt se ubicó a un costado del rubio.
Después de haber bebido todo el contenido del tarro, la mujer lo dejó sobre la mesa mientras se relamía los labios.
-Ya veo. Entiendo la situación, lamento que tenga que ofertar contigo, aunque espero que pueda llevarme la insignia conmigo. -La mujer habló con una sonrisa tanto hermosa como espeluznante.
-B-bueno... ambos ofertarán uno contra el otro, no me importa quién se quede con la insignia así que estoy dispuesta a venderla al mejor postor. -Felt respondió nerviosa, alternando la mirada entre ambos compradores.
-Me gusta mucho esa personalidad, a ver cuánto puedo ofrecerte, apuesto joven.
Naruto, al sentir la mirada de todos los presentes sobre él, sacó su teléfono celular y lo dejó sobre la mesa junto a las monedas de su mundo.
-Yo ofrezco este Metia, es un objeto bastante raro y posiblemente único en el mundo. El viejo dijo hace unos momentos que probablemente esto valía al menos unas veinte monedas santas. Además, estas monedas antiguas están en muy buen estado, así que pueden valer una o dos monedas más.
-¿Así que un metia? -La mujer miró el objeto con curiosidad y una ligera diversión. -Bueno, mi cliente me envió algunos fondos extras para que yo pueda endulzar el trato.
Las palabras de la mujer captaron la atención de Naruto, aunque sabía que preguntar por la identidad de su cliente sería una muy mala idea.
-Bien, este rubio ofertó un precio que lo pone a la cabeza. ¿Y bien, cuánto es lo que ofrece tu jefe? -Felt preguntó mientras su mirada se llenaba de mucha codicia.
La mujer se limitó a sacar una pequeña bolsa de entre su ropa, vaciándola sobre la mesa justo frente al metia y los yenes. Felt abrió los ojos de par en par, visiblemente sorprendida al ver el brillo de tantas monedas santas.
Por otro lado, el viejo Rom con sumo cuidado las empezó a juntar en pilas de cinco monedas, contando un total de veinte monedas santas.
-Lo lamento, pero el Metia del mocoso vale al menos unas veinte monedas santas. Además, él tiene esas extrañas monedas antiguas que pueden valer una o dos más. A mi modo de ver, la victoria es completamente para el rubio. -El viejo Rom volteó a ver a la mujer con evidente cautela, dejándole claro con su actitud que el asunto estaba cerrado y era momento de irse. -Lo siento por tu jefe y por ti, pero mejor toma tus monedas y márchate de una vez de aquí.
Naruto suspiró mientras una de sus manos se dirigía a donde debería estar su corazón. La pesada tensión del momento por fin se desvaneció; finalmente logró obtener la insignia de "Satella". Ahora solo tendría que entregarle su celular a Felt junto con los yenes y salir corriendo de allí antes de que se dieran cuenta de que eso no era un Metia.
-Lo siento, señorita, supongo que fue una buena oferta la que hice. Espero que lo comprenda.
-Bueno ¿qué se le va a hacer? Todo esto es culpa de mi cliente ya que no quiso pagar más. -La mujer se levantó de su asiento y comenzó a dirigirse hacia la puerta del establecimiento. -Debo decir que esto fue decepcionante para mí... Por cierto, ¿qué piensas hacer con esa insignia?
Naruto miró la espalda de la dama con cierta cautela. Aunque su pregunta parecía ser inocente, él tenía suficiente experiencia para detectar cuando había una doble intención oculta. Sabía que si decía una mentira, probablemente ella no le creería y la situación terminaría mal. Así que decir una verdad a medias sería más que suficiente.
-Planeo entregársela a una conocida. Eso es todo. -Al escuchar la respuesta, la mujer detuvo su paso a escasos centímetros de la puerta.
Lentamente alzó la vista por encima de su hombro para mirarlo. Esta vez, su mirada estaba cargada de una intención asesina.
-De casualidad, ¿esa conocida no es una chica elfa de cabello plateado y ojos amatista?
El cuerpo de Naruto se tensó junto a un repentino escalofrío, mientras una gota de sudor frío resbalaba por su frente. Esa leve pero evidente muestra de sorpresa fue todo lo que la mujer necesitaba para confirmar sus sospechas.
-¿Qué tal...? Así que estás con ellos. -Al instante, Naruto se lanzó sobre Felt para cubrirla con su cuerpo, cayendo encima de ella para evadir el tajo de la daga que iba directo a ambos.
-¿¡Q-qué demonios haces!? -Felt preguntó con un ligero rubor en su rostro.
-Vaya... sí que eres veloz, lograste esquivar mi ataque. -La mujer habló mientras sostenía su daga en alto, manteniendo la postura ofensiva justo después del tajo fallido.
Aprovechando que la atención de la mujer estaba sobre Naruto, Rom agarró el enorme mazo de madera que escondía detrás de la barra. Sin dudarlo, el anciano se abalanzó contra ella y descargó un golpe pesado con la intención de aplastarla.
La mujer saltó hacia atrás en el último segundo para esquivar el impacto, viéndose obligada a retroceder y desatar un combate directo contra el gigante.
Naruto no podía quedarse de brazos cruzados; sabía que tenía que intervenir. Sin embargo, su navaja seguía sobre la barra. Si se arriesgaba a ir por ella, Felt o él mismo podrían salir lastimados en el trayecto. Al mirar a la chica debajo de él, notó que ella aún conservaba su daga enfundada en la cintura.
-¡Felt, dame tu arma! -Naruto extendió su mano, esperando a que se la entregara rápido.
-¿¡Qué!? ¿¡Estás loco!? No podemos pelear así como así, además el viejo Rom no perderá, solo aguarda un momento.
Naruto frunció el ceño al observar el combate entre el gigante y la mujer. Rom era demasiado predecible en sus movimientos, un detalle que ella ya había notado. Sin otra opción, Naruto sacó la daga de la cintura de Felt sin pedir permiso y corrió rápido hacia ellos.
El anciano levantó su mazo para dar otro golpe, dejando su brazo completamente expuesto. La mujer lanzó un tajo directo con la intención de amputarlo, pero Naruto llegó justo a tiempo y bloqueó el filo con el arma de la chica.
El repentino bloqueo pareció sorprender a todos en el lugar: a Felt, a Rom y a la propia mujer. Pero para desgracia de ella, Naruto no le dio ni un segundo para reaccionar. En un movimiento rápido, el rubio le conectó una patada directa al estómago. El impacto la levantó del suelo y la arrojó hacia atrás, haciéndola chocar pesadamente contra una de las paredes del establecimiento.
-Rom, toma a Felt y lárguense lo más lejos posible. -Naruto se colocó de manera protectora frente al anciano, sin apartar la vista de la mujer al otro lado del lugar.
La orden del rubio, pareció irritar profundamente al gigante.
-¿Estás loco? No permitiré que un mocoso como tú me salve el pellejo. -Rom sujetó su mazo con ambas manos, listo para volver a atacar.
Pero la mirada que Naruto le lanzó por encima del hombro lo hizo detenerse en seco.
-Si te quieres morir, hazlo, pero saca a Felt de aquí, idiota. Si esa niña se queda atrapada en medio de esto, la van a hacer pedazos y será tu maldita culpa. ¡Llévatela ahora!
Ante la mención de Felt, el gigante pareció entrar en razón. Giró la cabeza hacia la pequeña, que ya se había puesto de pie, y al mirarla a los ojos notó cómo sus piernas temblaban ligeramente por el miedo.
-Con un demonio... ¡Más te vale salir con vida, mocoso! -En un movimiento brusco, el gigante tomó a Felt entre sus brazos y embistió una de las ventanas del establecimiento, destrozándola por completo para escapar al exterior.
Naruto no apartó su postura defensiva, pero observó de reojo cómo ambos desaparecían del lugar, asegurándose de que estuvieran a salvo.
-Vaya... creí que los héroes habían muerto hace tanto tiempo. -La voz de la mujer hizo que Naruto volviera a centrar su atención al frente, viendo cómo ella emergía lentamente de entre el polvo que había levantado su choque contra la pared
-Antes de matarte, quiero que me digas algo. ¿Quién demonios te contrató? ¿Y por qué quiere la insignia?
-Ara, ara. Eres un chico muy curioso, voy a disfrutar sacarte las entrañas. Se verán tan hermosas junto a tu rostro, que el simple pensamiento me genera un calor intenso en mi interior. -Naruto la observó con evidente extrañeza al notar cómo la mujer apretaba su propio cuerpo mientras sus mejillas se sonrojaban. -Creo que es de mala educación no haberme presentado antes. Yo soy Elsa Granhiert, la casadora de entrañas, un gusto conocerte, chico.
Sin previo aviso, Elsa se abalanzó directamente hacia él con la intención de matarlo. Naruto reaccionó con un salto hacia atrás, aunque no fue suficiente para evitar el filo por completo. La daga rasgó su chaqueta y su playera, dejando una parte del sello de su abdomen al descubierto.
~Mierda, es rápida. Tendré que usar mi mana si quiero vencerla.~
Naruto canalizó su energía hacia la daga de Felt, haciendo que esta comenzara a emanar una intensa luz blanca. Elsa quedó visiblemente impresionada ante lo que veía, observando con curiosidad tanto el arma como el sello que ahora quedaba totalmente expuesto en el abdomen del rubio.
-Ara, ara. Así que tú eres una de las personas que tiene a una de las bestias con cola en su interior. Creí que eran simples leyendas, pero ese sello te delata por completo, chico.
Naruto frunció el ceño mientras, con la mano izquierda, se arrancaba los restos de la chaqueta y la playera, dejando su abdomen totalmente al descubierto.
-Bueno, ahora tengo más motivos para matarte. No puedo dejar que me derrotes y liberes a la bestia con cola que tengo sellada. Sería muy perjudicial para ti, ya que morirías en el instante en que yo lo haga. -Naruto se puso en guardia, ajustando el agarre de la daga que brillaba con intensidad.
-Esto será tan divertido. -Elsa se lanzó al ataque, pero Naruto interceptó su trayectoria en un movimiento seco.
Ambos chocaron sus dagas con violencia, aunque la fuerza física del rubio terminó siendo superior, obligando a la mujer a retroceder. Mientras estaba en el aire, Elsa giró el cuerpo para lanzar una patada directa al cráneo de Naruto, quien logró bloquearla por poco con el brazo izquierdo.
Elsa esperaba que el rubio lograra bloquear su ataque, pero lo que no vio venir fue la descarga de energía que surgió de la daga. Desde la punta del arma, una intensa estela de mana salió disparada como un relámpago, impactando directamente contra ella en pleno aire.
El impacto lanzó el cuerpo de la mujer contra el techo, destruyendo la madera con violencia antes de que saliera despedida hacia el suelo. Sin embargo, Elsa se reincorporó en pleno descenso, girando en el aire para aterrizar de pie con total elegancia.
A medida que el humo del ataque se disipaba en la habitación, Naruto pudo observar con evidente sorpresa que los brazos de la mujer habían quedado gravemente chamuscados por el rayo de mana. No obstante, duró apenas un segundo: la piel carbonizada comenzó a cerrarse y regenerarse a una velocidad asombrosa.
-E-eres... ¿¡un vampiro!? -Naruto exclamó con evidente sorpresa en su voz.
-Bueno, creo que ambos tenemos secretos que no deberían de salir de este lugar. Desgraciadamente para ti, falta muy poco para que la luz del sol se apague por completo. Y es justo donde yo soy aún más fuerte.
Naruto sonrió con superioridad mientras apuntaba su daga hacia la vampiresa.
-Para tu mala suerte, tengo como magia principal la luz. Acabas de meterte con tu enemigo natural, Elsa Granhiert.
-Esto es encantador... ¡realmente encantador! -exclamó ella con un brillo asesino en ambos ojos.
Tanto Naruto como Elsa volvieron a enfrascarse en un rápido intercambio de estocadas. La pelea parecía estar bastante pareja; ninguno de los dos lograba penetrar la defensa del otro, manteniendo un ritmo frenético de ataques y bloqueos que apenas dejaba espacio para intentar hacer un movimiento decisivo.
Naruto, cansado de bloquear los ataques consecutivos de la vampiresa, notó como cada cuatro golpes de ella dejaba una abertura en su abdomen. Si conseguía ser más rápido que ella, podría acertar un ataque lo suficientemente fuerte para acabar el combate.
En este momento, agradecía profundamente a su maestro por enseñarle el ataque especial de su padre.
El primer ataque de Elsa fue directo al abdomen. La daga del rubio lo bloqueó con un chirrido metálico. El segundo y el tercero llegaron juntos, un tajo en equis que apuntaba a las costillas. Naruto logro retroceder lo justo para sentir el viento del corte en su pecho. Por último, ella alzó el arma y la dejó caer de arriba hacia abajo, buscando partirle el abdomen.
Naruto desvió el golpe con su propia daga, empujando el ataque de Elsa hacia el suelo. El impacto de la hoja contra la madera hizo que el arma quedara incrustada en esta.
Cuando finalmente comprendió lo que había sucedido, ya era demasiado tarde: en la palma izquierda de Naruto se formó una pequeña esfera de un intenso mana azul que giraba a gran velocidad.
-¡Rasengan! -gritó Naruto, golpeando la esfera contra el abdomen de la mujer.
Elsa escupió sangre al instante. La esfera giratoria la empujó hacia atrás con fuerza, atravesando la puerta del lugar. La madera se partió en astillas a su paso. Cuando salieron a la calle, el Rasengan detonó. La explosión de mana hizo que ella cayera al suelo aparentemente fuera de combate.
Naruto se acercó poco a poco al cuerpo. El abdomen de la mujer estaba abierto, un agujero que la atravesaba de lado a lado. Le miró el rostro. Los ojos estaban abiertos, sin expresión. Era imposible que siguiera con vida.
~Fue una pelea bastante difícil. Por un segundo... creí que yo moriría.~
Naruto dio media vuelta hacia el interior del lugar, buscando la insignia. Pasó junto al arma de la mujer, aún incrustada en la madera. La sujetó y jaló con esfuerzo. La hoja se partió con un sonido metalico. Aunque Solo salió la mitad. La otra seguía enterrada en la madera. Naruto soltó un bufido y tiró el mango al suelo.
No tardó mucho en encontrar la insignia en el lugar donde Elsa lo había atacado por primera vez. Ya que, al parecer, a Felt se le había caído cuando él saltó hacia ella para protegerla.
Cuando estaba a punto de agacharse para recogerla, una daga similar a la que se partió a la mitad le atravesó la espalda y le perforó el abdomen.
Naruto escupió sangre por el intenso dolor. Mientras, con confusión y miedo, giró su cabeza para mirar por encima de su hombro. Cuando vio el rostro de una Elsa sonriente, sintió cómo un escalofrío recorría todo su cuerpo.
-¿¡C-c-cómo!? -Naruto trató de buscar alguna explicación a la aparente resurrección de la mujer.
-Ara, ara. Sabes, te daré un consejo: siempre tienes que cortar la cabeza a una persona para asegurar que esté muerta. -Acto seguido, Elsa retiró su daga de Naruto para cortarle la garganta.
Mientras caía al suelo sujetando su propia garganta, miró el abdomen de la mujer donde su Rasengan había hecho el agujero. Para su horror, vio cómo su cuerpo se regeneraba de manera rápida.
-M-m-maldita...
-Shhh, tranquilo. Si tratas de hablar te ahogarás en tu propia sangre. Y eso sería muy grave; tienes que darme un poco de tiempo para escapar de aquí antes de que la bestia con cola que tienes dentro salga del sello. ¿Entiendes?
Naruto comprendió con horror lo que sucedería: él sería el causante de tantas muertes por el hecho de no haberse asegurado de que su enemigo estuviera muerto.
~¡No, no, no, no, NO! Mierda, esto no puede ser. ¿¡Este es mi final!? ¿¡Acaso solo fui teletransportado a este mundo para que el Kyubi fuera liberado!? Yo... ¡ME NIEGO!~
Naruto, en un intento desesperado, quitó ambas manos de su garganta mientras las dirigía hacia su abdomen, donde estaba el sello. Elsa miró esto con curiosidad; si quitaba las manos de su cuello, haría que su muerte fuera más rápida por la pérdida de sangre.
Naruto solo podía realizar un último acto en vida: sellar al Kyubi en su propio cadáver para que este no pudiera escapar cuando él muriera. Solo esperaba que su cuerpo resistiera un poco más.
Ambas palmas del rubio, quien yacía bañado en un charco de su propia sangre, brillaron con una gran intensidad, iluminando por completo el interior del lugar. Estaba a punto de ponerle un candado extra al sello de su abdomen cuando, de pronto, desde el exterior en la calle, logró escuchar una voz que era reconocible a kilómetros.
-S-s-subaru...
Naruto giró lentamente su cabeza hacia la entrada del lugar mientras detenía lo que estaba haciendo con el sello.
-¡Ves, te lo dije, "Satella"! En el interior hay algo que brillaba; pude verlo desde el otro extremo de la calle. ¿Ahora me crees? -La voz de Subaru desde el exterior hizo que Naruto volteara a ver a Elsa, temiendo que les hiciera algo.
Ella comprendió lo que sucedía y, con una sonrisa tanto gentil como macabra en su rostro, volteó a ver hacia la entrada.
-Supongo que esos son tus amigos. No te preocupes por ellos, sus muertes serán rápidas, lo prometo. -Tras terminar de hablar, Elsa saltó al techo del lugar, esperando el momento de atacar.
Poco a poco la visión y la conciencia de Naruto se fueron agotando. Las últimas imágenes que vio fueron las de "Satella" y Subaru muriendo juntos a sus pies.
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Todo a su alrededor era oscuridad. Sentía que su cuerpo flotaba en algún lugar hasta que, sin previo aviso, sus ojos se abrieron de forma repentina. Todos sus sentidos volvieron de manera instantánea; él parpadeó un par de veces mientras trataba de acostumbrarse a la luz del sol.
Inconscientemente, sus manos se dirigieron hacia sus heridas en el abdomen y la garganta. Tanto él como Subaru, que se encontraba a su costado derecho, dijeron al unísono una única pregunta:
-¿Qué sucedió?
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**¡O M G Creo que acabo de crear el mejor crossover de Naruto x Re:Zero. Estoy bastante orgulloso de estas 15 mil palabras.
Bueno, sin más relleno, aquí van algunas aclaraciones:
1.- Esta no será una historia con harem; solo habrá una chica. Aún no he decidido quién será, pero espero desarrollar esa parte de manera lenta y con paciencia.
2.- El lore de este fanfic lo estuve planeando durante dos meses. Incluso tuve que descargar la novela de Re:Zero (de forma no muy legal, jijiji) para comprender mejor su mundo y poder adaptar mis ideas de la mejor manera posible. Creo que, si logro avanzar hasta el siguiente arco, el trabajo habrá valido la pena.
3.- Tal vez haya algunas confusiones con la "energía" que se utiliza en Re:Zero. En el doblaje al español latino del anime se le llama "Prana", pero, en mi sincera y humilde opinión, decidí cambiarlo simplemente por "Maná". Espero que puedan entenderlo.
4.- Al igual que mi historia anterior (que, si no la han leído, ¡vayan a hacerlo! :3), este fanfic tendrá como mínimo cinco capítulos. Si no recibe suficiente apoyo, simplemente me concentraré en otro proyecto.
5.- Hablando de otros proyectos, este crossover se estará publicando junto a otro fanfic que también tengo en mente. Por ahora, solo puedo decir que será un Naruto x Bleach. :3
6.- Sé que no viene al caso, pero... México merecía ganar. La ilusión que me dio la selección la guardaré con amor y cariño hasta el próximo Mundial.
Sin nada más que decir, hasta la próxima**
Pd: ¿Y si, si?






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