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Deja Vu | Drarry [O.S]

Summary

šƒš• | Donde Harry engaƱa a Draco con Ginny. Muchos aƱos despuĆ©s, la situación se repite, con los papeles invertidos.

Genre
Drama
Author
suki
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Do you get a deja vu?

Londres MƔgico, Reino Unido.

La figura esbelta de una mujer pelirubia, que, para su desgracia, los elfos conocían demasiado bien, se deslizó fuera de la habitación principal de Grimmauld Place. Kreacher renegó. Dobby observó la puerta principal, saltando de un lado al otro nervioso, casi desesperado. Su mayor lo tomó del hombro desapareciendo antes de que la mujer los notara.

La puerta crujió, dando paso al dueño del hogar.

El encuentro fue tal y como la mujer lo había planeado: directo y sin interrupciones. Al menos hasta que escuchó las maderas rechinar tras ella.

Harry se detuvo a su lado. Un vacío hundió en su estómago; pesado y doloroso.

—¿QuĆ©?

Fueron las únicas palabras de Draco, analizando con la mirada a la menor de los Weasley siendo cubierta por nada mÔs que una camisa de su marido a medio abotonar. Y luego estaba su... ridículo esposo, vistiendo unos bóxers.

—Draco —murmuró Potter, empujando levemente a Ginny, dando un paso al frente.

—Oh, santo MerlĆ­n —musitó, sosteniĆ©ndose del sillón.

—Draco- dĆ©jame explicarte... —suplicó, tratando de acercarse a su marido.

—”No! —negó, su voz se quebró mientras intentaba evitar que Harry acortara mĆ”s la distancia que los separaba.

Otra voz se hizo presente en la conversación, entrometiéndose. Aquel tono chillón, que ahora contenía burla.

—Draco....

—TĆŗ cĆ”llate, arpĆ­a —murmuró observĆ”ndola. Sus ojos escanearon el cuerpo de la mujer, su rostro se deformó en una mueca de disgusto.

—¿Que harĆ”s, sino? —cuestionó tratando de ocultar su risa, enredando un mechón de su cabello en su dedo; jugueteando con Ć©l

—Primero, ponte algo de ropa. No quiero verte semi desnuda. Segundo, tĆŗ tambiĆ©n —seƱaló a su esposo— y luego vienes a darme tus malditas explicaciones, Potter.

Con un chasquido de dedos, Ginny y Harry estaban vestidos.

—Que bien se siente —siseó la pelirrubia, mordiendo levemente su labio. La boca de Draco se entreabrió, comprendiendo todo.

—Maldita zorra... —masculló, apretando la tela de su tĆŗnica entre sus manos. Su mirada recayó en Harry, dejando escapar una risa sin gracia—. Y tĆŗ, no tienes nada que explicar. Tu amante acaba de dejarlo todo en claro.

—¿No lo crees? —suspiró Ginny, una leve sonrisa extendiĆ©ndose en su rostro—. Tranquilo, cuando estĆ”bamos acostados en tu cama tampoco lo hacĆ­a, pero por fin. DespuĆ©s de tanto tiempo...

Harry parpadeó confundido, ¿se había perdido de algo? Parecían hablar entre códigos.

—Ginny, ĀæEs enserio? Somos adultos. Tenemos casi treinta aƱos —su voz tembló, sus ojos se humedecieron— ĀæY tĆŗ sigues con esta puta mierda de quitarme todo lo que tengo?

Una sonrisa cargada de veneno se deslizó por los labios de la rubia, cruzando sus brazos.

—¿QuĆ©? ĀæVas a llorar?

Draco tomó una fuerte respiración, reteniendo las lÔgrimas, intentando tragar el nudo en su garganta.

—¿Desde hace cuĆ”nto? —balbuceó ignorando la presión en su pecho. La respuesta llegó veloz; sin rodeos.

—Dos aƱos.

La mirada de Draco fue de completa sorpresa y por un segundo, los presentes, incluyendo los elfos que observaban la escena desde la escalera, creyeron que se desmayarĆ­a.

—¿Dos aƱos? ĀæEs enserio, Harry? ĀæLlevas engaƱƔndome dos putos aƱos con ella? —Harry dudó al afirmar, asintiendo lentamente, Āærealmente habĆ­an sido dos aƱos?—. Oh, joder. Ni siquiera estĆ”s seguro —sollozó, restregando su rostro, aĆŗn sin creerlo.

—Draco-

—”No! Ā”Ni Draco, ni nada!

Trató de acercarse, siendo detenido por la varita de Draco, clavandose en su pecho. El pÔnico cruzó el rostro de Ginny, solo antes de que el rubio se metiera a la habitación principal y minutos después saliera con una valija.

—Draco, hablemos bien, por favor...

—No. No vamos a hablar bien, ni mierda, Potter.

—Draco, por favor. DĆ©jame explicarte.

—”Cierra la boca! Ā”No quiero tus mugrosas explicaciones, tampoco las necesito! —reclamó, su voz tembló nuevamente, el dolor y la revelación enterrĆ”ndose en su pecho—. Terminamos. MaƱana vendrĆ© a recoger el resto de mis pertenencias. Dentro de poco recibirĆ”s el acta de divorcio, despuĆ©s de eso, desaparece de mi vida.

Levitó su valija hacia la chimenea y antes de marcharse, se giró, enfrentando a Ginny.

—Y tĆŗ, rata imitadora. Con esto —espetó, sacĆ”ndose los anillos de casamiento— estarĆ”s un paso mĆ”s cerca de ser mi copia barata —siseó mientras le acariciaba un rubio mechón de pelo, tirando hasta escuchar un jadeo de dolor.

Y asĆ­ fue como Harry se dio cuenta de que habĆ­a caĆ­do completamente en la trampa de Ginny.

A primera hora de la mañana Draco apareció en su puerta, listo para recoger el resto de sus cosas y sin regalarle ni una última mirada.

...

—¿Mi esposo? ĀæSerme infiel? Por favor, que estupidez. Cualquiera que nos vea a Harry y a mĆ­ sabrĆ” lo mucho que nos amamos. No hay razones para que me sea infiel —mintió elevando la mirada, cruzado de brazos, recostado sobre el sillón. Rita Skeeter enarcó una ceja.

—¿Cómo estĆ” tan seguro de ello, SeƱor Potter? —preguntó, la mujer, su tono rasposo y arrogante fastidió a Draco, quiĆ©n solo tragó saliva pesadamente. Su pecho volvió a hundirse.

—Simplemente lo sĆ©. Harry jamĆ”s me serĆ­a infiel. Me ama demasiado como para hacer tal cosa —la sonrisa que esbozó la reportera, hizo que un escalofrĆ­o recorriera la columna de Malfoy.

—EstĆ”s fotografĆ­as no dicen lo mismo —anunció deslizando un par de fotos hacia el rubio, quiĆ©n con recelo las tomó.

Su boca se entreabrió con sorpresa al ver como se mostraba a dos figuras, en una posición bastante Ć­ntima. Harry Potter, —las gafas lo delataban— con nada mĆ”s ni nada menos que Ginny Weasley.

—¿Sigue pensando que su esposo no es capaz de hacer una cosa asĆ­, SeƱor Potter?

Draco negó incrédulo. Su expresión neutral se quebró, sin poder evitarlo. Su garganta ardía, su corazón se apretujaba. El dolor era demasiado reciente.

—Es falso.

—¿Falso, SeƱor Potter? —inquitió Skeeter, extraƱada.

—SĆ­.

—¿Cómo llegó a esa conclusión tan rĆ”pido?

Draco mantuvo silencio, a punto de llorar. Y mientras que la reportera tomaba nota, sacó la varita de su abrigo, susurrando un «Obliviate» antes de quemar la libreta, tomar las fotos y aparecer en la casa de sus padres.

Al día siguiente de esa entrevista, Harry viajó hasta Francia, a la mansión donde ahora residían los Malfoy.

—LĆ”rgate de mĆ­ mansión y no vuelvas a acercarte a Draco.

—SeƱor Malfoy...

—Lucius, ĀæQuĆ© pasa?

Narcissa, quién hasta ahora notaba la presencia de Harry, le dedicó una mirada decepcionada, preguntÔndole que hacía ahí.

—SeƱora Narcissa, ayĆŗdeme por favor. Yo sĆ© que cometĆ­ un error, pero dĆ©jeme hablar con Ć©l...

La matriarca suspiró antes de agarrar el brazo de su marido, metiéndolo dentro de la mansión.

—Si lo haces llorar, juro que te arrepentirĆ”s, Potter —sin esperar una respuesta, cerró la puerta en su cara. Segundos despuĆ©s apareció Draco.

—RĆ”pido, ĀæQuĆ© quieres?

—Por favor, perdóname-

Malfoy suspiró rodando los ojos. Había escuchado demasiadas disculpas y leído demasiadas cartas como para no saber que diría después de eso.

—No.

Siguió los pasos de su madre, cerrando la puerta en su rostro. Se apoyó contra la pared, deslizÔndose lentamente hasta quedar en el suelo, escondiendo su cabeza entre sus rodillas.

Lo odiaba.

Aquella situación se repitió dos días mÔs, hasta que, al tercer día, Harry recibió los papeles del divorcio junto a una carta vociferadora, exigiéndole que firmara todo y lo dejara en paz de una buena vez.

—Vamos, Harry. FĆ­rmalo. Luego podremos ir a algĆŗn restaurante a comer... —alegó Ginny colgĆ”ndose de su brazo. Harry rodó los ojos, empujando a la mujer. Tomó una pluma y tras dudar un momento; firmó. Lo siguiente que hizo fue echar a Ginny. No querĆ­a volver a verla en su vida.

ā€œDRACO MALFOY Y HARRY POTTER TERMINAN SU MATRIMONIO.

La tan aclamada y adorada pareja, conformada por El elegido, Harry Potter y el ex mortĆ­fago, Draco Malfoy. Anunció su divorcio con duras imĆ”genes.ā€

Debajo del texto, las imƔgenes que Draco le habƭa quitado a Rita, junto a otro par, se mostraban.

▬▬

Demasiados siglos en el futuro…

(AcÔ no tienen magia, son humanos normales y la magia se extinguió. Por lo tanto, son tan mortales y no magos como nosotros).

Ginny se preguntaba que mierda le pasaba a su novio. Desde hace tiempo venƭa comportƔndose... extraƱo. Era frio y cada vez se alejaba mƔs de ella.

Era de su conocimiento que Harry no era la persona mƔs cariƱosa que podrƭa existir, pero algo que habƭa notado y que le dolƭa cada vez que lo recordaba, es que era solo con ella. No con Hermione. No con Ron. No con Pansy. Solo con ella.

MƔs de una vez quiso abordar el tema, pero siempre ocurrƭa algo cada que la respuesta estaba por llegar.

—Ya es tarde, ĀæMolly no se va a preocupar? —preguntó jugueteando con las mangas de su suĆ©ter. Ginny deshizo su abrazo, dĆ”ndole espacio. TragĆ”ndose el suspiro de hastĆ­o.

—Harry, son las ocho y media... —espetó, seƱalando el reloj en la pared.

Harry se removió incómodo, aún jugueteando con las mangas de su suéter. El estomago de Ginny se hundió con pesadez. Aquel maldito jugueteo solo aparecía con ella. Era su señal de incomodidad; como si quisiera irse.

Notando la falta de respuesta de su novio, suspiró levantÔndose de la cama.

—IrĆ© al baƱo.

Se humedeció el rostro, buscando algo de claridad. Sus pensamientos se dirigĆ­an Ćŗnicamente a su novio, ĀæquizĆ”s no le gustaba? ĀæTenĆ­a otra? Sacudió levemente su cabeza, negando. Era imposible. Con lo que le habĆ­a costado pedirle ser su novia… demasiado dudoso.

Levantó la mirada, restregando sus ojos. Un destello al costado del lavabo llamó su atención. Se acercó, notando que se trataba de una cadena. Las iniciales D.M bordadas en oro brillaban al reflejar la luz. Se removió incómoda. Era obvio quien era su dueño, sin embargo le extrañó. Si Draco y Harry se odiaban desde primer año, ¿Qué hacía su cadena en el baño de su novio ?

Con mÔs preguntas que respuestas, guardó el collar en el bolsillo de su pantalón. Al llegar a la sala, parte de una conversación de Harry por teléfono la hizo detenerse antes de cruzar el umbral.

—Seguro... ĀæPara cuĆ”ndo? —una pequeƱa risa resonó en la gran habitación— ĀæYa? Pero... Ā”No! Quiero decir que… —Y antes de poder terminar la frase, los tacones de Ginny repicaron sobre la cerĆ”mica del suelo.

—CariƱo, me voy —anunció, notando como su novio guardaba su telĆ©fono rĆ”pidamente. Chasqueó la lengua, acercĆ”ndose hacia Ć©l, tratando de despedirse. Harry corrió el rostro, abrazĆ”ndola.

Ginny tomó una profunda respiración, tomando su bolso, arrancando el abrigo de la percha de un tirón.

—Buenas noches, Harry.

Y tras eso, tiró la puerta del departamento. Una vez en la entrada del edificio, notó como las calles estaban desiertas, excepto por un auto negro. Uno que a Ginny se le hacía conocido, pero no lograba ubicar de dónde. Con el cansancio pesÔndole y la molestia burbujeando en su pecho por la actitud de su pareja, resopló antes de caminar hasta una calle iluminada por la que pasaran taxis.

Al día siguiente, Ginny abrió la puerta del departamento, lista para exigir explicaciones.

—¿Quieres explicarme porque mierda una camioneta jodidamente parecida a la de Malfoy ha estado estacionada enfrente de tu apartamento toda la noche? ĀæY porque esto —rebuscó rĆ”pidamente en su bolso, enseƱando el collar— estaba en tu baƱo, anoche?

—Hola a ti tambiĆ©n —respondió Harry apoyado sobre la mesada, comiendo una manzana— ĀæAlguna explicación razonable para irrumpir en mĆ­ departamento asĆ­? —preguntó dĆ”ndole otro mordisco a la fruta.

La mirada de Ginny escaneó su cuerpo. Un tic sacudió su ojo izquierdo, ¿Porque estaba en ropa interior?

Sintió como sus manos temblaban. Detestaba que el fuera tan calmado mientras ella explotaba.

—No. Responde —ordenó cruzĆ”ndose de brazos.

Un gesto de hastío cruzó el rostro del castaño, sosteniéndose el puente de la nariz, molesto por la actitud de su novia.

—Ginny-

Y la situación se repitió, solo que los papeles se invirtieron.

—CariƱo, Āæviste la cadena con mis iniciales? —musitó Draco deslizĆ”ndose fuera de la habitación de Harry. Su desnudez siendo cubierta por solo una camisa a medio abotonar del dueƱo del apartamento.

—¿QuĆ© mierda? —jadeó Ginny, analizando la situación.

«Esto ya lo he vivido antes» pensaron simultÔneamente los tres.

Draco fue el primero en recomponerse.

—”Ow, cielo! No me dijiste que habĆ­a visita. De lo contrario me hubiera arreglado mejor —comentó, acomodĆ”ndose el cabello en el espejo, riendo levemente.

El silencio pesó en la sala. Harry cerró los ojos, tratando de calmarse. Sabía el escÔndalo que venía después.

—¿Me estĆ”s engaƱando? —fue el primer grito—¿Es enserio, Harry? ĀæCon Ć©l? Ā”De todas las personas que habĆ­a en el mundo!

La mirada de Draco se posó sobre ella; arrogante, desafiante... tan propia de él.

—Me estĆ”s engaƱando con tu supuesto enemigo. Ā”La persona que mĆ”s odiabas! —bramó Ginny, casi golpeando el piso con su tacón. Draco sofocó una risa, tratando de mantener su expresión neutral— ”¿Y tĆŗ de que mierda te rĆ­es?! ”¿Te parece muy graciosa estĆ” situación?!

El rubio se encogió de hombros, acercÔndose a Harry, tomÔndolo de la mano; apoyando su cabeza en su hombro.

—De hecho, sĆ­, ĀæAlgĆŗn problema?

El pecho de Ginny se hundió, notando como su novio no hacía ningún gesto de incomodidad o amago de quitarlo.

—”Demasiados! Ā”Eres la principal causa de esto, tĆŗ y tĆŗ! —enterró un dedo en el pecho de Harry, su voz se quebró levemente, las lagrimas acumulĆ”ndose en la comisura de sus ojos. Draco juró a ver visto un puchero asomarse en su rostro.

—¿Disculpa? —exclamó— ĀæAcaso es mi culpa que, despuĆ©s de tantos aƱos, siga eligiĆ©ndome a mĆ­?

Ese habĆ­a sido el lĆ­mite de Ginny.

Trató de arrojarse encima de él, dispuesto a golpearlo, sin embargo Harry la detuvo, interponiéndose entre los dos.

—”Cierra la puta boca, sucio marica roba novios!

Draco soltó una risa ahogada.

—¿Perdón? ĀæPor quĆ© deberĆ­a escuchar a alguien que nunca lo hizo con su pareja? —inquirió el rubio empujando levemente a Harry, acercĆ”ndose a Ginny.

—Ya. Paren —irrumpió Harry, cruzĆ”ndose de brazos.

—¿Yo? Yo solo estoy respondiedo.

—Draco —advirtió el azabache. Sin otra opción, se dispuso a cerrar la boca, sin embargo notó el colgante que Ginny sostenĆ­a.

—Mi collar —musitó.

—Oh, ĀæQuieres esto? —elevó la cadena en su mano. Una sonrisa llena de burla se deslizó sobre sus labios mientras tiraba de la cadena en direcciones diferentes, quebrĆ”ndola al instante.

Draco observó en silencio como chocaba contra el suelo. También vio cuando Ginny, no contenta con romperla, pisoteaba el dije hasta escuchar chasquido de la pieza quebrÔndose.

Harry vio como los ojos de Draco se llenaban de lÔgrimas. Segundos de tensión después; el sonido seco de la bofetada rompió el silencio del apartamento.

Los gritos indignados de Ginny inundaron el lugar. ¿Cómo era posible que aparte de que la engañaran, también la golpearan? Se sostuvo el puente de la nariz, sus manos se deslizaron por su cabello, tratando de saber cómo enfrentar la situación. Por lo que, escuchando sus pensamientos, se lanzó contra el rubio, dispuesta a devolverle el golpe. Nuevamente, Harry la detuvo.

—”No puedes dejar que el me golpee y no dejarme hacerlo a mĆ­!

—Esa cadena fue un regalo de mi madre antes de morir.

Los intentos de golpearlo cesaron.

Así fue como Draco se marchó llorando de la casa. Harry trató de seguirlo, sin lograrlo. Un explicito «no me sigas» por parte de él, lo hizo quedarse en su lugar. Ginny le recordó que tenían una charla pendiente.

—Ginny, no sĆ© porque haces tanto escĆ”ndalo, los dos sabĆ­amos desde el principio que esto no iba a funcionar.

La pelirroja jadeó sorprendida mientras ponía una mano en su pecho dramÔticamente, Harry volteó los ojos.

—¿Cómo te atreves a decir eso de nuestra relación? Ā”Yo intentĆ© hacer de todo para que esto funcionara! —exclamó entre lĆ”grimas.

—”Ni siquiera sĆ© porque estĆ”s sorprendida! Ā”Desde el principio sabĆ­as que no era heterosexual e igual me obligaste a salir contigo!

La irónica carcajada de la menor de los Weasley no se hizo esperar.

—¿Y eso es lo Ćŗnico que tienes para decir? ĀæSabes? IntentĆ© de todo, para que gustaras de mĆ­, incluso pensĆ© en usar brujerĆ­a a ver si caĆ­as, ahora veo por quĆ© no estabas a gusto conmigo —agarró su bolso y se limpió las lĆ”grimas—. Dile a Draco que lo siento.

Y se marchó del departamento, dando así, por terminada su relación.

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